SI VAS A POR ELLO, PUEDE COSTARTE UN PAR DE DIENTES - DOBLE O NADA I


A estas alturas, sabes que no te van a regalar nada. Sabes que no te puedes quedar sentado pensando. Sabías que tarde o temprano tendrías que ponerte en pie. Se terminaron los plazos, se terminaron los aplazamientos, las excusas, los miedos, la preparación… Te das cuenta que no tienes más tiempo, y que vas con lo que tienes, ni más ni menos. El día que por lejano parecía que nunca iba a llegar, es hoy, es ahora y no hay lugar para dudas. Sientes el miedo, eres humano. El miedo propio del momento antes de la batalla, de la confrontación, de la lucha… Notas como una sensación de incertidumbre rodea tu cuello, tu espalda, te hace apretar los puños y mover tus piernas para que abandonen la rigidez de la formación. Alégrate, estás vivo. Es la sangre cargada de adrenalina que recorre cada rincón de tu cuerpo avisando que la batalla va a empezar. No eres un robot programado, eres un hombre, un guerrero, un luchador.

Sabes que en el momento en que des el primer paso, no habrá marcha atrás. Escucharás a todo un público en contra, oirás abucheos, burlas y voces que dentro de una falsa prudencia, te pedirán que por tu bien, lo mejor fuera quedar sentado, no luchar y callarse. Míralos bien, todos esos cobardes prudentes, están sentados. Ellos jamás tendrán valor para bajar a la arena a luchar, a exponerse si es preciso, a riesgo de perder. Ellos  prefieren quedarse sentados apuntando con el dedo, juzgando, criticando y abucheando a todo aquel que les hace quedar como lo que son… unos cobardes que no tienen valor.

Ya ni los mires, no les prestes más atención. No son tu objetivo. Esta solamente es la comparsa y la música de fondo que pretende distraerte de tu verdadero objetivo: ganar. El rival que tienes en frente quiere lo mismo que tú, quiere aquello por lo que has estado luchando hasta llegar a este lugar. Es tu contrario, y al igual que tú ha salido a la arena y se ha expuesto. Sabes que solo uno de los dos ganará y que la consolación de quedar el segundo, no es premio. Eso no te da de comer, ni te consuela. Como tú ha salido a ganar y sabes que hará todo lo posible para arrancarte tu tan merecida victoria.



¿Quién dijo miedo? Un paso al frente, porque para eso has venido. Este era el día que estabas esperando, para este día naciste y te preparaste desde siempre. Ves como en el otro extremo del campo se alinean militarmente tus contrarios. No cederás una sola pulgada, a quien se acerque le costará un par de dientes. ¿Estás dispuesto a perder un par de dientes por ganar una pulgada de terreno? Piensa que tu rival si lo está y no dudará en arrebatártelas si temes por un segundo perder. No vas a ceder, vas a avanzar. Cuando les veas correr hacia ti, tu correrás a su encuentro. No evitarás el choque, buscarás el choque,  correrás más rápido que ellos y a por ellos. Lamentarán haberse cruzado contigo.

La grada ruge, el suelo tiembla, los ánimos se caldean y suenan los himnos. Es tu momento, tu gloria. Cierra por un momento los ojos y asume toda la energía del entorno, respira hondo y empápate. O todo o nada, ya en tu mente no caben las dudas, ni el miedo. Solamente avanzar y pelear. Estás preparado, agradeces estar ahí, es tu oportunidad, tu desafío y vas a ir a por él hasta las últimas consecuencias. Por un momento se hace el silencio, abres los ojos y suena el silbato. Comienza la batalla.

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