HUMPHREY, NECESITO TU AYUDA ¿QUÉ PUEDO HACER?

 –Humphrey, necesito tu ayuda- Vaya, me sorprende que tú me pidas consejo, tú que siempre vas por ahí callando bocas y soltando verdades como puños ¿de verdad quieres que te ayude? –Si Humphrey, prometo estar callado aunque me cueste. El ego me juega malas pasadas y no estoy seguro de estar yendo por el camino adecuado. Siento que me pierdo y que por más que intento hacer las cosas bien, siempre me acaban dando en el mismo sitio ¿tú nunca te has sentido así?- Mira chaval ¿ves la cara que tengo? Aunque me veas en blanco y negro, puedes ver rasgos marcados en mi rostro ¿sabes que son? Son los golpes que me he llevado por el camino. No intentes no llevarte golpes, porque estos son inevitables. Cuanto más los evitas, más fuerte será el próximo cuando te alcance, porque créeme, que tarde o temprano te alcanzarán.

–No jodas Humphrey ¿acaso no hay forma de ir directo con ella sabiendo que estás haciendo las cosas bien?- No amigo, no la hay y deberías empezar a aceptarlo. –Tú me dices eso, pero yo a ti siempre te he visto entero, siempre te he admirado por eso. Pareces estar por encima de sus palabras, de sus reacciones, de sus opciones, hasta de sus traiciones…- Nadie está por encima de nadie amigo, lo estás enfocando mal. Simplemente las acepto como son y no pretendo que cambien, sé lo que puedo esperar de ellas y lo que no. No me sorprenden, ellas saben que es imposible que me ponga nervioso, se pongan como se pongan y hagan lo que hagan.

–¿Y cómo has hecho para conocerlas tan bien?- Observando lo que hacen, y entre lo que hacen y lo que dicen, dándole más peso a lo primero. Inténtalo, y no des tanta importancia al contenido de sus palabras, no merece la pena… en serio. Te puedes volver loco. Las tías no entienden de contratos verbales, lo que te dicen ahora, en media hora puede caducar. Te digan lo que te digan, es más importante el cómo te lo dicen, porque así puedes saber cómo se sienten, pero nada más. Sobre todo, lo que define a una mujer, o… perdona, lo que define a cualquier persona de verdad, son los hechos. Esto vale para ellas, pero para ti también. En nuestro caso, ya sabes… somos básicos y tendemos a hacer lo que decimos. Pero en ellas, lo que dicen y lo que hacen, está en constante batalla. Quédate siempre con lo que hacen ¿OK?

–Es jodido ¿sabes? Me gustaría tenerlo tan claro como tú, pero siempre que me atrae una mujer pienso “Bueno… ¿y si ella es diferente?- No digas memeces pequeño, si ella te gusta, es precisamente porque es una mujer, pero no porque sea diferente a las demás; si no porque es “más que las demás” por eso te llama la atención: porque puede estar más buena, puede ser más atractiva, más femenina, más sexual… pero no porque sea diferente. Diferente, eres tú que eres un tío, así que no te líes. No le pidas peras al olmo, es así de simple. No esperes, que ella vaya a ser diferente a las demás, acéptala y punto. –Pero es que entonces…- Espera de ella, lo que te pueda dar, por cierto...

DAME FUEGO PRECIOSA
Entonces ¿qué? ¿sigues esperando a que una mujer se comporte, como se comportaría por ejemplo un amigo tuyo? –Ni de coña, oye… que hasta ahí llego- Pues querido amigo, ¿hace falta que te lo diga? Ahora entenderás entonces por qué nunca hay que dejar a los amigos de lado, ni a la familia –¿Por qué tiras por ahí Humphrey?- Pues porque te veo que cada vez que te gusta una, te enfocas como un burro en ella, te olvidas del resto del universo, la idealizas y la cagas… porque en ese momento empiezas a esperar de ella, lo que tiene, y lo que no tiene. Ella te puede aportar algunas cosas, básicamente: sexo, cariño y emociones, el resto te lo dan la familia, los amigos y el trabajo. Por eso, quienes se encierran en sus parejas, acaban fracasando, reduciendo su mundo entre cuatro paredes, porque todo lo demás lo echan a perder.

–Bueno Humphrey, no te quiero joder el discurso, pero es que… todo esto yo ya lo sabía- Si claro, si tenerlo claro de cabeza es fácil, pero cuando se te pone una tía delante, y esa mujer te gusta de verdad, siempre vas a pensar aquello de ¿Y si ella es diferente? Reconócelo, que una cosa es hablar aquí, y otra tenerla a ella delante. Haz como yo, simplemente, sabes antes de que ella misma abra la boca, que no es diferente a las demás, y que si te gusta, es porque es una mujer, y se comportará como tal. No hay más historias, por eso siempre me ves tan tranquilo, porque tengo esa certeza. De todas formas, creo que en un rato, te pasaré con un buen amigo mío…

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