MANOLO LA NUIT TENÍA RAZÓN, por EL REVERENDO

 Tengo que soltaros algo porque si no reviento, y como por estos lares se puede, o más bien, se debe decir la verdad, duela más o duela menos la obviedad… allá que voy. Ya sabeis que aquí no se ilumina, sino que más bien ponemos en voz alta aquello que lo que más de uno se ha dado cuenta,  así que con esto por delante, voy a tratar una cuestión a la que podríamos tachar de exótica, con la que todos los que nos hemos dedicado, con más o menos intensidad, a conocer personas, y más concretamente personas del sexo femenino, nos hemos tropezado. Básicamente la cosa iría sobre las diferencias entre las chicas foráneas y las chicas nativas, o si queréis, para más familiaridad, sobre las chicas “de casa” y las “guiris”. Cuando digo “guiris” no lo digo en el sentido despectivo ¡dios todo poderoso me libre! con que a veces se emplea. Los guiris llevan ropa cómoda y calcetines con chanclas, las guiris en femenino… son otra historia. Lejos de mí, máxime mi prolijo trato con tías procedentes del extranjero en lo que viene siendo mi última época. Lo usaré con todo el cariño y el humor con que incluso ellas suelen tomárselo. Así que, con la venia de la sala, comienza la homilía…

Lo primero es decir que no soy ningún “gurú sexual”, ni ningún experto en relaciones, ni tengo máster en sociabilidad; sólo soy un tipo que por circunstancias determinadas y aparentemente aleatorias, me he visto inmerso en un mundo de relaciones con personas de variados países, y me ha resultado curioso exponer las diferencias que he notado a la hora de entablar amistades con ellos frente a las personas que llamaríamos de mi región. Que quede claro, por último, que este artículo no es sobre cómo ligar con “guiris”, que bien se podría hacer, y se habrá hecho en otra santa casa que no sea ésta que estamos pisando, día sí, día también. Pero a lo que voy, es que esto es un hecho, y de hecho (valga la redundancia) me he encontrado con diferencias abismales hasta el ridículo, en el trato con ellas y con las de mi ciudad.

Una cosa con la que nos han machacado sistemáticamente los llamados “gurús” de las relaciones sexuales, es que es importante el valor en un hombre porque es lo que le hace atractivo cuando se expone a la contemplación del sexo opuesto. Siendo enemigo como soy de los tecnicismos de libro de autoayuda ¡amén! tengo que admitirlo y decir que este concepto masculino es rigurosamente cierto hasta la naúsea. Es absoluta y universalmente verdadera la idea de que una mujer que no encuentra valor en un hombre, sea no tanto físico sino en su carácter, profesión, estatus social, actitud, etc. no lo verá jamás como pareja potencial y ni si quiera como polvo de una noche. Es la diferencia entre existir o no existir en el catálogo de hombres, si lo hay… que lo habrá, aunque no esté publicado. Ahora bien, esto que parece de manual, adquiere distintas tonalidades cuando el valor es captado por una chica nativa o por una chica cuyo país está bien lejos del tuyo.

Hablando desde la experiencia, y con cierto sonrojo para las de aquí… debo decir que para entablar una relación con una “guiri” no necesitas mucho más que presentarte. Bueno vale, estamos hablando de empezar, no de una vida juntos ¿OK? Obviamente no sólo eso, pero ten en cuenta su posición respecto a ti. Imagínate que eres una guiri de vacaciones, o una estudiante de intercambio y estás en un país extranjero, quieres conocer esa ciudad, quieres aprender el idioma, quieres probar la gastronomía de cada puerto y pues… qué mejor que conocer a un hombre de esa zona, encantado de guiarte para facilitarte las cosas, y al que además le encantaría en este nuevo contexto hostil, darte un buen recuerdo, dentro y fuera de tu tanga.

¡Señora… no se queje que la veo venir, que por algo se va usted a Brasil con las amigas este verano! Entiéndase que no estoy hablando de ligar, sino de conocer o entablar una relación, sea cual sea, que pueda ir entre las ocho horas de una última noche en Ibiza, y el año entero o más de una relación a trompicones en la distancia. Eso sí… ambas empezaron una romántica noche de verano, en costas españolas. El hecho de la diferencia ya es un valor que juega a tu favor, porque decididamente eres lo que ella está buscando. Ni más ni menos. Le atraes, claro. Pero aquí hay que tener cuidado. Ella está fuera, tú estás en tu casa. Ella te conoce aquí, no te conoce en su país. Es decir, el atractivo que realmente ella siente hacia ti es verdadero, es sincero. Pero esta sintonía que has establecido queda automáticamente distorsionada por la situación concreta en que te ha conocido. Vamos, que fuera de ese contexto, con una de aquí, sería más bien un no te lo crees ni tú…

YA LO DECÍA MANOLO…


Incuso aún cuando haya algo más que atracción sino incluso verdadera conexión personal, sexual, afectiva, sigues jugando con desventaja, pues aún cuando sea maravilloso que esa chica de rubias cabelleras y rostro angelical te considere el alfa indiscutible de la ciudad, recuerda que sólo basta que vuelva a su país para que puedas perder todo ese fulgor que encontró en ti. No siempre sucede esto; claro ahí tenemos programas como “españoles por el mundo”, que han encontrado el amor (¿se dice así?) y se han ido con sus amadas a vivir el sueño por más tiempo.

Eso en caso de que ella siga queriendo conocerte desde el primer momento. Dependiendo del tiempo de estancia que ellas estén en tu ciudad así querrán un tipo de relación u otra. Depende de la edad también, por supuesto, y de más cosas. Si la chica se queda dos meses únicamente, pues preferirá irse con sus amigas a “probar toda la gastronomía local”. O, claro, puedes ser que no tenga muchas amigas y realmente quiera conocer a un “guía” nativo, con el que intercambiar interés por inmersión cultural. Este es el trato, porque es así. Es decir, es muy fácil entablar una relación con una guiri, por las razones del valor que te he dado antes.

En cuanto a las chicas nativas, aparte de que te tienen muy visto, pues claro… el valor pasa a otra dimensión. Ya no hay diferencia, ni exotismo, y es aquí donde hay mil libros, mil páginas webs, mil recetas bibliográficas sobre cómo sorprender a una chica de tu región. Ya sabemos aquí cómo funciona el valor. Inmersas en la cultura del “yo lo valgo”, corolario radical del feminismo que hoy nos asfixia y ahoga, sobre todo a los hombres, que hace que ella se lo piense dos veces con la calculadora en la mano, antes de demostrar interés hacia un hombre que, si bien puede ser majísimo, es como el pan… Lo hay en todas las tiendas. Añádase, que no lo conocen y además, tienen una cola infinita de pretendientes a los que pueden manipular para seguir subiéndose el ego. Parece muy lacerante esto que digo, pero sabes bien, que es la cruda realidad que nos rodea, a los que no nos apellidamos ni Escassi, ni Clooney, sin olvidar a Pitt o Timberlake. ¿Tú sales por la TV? Yo no.

Por supuesto, las guiris también llevan el feminismo por montera, incluso desde hace más tiempo que en España, pero, como he dicho, no es eso por lo que rigen su sistema de filtración del macho potencial. Ellas se rigen por las necesidades circunstanciales de su “retiro de su país”; las nativas, rigen sus preferencias según el menú de tíos que a todas horas les están persiguiendo, lo cual hace que su filtro de selección se vuelva casi impenetrable (valga la expresión). Eso de conocer tíos “por casualidad” les acerca al mito de lo que se ha venido en llamar “complejo de fulana”. Y esa creencia tiene paralizado a la mitad del mercado de la pareja. Desde luego este tema podría dar para mucho más, pero en esencia esto es lo que quería transmitir. Si queréis una relación con una extranjera, vosotros veréis a donde puede llevaros, y qué queréis de ella, porque te aseguro que ellas suelen tenerlo muy claro. Lo importante es saberlo cuanto antes mejor. En cuanto a las nativas… chico, prepárate a opositar.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todoaquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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