LA SONRISA DEL NEANDERTAL

 Ya que no quedan cuevas libres de ser visitadas por turistas, tengo que dirigirme de nuevo a ti, desde mi jaula en el zoo con Wi-Fi. Este zoo llamado bloque de estudios donde vivo, y del que lo único que tiene en común con las cavernas de antaño, debe ser el tamaño minúsculo de estos habitáculos individuales. Antes vivir en cuevas era más arriesgado, y mucho más barato. Ya sabes ¡viva el progreso! Me estaba descojonando bien de la risa hace un momento, por un lado bien porque es una risa objetiva de una gran capullada… y por otro lado mal, porque mejor reírse que llorar, ante la sensación que me produce comprobar, el cómo que un tío haga el capullo desde la esclavitud de su pene, es algo que sigue y parece que seguirá siendo bien visto y fomentado, al menos durante una década más… tirando a corto plazo. Ojalá me equivoque, pero me duele decir y lo digo con toda la modestia del mundo, que casi nunca me equivoco. Y todo por seguir el refranero de mi abuela, con el axiomático “piensa mal y acertarás”. Y si me equivoco, es porque el que me cuenta su batalla particular, no me da todos los datos, y se calla sus cagadas para proteger su ego masculino, cosa que solamente me confiesan cuando ya ven la batalla perdida y van a la desesperada. Se me da bien, no te voy a engañar…

¿Por qué sonríe el neandertal si dicen que se ha extinguido? Es simple, el neandertal no quita su sonrisa, porque sabe que es mentira. No se ha extinguido, pero le gusta que la gente se lo crea.  Además sabe, que hombres y mujeres solamente encajamos por una parte, y disfruta viendo como millones de capullos modernos y afeminados, quieren entender a las mujeres. Mientras los modernos las intentan entender, él simplemente… se las folla. Por eso sonríe, no le baja la sonrisa ni chupando un limón. Él no las entiende, ni las quiere entender ¿para qué? Hace tiempo que aceptó las diferencias y las asumió. Dejó que todos nosotros pensáramos que se había extinguido, mientras día tras día, le subía la bombona de butano a tu mujer, mientras tú estabas trabajando, con su mono de naranja de butanero, o de fontanero, o de electricista… perdona, se me olvidaba el de cartero también, que siempre llama dos veces… o el de repartidor, que también funciona.

Yo solamente digo una cosa: sé que muchos de mis lectores, tienen pareja. Otros tantos no la tienen, pero la quieren tener, y parece que la vida les va, en meter su pene en cualquier oquedad femenina a cualquier precio, incluido el matrimonio. A los que os habéis casado… o tenéis novia formal, o pensáis que la pareja, es un seguro de vida, os diré que si vieseis y oyeseis las cosas que yo veo y oigo prácticamente a diario, os cambiaría la cara, porque realmente no sabéis con quién estáis compartiendo techo o cama. Vosotros solamente veis una parte, que es la que queréis ver. Y si se os habla de la otra parte, la que sí se sabe el neandertal, os cerráis en banda y decís aquello de ella es diferente a las demás. Hace un rato, un buen amigo mío, me lo ha soltado hablando de una mujer que le gusta mucho, y la verdad… Le daba dos hostias, a él por capullo (eso sí, desde el cariño), y a ella le daba un premio a la interpretación, porque en efecto mi colega se ha tragado la píldora. De hecho la ve completamente diferente a las demás.

Eso es precisamente, el fruto de un buen trabajo por parte de una mujer hacia un hombre: que él se crea que realmente, que ella es única, diferente, irrepetible y por ende, más valiosa que el resto, y por lo tanto, una mujer a la que hay que poner por encima de las demás. Como dice mi colega Paul Janka: la mujer es el recurso natural más abundante en la tierra, después del agua. Y yo a esto añadiría, que la naturaleza por defecto, es femenina, y que la proporción global mujeres / hombre, siempre se desvía al alza. Hablando de la mujer, que me narraba mi colega, en efecto he de admitir, que su madre y sus amigas, han hecho un buen trabajo en su formación de cara a captar candidatos. Lo ha conseguido… Si tú por ejemplo, supieras las matemáticas y el regateo que hace una mujer para conseguir este efecto en un hombre, te aseguro que más de una diosa se te caería del pedestal.
¿LO HAS PENSADO ALGUNA VEZ?

Desde luego no es cuestión de magia. Ella no es una estrella fugaz, o una entre un millón que viene a tu vida para iluminarte, como te harían creer en una película aborregante de Disney. No es así. Ella te gusta, tú la quieres, o tú quieres estar con ella; pero no es una princesa de cuento, ni una estrella fugaz, ni un ángel salvador… es una mujer, un ser humano de carne y hueso igual que tú ¿te queda claro? Este es el ABC del neandertal, que dentro de sus limitaciones, lo realmente importante, lo tiene muy, pero que muy claro. ¿Somos personas, o somos entes celestiales? Pues eso hombre, esa es la respuesta. A las mujeres no se las piensa, ni se las idealiza, ni se las entiende… se las disfruta. Y se las disfruta como son. A veces es imposible no idealizar a una mujer que te gusta, o a la que aspiras y soy bien consciente de ello. Pero en el momento en que esto pasa, nos estamos alejando de su verdadera naturaleza humana y animal, aquella que precisamente es la que nos hace más felices a nosotros como hombres ¿Entiendes ya por qué sonríe el neandertal?

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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