¿HOMBRES O MUÑECOS? EL CAPITAL HUMANO NO LO VENDEN EN LAS TIENDAS

 Mis palabras de hoy, valen tanto para ti como para ella; pero como tú me pillas más cerca, y sé de sobra que eres mucho más sensible a las arengas militares antes de la batalla… Pues te va a caer a ti la charla. Quiero que te mires al espejo y que pienses por un momento ¿qué es lo que es tuyo realmente y que es aquello que has ganado o te ha sido dado o regalado? Quiero que pienses lo más humildemente que puedas en ello y si en tu escala de valores, le estás dando más valor a lo que deseas y no tienes, que a lo que estás viendo en el espejo. En un mundo ideal sin contaminación de un marketing que nos sorbe el seso día a día y nos enchufa por la nuca a Matrix “hasta el sentío”; estaríamos orgullosos de nuestro propio capital humano. Eso sería lo deseable, pero ¿cuál suele ser la realidad?

A mí no me da vergüenza decirlo ¿qué me gustaría? Tener una voluntad férrea, aprender a estar siempre arriba, no sentir desánimo, tener siempre valor ante una confrontación, ganar, ganar y ganar. ¿Es eso lo que veo en mi espejo? No. ¿Sabes por qué? Porque soy humano. Mi capital humano, está encerrado en un cuerpo de carne y sangre, voluble, sufriente, placentero en ocasiones, capaz de muchas cosas y a la par limitado. No creo en un hombre infalible, por el mero hecho de que no existe. No sería humano. Y si eres mujer y estás leyendo esto, quiero que pienses en si aquello que estás buscando, no deja de ser la paranoia del príncipe azul, que hace tiempo dejó de ser cuento. El guerreo por más fuerza, destreza y valor que tenga, puede ser derrotado por un oponente de menor rango. Por más contundentes que sean sus armas y su disciplina, mientras duerme, es vulnerable ¿lo entiendes?

El más fuerte de los guerreros, no deja de ser un hombre, tiene que dormir, comer, beber y curar sus heridas, porque en efecto puedo resultar herido. Es lo grande y lo pequeño del ser humano, que es falible, fuerte y débil a la vez. Un buen ejemplo de esto, es la muerte de Aquiles, invencible entre los hombres, un semidiós griego de la Ilíada, que muere  a manos de una flecha lanzada por Paris dirigida a su talón ¿Quién era mejor guerrero? ¿Aquiles o Paris? ¿quién murió de los dos? Te voy a hacer una pregunta, que quizás no entiendas ¿Amas tu humanidad? ¿amas tu debilidad? ¿has llegado a aceptarla? o bien haces como los necios que reniegan de ella, para aparentar constantemente una imagen ganadora constante ¿quién se cree esto? Es mentira, es así de simple. Si no la amas y aceptas, deberías hacerlo; porque es lo que te hace hombre: tanto tu fortaleza, como tu debilidad.

Centrar nuestro valor, en nuestro capital humano, en nuestra desnudez, instinto, pensamiento, sangre e ideas… no en lo que llevamos puesto ¿por qué? Porque es lo que realmente nos pertenece, porque es nuestro verdadero motor. Porque en el hipotético caso que todo se fuera  a la mierda, dime ¿con qué cuentas en realidad? Nada más y nada menos con lo que estás viendo en el espejo. Se puede ir el trabajo, puede venir mujeres, aunque también podrán irse, pasar años, amigos nuevos, otro trabajo, otros amigos, una pareja, un hijo… Todo lo que ganamos a los largo de la vida, de la misma forma puede irse. Es un ciclo, no es que me lo invente yo. Todo lo que se gana, puede perderse. ¿Qué nos queda entonces? Nada más y nada menos que lo que somos realmente.

NO TE PREGUNTO ¿QUÉ QUIERES SER? SINO ¿QUIÉN COÑO ERES YA?

Hay muchas cosas que se pueden caer por el camino, que se ganan, se pierden, se ponen o se quitan. Es posible que te veas “en construcción” y de hecho ¿quién está acabado ya de fábrica? Todos cambiamos un poco más cada día. Algunos dirán que mejoran, otros que van a peor… Recuerdo que mi primera ex, me decía –Miguel, estás involucionando- o sea, que iba hacia tras como los cangrejos según su versión. Bueno, yo lo que hacía en realidad, era salir más y viajar más… eso me lo decía porque yo ya había terminado la carrera y estaba trabajando. Tenía tiempo y dinero, y quería ver mundo. Nada más. De hecho, estaba “en construcción”, pero creo que a día de hoy lo estoy también. Simplemente, no creo que me faltara nada ¿y ahora? Pues desear, puedo desear muchas cosas; pero mi capital humano sigo siendo yo, por más extras que me añada. Y eso, querido amigo, no se vende en las tiendas. Tú eres tu propia marca.

No se trata del querer ser, aunque por admiración y respeto, a mis buenos amigos les diga aquello de –De mayor quiero ser como tú- Aún así, y viendo todas las piedras y perrerías varias, que nos vamos encontrando por el camino, al menos yo, no me cambio por nadie. Ni si quiera por alguien que follara más o que ganara más dinero, te lo digo en serio ¿por qué? Pues porque yo dejaría de ser yo, y no estoy dispuesto a renunciar a ello. Mis apéndices, ya los llevo puestos y colgando, y no creo necesitar más que eso, mi mente que es mía y mi palabra para cumplir, primero conmigo, y después con el mundo. Algo así debía sentir Tony Montana, aunque no sea demasiado buen ejemplo. ¿Tienes huevos para ser lo que realmente eres? Eso no te lo puedo decir yo.


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