MÁXIMO, NECESITO TU AYUDA ¿QUÉ PUEDO HACER?

 –General, no esperaba tu visita, contigo tengo que cuadrarme. No soy digno- No digas tonterías, soy un hombre igual que tú. Dime ¿qué es lo que te atormenta? –Después de todas las visitas que me habéis hecho, tengo la sensación de tenerlo todo más claro, y me temo que ya sé la raíz del problema- No te preocupes, conmigo puedes expresarte con libertad –Creo que lo que me pasa realmente, es que no sé estar por encima de todos los cambios que veo a mi alrededor… con el trabajo, con las mujeres, con  mis empresas, mis batallas- Dime querido amigo ¿y quién es capaz de estar por encima sin antes haber luchado mil batallas? –Pienso demasiado y creo que es precisamente eso, lo que más me afecta. Busco justicia y no la encuentro. El conjunto me resulta inabordable-

No hay más justicia, que la que tú seas capaz de crear con tus actos. ¿Te has responsabilizado de tu propia suerte? –Pero si la suerte… ¿existe la suerte?- La suerte y la justicia, has de trabajar por ellas, no esperes recibirlas de nadie y mucho menos de Roma. ¿Crees que en el frente, tu contrario no busca exactamente lo mismo que tú? ¿crees acaso que tu lucha es más legítima y más noble que la suya? ¿quién de los dos tiene razón? Quizás nunca lo sepas, ni tú ni yo. Incluso después de haber salvado mil y una veces la vida en el campo de batalla. Tras una arenga, tras una orden, tras una carga… dime ¿hay espacio para pensar quién de los dos dejará una verdadera huella?

Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad
 –Eso ya lo había oído antes mi General, pero no sé cómo llevarlo a cabo en mi día a día- Está bien, nunca repitas una cita sin saber lo que significa realmente. Quizás no debamos pensar tanto en la eternidad, nuestras huellas se irán grabando con nuestras acciones y el paso del tiempo si así ha de ser. Pensar en ello no resulta demasiado útil. De lo que sí puedes estar seguro, es que si eres capaz de asumir todas las consecuencias de tus decisiones, día a día para poder afrontar tus batallas, serás camino para los demás. Es algo de lo que no has de preocuparte, o que ni si quiera tienes que pretender, ni que plantearte. Céntrate en tu propio Norte y sé fiel todos los días de tu vida a tu propia brújula. ¿Lo veremos en la eternidad? Quién sabe…

Tal y como nos hemos encontrado al mundo ahora, de una cosa sí podemos estar seguros: Este mundo está cambiando, lo antiguo se desmorona, y lo nuevo se impone. Te haré una pregunta: ¿Crees que el futuro pide permiso para abrirse paso? –Desde  luego que no, mi General- Pocos le hacemos frente, muy pocos. Es más fácil dar por bueno todo lo que dictan desde Roma, antes que cuestionarte si es bueno o malo para ti –¿A qué te refieres?- A entregarte a una causa mayor que tú mismo –Pero Máximo ¿esta causa mayor son las órdenes de Roma? ¿son las leyes del Senado? ¿son el Progreso y la Modernización?- No, Roma y el Senado están corruptos.

 –¿He de someterme a una causa mayor para ser un hombre verdadero?- Solo has de someterte a una causa que entiendas desde dentro. Solo tú sabes dentro de ti, qué es lo que despierta al hombre y qué es lo que lo aletarga. Las causas mayores, son tus ideas, o las ideas que para ti son justas –¿Cómo podré saber si una causa es realmente justa?- Cuando no solamente lo sea para ti, si no para todos. Cuando no habite el egoísmo en ella, o la diferencia, o la discriminación. Una causa es noble cuando no alberga injusticia alguna. No todos saben ver esto, y antes que planteárselo, se someten porque ven que se somete todo el mundo a su alrededor. Dejan de luchar dándolo por bueno. Pero lo más importante de todo, nunca…

¡NUNCA TE RINDAS!

Aunque veas que todo el mundo se derrumba a tu alrededor, aunque todo esté en contra, aunque todo cambie sin control, aunque te anuncien una posible derrota… Mientras estés en pie, es posible. Mientras te mantengas firme no hay excusa para la rendición. Dime si no ¿Qué objeto tiene ser un hombre? ¿Quién dijo que fuera fácil? Cuando veo a todos aquellos que se encogen de hombros, se resignan y tiran la espada antes de si quiera haber atacado o haber llegado a la primera línea, me pregunto ¿es que no os dais cuenta? ¿vais a rendiros antes de haber empezado? Rendirse es más fácil que luchar, y decir a todo que sí para que no te salpique la sangre en la arena, también lo es. Solo es hombre, aquel que es capaz de transformar una arenga en un paso al frente. Quienes se rinden, no merecen llamarse hombres. Nunca olvides esto.

Si te perdiste COCO, NECESITO TU AYUDA ¿QUÉ PUEDO HACER? [fin de la serie]

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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