TODOS LOS TÍOS SOIS IGUALES… ¿Y LAS TÍAS QUÉ? por EL DUQUE

 Hablando con mi amigo Miguel volvimos a machacar el eterno debate ¿realmente somos tan distintos? Hombres y mujeres, lo de siempre ¿de qué vamos a tratar si no? Y sobre todo ¿Qué coño le está pasando al hombre de hoy en día? A la mujer ya sabemos que le pasan demasiadas cosas dignas de estudio, y las tenemos excesivamente vistas y con poca o nula voluntad por parte del mercado de ponerles remedio, empezando por ellas mismas. Se habla sin parar de guerra de sexos -sobre todo en tele5-; y algo de eso debe haber cuando por más que miro a mi alrededor, solo veo hombres despistados que no saben actuar frente  a una mujer, mujeres amargadas e inconformistas, hijoputismo, mercado y relaciones que tienen una fecha de caducidad puesta desde su mismo engendro, que jamás llegarán a ninguna parte y rotas de antemano por intereses individuales enmarcados dentro de una supuesta libertad. No pretendo cambiar el mundo… Bueno, en realidad sí, porque parte del problema lo estamos generando nosotros mismos. Y como no espabilemos, nos van a acabar criando en granjas de esperama. Yo puedo influir sobre mi parte de responsabilidad, y tú sobre la tuya ¿la de ella? La de ella es cosa suya, si quiere llevar a la especie a la extinción ¡ella verá! Ya nos inventaremos algo ¿Te das cuenta? Parece que no admitimos el famoso término medio. ¿Acaso existe un término medio?

Para algunos, hombres y mujeres son idénticos: cortados a patrón. Y si un tío desentona con esta idea, mejor le cortamos la polla para que sea políticamente correcto. Otro bando te dice, que los hombre y mujeres somos  diferentes en todo. Según estos, la mujer es la que “selecciona”; el hombre actúa de forma indiscriminada. Se sacan de la manga, que a la mujer no le gusta el sexo, al hombre le encanta y además quiere a toda costa esparcir su semilla; la mujer solo quiere estatus para que cuiden de sus hijos, el hombre juventud y belleza. Según esta premisa, la mujer querría siempre usar el sexo como cebo para cazar a un buen proveedor mientras que el hombre tiene necesariamente el papel de predador perseguidor de las tías. Según esto, los tíos somos predadores, ellas selectoras e inocentes gacelas dispuestas a ser cazadas e inseminadas a un precio de hipotecarse por todo lo alto. Nosotros somos “los interesados”, ellas “las interesantes”.

Evidentemente, el que se acerca a esto desde una perspectiva u otra, acaba por darse de cabezazos contra la pared y a no entender nada. Más que nada porque tanto una perspectiva como otra acabarán decepcionándole. Te diré que tanto desde la perspectiva de mi experiencia personal, como desde la perspectiva de las evidencias científicas, todo me hace pensar que hombres y mujeres somos muy parecidos, en pulsiones, instintos, miedos, aspiraciones y deseos. Eso sí, todo con el tamiz de diferencias evidentes en otros temas. Tanto empeño en enfrentarnos en una imaginaria guerra, no es más que una enorme pérdida de tiempo. A fin de cuentas nos necesitamos, y juntos somos compatibles con nuestras aspiraciones vitales. Pero especial atención quiero prestar al sexo. Creo que  es en este tema donde más daño se ha hecho y se hace. Señora, su hija folla ¿se entera? no ponga usted esa cara.

Para que lo entiendas; a las mujeres les gusta tanto o más el sexo que a los hombres. Por mi parte, ni si quiera haría diferencias con esto, entre un sexo y otro, porque quien pretenda sacarlas, lo hará siempre desde lo políticamente correcto. Tal vez lo necesiten menos o sea menos prioritario, o no lo tengan tan presente o constante como un tío; pero ¿gustar? les gusta igual o más. Por otro lado lo de que solo les gusta el sexo con su futuro marido es mentira ¿pero quién se cree eso? Un casado iluso, nadie más que piensa que su mujer no ha visto mundo. Mentira y de las buenas; de esas que según salen de sus boca estalla una risotada de fondo. Es cierto que los hombres nos hemos pasado siglos haciendo creer a las mujeres que disfrutar del sexo fuera de la pareja, era cosa de putas, pero lo cierto es que a ellas les gusta tanto como a ti el sexo dentro o fuera de la pareja. La presión social ha hecho que se oculte, se disfrace o se busquen coartadas; pero gustar gusta tanto como a ti y practicar lo practican posiblemente más que tú. ¡Cariño, me voy a ver mi madre!

LO QUE TÚ DIGAS CARIÑO... ¡PÁSALO BIEN!

Bien es decir poco, se lo va a pasar de puta mdre ¿Lo pillas? Si ella te dice que va a ver a su madre ¿irías detrás a comprobarlo? A las tías, les gustan los tíos buenos. Esto a mi me suena a topicazo lógico, pero es que mis congéneres no lo terminan de asumir, y siguen pagando fantas a gogó. No se quieren enterar, y siguen pensando que ellas los prefieren o muy simpáticos, o muy sensibles, o muy intelectuales, o “no sé cómo”. Pero lo cierto es que les gustan guapos, fornidos, con abdominales, cachillas, sin grasaza, con pelo y si puede ser con un pollón de aquí a Estambul. ¡Y con pasta! Lo de que no les importa que estés calvo o que seas gordo, o que la tengas pequeña es una mentira piadosa que hace que se sostenga el mercado de las relaciones y las familias. La misma mentira que le dices tú a tu novia cuando la dices que realmente no te importa que tenga celulitis o el culo gordo. Otra cosa es que como pareja, además de todo lo anterior, busquen otras cosas y les pese más el estatus. Evidentemente, en esa fase cosas como el estatus o la forma de ser son esenciales. ¿Cuándo vas a sumir también esto? Al igual que tú, saben distinguir un polvo, de una pareja. Continuará en la segunda parte ¡Y LAS TÍAS MÁS!

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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