LOS HOMBRES TIENEN PENE Y LAS MUJERES VAGINA: EL PUZLE DE NECESIDADES CONJUNTO

 En un hipotético mundo perfecto, que fuese justo, sin diferencias, libre e igualitario, hombres y mujeres encajaríamos sin problemas ¿Por dónde crees que encajamos hombres y mujeres? Otra perogrullada de las mías, pues por donde te puedes imaginar. Lo saben hasta los niños de la guardería: los hombres tienen pene y las mujeres vagina. Punto. El resto es pura paja mental y basura políticamente correcta y sabes que de  eso, no vas a encontrar aquí. Por eso nos consultas a nosotros y no al consultorio web de Cosmopolitan. Allí te respondería una cincuentona con título de sexóloga, o una periodista progre y pija de veintitantos años, o un psicólogo orientador francamente homosexual. Pero no, aquí no… aquí te responde un tío muy de andar por casa. Tranquilo ¡todo en orden! Aparte de nuestras obviedades categóricas, cuadradas, simples y simétricas, hoy te quiero pintar un modelo para tontos, que de lo simple y fácil de entender que es, te va aclarar de una vez por todas, el porqué no se pueden meter en el mismo saco a hombres y mujeres, y darles el mismo tratamiento a ambos sexos. Te lo voy a explicar de una forma tan sencilla, que te va a resultar insultante; y sin meterme en detalles sexuales, políticos, religiosos o culturales.

No es que te esté hablando de penes y vaginas, en serio. Más bien te estoy hablando de energía masculina y femenina, de los excesos y carencias que provocan estas energías. El mundo no funciona en base a igualdades y equilibrios ideales, porque en la naturaleza no existen, solamente en las matemáticas y en la física. Si hubiese equilibrio en el universo, todo sería inmóvil. Es así de simple, las fuerzas naturales se compensan, pero el grado de entropía de un sistema siempre aumenta, aunque el sistema sea cerrado ¿a qué me refiero? Hablando de hombre y mujer, el sistema bien podría ser la pareja. El mundo no lo mueven ni el dinero, ni el sexo, ni el poder en sí mismos. El mundo, lo mueven las diferencias; y reflejo de estas diferencias, nosotros como animalitos dentro de esta naturaleza, o dentro de lo que queda de ella, mejor dicho… No vamos a ser una excepción ¿o es que te crees especial?

Vamos con la parte más abstracta: La energía masculina, es territorial, activa y ofensiva. Es una energía excluyente que crea un campo a su alrededor, un espacio vital más o menos grande, según la fuerza vital del individuo. Pide espacio, es individualista y primaria. Es una energía vertical que impone barreras. Dos energías masculinas juntas, o se enfrentan en competencia o actúan en el mismo sentido por un objetivo común, pero no pueden combinarse ni mezclarse entre sí. Crean exceso de temperamento, de ego, de competencia. No se complementan. Pueden ir juntas, pero respetando cada una su espacio, para no entrar en competencia de fuerza. La energía femenina, no es que sea opuesta, es que se propaga y se expresa de forma diferente. Es inclusiva, pasiva, integradora. Es una energía que crea un campo sumidero, receptor y difuso. La energía femenina no pone límites o barreras, simplemente se propaga y se reparte en el plano. Es una energía horizontal y envolvente.
¡ASÍ NO!
 Energéticamente hablando, las transferencias de energía, siempre va de donde hay más, a donde hay menos, de mayor a menor potencial, porque físicamente tendemos al equilibrio, aunque empíricamente sea imperfecto. Vale, te lo pinto con piezas de puzle para que lo entiendas. Piezas de puzle “macho” y piezas de puzle “hembra”; pero insisto, no hablo de penes y vaginas ¿OK? Así que sácate la mano del bolsillo. Te estoy hablando de energía y de necesidades masculina y femenina. No es que extremos opuestos se atraigan, e iguales se repelan. Todo lo contrario, se llevan de puta madre, pero no encajan. Pueden estar juntos toda una vida, pero dos personas de misma energía y necesidades similares nunca reaccionarán entre sí, y nunca llegarán a un equilibrio. Dos energías iguales, crean excesos o carencias, en lo que a necesidades se refiere.

Dos piezas iguales, no encajan. Dos piezas “macho” se enfrentan, crean exceso y confrontación. Necesitan un espacio de separación para convivir sin molestarse. Dos piezas “hembra” tampoco encajan, pero pueden estar juntas, al revés que las anteriores no chocan, porque no crean barrera. Al contrario crean un vacío o sumidero, un espacio a cubrir, que genera una continua demanda de necesidades. Piezas “macho” y piezas “hembra” encajan, continente y contenido, canal y fluido, cauce y río. ¿Dónde está el problema? No en que hombres y mujeres seamos diferentes por naturaleza, ahora sí hablo de penes y vaginas. El problema está, en que la dinámica vital a la que estamos sometidos, nos obliga a comportarnos de manera parecida, haciendo que nuestras energías internas, sean forzadas a hacer lo mismo. De forma que nuestros núcleos masculino o femenino, sean cada vez más parecidos, evitando que las piezas del puzle macho + hembra encajen al ser cada vez más similares. Adulterando la verdadera naturaleza de nuestras energías, haciendo que las mujeres se comporten cada vez más como hombres, y que los hombres, sean cada vez, menos hombres, porque se pretenda que actúen como mujeres.
¡ASÍ SÍ!

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
Publicar un comentario en la entrada