ASPIRANTES A VIBRADOR II: ¿ERES UNA POLLA MECÁNICA? por EL REVERENDO

Dándome una vuelta por La Cama de Pandora, blog que seguimos desde esta santa casa, la autora se hacía eco de un e-mail enviado por parte de un hombre que dejaba como perla, un perfecto decálogo de lo que él entendía como el polvo perfecto en  diez mandamientos. Pudiera ser que el tipo, supiera de lo que hablara por tramos, porque se podía sacar alguna cosa, pero macho… Vete a hacer ciencia ficción al cine, a ver si te cogen el guión es lo que le hubiera dicho yo. Muchas cosas parecían más fruto de la literatura, que otra cosa como por ejemplo: asegurar que sus amantes solían tener como 3 orgasmos antes de metérsela.  ¿Telepatía? Bueno no, pero el tema viene, porque algunas de las cosas que decía en su e-mail me preocupan sinceramente. Si hubiera un solo tío en el mundo que tuviera este chip de vibrador con patas metido en la cabeza me daría igual, pero el caso, es que lo peor que habrá varios millones de tipos más, que también lo tengan, o que al menos lo pretendan ¿Sois gilipollas o qué?

¿De qué crees que te hablo? Pues para empezar, el tipo aseguraba que el necesitaba que sus amantes  le dijeran que había sido el mejor polvo de su vida, cosa que creo que da pena escuchar, leer o cerciorar. Y por otro lado, el propio hecho de definir, conceptuar, medir, calcular… con una supuesta precisión matemática, el qué es un polvo perfecto ¿Qué coño es esto? ¿De verdad? Como siempre, comenzaré haciéndote preguntas ¿Crees realmente que puede definirse el polvo perfecto? ¿Crees que es obligatorio echar un polvo perfecto? ¿Hace realmente falta que  tu compañera de cama te diga que has sido el polvo de su vida? Y por último, en caso de que hayas respondido afirmativamente a todas estas preguntas ¿esta marca de perfección digna de un anuncio de Nike es también exigible a la mujer o solamente es patrimonio exclusivo del hombre, el hit  de estar perfecto en la cama? Si no es tu primera visita, y ya nos conoces un poquito, en esto si estamos todos en esta santa casa de acuerdo:

¡Que le den! ¡Que le den a la perfección, al polvo perfecto, a la obsesión por medir, cuantificar y  cifrar, a las mujeres exigentes que piden y piden y no dan, y sobre todo que le den al puto ego masculino! Ala… ¡a tomar por culo! No sé si te estás dando cuenta, pero parte de este  pseudo avance feminista dictatorial de nuestra sociedad actual, trae consigo una exigencia desmedida hacia el hombre, agravado si se trata de temas de cama. Parece que al hombre se le exige estar siempre presto, dispuesto, empalmado y con una gran predisposición a hacer gozar a sus compañeras de cama de mil y un orgasmos. Esa realidad nos convierte sin duda en algo así como el perfecto muñequito ken con pene erecto incorporado para uso y disfrute. Como el hombre es el que habitualmente a lo largo de la historia, ha tratado a la mujer como objeto, ahora voy yo y lo corrijo cosificando al hombre, convirtiéndole a mi antojo en un pene mecánico, en un amigo gay, en mi pañuelo de lágrimas o dentro de poco y como esto siga así, en mi donante de esperma favorito.

Evidentemente amigos, mal esta cosificar a la mujer, mal esta convertirla en tetas y culo, mal esta el usarla como muñeca hinchable, pero igual de mal esta el ser nosotros ese muñequito a medida. Por si no te habías dado cuenta, esto del sexo es para disfrutar los dos. Lo veas como un mero divertimento, como una demostración de amor o como una fusión espiritual, lo que esta claro es que es algo bonito, divertido, delicioso y agradable para compartir con tu pareja. Si nos lo cargamos metiéndole exigencias y fantasmadas, cifras de récords o ego, en realidad nos estamos cargando el invento. Para las preguntas que te he planteado antes te daré una respuesta clara y contundente. Por supuesto que no estas obligado a echar polvos perfectos: Nadie te ha dado la capa de superman y si te la han dado, puedes devolverla y que se la metan por dónde no sale el Sol. A la que viene exigiendo, puedes pedirle su listado de cosas que ofrece, o cederle gustoso la puerta de salida.

Por supuesto que nadie puede medir la perfección; La perfección a veces esta en la imperfección, la perfección  a veces es el café de la mañana siguiente, o ese polvo a medio echar por culpa del alcohol, o  también por que no en una sesión maratoniana de sexo y pizza un sábado noche. La perfección a veces es un abrazo, o un polvo salvaje de 30 segundos contra la pared, a traición y sin previo aviso. A veces la perfección es un minuto y a veces tres horas; la perfección es cuando realmente te evades de la realidad y partes con tu pareja de cama  a un viaje de destino incierto y solo con billete de ida. Por supuesto te tengo que decir, que si necesitas que la mujer que te aguante en la cama, te tenga que decir que eres maravilloso, lo grande que la tienes o lo bien que has estado…

¡ERES GILIPOLLAS!


Te lo diría hasta Obama en la jornada de reflexión ¿Sabes qué quiere decir esto? Significa que en realidad eres un inseguro de mierda. Un inseguro, ególatra, acomplejado y sobre todo un esclavo. Y probablemente la mujer a la que le has echado el polvo, a menos que hayas sido excepcional realmente, pensará que das pena. Eso sí, si la has pagado 200€ por el polvo, te dirá lo que quieras ¡pringao! Esclavo porque desde el mismo momento que ella entienda que tiene el botón de tus mecanismos, y que tiene tu autoestima, seguridad y auto aceptación sexual, en sus manos… que nadie dude que pulsará el botón a su voluntad. Si le interesa tenerte contento empezará, con su repertorio de gemidos, exaltaciones, loas y orgasmos fingidos. Si le interesa meterte en cintura comenzará a criticar, a dejar comentarios desagradables, a decirte que la tienes más pequeña que la de su  ex-mandingo.

Mira, para que te enteres pequeño Mcfly: No es que la mujer manipule, el ser humano por naturaleza manipula y lo hace desde recién nacido y si no prueba con el primer recién nacido que pilles por banda a ver si sabe o no gestionar sus berridos para lograr de ti lo que quiere. A las tías por condición les corresponde el leguaje, pero solamente tú tienes la última palabra con un sí o un no. No seas llorón. Y por otra parte, yo que tú pondría siempre, siempre, siempre, siempre en cuarentena, las siguientes cláusulas de excitación de una mujer en la cama: las exaltaciones, los gemidos, los orgasmos desorbitados y demás parafernalia de una mujer amante de la lírica sexual ¿Por qué? Pues porque no sé si lo sabes, pero ellas fingen y mucho, y saben de sobra que muchas veces nuestra autoestima depende de esta validación. Se pueden poner a gemir como locas, solo para que termines antes… ¡a ver si así despiertas contreras!

Y por último, ni que decir tiene que el acto sexual es un acto de dos. Si es uno, se le llama masturbación, si son tres es un trío y si son mazo de peña, es un Gang Bang y seguro que hay alguien grabando. Por tanto, si son dos, los dos son cooperadores necesarios. Los dos son responsables o deliciosamente irresponsables. Si te preocupas tanto del placer de ella, dime una cosita. ¿Quién se preocupará de tu placer? Hay que ser un poquito egoísta en cuanto al placer, porque si no, no se disfruta, es así de simple. Egoísta tú y ella. Que ella también aprenda a mirar por su placer, a pedir, a moverse, a buscar su satisfacción y busca tú también y di sin tapujos lo que te gusta.

Así las cosas te invito a que la próxima vez que vayas a la cama con una señorita te dejes en la puerta tu capa de superman, tu calculadora, tu cronómetro, tu regla de medir y tu puto ego y que ella también se quite su antifaz, su faceta de actriz, su fusta, sus espuelas para domar potros, su regla de medir (que también las hay), su manual de la perfecta dama y si quiere que se deje puesto el tanga. Si te perdiste la primera parte: ASPIRANTES A VIBRADOR


Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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