NO TENÉIS HUEVOS PARA SER LO QUE QUISIÉRAIS SER, por TONY MONTANA

 Hola mariquitas de sensibilidad feminoide adaptada a la época actual ¿cómo estáis? ¿queda algún neandertal al fondo de la sala? No tiene pinta de haberlo, pero de todas formas, predicaré a quien quiera oír. Obviamente no soy Tony Montana, soy el mismo de siempre, pero este artículo no quiero firmarlo de forma habitual, porque en este caso, yo también debo sentarme contigo en la misma sala, a recibir el discurso de Tony en el restaurante. Quiero ser uno más, porque aquí estamos todos igual, aunque seas un sensible de catálogo, no te preocupes, para ti también hay sitio. Eso sí, no te pongas a llorar, aguántate anda… que no es tan malo que te digan las cosas a la cara. Alguien tendrá que hacerlo ¿no crees? Aunque sea un traficante de droga, borracho y mafioso, que sale del restaurante montando un número en público, protagonista de una película llamada SCARFACE, EL PRECIO DEL PODER, dirigida por Brian de Palma, y protagonizada por el eterno Al Pacino (Wikipedia). Yo también me merezco esta bronca de Tony, llevo demasiado tiempo haciendo “las cosas bien”, pero está visto que por más que me reviente, es necesario un ANTICÓDIGO DE HONOR.

Por cierto, antes de abrir este anticódigo, has de ser consciente que el hijoputa siempre acaba muriendo a manos de aquellos a los que ha pisado; puede que se haga rico, que sea el amo y que triunfe, pero TODO TIENE UN PRECIO. Así que tú sabrás lo que haces. Al menos en la película, Tony muere solo, acribillado y por la espalda. Una muerte honorable no es por la espalda, eso lo sabe hasta un fan de Disney como tú. No olvides eso tampoco: a todo cerdo le llega su San Martin. Es curioso que tenga que ser un borracho violento saliendo de un restaurante, el que nos tenga que callar la boca a todos hoy, pero esa condición no le quita razón pese a quien pese. Así que me callo yo también y en palabras del propio Sr. Montana:

¿Qué miráis vosotros? No sois más que una pandilla de cretinos. ¿Y sabéis por qué? Porque no tenéis huevos para ser lo que quisierais ser. Necesitáis personas como yo, necesitáis personas como yo para poder señalarlas con el dedo y decir: "Ése es el malo". Y eso ¿en que os convierte a vosotros? ¿en los buenos? No sois buenos. Simplemente sabéis esconderos, sabéis mentir. Yo no tengo ese problema, yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento. Así que dadle las buenas noches al malo. Es la última vez que vais a ver a un malo como yo.

No sé tú, pero yo me tengo que callar ¿o acaso estás dispuesto a exponerte de la misma forma de quién te acaba de hablar? Lo dudo mucho, porque te conozco bien. Mientras aplaudes de lejos a quien se moja y da la cara, rezas para que no te toque a ti tomar una decisión radical que cambie tu vida, y para que no te señalen con el dedo y digan que eres tú. Si hasta San Pedro, negó a Cristo tres veces cuando le asociaron con él en público, actuando como una rata cobarde ¿Tú vas a ser más? ¿Tienes huevos para desmarcarte y hacer lo que tienes que hacer? Para eso hay que decir sí o no y estar dispuesto a exponerse, porque sabes tan bien como yo, que si mantienes la boca cerrada, las manos en los bolsillos y te encojes de hombros, pasarás desapercibido, pero serás un esclavo a quien le alimente a base de limosnas el mafioso que lo controla todo desde su despacho.
EL MUNDO ES MÍO

Piensa Tony mientras ve a través de los monitores de su despacho, como todas sus hormiguitas trabajan atareadas y lo pasan mal, muy mal… apuradas porque no llegan. Viendo cada palmo al detalle de todo lo que ocurre en su mansión. Después de todo, el ha sido el único con agallas para tomar el mando. Para bien o para mal, es el único que ha tenido el valor de exponerse y dar un paso al frente ¿Tienes huevos para ser “el malo” sin temor a que te señalen? ¿Tienes huevos para ser un hombre de palabra todos los días de tu vida? Esto es mucho hablar, la congruencia tiene un precio y lo sabes, tienes que ser coherente todos los días de tu vida, y que lo que piensas, sea lo mismo que salga de tu boca y de tus acciones ¿estás dispuesto a hacerlo aunque se te ponga todo el mundo en contra? O quizás ¿prefieres ser un borrego silencioso, que aspira a que le den propinas y limosnas?  Ten esto bien claro: si te comportas como uno más, serás uno más. Si estás decidido a asumir riesgos y a exponerte, podrás hacer algo: podrás pegártela o podrá salirte bien; pero no esperes a que haciendo cola, alguien de arriba te de un trato de preferencia. Ni mucho menos ella, si estás haciendo cola como aspirante.

No te están dando nada, y ni si quiera te quieren dar lo que te corresponde por derecho y por condición. Eres hombre, y como tal eres creador, tienes un motor interno que te pertenece, capaz de dar soluciones, de resolver problemas y de sacar de donde no hay. ¿Tienes miedo a pegártela? ¿Te importa mucho lo que piensen de ti aquellos que prefieren señalar con el dedo antes que moverse por sí mismos? ¿Tienes miedo a fallar? ¿Tienes miedo a quedarte sin nada? Ese miedo te convierte en esclavo de hombres que no lo tienen, o que saben estar por encima de ese miedo y que sí han asumido riesgos, cumpliendo una promesa consigo mismos todos los días de su vida. ¿Crees que siendo fiel a ese miedo cobarde estarás siempre a salvo? No seas estúpido, tarde o temprano todos tenemos el mismo final, tanto el bueno como el malo, tanto el rico como el pobre… Así que no pierdas el tiempo mientras estés aquí con los dos pies en el mundo, porque todos tenemos el mismo destino.


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