CARRIE 2.0. LA EVOLUCIÓN DE LA PRINCESA DEL CUENTO

¿Te acuerdas de la princesa del cuento? No hay nada como comprobar que los clásicos nunca fallan. Mucho más que eso, se adaptan a los nuevos tiempos, se actualizan y superan siempre con creces a las primeras versiones. Antes ellas querían ser princesas, era lo que sus madres las metían en la cabeza con la esperanza de que se lo creyeran y buscaran a un príncipe, empresario, médico o dentista. Pues bien, la monarquía está en declive, los empresarios en crisis debiendo dinero, los médicos trabajando de camareros y los dentistas… no sé qué decirte de los dentistas, la verdad es que nunca me cayeron bien. Bueno, este tipo de mujer quería que un príncipe la sacara de la torre, donde estaba encerrada custodiada por un dragón, ser felices y comer perdices. Después de la “época del destape”, ya no querían ser princesas, querían dejarse crecer pelo en el sobaco, que les hicieran sexo oral sin penetración y competir con el hombre en todo, menos en el tamaño del pene. Querían levantar el puño, cortarse el pelo, ser muy rebeldes para todo, y se supone que al menos sobre el papel, tomar la iniciativa. Bueno, incluso siendo así, a este tipo de mujer, se la podía querer; seguía siendo capaz de enamorarse, y por regla general, en cuanto se casaba, se le quitaba la tontería de encima a modo de acné juvenil. Pasadas ya tres décadas, estos especímenes femeninos han evolucionado, se han fusionado y generado la Carrie 2.0.

Joder, cualquiera que me lea ¿Qué se va a pensar? El problema que tanto ellas como nosotros tenemos a día de hoy, es un exceso de información y muy poca experiencia real y muy poco conocimiento verdadero del sexo opuesto. No en cuanto al sexo en sí, eso se puede conseguir fácil. Pese a quien pese, seguimos encajando por el mismo sitio. Eso es algo que siempre será así. ¿A qué me refiero entonces? Pues al tipo de información que recibimos: contradictoria con nuestras verdaderas necesidades, gracias a una mezcla entre moral católica permanente, insertada en un código ético general, y a una corriente feminista, que está institucionalizada en la política y en los medios de comunicación. Con esta mezcla y semejante cacao, lo raro es que no acabemos todos tarados y bien enchufados a Matrix, pero de eso… ya hemos hablado muchas veces aquí.

La verdadera diferencia, es que a ellas el mensaje recibido, les ha cambiado mucho más durante todo este tiempo, que el mensaje que nos llega a nosotros. Siendo claro: a nosotros no nos han cambiado tanto el coco, porque solamente somos manipulables por una parte y esta parte, pues no ocupa mucho espacio en nuestro disco duro. En efecto, es la que estás pensando, hablo de sexo ¡como no! ¿Pero qué pasa con ellas? A ellas, las han manipulado con todo lo demás, y el hecho de especular con el sexo, ha seguido siendo una constante. No es que el sexo haya dejado de ser pieza básica o llave en las relaciones de pareja, a cierto modo de moneda de cambio; es que aparte de eso, ahora la mente femenina está influida y manipulada por mil variables más, entre los que destaca el culto y adoración a todo lo femenino ¡porque sí! o por que yo lo valgo, y la ausencia y negación de todo lo masculino. Te diría que más por ideología, es por puro marketing al ego estético y familiar. Hipoteca, es una palabra femenina…



 Exacto, su madre y la nuestra también ¡Tú lo has dicho! Pero a ella en casa, el marketing familiar dictado por su madre, le cuenta algo aproximado al príncipe, a la Barbie y a Disney. ¿Recuerdas a la madre de Carrie? Menudo espécimen, no me extraña que la chica, estuviera frita por largarse. ¿Y qué pasa cuando se sale de casa? Pues fuera de casa, el marketing callejero les cuenta follarse a este, al otro, y al de más allá… libertad, libertad, sin ira libertad. Mucha libertad, sí… para follar y poco más. Ser moderna fuera de la vivienda parental, es follar más que tu madre. Por otro lado, el marketing que ven y oyen constantemente en los medios de comunicación es individualista, feminista y excluyente. Mientras que a nosotros hombres, toda la vida  y en todas las generaciones ancestrales, nos han dicho y dictado prácticamente lo mismo desde el origen de los tiempos: nace, crece, curra, folla, reprodúcete, paga y muere. Para que lo entiendas, tenemos el ejemplo del divorcio ¿para quién te crees que se inventó? Para el hombre desde luego que no, porque dime ¿qué hombre sale beneficiado de un divorcio?


¡NO PUEDE SER!


Pues claro que puede ser Carrie, es lo de siempre. No te preocupes mujer, no te asustes, que eso le pasa a todo el mundo, es natural como la vida misma. Es simple de entender: a ellas les han actualizado el disco duro hacia la extinción de la especie, el individualismo y el consumo y van por la versión 21de esta actualización… y a nosotros, nos han cambiado el disco duro por uno de mayor capacidad, pero la programación sigue siendo la misma, la del neandertal. O sea, la que garantiza la supervivencia de la especie. En todo caso, por adaptación al medio, quizás más al individualismo. Si juntamos a este hombre y a esta mujer ¿qué tenemos? Pues a un pollafuera individualista, y a una Carrie 2.0, que tiene su perfil de Facebook poblado con fotos de mascotas con lazos, flores, mensajes de autoafirmación, dedicatorias de pura amistad, varios arcoíris, velas, tartas, unicornios y fotos propias de auto-homenaje del estilo qué buena estoy, qué tipo tengo. ¿A dónde nos lleva esto? No sé tú, pero yo voy a seguir haciendo méritos, para que me metan en la última reserva natural de los neandertales. No me veo compartiendo fotos de mascotas con tipas que ni si quiera conozco, ni diciendo “Me gusta” a panfletos de autoafirmación feministas.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y nonos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieressaber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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