TODOS LOS TÍOS SOIS IGUALES… ¡Y LAS TÍAS MÁS! por EL DUQUE

 Las tías son tanto o más depredadoras que tú: Unas lo son “a la chita callando”; para guardar las formas y mantener su imagen clásica  a salvo; y otras, mujeres de hoy; en día lo harán sin recato. Cuando una mujer cree que un hombre posee el suficiente valor, es capaz de arramplar con todo, tirar para delante e invertir. Invertir incluso hasta el punto de ser ellas las que depredan sexualmente al macho. El problema, es que muchos hombres no esperan a ver si ellas invierten y “regalan, regalan y vuelven a regalar”, sin darse cuenta de que al hacerlo, precisamente  evitan que ellas inviertan.

Ellas ponen tanto los cuernos como ellos: Y digo tanto, o más ¿no te lo crees? La infidelidad es connatural al ser humano nos guste o no y ellas también sienten deseos de ser infieles. Unas lo serán y otras no, al igual que los hombres. ¿Cuál es la diferencia llevada al extremo? Pues que si le ponen los cuernos a ella, con mandar a la porra al novio, marido o colega basta. Si le ponen los cuernos a él, puede acabar dándole los apellidos a un hijo que no es suyo y pagándole la academia, el dentista y la universidad, a un polvo que echó su mujer con el fontanero, una mañana cualquiera sobre la encimera, mientras él estaba trabajando.

Sus objetivos, son similares a lo tuyos: En este tema también se ha vendido mucha mentira sobre uno y otro sexo; Nosotros; en mayor o menor medida también  queremos ser padres algún día. Queremos tener pareja, sentirnos queridos. Por supuesto hay otras vías alternativas tantas o más respetables, pero si te soy sincero no creo que haya en este caso un sesgo de género. Nuestras aspiraciones son las mismas. No es verdad que el hombre solo busqué follar a diestro y siniestro ni que la mujer quiera “pillar marido”. Los dos, en el fondo buscamos lo mismo, que puede ser mujer o marido pero que también puede ser follar cuanto más mejor hasta que encontremos una persona idónea para emparejarnos… o no.

En definitiva, que nos han metido desde pequeños el cuentecito de blanca nieves y nos lo hemos comido con patatas. La supuesta diferencia hombre-mujer, en realidad se basa en dos cosillas: En primer lugar en algo tan sencillo como los siglos y siglos de represión sexual a la mujer. Siglos y siglos de culpabilizarla, controlarla, menoscabarla y hacerla sentir incómoda con su sexualidad, con sus impulsos e instintos. La consecuencia esencial de eso aún hoy en día la sufrimos y se basa en el miedo evidente de toda mujer a parecer fácil o parecer un poco “zorrilla”. Esta presión más o menos velada hace que existan hasta tres mujeres distintas en una: la interior manipulada, la interior genuina y la exterior.

La exterior es, la políticamente correcta. Miente sobre las relaciones sexuales que tiene y ha tenido; miente y oculta sus deseos; es capaz de fingir desinterés por un chico que le guste, solo para “hacerse la difícil”. Te lo creas o no, en mayor o menor medida esto sigue existiendo, miente incluso a sus propias amigas sobre ciertos chicos con los que ha estado, esencialmente si son chicos que “visten” poco socialmente, como pueden ser chicos de una clase social inferior, otra raza, religión, con estado civil sospechoso. Lo que no quita que si les cuadra la coartada, se lo vuelvan a calzar cuando nadie mire.

La mujer interior manipulada constituye el “como ella cree que es”. Esta mujer interior busca la continua autojustificación de sus actos y la coartada perfecta para salvaguardar dentro de su disco duro la idea de princesita Disney. Si echa un polvo de una noche con un tipo malote, es que el alcohol, es que él la sedujo, es que estaba cabreada con el ex; si va a Senegal es para ayudar a una causa humanitaria, como salvar un pollón africano genuino… Si deja al ex por otro es que su ex la hacía profundamente infeliz… son capaces incluso de reinventar la historia  a su antojo. Como te he dicho, han sido siglos y siglos de culpabilidad y represión. Nadie quiere sentirse en su fuero interno como una puta. Por último está la mujer en su esencia, la que realmente es. Esta es la que siente deseos, la que muchas veces quiere copular por copular; la que siente deseos aún estando casada, la que unas veces es buena y otras no tanto, la que a veces quiere ser depredada y otras quiere cepillarse a un chavalín de 25 aún a pesar de sus 40…

¡Y SE LO CEPILLA!

La segunda causa de esta falsa diferenciación es o ha sido el apartar a la mujer del poder fáctico y del acceso al estatus. Aún hoy en día hay que reconocer como una realidad vergonzante que hombres y mujeres no suelen cobrar lo mismo por igual trabajo; pero es que si echamos la vista atrás veinte años veremos que en nuestro país eran pocas las que trabajaban “fuera de casa”. No se si lo sabías, pero en aquellas sociedades dónde hay o ha habido matriarcado o al menos igualdad real (de esa que no hay aún hoy en día), la mujer es más sexual y esta siempre más disponible. De hecho, no viene a cuento que te hablé de mi experiencia personal pero si te diré que la mayoría de las mujeres que he conocido con alto estatus (casa propia pagada, buen trabajo, alto nivel de ingresos…) eran más independientes y también sexualmente más receptivas y activas.

Tanto los hechos científicos como mi propia experiencia personal me dictan que una mujer que no tiene prejuicios morales y que tiene autonomía financiera similar o superior a la del hombre, se comporta en relación al sexo como un hombre, o mejor dicho, como un hombre quisiera comportarse. En definitiva que deberíamos de dejarnos de gilipolleces, de guerras de sexo, de comeduras de tarro, de juzgar con doble rasero a hombres y mujeres (a veces parece que no entandamos cuando una tía hace exactamente lo mismo que en alguna ocasión hemos hecho nosotros mismos…) y deberíamos buscar acercarnos con más naturalidad los unos a los otros, alimentando nuestra humanidad, a base de aceptar nuestra parte animal, nuestro instinto más básico. Si te perdiste la primera parte ¿Y LAS TÍAS QUÉ?

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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