EL SEXO ESTÁ SOBREVALORADO… ¿Y EL AMOR VERDADERO?

 El sexo está sobrevalorado, reza en unas  de las citas célebres de uno de mis ídolos, Clint Eastwood. El sexo llama más la atención, no tengo más que comprobar cuando meto carnaza sexual en los contenidos, como empezáis a hacer la hélice con el pene, pequeños esclavos. Ahí estoy pecando de totalitario y no me voy a disculpar por ello. No pienso hacerlo. El día que haya amor verdadero, que es el que se predica aquí (o mejor dicho, no se predica por lo ausente del mismo) supongo que serás el primero en darte cuenta... esas cosas se notan, pero por el momento el color es el que es y no pienso disfrazarlo. Si lo hiciera estaría cometiendo una irresponsabilidad y prefiero caerte mal, a darte algo que no sea real, y después de tragarte uno de mis sermones, vayas y te creas Billy Cristal dentro de una comedia romántica, o el reclamo pasivo, resignante y autocomplaciente de Disney del When you wish a pound Star. Ya sabes que no cortamos tela por ese patrón en esta casa, ni lo vamos a hacer nunca. Los DVDs de Disney, los tienes en las grandes superficies.

Aún así, el cuerpo me pide querer hoy, más que hablar de amor ¿para qué te voy a engañar? Y sí, me refiero a querer de verdad, a dar de corazón, que no a casarse, me refiero a amar y no me refiero a follar ¿queda claro? Los casados que no reclamen, que solamente hablan fuera de casa y cuando su mujer no está delante ¡cobardes! Además, lo cortés no quita lo valiente y no voy a por ellos, una cosa no quita la otra, pero no tienen por qué ser lo mismo el amor verdadero y el matrimonio… y lo sabes. Si eres casado o futurible y te picas, allá tú, que a veces los casados os ponéis excesivamente susceptibles cuán doncellas. Yo también me harto… tengo mis momentos ¿he dicho amor? Pues sí y del verdadero, mucho más allá del ¿Dónde se la pongo señora? que diría cualquier decente y honrado butanero, a una señora de su casa que en soledad le reclama que le meta “la bombona”, donde ella le diga. Eso, eso… hasta la cocina, al fondo y todo recto.

Amor verdadero, del que ni se compra ni se vende, ni se paga con dinero… del auténtico ¿para siempre? No lo creo, a menos que quien lo padezca o disfrute (según se mire) sepa estar por encima de sus propias emociones y de los beneficios del sexo inmediato, o del reventón de uno rápido con la amiga o amigo cuando nadie mira. Algo auténtico, no tiene por qué ser eterno, me parece una estupidez pretender forzar la naturaleza humana, que empieza siendo animal en la base, para amoldarla al papel, la normativa y lo hipotéticamente correcto. E insisto, no les estoy hablando a los casados específicamente, que sé que más de uno llamará ahora  a media mañana a su casa el día de reparto de butano, o cuando venga el fontanero, el técnico de la TV, el electricista,  el de la reforma, el del pedido del supermercado y un larguísimo etcétera. Me gusta que haya comunicación en la pareja, así que llama, llama… comunicación ante todo. Que no sea por gastar teléfono ¿OK? pero espera…

¿Y SI NO TE LO COGE TE PONDRÁS NERVIOSO?

Bueno, es amor verdadero ¿cierto? Si Clint dice que el sexo está sobrevalorado, me lo creo. Punto. Y además lo está por quien menos lo practica, de eso estoy seguro. ¿Y el amor? Iba a empezar el artículo con la sincera intención de hablar de un amor auténtico, pero es que...  ni tú mismo te lo crees sin antes AFIANZARTE UNA SEGURIDAD CONTRACTUAL E HIPOTECARIA. El hecho es que si sigues leyendo y no me mandas a la mierda, me estás dando la razón. Si te dijera que amar de verdad es simplemente “bonito”, me estaría quedando corto, porque como cualquier hijo de la factoría Disney y de las comedias románticas de los ochenta y noventa, todo empieza de casualidad, al final pasa algo raro, parece que sí, pero es que no, al final todo se va al carajo y el amor verdadero triunfa en el último segundo con una declaración estelar, lagrimón, y beso de película. El problema, es que esa es la imagen que tienes del amor verdadero y de los cuentos que terminan en … fueron felices ¿para siempre? Yo lo dejaría en fueron felices sin dar un plazo, que ya es bastante.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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