HOMBRES Y MUJERES OBJETO: EL FALSO MISTERIO DEL SEXO

 No te voy a desvelar ningún misterio como de costumbre, solamente te voy a revelar de la forma más simplificada posible, el misterio y única razón del sentido de las relaciones hombre-mujer. ¿Y sabes qué? No creo que me vayan a dar el premio Nobel por decírtelo, aunque esta explicación tenga la misma relevancia, que la decodificación del genoma humano. No creo que por su sencillez, alguien importante con gafas, bata blanca y afincado en un búnker militar, diga aquello de ¡Eureka! después de haber leído el presente texto. Y es que, aunque mi madre crea firmemente que algún día me lo darán ¿qué le voy a decir? Es mi madre y  tiene esa ilusión, el premio Nobel lo dan por otras cosas. Pues el tema, va por el lado de considerar al otro sexo como un mero objeto…

Así como suena. Así de insultante y así de miserable a ojos católicos puede llegar a ser la naturaleza; pero si venimos fabricados de serie de esta forma ¡por algo será! Y si al final, para que la especie continúe, hay que reducirlo todo a un XX + XY, pues igual nos estamos complicando demasiado, tratando de dignificar por egoísmo, miedo y vanidad puras la especie humana. Cuando precisamente, animalitos somos… y a las pruebas me remito. No digo que todo se reduzca al sexo, pero negar que todo sale de él, es una absoluta hipocresía planetaria.

Después de hacerme la pregunta: A ver… reduciéndolo todo a la mínima y necesaria expresión ¿qué es lo que en último extremo un sexo, necesita del otro sexo? La respuesta me pareció escalofriante, pero no por ello menos verdadera. ¿Qué es lo que obviando el formato y para que la especie humana continúe, hombres y mujeres le pedimos en última instancia al sexo opuesto? Joder, vaya imagen que me vino a la mente; pero reduciéndolo todo, lo que salió fue esto:

ELLAS NOS PIDEN ESTO A NOSOTROS
 Ni qué decir tiene, que “la forma natural de inseminar a una mujer” es la mejor de todas; pero poniéndome en plan moderno y aceptando los avances de la ciencia en cuestiones de reproducción, en última instancia lo que ella necesita para quedarse embarazada, está dentro de ese frasco. Esperma, ese es nuestro valor. Toda la parafernalia, el cuento, la historia, el cortejo, la familia, los hijos, el romanticismo, las flores, las cenas, las dudas de pareja, las peleas, las infidelidades, los desengaños y sobre todo, los buenos momentos, se reducen a que un tipo como tú y como yo, una día realizó una transferencia de esperma. Sin este paso, ni tú, ni yo, ni ella, ni la madre que la parió, estaríamos aquí y ahora hablando.

Y aquí todas: la guapa y la fea, la alta y la baja, la gorda y la delgada, la joven y la vieja, la buena y la mala, la rica y la pobre, la de derechas y la feminista lesbiana de extrema izquierda, se ponen de acuerdo. Cada una de ellas, precisa del contenido de este frasco, pese a quien pese, para quedar encintas. El cómo el esperma llega a fecundar el óvulo, es cuestión de elegir un procedimiento; pero todas y cada una de ellas, tienen que “pasar por ventanilla”, para que un donante les haga una visita, directa o artificialmente. ¿Y sabiendo esto hay hombres que lo regalan? Yo la verdad, me plantearía muy seriamente el ponerle precio.

NOSOTROS LES PEDIMOS ESTO A ELLAS

¿Hace falta que lo diga? ¿en serio? ¿tengo que describirlo? No creo que haga falta a estas alturas darle vueltas a lo mismo de siempre. Solamente diré que una cosa lleva  a la otra, y que si el sexo le quita tanto tiempo material a otras tareas, es por ser un requisito de obligado cumplimiento para cualquier hombre, en cualquier relación con una mujer. Por cierto señora… sí la del fondo, la que se escandaliza y se echa las manos a la cabeza, usted también está aquí presente gracias a un momento de compatibilidad de necesidades, en la que un hombre y una mujer, en un determinado momento, se pusieron de acuerdo.

Y digo yo, viendo cómo está el mundo, con lo avanzada y apocalíptica a la par, que resulta esta sociedad, en la que parece que ser fiel al instinto, es pecado, o privilegio; y más motivo de desacuerdo, que de reconocimiento y unión entre hombres y mujeres ¿por qué narices no nos vamos todos al lado simple de la balanza? El grado de gilipollez en aire, a día de hoy, es más espeso que una niebla londinense y se puede cortar con cuchillo. Como reza el lema de un conocido partido político: fijémonos en lo que nos une, y no en los que nos separa. Al final, hombres y mujeres, por muy objeto que nos veamos, vamos a tener que estar de acuerdo en algo ¿has visto qué fácil?

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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