SI VAS A POR ELLO, PUEDE QUE TE HAGAS DAÑO - DOBLE O NADA II


Tienes que contarlo. Tienen que saberlo. Esa información puede ser una denuncia y puede salvar una vida, o muchas vidas y levantar otras. No te calles, tienes que ir a por esa imagen, esa palabra, esa información que ha de llegar a tantos, y eres el único que está ahí para poder transmitirla. No puedes permitirte el lujo de callarte, porque si lo haces nadie más será consciente de lo que está pasando en realidad. Si te callas, llevarás esa carga toda tu vida, de que en efecto se podía haber hecho algo, se podía haber actuado si todo el mundo lo hubiera sabido. Eres tú quien está y nadie más ¿Qué vas a hacer? ¿Acaso vas a mirar hacia otro lado como todo el mundo hace? No vas a dejarlo pasar, no puedes dejarlo pasar, porque si lo haces, el daño se volverá a repetir una y otra vez gracias a tu silencio. Y eso, no lo vas a consentir.

En el silencio de tu omisión, se refugian los cobardes, los que se aprovechan del resto, las injusticias, los delitos, los que te chupan la sangre sin piedad mientras miras la TV para mantenerte ocupado. No eres consciente de la fuerza real que tiene una palabra, una imagen, un ¡despierta ya de una puta vez! Vas a contarlo, a expensas de lo que pueda pasar. Porque puede que te hagas daño, puede que te hieran, puedes quedarte sin trabajo, puedes perder tu estatus o tu corrección. Nadie dijo que no tuvieras que pagar un precio por denunciar y por reclamar la verdad ¿estás dispuesto a correr ese riesgo?

Sí lo estás, correrás entre la gente, las llamas, la guerra, la manifestación o los despachos para hacerlo y poder ser testigo de la injusticia para denunciarla. Te vas a manchar, te aviso. No va a ser fácil. Te amenazarán, te darán un ultimátum, querrán comprarte, sobornarte, anularte, ponerte en nómina o hacerte callar a las buenas o a las malas. Querrán disfrazarlo de malentendido, querrán pintarlo como un daño necesario, como un mal menor, se justificarán, te darán razones e incluso, te acusarán a ti de ser partícipe por consentirlo con tu silencio, pero... ¡De ninguna manera! Tú no eres así, tú no tragas con las injusticias y no te vas a callar.




Ya te has expuesto y has sido marcado, no puedes echarte atrás. Sabes que ahora tu bandera es la justicia y te van a mirar con lupa en todas partes, esperando a que cometas un error. Tu denuncia será tu propia liberación y tu compromiso. En ese momento te darás cuenta que tu palabra les hace débiles, delatando la injusticia y su incompetencia. Te darás cuenta que sí se puede, y que al haberte expuesto, habrá otros que también denuncien. Darás ejemplo. Puede que te hieran en el camino, e incluso que acaben contigo, no te engañes: esto es una guerra y nadie se va sin heridas, pero recuerda: tú eres el testigo y tu palabra puede cambiar las cosas. Tu denuncia liberará y dará palabra a los que no tienen voz.

Si te perdiste la primera parte: PUEDE COSTARTE UN PAR DE DIENTES, continúa en PUEDE QUE PIERDAS LA CABEZA

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
Publicar un comentario en la entrada