CUÉNTAME CÓMO ES ELLA: COMPORTAMIENTO REFLEJO


Hay cosas que pasan casualmente y cosas que encierran una intención. Una cosa es hacer las cosas bien con conciencia, y otra diferente es acertar a dar el interruptor correcto con una tía en una primera impresión. Haciendo repaso de vidas pasadas, me doy cuenta de la cantidad de veces que he querido hacer las cosas bien y me he sentido picando piedra, y cuántas otras veces sin intención y sin búsqueda, cuando uno deja de pretender las cosas fluyen. A veces me gustaría no saber tanto y disfrutar más. Mi amigo Consigliere me calló la boca –Es que así, en cuanto la ves ya te trazas un perfil, y condicionas lo que pase a tus juicios de percepción ¡así que coño vas a hacer?- Como estadísticamente, tiene razón el 99% de los casos, pues uno se traga su orgullo y se calla. Demasiadas experiencias y demasiados datos ¿cuántas de todas esas experiencias no ha sido mi propia percepción la condicionante para hacer que un encuentro terminara de una forma o de otra? Pues como suele pasar, yo me lo guiso, yo me lo como. Nuestra percepción acerca de cómo la vemos tiene mucho más poder, que cualquier otra capacidad que te puedas imaginar. Como siempre, todo está en tu mente.

Ella de cara a ti, siempre será como tú la quieras ver, y si en base a tu disco duro de experiencias, la encasillas de alguna forma, tu actitud de cara a ella irá en función de esta percepción, y ella de forma pasiva y especular (recuerda que el activo eres tú) te devolverá exactamente el registro que has utilizado. Si por estar muy buena, ya vas con el chip de pensar que es una creída inaccesible, y la hablas y te diriges a ella como tal, ese será exactamente el mismo comportamiento que recibirás por su parte. Hace ya tiempo que tratamos en esta casa el concepto de COMPORTAMIENTO REFLEJO, pero hoy te lo quiero pintar de forma más simple, porque es algo que está a la orden del día en el trato con el sexo opuesto y bueno… te ayudará a entender sus reacciones con más naturalidad.

Vamos a ver, cuanto más atractiva es una mujer (o un hombre) más tiende a la teoría del mínimo esfuerzo, siendo los demás los que se acercan, ya que la entienden como un bien escaso. Aquí entran en juego dos percepciones, no solamente que ella esté muy buena, y toda la banda vaya detrás como un canelo. La cosa es más sencilla y a la vez más profunda:

¿QUÉ PIENSA ELLA? Estoy como un tren, si alguno de estos se piensa que voy a mover un dedo, lo lleva claro. No tiene más que ver con discreción como cambian las expresiones faciales de todo el ganado que la rodea. En pocas palabras se puede decir que se lo cree, pero porque siempre la pasa lo mismo. Siempre que entra en un sitio, todos son sonrisas, amabilidades, detalles y aspirantes por doquier. Ella da por hecha una validación, que no se la tiene ni que imaginar, si no que es regalada por los mil y un penes que en ese momento la están apuntando deseando colarse por algún rincón entre sus curvas. Por cierto, el único que le gusta a ella de todo el entramado masculino, tiene una actitud parecida, pero al verse más equivalente en cuanto a valor de cara a la galería, le hace moverse con una seguridad de la que carece el resto, al menos sobre el papel. Es como el que la tiene grande y solamente lo sabe él. 

¿QUÉ PIENSA ÉL? ¡Qué pedazo de tía! ¿me quitas la vida! Acompañado de un giro de cuello a rosca de 180º como la niña del exorcista. Ahora le sumamos un silencio de caza instintiva, y un murmullo en cuanto ha pasado por tu lado, que termina por hacer caja registradora en su cuenta particular de validación. No regales validación, comercia con ella. Eso si lo puedes hacer. El principal problema está en que tú quizás tengas un autocontrol que te diferencie, pero como hay cuarenta mil que van a lo pollafuera, la protagonista de la escena, a la que toda la sala ha convertido en protagonista, a ti que tienes la diferencia, te va  a subir el precio por acercarte convirtiéndote en el “raro” fuera del séquito. Tampoco vas a hacer nada siendo uno más, mejor ser el raro ¡qué quieres que te diga!

Lo que pretendo, es que veas a las tías como lo que son: mujeres, pura simple y llanamente. El único secreto de su disco duro mental, es que desde que abren los ojos al mundo, les han dicho por activa y por pasiva que son únicas, irrepetibles, estupendas, bellas, hermosas, bla, bla, bla… princesas y castillos, etc. Y es por eso mismo reproducen ese comportamiento. A fin de cuentas lo tienen en su disco duro. Acompaña a esto de tus babas de aspirante y de tu falta de control sobre tu propio pene, súmale además que te diriges a ella con el mismo tono que dirige todo pene colindante ¿Qué quieres entonces? Naturalidad y un poquito de por favor. Imagínate el ejemplo al revés y suena a parodia ¿cuál crees que sería la reacción femenina si tu fueses el único hombre de la sala? Y no te digo el más guay del barrio, ni el más guapo, te digo… 

EL ÚNICO HOMBRE DE LA SALA


Pues ese es el trato que ella te devuelve, como si ella fuese la única. Eres tú el que hace que se lo crea, y se pierda la naturalidad. Es difícil encontrar a una mujer sencilla en este sentido a día de hoy, no porque no las haya; si no porque tú eres el primero que no se fijaría en ella, al no llevar la actitud de qué buena estoy, que tipo tengo.  Al no crear su aura y esa imagen en ti de atractivo de mostrador, ni la ibas a mirar. Ella lo sabe, y en efecto lo utiliza. Mira, yo estoy de acuerdo con esto, cada mujer tiene su encanto, pero como tú y como yo, están en abundancia, la naturaleza es femenina en origen, y lo masculino cromosómicamente hablando, es una variación simplificada de lo femenino. En este mundo para bien o para mal, lo femenino es abundante, está montado así, tan común y perfectamente reemplazable. Es una simple cuestión de números. Como diría mi abuela: todos venimos al mundo desnudos y salimos por el mismo sitio.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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