EL TRIUNFO DEL ANTIHÉROE

José Coronado es Santos Trinidad en No habrá paz para los malvados

Sí, soy de los que siguen yendo al cine. Me gusta que me cuenten historias y contarlas, sobre todo si están bien contadas y además son realidades al menos probables. Ese producto sí lo consumo, como diría Risto Mejide: TE LO COMPRO. Si es así mucho mejor, me gusta saber de una historia, que puede pasar de verdad… Y mira que me gusta también el cine épico, pero me tira más el realismo ¿se me nota? De todo se puede sacar algo bueno, y si mezclamos a los héroes épicos de leyenda, con el realismo de una persona de carne y hueso con toda su circunstancia, es probable que obtengamos un resultado más aproximado a lo que sería un ANTIHÉROE, o héroe de hoy en día. Un modelo más real: Un tío que en un determinado momento… pasaba por allí, y que para bien o para mal, se metió en faena.

Quien dibuja el perfil de un antihéroe, no busca una perfección, sino que parte de una humanidad real e imperfecta, falible, con puntos débiles, orgánicos y oscuros. La cara y la cruz de una persona normal, a la que no le queda más remedio que enfrentarse a una hipotética misión, peligro o destino. El antihéroe no elige su misión, más bien se la encuentra. Obra en función de sí, por interés propio, sin ser consciente que sus actos tienen mucha más relevancia de la que él piensa. Y ya buena o mala persona, que él concluya esta misión, influye sobre vidas ajenas de una forma en la que él jamás imaginaría, y que probablemente no abordaría si fuera consciente de ello.

Esto sí que me lo creo, esto si lo compro porque me suena a carne y hueso. Normalmente, las causas nobles y las leyendas, las pintan y cuentan a posteriori de la historia, convirtiendo  a sus protagonistas en seres ideales, modelos y personajes dignos de llamarse héroes, sin hacer especial mención a sus debilidades, vicios, miedos o defectos. En pocas palabras, eliminando su humanidad y acercándolos a la perfección. Después tenemos al tipo corriente, al zumbado, al alcohólico, al solitario… vamos, tenemos al de verdad. Al que en un alarde de fantasmadas y posturitas desafiantes frente al espejo, te reta con aquello de… 
¿ME ESTÁS HABLANDO A MÍ?
Robert de Niro YOU TALKING TO ME? en el clásico Taxi Driver 

¿Por qué buscamos la perfección en los demás? Por decirlo de una forma prosaica, la venida del mesías en las religiones, el gobernante oportuno que termine de una vez con la crisis económica en la política, el príncipe azul de los cuentos… La búsqueda de la perfección en los demás, genera unas expectativas que no se cumplen (más en unas que en otros). Y la realidad, es que en el mundo real, es más fácil encontrar a un Santos Trinidad, que a un William Wallace. Y quizás un auténtico hijoputa Patrick Bateman, tenga más poder ejecutivo que un San Francisco de Asís ¡Cómo me gustan los extremos!

Igual estabas esperando, que te hiciera alguna mención acerca del atractivo sexual que puede despertar un individuo de estos, para disfrazarte de antihéroe follador, o de Máximo en Gladiator… No me sorprendería nada la verdad, sé lo que buscas, y sé que tus conclusiones y pensamientos, suelen terminar en esta pregunta ¿entonces qué tengo que hacer? Ninguno de estos personajes, gusten más o gusten menos al sector femenino, se plantean estas cosas. Se centran en su objetivo, en su misión y en su tarea, quizás sea eso lo que los convierte en atractivos, porque son congruentes con su objetivo y pasan de todo lo demás. ¿Habías pensado eso? Para ser  Aquiles en la guerra de Troya, lo llevas jodido; así que deja de hacer el gilipollas y de fantasear, igual tienes formas más viables y al alcance de la mano de mostrar tu valía, y además no tienes ni que buscártelas en batallas épicas.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie seatreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todoaquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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