BÚSCATE LA VIDA

 Si es que ya no sé por dónde cogerte, y lo peor de todo, es que parece que estás involucionando… me decía una ex, hace mucho, mucho, mucho tiempo, cuando empezó a liberarse El Espartaco de andar por casa que llevo dentro ¿Involucionando? Tócate los cojones. O sea, involucionar es sinónimo de abrir los ojos al mundo y participar de él, y evolucionar o madurar, que era lo que ella me reclamaba, me suponía comulgar con ruedas de molino, callarme y obedecer. Vamos, que madurar es hacer lo que hacían los niños pequeños en mi infancia: obedecer lo que te dicen. Pues mira… como que no, prefiero ser un eterno inmaduro según este esquema, porque lo que viene siendo madurar, en la práctica real del día a día, no es más que desengañarse. Y ahora preguntarás ¿desengañarse de qué? Yo no sé cuáles serán tus problemas, aunque sospecho que se podrán parecer en una gran parte a los míos, si ambos tú y yo, somos dos tíos del montón. Mi lista particular de desengaños sin respetar la prioridad o gravedad de los conceptos, bien podría serla siguiente: la vocación religiosa, el matrimonio, el ejército, el título universitario, el ideal femenino impuesto, el endiosamiento del sexo, el compromiso a un partido político, la carrera profesional, la hipotética libertad de expresión, la justicia social y la esclavitud del dinero. A grandes rasgos, ésta bien podría ser mi lista de desengaños, decepciones o de madurez, como la llaman ahora para decirnos a ti y a mí que nos callemos y obedezcamos.

¿Sabes lo que te digo? Pensándolo fríamente, no creo que estemos tan mal. Creo que lo que nos está pasando, es que se nos está pasando el efecto de la anestesia de la llamada sociedad del bienestar, en la que nos hemos metido, porque hemos querido. Que no nos ha obligado nadie, no… que no… que las firmas de contratos y acuerdos legales de cualquier índole, precisan dos libres voluntades: una contratante o sujeto activo, y otra contratada o sujeto pasivo. El que está jodido ahora, es el que en su día firmó, ya fuera una hipoteca, o un matrimonio, o un contrato de trabajo… y se da cuenta que lo que él pensaba que era una seguridad para toda la vida, solamente era aire. O aunque no fuese aire, simplemente es que una seguridad para toda la vida, es un concepto absurdo dentro de una vida cíclica y finita, como lo es la de cualquier animal, incluido el ser humano.

Como te jode que te recuerden que no eres invencible ¿verdad? En efecto, el que está jodido a día de hoy, es precisamente el que no se quiere desengañar y quiere volver a como estaba antes. Es lo mismo que les pasa a los niños pequeños, cuando les quitan un juguete, o les mandan a dormir y cogen un berrinche. Es exactamente, y salvando las formas, el mismo proceso mental: el indignarse ¿te suena de algo eso de indignarse? Porque cuando a un niño pequeño, al que le quitan el balón… llora ¿Cuál es el problema entonces?  Muy fácil chaval, que te creíste que la pelota era tuya, porque te dejaban jugar con ella. Que ese estatus anterior, no era sostenible. La piscina en la que nadabas tampoco lo era.

La cosa es muy llana de entender: a nadie le gusta perder bienestar o estatus. Nadie quiere que le deje la mujer o la novia, nadie quiere que le echen del trabajo y nadie quiere quedarse sin un duro en la cuenta. Pero por otro lado, y hablando como un franciscano, te puedo decir, que a quien nada tiene, nada se le quita. Tú solamente dime, en la forma en la que vienes al mundo: solo y desnudo. Para entender esto no hace falta haber leído la vida de Francisco de Asís, pero aun así te lo recomiendo. Te aseguro que te será más útil que indignarte. Pues si venimos solos y desnudos, hazte a la idea que todo lo que vayamos recopilando por el camino, se nos irá cayendo conforme avancemos, conforme maduremos, o como bien he dicho… nos vayamos desengañando.

¡TE HABLO A TI, REINA DE LOS MARES!


No seas estúpido pinpín… que todo ese adorno que llevas puesto tiene fecha de caducidad. No eres dueño de nada, la propiedad y la pertenencia, son solamente percepciones, o ilusiones mejor dicho. ¿A qué te estás aferrando? Se supone que el sistema funciona cuando no se queja nadie ¿verdad? Si un sistema que se basa en el egoísmo humano, que siempre tiende a acumular para sí, que basa su valor individual en tener posesiones, y en consumir, está haciendo que la gente esté jodida… pues igual no es buen sistema.

Pero como tú, y toda tu puta casta, queréis seguir comprando casas y coches que no podéis pagar de golpe, seguís firmando hipotecas que no sabéis si podréis cumplir, y seguís casándoos con un contrato de matrimonio, que depende de un compromiso de voluntad… ¿Para siempre? ¿Una hipoteca a treinta años? ¿Dónde vas a estar tú dentro de treinta años? ¿No te das cuenta idiota? Te tienen convertido en un esclavo, cogiéndote por los huevos de tu propio egoísmo y deseo de poseer. Por si te había olvidado, te vuelvo a recordar que al mundo viniste solo y en pelotas… y así, es como te irás.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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