PURETAS, CASADOS, PUTEROS, SINGLES, SOLTERONES, DIVORCIADOS Y OTROS ESTEREOTIPOS

 He tenido un mal sueño. Una pesadilla de aquellas que cuando te despiertas, te sientes como si te hubieran pegado una paliza de las gordas. De las que cuando abres los ojos, y ves el despertador, agradeces que sea hora de levantarse y piensas –Menos mal, todo ha sido un sueño- A mi mismo me veía, que no me reconocía en el espejo. Estaba con mis amigos, todos pinceles y todos mezclados. Debía ser mi cumpleaños, porque estaba todo dios allí. Estábamos en un garito, lleno de gente, oscuro, con espejos y mucho barullo, que me recordaba al Déjate Besar. En uno de los reflejos, me cacé a mi mismo, al que supuestamente era yo en el sueño. Mientras que todos estaban igual que siempre, yo me veía gordo, engominado, con una camisa blanca a cuadros ¿un pañuelo en el cuello? ¿gafas de sol dentro de un garito? Y un gin-tonic en copa de balón en mano. En el mismo sueño no me reconocía, pero la gente estaba normal conmigo. No dejaba de mirarme a ese espejo, entre el barullo mientras mis colegas me increpaban para cantar una reconocida canción de Camilo Sesto, en un momento álgido de aquella celebración.

–¿Nadie se alarmaba por verme convertido en un pureta? ¿Todos me veían ya así?- pensaba mientras me tocaba la cara y recibía empujones de todo el gentío, que iba de un lado a otro con copa en mano. –Así no- me repetía una y otra vez, hasta despertarme de forma cuasi cinematográfica. Maldita la gracia y la parodia de este despertar. Por eso he querido escribirlo ahora, justo antes de ir al trabajo, porque lo tengo fresco, no quería que se me olvidara.

No quiero ser un pureta trasnochado de copa de balón en mano, que con esas edades va persiguiendo faldas. Tampoco quiero ser un casado oprimido de mirada gacha y falto de voluntad, sometido a una hipoteca y  a un matrimonio que no aguanta. Tampoco quiero ser un putero echado a perder que se pase las horas perdidas apoyado en una barra pidiendo copas hasta que cierran el bar. ¿Un single? ¿qué es un single sino una marca comercial? ¿un solterón? Tampoco me atrae la idea la verdad. No me atrae ninguna de estas modalidades o estereotipos. ¡Ah! Por cierto… el que no se casa, no se divorcia. Así que también queda descartado este papel.

Solamente sé que quiero ser yo, de la mejor manera posible, seguir mi vocación… pero parece que si no estás metido en la clasificación no existes. No se me olvidan las caras de los maridos y padres que veo los domingos por la calle Fuencarral, que da pena verlos. Y no lo digo por decir, soy de aquellos que mira directamente a la gente a la cara y la lee. Lo que veo en esos rostros es esclavitud, desgana, pereza  –¿Quién te mandaría? Pues ahora no te quejes joder… o se está o no se está, pero estar con desganas, para esa cara que llevas, mejor quédate en tu casa leyendo el MARCA- No me convencen.

¡NI DE COÑA!

Según estos estereotipos, o tópicos, parece que el destino del hombre actual haga lo que haga, es echarse a perder de una forma u otra. Yo me niego. Solamente sé que quiero llegar a viejo, y a ser posible con barba blanca, enseñando y comunicando, escribiendo y dándole al mundo mi versión a través de mi particular mirada: esta es mi vocación ¿Cuál es la tuya? No creo que hayamos nacido para cumplimentar formularios, ni pagar recibos, ni hipotecas, ni divorcios, ni para pedir gin-tonics, ni para estar aguantando a un jefe 8 horas al día todos los días de tu vida y encima… ¿estar agradecido? ¿a qué? ¿a la esclavitud?

No, así no. Tenemos que seguir nuestra vocación, nuestra propia vocación, no lo que nos digan que tenemos que hacer por ley o por costumbre. Nuestra vocación sea la que sea y no esperar “a tener tiempo” para poder ser realmente nosotros. ¿Qué tenemos si no? ¿Acaso seguir tu verdadera vocación no es LA VERDADERA LIBERACIÓN DEL HOMBRE? ¿Qué es verdaderamente nuestro, si no nuestros pensamientos, palabras y actos? Eso es lo que somos, y todo lo demás es mierda.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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