¡ESPARTANO! UNA BATALLA A MUERTE “DE ANDAR POR CASA”

 Quiero dedicarte una arenga, porque sé que a veces se te olvida, que eres un guerrero, un espartano desde el alma y la sangre. Ese es tu derecho de nacimiento, y como tal haces tuyas las victorias de un ejército con el que te identificas. Si fuera por ti, hubieras peleado tú también para ganar y para empujar al triunfo a tus 300 compañeros a una batalla a muerte segura, para defender a vuestras familias, libertades y derechos de una invasión Persa, forjada a base de esclavizar otros ejércitos que hace tiempo dejaron de luchar por propia voluntad y desde su libertad. Por ese mero hecho, eres mejor, porque optas luchar y defender lo tuyo, en lugar de someterte. Si, en efecto, tu condición de guerrero, por muy de andar por casa que sea, la llevas grabada dentro en lo más profundo.

No llevamos casco, ni espada, ni escudo aunque nuestro cuerpo sigue preparado para soportar esas cargas y pudiera ser entrenado para la tarea. No por tener obligaciones de oficina, que no son las más naturales precisamente, esto nos exime de la condición natural de defender, proteger, guardar y luchar por la vida. Siempre por la vida, ten presente esto; porque el belicismo practicado a placer es dictatorial y opresor de la libertad. No hay que buscar una batalla y una confrontación en sí misma, aunque ello suponga un desafío a nuestro ego masculino; pero tenemos que estar preparados para cuando se presente la ocasión. Nadie te avisará de que mañana haya una batalla que superar, una lucha a muerte de andar por casa.

El trabajo diario es una lucha, porque peleas por ti y por los tuyos. La búsqueda de un trabajo, supone una lucha aún más dura que la anterior, porque el riesgo es mayor. No puedes permitirte el lujo de perder esa lucha, porque no tienes escudo, ni colchón donde caerte muerto. Es una tarea valiente, y hay que llevarla a cabo de forma activa. Sabes bien, que aunque no haya armas de mano, el campo de batalla para el hombre de hoy es duro, porque no perdona y no permite errores o descuidos. ¿Acaso no somos espartanos? La muerte no es a espada, pero nos jugamos de igual forma el honor, la virilidad y a hombría, porque la condición de varón, nos obliga desde la sangre a dar respuestas, soluciones, seguridad y protección a los nuestros.

¿CREES QUE PUEDES ELEGIR QUEDARTE EN LA RETAGUARDIA CUANDO YA HA EMPEZADO EL ATAQUE?

Sabes que no, no puedes permitirte el lujo de ser cobarde y dejar que salga otro por ti; porque si lo haces, otro será quien ocupe tu lugar en la mesa de la victoria, a la que solo tienen derecho a sentarse los que han regresado de la batalla, y en la que se rinde homenaje a los caídos en la lucha. El que se esconde antes de la batalla, o queda en retaguardia sin defender a los suyos, pierde y perderá todo derecho a participar de esta mesa. Por una mera razón: no se lo ha ganado. Ninguna mujer querrá mirarle a la cara, porque… es esto lo que más te preocupa ¿verdad? Me lo suponía.

Quiero que sepas que el verdadero guerrero, no persigue el reconocimiento, aunque con este sea recompensado. El verdadero guerrero siempre sirve a una causa más noble que está por encima de sí mismo: los suyos. Y si renuncia a su ego, es para servir y defender a su familia, amigos, mujer e hijos. Solamente entonces, será verdadero merecedor de este reconocimiento, alimento para el alma. Este valor, le puede ser dado o no, porque la guerra es ingrata en muchas ocasiones, siempre es injusta para alguien, cruel y despiadada. Y no perdona la debilidad. El que está buscando trabajo para mantener a los suyos lo sabe, y sabe que tiene que mirar a sus hijos y a su mujer a la cara todos los días y darles una respuesta; aunque esto se de por hecho, tú sabes bien que es una pelea continua, en un campo de batalla hostil, donde otros han caído antes que tú intentándolo.

¿No es esto una guerra en toda regla? Yo creo que sí. Por más de “andar por casa” que sea en tiempos de hoy, por más que intenten debilitar o conformar la figura del hombre en sí mismo como un valor menor, por más falsa ideología, educación adulterada e ideas, que ni son prácticas, ni naturales, ni justas… ¿Sabes por qué? Porque la realidad es, que no puedes elegir no luchar. Sabes que cuando seas convocado, tendrás que salir estés como estés: preparado o no. Eso a tu rival no le importará, porque él no tendrá piedad contigo. No tendrás la opción de quedarte atrás, porque sabes que si lo haces, después no tendrás derecho a nada. ¿Vas a salir a combatir o vas a estar eternamente sacándole brillo a una espada que aguarda esperando a que le des el uso para la que fue forjada? Una vez más, es tu opción.

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