EL HOMO SAPIENS "ATONTAO"… Y LA MADRE QUE LO PARIÓ

 Lejos de empezar con un tono positivo e idealista anestésico y reconfortante, para que no te asustes desde el principio y no llores… ¡cacho de nenaza! Voy a ver si en mi batalla perdida por hacer de ti un hombre de provecho, hoy consigo darte un empujón sin necesidad de recurrir a una foto de tías en pelotas. Como está visto que contigo no funcionan ni las arengas, ni las verdades, ni las obviedades, ni nada que no sea otra cosa que no incluya unas tetas y una promesa de sexo fácil… te puedo decir que confío en la nobleza, en el honor, en el compromiso, en la palabra, caballerosidad y pulcritud. Te lo podría decir, pero no te lo diré. Una cosa es que todo esto sea más honorable y otra bien diferente es que sirva para algo o sea realmente práctico. Creo que muy en el fondo de nosotros mismos, seguimos queriendo que el bueno gane al final, que mate al malo y que se quede con la chica, mientras el secundario cómico hace alguna mueca antes del cartel THE END. Es muy probable que te cueste reconocer que en este aspecto eres uno más entre tantos, y que como a muchos, nos hubiera gustado nacer como William Wallace o Máximo Décimo Meridio para hacer justicia y librar batallas épicas, follarnos a la princesa, liberar a Roma y a Escocia respectivamente… Si te das cuenta, es la fantasía del príncipe azul, pero al revés.

En nuestro caso, podríamos llamarlo delirios de grandeza, proyección del ego, deseo de triunfo… Míralo fríamente: no deja de ser el cuento del príncipe azul pero al revés. ¿Por qué estoy tan seguro? Porque a todos nos pillan de lejos las batallas épicas de antaño. Nunca se sabe, pero es poco probable que vuelvan a darse de una manera tan cinematográfica. Lo que sí es seguro, y es nuestro deber congénito, estar siempre preparados frente a la adversidad. Y si, esto va en los genes, esto no te lo va a quitar nadie, por lo que apelo a tus putos genes una vez más ¿te queda de eso en sangre? Mira, por mucho avance de la mujer que haya, y por más moderna que sea esta prisión llamada mundo occidental, un hombre tendrá que ser un hombre siempre, y aún más deberá serlo en la adversidad.

No tenemos excusa, no nos vale de nada señalar con el dedo a quien nos ha quitado el balón en el recreo del colegio. La profesora no vendrá, tendrás que ir a cogerlo tú con tus propias manos, previo enfrentamiento con el matón de turno. No solo se te pide eso, se te pide que estés por encima de la media, se te pide que seas solvente, inteligente, capaz, que sepas dar soluciones… y ya que estamos, de paso si tienes que pelearte físicamente con un oponente, seas tú quien gane. No te equivoques, esas cosas nunca cambiarán. Insisto: nunca y si estás esperando justicia Disney o moral Católica, te remito a la ley de la Selva, que esa nunca falla y es universal. A mi me encantaría que se me apareciera Morfeo después de una noche de copas, y me dijera que todo es mentira, que estamos en Matrix y que yo soy el elegido… pero eso no va a pasar.

Antes esto era más fácil de ver, porque los conflictos eran a vida o muerte, y quien iba a la lucha sin preguntar, éramos los mismos de siempre: los varones. Ahora hay cosas que ya no tienen un arreglo tal, aunque no por eso la vida y la muerte son más justas ahora que en la antigüedad. La Justicia no tiene nada que ver con la evolución. Ahora los conflictos con los que nos enfrentamos en el día a día, no son a vida o muerte, y quizás por eso mismo, nos estamos yendo por el camino equivocado y los tíos no estemos echando a perder. Quizás por eso, seamos menos varones que antes, cuando  de verdad había que ir a la guerra, fueras quien fueras para defender lo tuyo. Y a la vuelta, quien volvía…

ERA EL QUE SE QUEDABA CON LA CHICA

Y no había más duda que esa, ni más disyuntiva, ni más política de igualdad castradora y absurda, ni más teorías absurdas, acerca de quien iba con quien, compatibilidad de pareja, intereses comunes y todos estos escalones que nos ha dado el actual sindios colectivo. O se tiraba, o no se tiraba del carro. Era así de simple, el mejor quedaba en pie y a por ese iban todas. ¿Te das cuenta de la diferencia? ¿Ahora qué? ¿Estás pensando en cambiar tu foto del perfil por la de Machete o William Wallace? Te veo capaz. Debe quedar algún rincón del mundo, donde para convertirte en hombre, debas de pasar algún ritual, en el que debas demostrar que eres apto, cazando, o realizando alguna prueba de fuerza… La verdad es que ese test de cara a un hombre, me parece mucho más fiable que cualquier patrón de conducta con el que se nos cargue a día de hoy. Estoy absolutamente convencido, de que hasta Louann Brizendine, autora a la que sigo con devoción, estaría de acuerdo con esto.

Y bueno, no he dicho nada de vosotras… pero a vosotras os pasa exactamente lo mismo. Con esto del complejo del falso pene, tenéis el detector atrofiado, y ya hace tiempo que habéis dejado de atraer a príncipes guerreros, por mucho que los deseéis en vuestros sueños. Ahora perseguís al ejecutivo con pasta, pin-pines de discoteca y fauna de gimnasio, que probablemente en una batalla a vida o muerte, no aguantaría ni media hostia. Es por eso que está degenerando la especie, y cada vez los hombres son menos hombres, y las mujeres, menos mujeres. Estamos dando lugar al homo sapiens atontao, el que no tiene sangre en las venas, y el que solamente sabe apretar botones y pagar con tarjeta. A ver si llega ya un buen apocalipsis meteorológico, y queda quien tiene que quedarse para levantar esto, porque está visto… que si no estamos en peligro real, no evolucionamos, ni nos comportamos como nos dictan los genes, que para algo están. Más que nada, para que no nos extingamos.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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