Como sigamos así, al ciudadano de a pie no le va a quedar
más remedio que pagar consigo mismo cuando ya no tengan de dónde tirar. El
capital humano, o sea... tú, tu tiempo, tu esfuerzo y tu voluntad, son atributos
mucho más valiosos que el dinero con el que especulan los de arriba, a quienes
no conocemos ni tú ni yo. Mientras ellos se entretienen con diferencias y
transferencias de capital que jamás se convertirá en líquido para el ciudadano medio,
o en inversiones para crear empresas que den trabajo a nadie, sino simplemente a
acumular… tú te partes la cara para que alguien te de trabajo, o haciendo cola.
Ese no es el camino, pero el cambio no viene si no hay guerra de por medio. Y
sí, he dicho guerra o ¿acaso crees que esto no es una guerra? Lo que está
pasando a día de hoy, es una guerra económica, una puesta a punto para una Subasta Europea, que no ha de
tardar demasiado en llegar, para que los países elegidos para ser subastados no
les quede más remedio que pagar con el propio patrimonio y con sus propios
gobiernos e instituciones. Que no te sorprenda que esto pase, cuando ya el
petróleo deje de ser un elemento de poder y el mercado se tenga que basar en un
intercambio de participaciones o acciones entre entidades, por estar el dinero
líquido inexistente, si no en el Olimpo de la especulación donde el ciudadano
medio no llega.
Tras las últimas noticias de fusiones de cajas y bancos, no
me queda más que reafirmarme en los expuesto en LA
VIDA DE CRISTIAN, alguien lo sabe todo sobre ti, que pese a ser una novela
de ciencia ficción por estar narrada en un futuro a medio-largo plazo, no deja
de ser un futuro muy probable. Y me asusta comprobar, que a cada paso que se
da, nos dirigimos directos a ello. Vaya por delante que tarde o temprano, todos
deberemos aceptar un cambio real en el sistema, porque o se cambia o se muere,
es así de simple. Este cambio ha de pasar por la institucionalización de
medidas económicas en un primer lugar, y en lo posterior sociales, para
garantizar un modelo que funcione realmente; pese a quien pese, ese ha de ser
el orden para que en efecto haya para todos. Esto tendrá un precio, en riesgo y
en libertad. Es algo tan simple como que de donde no hay no se puede sacar, y
si empezamos sacando a expensas de pedir y no de generar, seguiremos siendo
esclavos de una deuda, más ficticia que real por el mero hecho de pertenecer a
Europa.
¿ACASO CREES QUE ESTE FANTASMA DARA LA CARA POR TI ALGUNA
VEZ?
No te equivoques, quien cubre su rostro con una máscara, es
porque no se atreve a dar la cara ni si quiera por sí mismo. Se trata de un
cobarde que se esconde tras un anonimato para no ser reconocido por la justicia
ante sus obras al margen de la ley. Y no, ni dará la cara por ti, ni te pagará
la hipoteca, ni hará que tus condiciones de vida sean más justas. Ningún fantoche
incendiario, apocalíptico, cobarde e invasor de la propiedad ajena te dará
solución alguna sobre tu situación, jamás te dará una alternativa que no sea el
empujarte a una ruina mayor, ya que no te enseñará más que a pedir, reclamar,
ocupar, robar e incendiar… ocultándose en la confusión de un desorden público
que a ti te seguirá perjudicando al añadido de la falta de medios que sufrimos
todos. Este fantasma de la ópera, solamente protesta porque nadie le da su
trozo de pastel, no porque crea en un mundo más justo. ¿Crees que te hablo de
realidad o solamente sobre una ficción? Creo que ya la realidad ha sobrepasado
cualquier novela, pero nunca olvides que quien se oculta tras el anonimato y
tras una máscara, es porque no tiene valor para dar la cara y es un miserable
cobarde, que sabe que lo que está haciendo no está bien y ni si quiera está
dispuesto a asumir las consecuencias de sus actos. Por eso mismo se cubre la
cara.
Una cosa está clara, este cambio real no se va a conseguir
quejándonos, ni reclamando, ni alterando el orden público. Ese cambio vendrá
dado cuando seamos plenamente conscientes que no podemos delegar nuestro
presente y nuestro futuro, en alguien a quien no conocemos. Cuando Cristian
decide optar por la ciudadanía Europea y jugarse la vida en la frontera con el
islam radical, no le quedan más cojones que hacerlo. Se trata de eso, o vivir
subyugado de por vida por un contrato hipotecario integral, que le ponen en la
mesa al poco de terminar la universidad. ¿Queremos que eso pase con nuestros
hijos? Al paso que vamos, en breve ya empezarán a aparecer ciudadanos de
primera y de segunda de una forma institucionalizada, según la opción que tomen
en un determinado momento de su vida: o generar asumiendo el riesgo que ello
conlleva, o siendo un eslabón más de la cadena, comprometiendo su tiempo y
capital humano propio hasta la jubilación si es que esta llega algún día, sabe
que dejará de ser libre por depender siempre de otro, a sabiendas que esto le
costará su libertad individual.
¿Te
sorprendería que esto llegara a pasar? El que firma los contratos con las
entidades con las que se compromete eres tú mismo, y es ahí donde comienza y
termina tu libertad. Tú y solamente tú, eres responsable de tus opciones, no te
engañes. Por más que haya bandos, partidos e ideologías que te soplen en la
oreja, la última palabra siempre será la tuya. A este paso, está previsto que partidos
políticos y entidades financieras lleguen a funcionar conjuntamente hasta el punto
de confundirse en un mismo bloque, cuya única diferencia radicará en el origen
del capital: nacional o extranjero. Esa será nuestra matrícula: nacional o
laboral, o si lo prefieres propio o extranjero, esa será tu opción en unos años
tal y como le pasará a Cristian, cuando de pronto siendo un don nadie,
comienzan a interesarse de sobremanera por él, cuando ni siquiera ha terminado
la universidad. La razón es simple, él como muchos otros, es capital humano, y
de su opción vendrá determinado su futuro, como ciudadano de primera, o de
segunda. Igual piensas que pretendo mezclar realidad con ciencia ficción. Te
equivocas.
ELLAS
Sin duda alguna serán ellas quien le hagan entender que en
efecto su destino solamente depende de él mismo, y sobre todo, que cada opción
que se toma implica ventajas, pero también renuncias. Cuando eres joven estas
cosas no las entiendes y crees que todo es gratis; pero quien mejor que una
mujer para enseñar lo que es el sacrificio, alguien a la que quizás no le
quedará más remedio que educarte para que te conviertas en un hombre de
provecho. Alguien que pensó en ti, incluso antes de tu propio nacimiento. Las
mujeres con las que se encontrará Cristian, serán fuertes y no le consentirán
una sola flaqueza, saben que si lo hacen se echará todo a perder, aunque esto
mismo esté a punto de costarle la vida. Hay riesgos que hay que asumir, y eso
será lo que él aprenda de de Lili, Sisel, Wei y Patricia, que si se quiere algo realmente,
nadie va a venir a dártelo y que el capital que te han dado tus padres, es
quizás lo único que de verdad recibirás en toda tu vida ¿sabrás aprovecharlo? o
¿lo venderás a la primera oportunidad para vivir en una falsa seguridad privado
de libertad e iniciativa? Ellas no lo van a consentir, cada una de ellas le aportará algo diferente... y cada una de ellas querrá algo de él o para él. Será él quien tendrá
la última palabra. A fin de cuentas es su propia vida, o la tuya quizás.
¿Te hablo de libertad? Desde luego que sí. Te hablo de amor,
de sentimiento, de realidad, de sexo, de obligaciones, de responsabilidad, de
amistad, de fidelidad, de idealismo, de opciones
que un hombre ha de tomar tarde o temprano en un momento de su vida. Te
hablo de todo aquello que para cualquiera de nosotros, tiene, tuvo y tendrá
un significado en algún momento. Todo mirado desde los ojos de un hombre,
con el que cualquiera podría sentirse identificado, por ser común y por ser
único a la vez.




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