¿ES QUE ACASO ERES DE PLÁSTICO?

¡Vamos a ver que es lo que quieren estos hermanos!… Como diría Carlos Jesús - Mikael en los viejos tiempos, en los que todavía echaban programas de humor por TV. ¿Sería triste reconocer que de la barra del Bulevar, salen muchas, muchas, pero que muchas de nuestras batallas? Anoche sin ir más lejos, huyendo del calor refugiándonos al rico aire del interior de tan estupendo local, donde siempre que vamos la camarera nos abre una botella, local en el que en LA VIDA DE CRISTIAN sucede algo realmente importante, estuvimos el Duque y quien os escribe, repasando nuestras últimas experiencias de amores y marketing, ambos conceptos a estas alturas íntimamente unidos… porque nosotros “también” lo valemos. Y vaya… no es oro todo lo que reluce ¿verdad socio? Ni mucho menos. Haciendo repaso, nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas metidas en el coco, en cuanto al perfil de mujer que nos gusta a cada uno, y que de cara a la galería luce, pero a la hora de la verdad, no va a ninguna parte. ¿De qué te estoy hablando?

Pues sobre todo, te hablo de pretender encontrar a una persona paralela a ti, pero en mujer. Eso sí que hemos visto y comprobado hasta el momento, que no va a ningún lado y que empíricamente es ha sido un apoteósico fracaso. ¿Y qué es lo que pasa cuando uno se equivoca muchas veces en el mismo punto? Pues en efecto, que hay algo que no está haciendo bien, hay que corregir el modelo. Como hace poco me recordaba la buena de Steel, los hombres a menudo confundimos los valores, con lo que vemos por fuera en una mujer. Ese fallo lo admito, porque es cierto, muy pero que muy cierto ¿te lo explico? Porque lo he llamado “fallo”, pero es mentira, no lo es… es nuestro mecanismo y es el que es, guste o no guste.

Cuando se te queda cara de gilipollas por una mujer que te atrae, las hormonas empiezan a hacer su trabajo. Partiendo de una verdad absoluta y más obvia aún: a los hombres nos gustan las tías buenas ¡toma perogrullada! Tú antes de haberte cruzado con ella, tienes una serie de valores en mente, en tu cabecita tienes un boceto dibujado de la tía que te gusta ¿por qué en estas imágenes siempre la mujer de nuestros sueños está buena? Somos hombres… y a quien no le guste que no mire. A este dibujo que tienes en mente, le has asociado estos valores, que cuadran con los tuyos, de forma que te queda un perfil, eso sí, completamente imaginario e ideal de una mujer perfecta, con la que siendo sincero y honesto, pero sobre todo realista, no te tienes porque econtrar en tu vida.

Además, pretender evitar “este fallo” evolutivamente es imposible. Te recuerdo que estamos aquí para “cazar” y perdurar nuestra especie, y que el hombre, evolutivamente se la juega para tener una verdadera herencia. Que sí que vale… que no es romántico, pero es la puta realidad la quieras ver o no. Todo lo que no son hijos para un hombre, se lo lleva el viento, acaba desapareciendo. ¿Por qué pensamos y exteriorizamos tanto el sexo? Es que, realmente NO NOS QUEDA MÁS REMEDIO QUE HACERLO; y quien pretenda ir en contra de esa verdad "tamaño templo", es que no sabe ni donde está, ni que es un tío; ya sea hombre o mujer que se queje o quien no lo acepte: es nuestra naturaleza, y como tal no es mutable, es la que es.

Como todo, esta naturaleza y este instinto, puede deformarse, corregirse, corromperse o eliminarse con adiestramiento, claro que sí… pero no es natural hacerlo, es más bien patológico el pretenderlo, es insano y quien pretenda reprimir esta naturaleza, está atentando contra una identidad, a la que por la razón que sea, ni acepta, ni pretende entender, ni respeta. Después de este momento “porque yo lo valgo” evolutivamente hablando, te insisto: Los tíos no podemos ni debemos evitar por nuestra naturaleza, priorizar los valores y los ideales, sobre el físico o el atractivo sexual. Es que… es absurdo, y si lo haces, es porque estás educado y condicionado a hacerlo, o mejor dicho: adiestrado como un perro a sentarse cuando se lo dicta su amo, cuando lo que tiene ganas de hacer es salir corriendo y marcar su territorio a cada paso, porque es lo que le dicta su naturaleza. Tú llevarás traje, pero sigues siendo un cavernícola cazador.

¡ACÉPTALO JODER!

¡Acéptalo de una puta vez y nunca permitas que nadie venga de donde venga, quiera negarte esta naturaleza, o pretenda avergonzarte por ello. Es más, deja de justificar también a quien trata de hacerlo una y otra vez. Son tus necesidades y son lícitas, porque si las tienes es por algo, si estás diseñado de esa manera, es tu esencia, tu identidad, tu distintivo y no hay corrección que valga… límpiate ya esas gafas de pasta que llevas y que están empañadas de tanto agobio por invitar a fantas a tu amiga ¡payaso! ¿Qué eres? ¿un hombre o un sucedáneo? ¿te avergüenzas de tener una erección? A ver si te enteras ya de qué va esto, y dejas de luchar contra tu propia naturaleza porque “te lo dice la ministra por TV”. La ministra no tiene pene, y pretende que seas un hombre de plástico, un puto muñeco Ken, pero tú sí lo tienes. Sigamos…

Como primero ella te entra por la vista, tu mente empieza a asociar todo ese perfil ideal y conjunto de valores por los que sí que “te mojas”, a ese físico que te ha dejado boquiabierto, de forma que el dibujo de la mujer perfecta te cuadre. No le des más vueltas: los rasgos sexuales atractivos, implican buenos genes para combinar ¡animalito! Y pones tus valores en función de la tía con la que te encuentras, y no al revés, porque lo importante para ti y lo que te corre en la sangre, es la perpetuidad evolutiva. Hablamos de asociar valores a un físico, como algo inevitable para nosotros… para ellas es algo diferente, ya que su práctica es la justificación continua ¿A qué me refiero? Pues si le ven al colega buenos genes, o sea, rasgos físicos simétricos y proporcionados que indiquen buena genética, le van a justificar casi cualquier cosa que dicho colega haga o diga… aunque sea un auténtico hijoputa con diploma. Al fin y al cabo, la lógica retroactiva es la justificación interna de un hecho, y en este caso el hecho, es que el tío está muy bueno ¿lo pillas?

Empecé hablándote del repaso vital de unas experiencias no satisfactorias y es que… Todo esto que te he contado, no es garantía ni mucho menos de que vaya a funcionar una relación, pero es el mecanismo por el cual los hombres giramos el cuello a rosca cuando la vemos a ella, y en ese momento ella se convierte en guapa, inteligente, independiente, trabajadora, amistosa, familiar y madre de tus hijos… en tu mente ¡claro! Ella será como sea, pero el dibujo de tu perfil te cuadra de esta forma. Si ellas se justifican a un nivel interno, y se creen lo que se dicen a sí mismas para que su responsabilidad sea cero, tú por tu lado, cuadras las cuentas asociando valores a un físico. No somos tan diferentes, pero tenemos que aprender a aceptar nuestras diferencias y nunca tratar de castrarlas, castigarlas o reprimirlas, ¿serán capaces ellas de hacerlo? A día de hoy la sola pregunta me da risa, pero estas diferencias, son precisamente las que nos dan nuestra verdadera identidad a hombres y mujeres sin viceversa.

¡Ahora!… que no, que no me olvido. Ya oigo a los del fondo, a los que se están quejando ¿Y de lo mío qué? a los que se quieren echar novia de una puta vez, que rondan la treintena, los que ya sus colegas están casados o medio casados y eso les da mucha envidia, porque se niegan a apuntarse a la diplomatura de vestir santos de aquí en adelante ¿Tanto miedo os da? Así como te he dicho, en tu puta vida te va a funcionar una relación. Si lo que buscas es una relación, que realmente funcione, vas a tener que corregir el modelo… o sea, pensar con la cabeza de arriba, no enamorarte (sí has leído bien), más bien dejarte querer, tener la cabeza fría y examinar con lupa los valores reales de una mujer, que quizás no tiene por qué volverte loco sexualmente, ni pasionalmente… y que sobre todo quiera exactamente llegar al mismo punto que tú.

Venga ella de donde venga y cuadre o no cuadre con tu perfil ideal de mujer, que suele ser paralelo a ti mismo pero versión “ELLA”, lo importante para que una relación funcione realmente, es que los dos a pesar de ser completamente diferentes, queráis lo mismo. Porque el que tú y ella queráis lo mismo, a pesar de vuestras diferencias sociales, culturales, físicas más o menos compatibles, familiares, etc. implica que vuestros valores reales sí son realmente semejantes o muy aproximados. Dos personas semejantes, tienen pocas cosas que aportarse entre sí, porque ambos gozan de un estatus parecido, un físico parecido, una formación parecida… Y para que una relación funcione, ambos miembros han de invertir. La semejanza, no provoca esta inversión, ya que solamente invertimos cuando queremos acercarnos al otr@. Y si tu objetivo se parece mucho al suyo, a pesar de ser diferentes, invertiréis uno en el otro y aquí sí que digo –y viceversa-, porque lo importante para ambos es, que lleguéis al mismo punto, porque es lo que ambos queréis… no que seáis los dos muy guapos y una parejita de luxe de cara a la galería. ¿Te enteras? ¡Pues esto es lo que hay! Las relaciones que funcionan, se llevan con cabeza, con inteligencia y con aceptación. Las pasiones son siempre puntuales… por eso son memorables, irrepetibles y excepcionales.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y a ellas no les conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!


CUANDO NO PUEDES GANAR ¿QUÉ ES LO MÁS INTELIGENTE? por EL DUQUE

Creo que esto ya te lo he dicho antes, pero por si se te olvidaba, te recuerdo que… ¡Esto es un puto mercado! y como ya hemos dicho anteriormente hasta la saciedad en este contexto global, las interacciones de pareja son en realidad, partidas de póker. Aceptando esta máxima ya dicha y redicha, quería decirte algo más. No sé si te percatas de algo: en este juego no puedes ganar. Es casi imposible, juegas contra un rival mejor, éticamente exonerado de toda responsabilidad, que hace trampas y que esta genéticamente programado para ganar… y tú andas por ahí ¿tratando de jugar limpio? ¿adaptarte a este tablero de juego en el que de seguro vas a salir perdiendo? ¿no te das cuenta que te están haciendo aprender las normas de un juego diseñado para que pierdas? Que conste una cosa antes de empezar: te hablo de una realidad predominante, en que desgraciadamente las relaciones se han convertido en guerras de sexos y guerras por el control y el poder. Y lo más jodido, es que EN ESTE SINDIOS GLOBAL NO PUEDES GANAR, pero ni digo que me gusta esa realidad, ni que la apoye, ni fomente y es más, lo que te digo en este artículo es blanco y en botella; si estas en un juego en que no puedes ganar ¿Qué es lo más inteligente? Exacto: NO JUGAR.

¿Te acuerdas de aquel tipo al que nunca haces caso por estar aferrado a tu polla? Sí, justo ese mismo, el nuevo adán. Hecho este inciso retomamos el tema principal; ¿por dónde íbamos?; a si; esto es un sindios sin solución de continuidad y un juego de poder por una serie de cuestiones que antes he enumerado. Para empezar ella juega mejor que tú y te voy a decir por qué: Para empezar, tiene visión global de “la partida” y no visión limitada a esta mano concreta. Ella busca ganar la partida, no cada mano; no la importa perder una mano si con eso avanza en pos de la partida. Nosotros tenemos una visión más concreta, más inmediata, más cortoplacista. No es este el terreno para hablar de diferencias neuronales entre un cerebro de mujer y de hombre pero te diré que si, son diferentes, ni mejor ni peor, diferentes.

Ellas tienen visión global y en superficie, nosotros nos enfocamos en lo que tenemos entre manos, nos centramos, casi nos obsesionamos por ese objetivo inmediato, por esta mano en concreto. Si creemos que ganaremos apostamos a lo bestia en esta mano sin pensar en la partida. Damos todas las cartas y toda la apuesta. Ella piensa más en el futuro, en su vida, en sus diferentes necesidades presentes y futuras, en cómo serías como marido, como padre de unos hipotéticos hijos.

Por otro lado, hay una exoneración de responsabilidad universal. La emocionalidad que preside su comportamiento, es la coartada perfecta para hacer y deshacer sin asumir responsabilidades: “me enamoré de ese tío de repente, esas cosas suceden; yo no lo buscaba”; “sí… salía contigo pero era infeliz y por eso me acosté con ese tío que me dio apoyo y consuelo…”; “estaba muy triste y por eso he decidido dejarte plantado en el altar”… Lo peor de todo es que es una verdad rigurosamente cierta. Un tío para hacer una hijoputez, primero lo premedita, lo calcula y lo hace; ella más bien lo vive como una realidad impuesta, sobrevenida y tal vez sea así. Esta realidad que acabo de presentarte hace que éticamente ella siempre este en lo cierto y tú equivocado.

Por otro lado hace trampas, y por trampas me refiero a dos o tres ases en la manga y jugar con cartas marcadas. Los ases en la manga son de diversos tipos, pero mis favoritos son el ex y el muñeco Ken, o suplente de oro. A ciertas edades toda mujer tiene un pasado más o menos dilatado (nunca mejor dicho). Lo peor es que muchos ex se siguen comportando como tíos y eso en términos de tíos quiere decir que siguen llamando, soñando con follarse a su ex, o siendo su pagafantas, o su admirador en la sombra…la mayoría de los ex que se siguen hablando con ellas, suelen esforzarse para dejarlas muy claro que cuando ella quisiera él estaría dispuesto a volver con ella. Ella lo sabe y no renuncia a tener esa recámara por si no encuentra un espécimen mejor, le rige aquello de más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer. Por otro lado ya salieron con ellos y se acostaron con ellos, por lo que la lógica retroactiva juega a su favor.

También está nuestro colega el muñeco Ken; un tipo perfecto, pero sin sexo… que suele ser la envidia de las amigas, porque ella tiene novio y él sigue detrás de ella, ante la envidia y estupefacción de sus amigas envidiosa. A excepción que ella caiga borracha, es poco probable que Ken folle, le ha cerrado varias veces la puerta de su entrepierna, pero que es un tío que por lo demás podría dar en el papel de noviete. Es un tío, que bien puede considerarse en el banquillo, un delantero centro suplente, que normalmente juega pocos minutos, pero que tiene gol.

El último as en la manga es un tipo que ella ya conoce; lo ha fichado y te diré más, hasta le gusta, pero como esta contigo a este simplemente lo tiene guardadito. De vez en cuando le tira un pañuelo para que se lo recoja, alimenta un poco la tensión sexual etc. todo para que él no se vaya muy lejos, por si al titular con el que está saliendo ella ahora mismo le sale rana. Cuanto más al inicio de una relación este más probable es que se produzca una extraña circunstancia y sin saber por qué, ni cómo te veas descartado. En estos casos, casi siempre es que o ha vuelto con el ex, o se ha liado finalmente con el admirador en la sombra. Lo del pagafantas es más típico en el final de la relación. Cuando se casan, normalmente prescinden del pagafantas y del ex; y solo cuando tienen hijos, es cuando se plantean dejar también al suplente de oro. Con la casa ya montada, es mucho más probable que caigan con un completo desconocido, antes que con alguien de la reserva. ¿Sabes?

… que muchos hombres no quieren creerse ni por asomo, o mejor dicho, que se niegan a aceptar aunque lo hayan visto una y otra vez con sus mismos ojos. ¿Recuerdas el mostrador? Ellas jamás dejan de ver mercado, ojo, no significa que se follen al mercado, ni te digo que tu preciosa novia sea infiel, pero ella tiene visión global: ella lo ve todo y tú solamente las ves a ella. Esto que te recuerdo, es algo que veo una y otra vez, todos los hombres con pareja que conozco se resisten a aceptar, porque piensan que ella no es así y que nunca lo ha sido. Deberían estar contentos, creo yo… ya que encima han sido “seleccionados” por una mujer que les gusta. Pero por el contrario, miran para otro lado, sin tener cojones para aceptar la naturaleza femenina. Recuerda: ella busca la partida; el hombre busca la mano sin más. Ella testea su valor de mercado y el tuyo. Obviamente cuando el compromiso avanza, esa visión de mercado deja de ser prioritaria y cuando tiene hijos tuyos es cuando momentáneamente se relaja ese mercado y esa mirada crítica y de evaluación continua. Pero, ¡ojo! si por un momento, tras tener hijos ella viera una seria amenaza para su bienestar y esencialmente el de los hijos, volverá a ver mercado de inmediato.

En la etapa más inicial, en la que ella busca realmente indicadores de buenos genes y prima la atracción, ella tiene varios ases en la manga y créeme si te digo, que es probable que al principio, ella salga con dos a la vez, o tres… o si solo sale con uno desde luego tenga otro bien cerquita. Fíjate bien, las mujeres se emparejan igual que van de compras, antes de quedarse con una prenda, se prueban unas cuántas y se pasan toda la tarde mirando escaparates y probándose prendas con las que al final no se quedarán. ¿A qué con este ejemplito lo ves más claro? Si te dice tu novia, o tu mujer que no es así, o trata de reprocharte antiguas amigas que conservas… puedes reírte a gusto, ellas eligen así, no hay más vuelta de hoja. Y normalmente en este sentido reprochan al hombre su propio comportamiento, por no verlo lícito fuera de ellas mismas. En esta fase la evaluación es continua e intensiva incluyendo los más refinados test, la competitividad (a veces incluso verbalizada) y la provisionalidad. Posteriormente cuando ya se supone que hay relación propiamente dicha es cuando ella, sin dejar de ver mercado, con sus ases debajo de la manga se planteará seriamente las dotes de proveedor del novio, y se planteará seriamente si realmente es el mejor. Los test y pruebas son menores, las comparaciones menos insistentes.

Cuando aparece el compromiso, ella quema algunas naves, opta de verdad por ese alguien y si ve asegurado su rol de proveedor ella se planteará de verdad invertir en esa pareja, teniendo hijos. Posteriormente cesan las probaturas y solo reaparecen si aparecen amenazas al bienestar. Bueno, ufff, pues ya lo sabes, lo tienes chungo de cojones en esta partida, tienes las de perder. Un rival (odio usar este término pero mientras veamos las relaciones como una lucha de poderes habrá que llamarlo así) de piedra y juego letal. Pero, ummm… resulta que sí que hay un resquicio. Las emociones. Si abres esa puerta mágica emocional de una mujer, si llegas a tocar de verdad su alma y la haces entrar de principio a fin en ese modus, tendrás una mujer de por vida.

¿Cómo hacerlo? Solo hay dos formas. Una es siendo un despiadado hijoputa que solamente piense en sí mismo, un verdadero jugador profesional que hace trampas, juega sin sentimientos y sin piedad, al que le importa un carajo todo aquello fuera de su cuerpo e intereses, y que logra dos cosas esenciales: no perder jamás el valor que ella le atribuye y leer su mapa emocional. La otra fórmula es NO JUGANDO, abriéndose y abriéndola al 100% emocionalmente a lo bestia y sin paracaídas, sin frenos de mano, dispuesto a darte la ostia de tu vida. De cada 10 veces que hagas esto 9 serán ostiazos casi seguro, pero la 10ª habrás encontrado el Santo Grial, el amor verdadero ¿Cómo en una peli? No tontaina, como en una película no, aunque todavía quedará alguna mujer capaz de valorar lo auténtico en un hombre digo yo… y aún así, siempre estará pendiente de lo demás, por si ve algo mejor y por mucho anillo que lleve puesto.

Recuerda: TE HE DICHO NO JUGANDO, porque es imposible de todo punto abrirse a las emociones teniendo cartas, estrategias, maquinando, pensando mal, desconfiando, calculando… Como siempre te decimos desde aquí: tú mismo, toma lo que te sirva y desecha lo que no. Elige tu camino; ¿Buscas amor verdadero y aceptas por tanto el peaje de leches que te vas a llevar? ¿o prefieres doctorarte en hijoputeces y conformarte con esa cosa que obtendrás y que nunca podrás llamar amor? Tú mismo.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y a ellas no les conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

¿CONOCES LA COMBINACIÓN?

Ya llevaba mucho tiempo callado ¿verdad? Sigo en la línea de invertir en la mujer que merece la pena que ha iniciado el Duque, asunto difícil de detectar para un hombre de la calle como tú y como yo, simple, frecuente, transparente, cuadrado y simétrico. Tal y como está el mercado femenino de las relaciones a día de hoy, lo que nos conviene, es descubrir la combinación, la clave y más que hartarte a invertir o cansarte a regalar, pensaremos tú y yo en cómo hacer que ella invierta y quedarnos nosotros con el botín, que durante tanto tiempo han estado acumulando para ella en su arca particular del tesoro, todo ese cortejo de satélites, pagafantas, amigos sin derecho y demás… que anteriormente ha citado mi socio. Según la política de “igualdad” exigente basada en el “porque yo lo valgo” de L’Oréal y en la que se exige el doscientos por cien al hombre, sin que ella mueva un dedo, te diré que solamente ella tendrá algún tipo de interés en ti, si se siente motivada a invertir, mientras tú por tu parte, sabes gestionar su inversión de tiempo y esfuerzo en ti, premiándola, que no regalando y valorando… cuando realmente lo merezca. Porque eso es lo que te interesa ¿verdad? Tus preguntas como hombre en apuros, o como esclavo del pene que eres, siempre son y serán las mismas ¿cómo? ¿cuándo? ¿qué? Si no fueras un hombre en apuros, no creo que estuvieras leyendo esto.

Una vez más nuestro amigo Consigliere, me dio la chispa necesaria durante un de nuestras conversaciones y lo vi claro. Me imaginé a una chica mona, guapa y estupenda, de las muchas que hay, de las que te entran ganas de lo que estás pensando y que a fin de cuentas, no te cuesta ni te duelen esfuerzos en prestar atención. Estas mujeres, insisto, estupendas y capaces, suelen estar rodeadas aparte de satélites masculinos que rondan a ver qué cae, de amigas de inferior valor, al menos para la vista sexual masculina, que es la que nos ocupa. Estas amigas que no son tan estupendas, me acusan de “macro machista” (nuevo concepto) y de predicar el egoísmo absoluto ¿sabes por qué? Hay una razón muy simple:

Es fácil, a este tipo de mujer, a la amiga no tan estupenda, no te sale de dentro darle nada, a menos a primera vista, y a menos que alrededor no haya nada mejor. No te escandalices, ellas piensan exactamente igual y lo saben. En cambio, con la guapa, mona y estupenda, solemos pensar en modo “pollafuera”. A esta siempre le acaba sobrando material donde elegir, donde la amiga envidiosa se queda sin comer, o conformándose con un hombre al que su amiga la estupenda, no le aceptaría ni la tarjeta de crédito. Bueno miento… quizás la tarjeta sí, pero el resto del cuerpo no.

Ya lo sabes, escribo para ti, los XY, eso quiero que quede bien claro, ya que sois vosotros los que nos compráis libros y no ellas. Me gustaría creerme que alguien al menos vela por los intereses del hombre actual, permitidme ese egoísmo por favor, de nuestro españolito de a pie que no hace más que pagar y pagar por él mismo y por ella… y que las tiene muy putas, para levantarse una y otra vez cuando le tumban. Y sí, la culpa siempre es nuestra, lo admito ¿sabes por qué? No se le pueden pedir responsabilidades a quien no sabe procesar ese concepto como propio, y que siempre lo echa de forma sistemática del lado del varón allá donde se mire ¿qué se le va a hacer? La naturaleza es así. Lo acepto, no lucho contra ello, lo tengo asumido: no se le pueden pedir peras al olmo, ni se le puede reclamar, a quien no hace suya una sola responsabilidad fuera de su cuerpo y emociones.

Vayamos a la imagen que te quería presentar: el saldo de ingresos de la caja femenina siempre es positivo. Me refiero al saldo de la súper woman, de la nueva eva, de la destroyer que va invitada siempre a todas partes, y que se aburre de sí misma, porque nadie tienes cojones a tratarla como lo que es, una mujer... a la que rondan los comentaristas deportivos de barra de bar, de camisa blanca a cuadros arremangada, ofreciendo cumplido tras cumplido, copa tras copa, traslados en coche y todo el acompañamiento que se precie, como buena guarnición a un plato principal. Si te das cuenta, la actitud del proveedor es esta, el intento de compra: esto es lo único que consiguen todo este cortejo de obsequiadores y regaladores compulsivos: aumentar su saldo y disminuir el suyo; porque lo que le dan a la chica mona, ya no se lo dan a otra y es más, lo pierden porque lo echan a fondo perdido sin haber obtenido nada. Es triste, pero frecuente…

¡EL CONTINUO INTENTO DE COMPRA!

Esto, al tonto que intenta comprar le hace perder; pero al listo que se conoce la combinación de la caja fuerte, le viene de perlas ¿por qué? Pues querido amigo, porque cuando la abre, se lleva todo lo suyo y todo lo que han ingresado los demás. Hace clic, ella se abre y lo suelta todo. Lo mejor de todo, es que quizás ni si quiera el colega listo, haya metido una sola moneda en la caja registradora, pero sabe como abrirla. Por cierto, la abre, de cualquier forma, menos comprando, si no… hubiera sido un capullo más de la cola de cortejo ¿Cómo lo hace? Yo te puedo hablar de tres formas, que no deben ser las únicas, pero sí suelen ser las más representativas: el físico, la apertura emocional y la pieza del puzzle que le falta.

Te estoy hablando de mujeres occidentales de las de ahora ¿OK? A las que parece que nada les es suficiente, y a las que las han educado para hacérselo todo, dárselo todo y que a ellas no se les tuerza un solo pedo, porque son súper especiales y valen mucho porque lo dice por TV los anuncios de cosméticos, compresas, yogures con bifidus y derivados del salvado de trigo de toda la vida, al que ahora llaman “Special K”… ellas y treinta millones de mujeres más son especiales, claro. Tú también eres súper especial, querido colega, querido amigo y compañero esclavo del pene a más no poder… el problema es que no te lo crees, porque nadie te lo ha dicho nunca por la TV y en los medios, estás machacado. Las tres vías mencionadas son:

FÍSICO: No te engañes, una mujer (de las destroyer me refiero) de las que tienen opciones, tiene que madurar muy mucho para saber estar por encima de este punto, o al menos, tiene que haber visto mucho mercado masculino y estar bien saciada de músculo, tíos guapos y gogos de despedida de soltera. Por lo demás, y ante la progresiva masculinización de su conducta, son iguales o peores que nosotros en cuanto a la evaluación de la carne y sus apéndices colgantes en fase de relajación, cuanto más grande mejor ¡claro! El tamaño importa. Igual que a ti te gusta un buen culo, o unos senos bonitos y bien puestos… a ellas les tira una buena estatura, la simitería del rostro, unas manos fuertes, un equilibrio corporal, el músculo, bla, bla, bla… Si tienes algo o mucho de esto, tienes mucha batalla ganada.

Te diré algo que no sabes, y además lo voy a hacer gratis ¿OK? El hecho de tener un pene grande (quien lo tenga claro) según estamos educados los tíos, es algo que para la autoestima de uno viene muy bien ¿verdad? Es una explicación algo freudiana, pero funciona perfectamente a un nivel subconsciente femenino. ¿Cómo? Ellas asocian, insisto no de forma consciente, una seguridad y control aplastante por parte del varón hacia ella, con la idea de un miembro viril bien dotado… ¡que lo sepas! Que sí, que si que importa ¡no seas capullo! Si hay algo que les atrae de una forma completamente irracional, es sentirse arropadas y protegidas por un cuerpo fuerte, bien proporcionado con el que “poder jugar” y para qué negarlo, someterse con agrado.

EMOCIONAL: de la que siempre se habla, y el mejor recurso junto con la inteligencia de los hombres que no podemos lucir de físico, o sea… de los normalitos, los del montón, lo que nos lo tenemos “que currar” en definitiva. Lo bueno de esto, es que si la tienes cogida, “desde dentro” no se irá ni aunque quieras sacarla de tu vida. Este recurso, el lado emocional suele estar más vinculado a la escasez, y a la buena calidad de las dosis que entregues de ti mismo, más que a invertir, invertir, e invertir hasta la saciedad. Está muy vinculada también a la correcta gestión de tus ausencias, en las que ella te idealiza, porque no le quedan más narices que idealizarte o pensar en ti, si no estás presente… fíjate que en realidad es una simpleza, pero hay que caer en ello.

LA PIEZA QUE LE FALTA DEL PUZZLE SEA ESTA CUAL SEA: esta última es mi preferida porque es infalible, venga la mujer en cuestión de donde venga, tenga la edad que tenga, sea su estado civil el que sea, su condición o estatus social, y es mucho más fácil de detectar además en mujeres con pareja. ¿Por qué es esto así? Una mujer con pareja tienes muchas piezas del puzzle cubiertas, por ende, es mucho más consciente de las pocas piezas o necesidades que le quedan por cubrir por parte de un hombre. Una mujer sin pareja te hará trabajar más, en el hecho de averiguar su mapa de situación, o su puzzle, ya que las piezas o necesidades a cubrir son bastantes más. De dinero no te hablo, no porque no sea una necesidad, si no porque al igual que el físico, te da otro empujón muy a favor… el dinero es sinónimo de estatus y una pieza muy clave, te digan lo que te digan “los pobres románticos”.

Una mujer con pareja o casada, tiene sus carencias mucho más claras que una soltera, y es más probable que “te las deje ver” de una forma más aparente que una soltera. Es su particular forma de pedir rescate, o mejor dicho, de pedirte que la completes, para que den las diez y diez en su calendario sexual. Recuerda que para ti, el sexo es un objetivo, mientras que para ella es un medio, o bien una consecuencia. Por regla general y obvia, nunca te hablarán de ello de forma directa; no hay mejor forma en conocer esta clave definitiva, esta pieza y esta llave que la mera observación, el saber escucharla entre líneas y el interpretar sus continuas justificaciones o reclamos, que si bien son tomados de forma literal, pueden volverte más loco que otra cosa. No es lo mismo escuchar o mirar, que saber leer entre líneas y observar.

P.D. Vaya… para una vez que hablo ¡hay que ver cómo me enrollo!

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y a ellas no les conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

MÁS DE LO QUE HARÍAS POR CUALQUIER AMIGO, por EL DUQUE

Tenía yo algo así como 14-15 primaveras cuando me encapriche de Carolina. Carolina era una niña de mi cole, bastante guapa y que me tenía hechizado. Me pasaba horas mirándola desde mi asiento, ensimismado, con una de esas miradas de “denuncia” que tanto conocemos. El caso es que un fatídico San Valentin no se me ocurrió mejor cosa que regalarla un ramo de rosas rojas. Os podéis imaginar el bochorno, la vergüenza, y el escarnio público que sufrí por tal acto de valentía espontánea. Había regalado un precioso ramo de rosas a una tía con la que apenas había intercambiado tres palabras.

Sí, es verdad es una caso extremo, ya te lo dije; pero no creas que tan alejado de lo que los tíos solemos hacer de continuo. Hay una tía buenorra en la disco y todos nos ponemos de inmediato a babear, a invitarla a copas, a regalarla piropos. Espera que no… que al fondo de la sala hay un iluminado que “es muy alfa” y estas cosas ni las ha pensado ¿cómo? ¿qué nunca has hecho eso? Me alegro, que si te llega el dinero que sea para pagar el alquiler del piso y las facturas ¿o todavía vives con tus padres y te has comprado un libro de seducción donde te dice que no pagues nunca nada? Sí, si… ¡que eres muy macho! Si la tía buena de turno sale con nosotros, no dudamos en invitarla al mejor restaurante que podemos costearnos, agasajarla, irla a buscar con el coche al culo del mundo, o lo que es peor a llevarla para luego en la soledad de nuestro hogar cascárnosla con furia. Si la tía juega al manido jueguecito de “ahora te cojo el móvil”, “ahora me paso un mes sin contestarte”, solemos insistir, reclamar, halagar… vamos, lo que te dicta el cuerpo de forma natural si te apetece estar con una tía.

Otras veces la tía, en realidad si esta ya medio saliendo con nosotros, pero no esta del todo entregada, digamos que se ha escondido convenientemente en la manga un par de ases dispuestos a aflorar a nada que la partida se le ponga un poco fea. En este caso le pagamos un viajazo al Congo; o la llevamos un ramo de rosas, o la regalamos un libro o… un diamante que dicen que es para siempre… o mi clásico favorito; le grabamos un CD con música romántica.

Sin embargo al otro lado de la balanza, en el otro extremo esta esa novia con la que llevamos ya año y medio, y que se porta realmente bien con nosotros, o esa esposa con la que nos casamos hace la tira de tiempo, y se parece cada vez más a su madre, o peor aún… esa mujer con la que además hemos tenido trillizos, cosa que por cierto, ha afeado un poco su figura… a esa la echamos el polvo de compromiso de los sábados sabadetes, desganados y sin quitarnos los calcetines. ¡Claro! cuando quizás sea con la única con la que debiéramos quitarnos el sombrero y ponerle una rosa en la almohada todas las mañanas. Pensarás desde tu sofá ¿para qué esforzarme en conseguir a la tía que ya tengo? Las atenciones agasajos, poemas, canciones, gilipolleces son para el pibón de tetas enormes de la disco.

Pues bien, esto es así desde que el mundo es mundo y desde que el hombre es hombre. En el amor nos movemos por la “motivación por el logro”. En tanto que no tenemos a alguna tía luchamos por conseguirla y entonces invertimos, invertimos, y luego regalamos, regalamos y regalamos. Cuando dicha motivación se termina, por que todo hace indicar que ya la tenemos, gran error… nunca se tiene a nadie por completo. Entonces ya parece que se acabó el dar, el invertir y el regalar.

El tema no deja de ser a la par paradójico y contradictorio, por que curiosamente todos tenemos muy claro que la cosa funciona justo al contrario. Todos hemos comprobado como esa orgia de inversión suele traer precisamente la consecuencia contraria a la que buscamos. Que no paramos de llamar a esa tía, pues ella cada vez se aleja más y más. Que la regalamos flores, después de una sonrisa de amabilidad fingida, ella acaba liándose con aquel portero de discoteca macarra y cachas que usa un vaquero siete tallas menor. Que la llevamos al culo del mundo en coche, no sonríe, nos despide con beso en la mejilla y a llegar a su casa manda un sms calentorro a Manu, un gilipollas al que se calzó el pasado fin de semana y del que no sabe nada desde entonces. A pesar de que lo sabemos, de que lo intuimos y lo percibimos, lo seguimos haciendo…

¡SEGUIMOS REGALANDO!

Mira bien y lo verás, detrás de toda tía mega buenorra hay una puta corte de palmeros. ¿No tienes a ninguna en tu Faceebok? Pues observa y te descojonarás. Ella cuelga a eso de las 8 de la mañana un comentario inocuo, chorra y alienante tipo: “¡Que sueño! ¡A currar!”. A las 8:15, Diego Fernandez le da al “me gusta” y contesta: ¡Animo preciosa, ya verás que día más estupendo! A las 9:00 Manu (si, el mismo Manu de antes, alias el follador empedernido). Cuelga: “Seguro que estas guapísima en tu oficina, ánimo y suerte con tu jefe!”. A las 12 aquello es un campo de nabos que hacen coñas y requetecoñas, alentados por algún que otro cometario chorra que hace ella como dando de comer a los pececillos. ¿Os imagináis la escena? Una enorme pecera llena de peces con la boca abierta, esperando esa especie de granillos de comida que ella les dosifica convenientemente.

Como digo esto es así y es desproporcionado. Simplemente para que te enteres un poco de que va la vaina y no pierdas el norte. Si no la conoces de nada, es que no la conoces de nada, por lo que por muy buena que esté, todo lo que vaya más allá de un hola o un Qué tal, esta de más y no viene a cuento. Si la conoces desde hace una semana, por mucho que hayáis intercambiado saliva, es solo una persona a la que conoces desde hace una semana. No es como tu amigo del alma por lo que esta de más hacer por ella cosas que no harías por tu colega ni loco. Si lleváis dos meses viéndoos y follando, tal vez si puedas permitirte ciertos lujos románticos, pero no olvides nunca que no hagas nunca lo que no harías con tu amigo Juancho, si, el friki de calzones imposibles.

Y sobre todo si esa mujer ha sido madre de tus hijos haz el puto favor de hacer por ella más de lo que harías por cualquier amigo, porque ahora ella es tu familia y aparte ella ha invertido en ti de forma definitiva. Esto va así. Una mujer no invierte de verdad de la buena en un hombre hasta que tiene un hijo con él. Esa es su apuesta definitiva, su salto al vacío sin paracaídas. Hasta ahora todo fueron test (muchos de ellos tan sutiles e inconscientes que ni te percataste), pero ahora ella ha elegido. Se puede equivocar, pero hoy, ahora, esa noche ha elegido, te ha elegido como el hombre de su vida. Realmente ahora se ha casado contigo de verdad.

No me gusta el rollo excesivamente biológico ni darle a este tema un enfoque tan evolutivo, digamos; pero hay una cosa cierta. Antiguamente, en teoría cuando te casabas con una tía por la iglesia; desde ese instante hacíais el amor sin medios anticonceptivos, buscando la procreación. Hoy en día casi nadie se casa así ni siquiera por la Iglesia, por lo que realmente la boda es casi, casi casi, una boda de pega. Aún a riesgo de que se me echen encima te diré que ce firmemente que el momento definitivo, la verdadera boda entre un hombre y una mujer se da cuando se produce una verdadera unión en búsquela de la procreación.

Bueno, pues a esta, a la madre de tus hijos, a tu señora esposa es a la que deberías de hacer feliz; es a la que tendrías que agasajar, tratar como a una reina; o más bien como a una verdadera mujer. Por que si, aunque ya no te lo creas, es una mujer y me temo que hace tiempo que no la tras como tal. Y ya hablaremos de eso en otro momento.

Resumiendo; aquí gratis solo es el amor de una madre a un hijo, el resto no se regala. Y si se regala es a alguien que se haya ganado de verdad tu afecto, tu confianza, cariño y respeto. Alguien al que hayas dado un pase Vip preferente de entrada en tu mundo interior y salvo que seas de los que gustan de hacer jornadas de puertas abiertas, sírvanse ustedes mismos, entren y jódanme la vida para siempre, lo normal es que en ese club solo haya unos pocos elegidos. Valora tu tiempo, tu afecto, tus atenciones, tu romance y cariño… y dalo solo a quién lo merece. Parece fácil ¿verdad?

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y a ellas no les conviene que sepas. ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

LA VIDA DE CRISTIAN V: TODOS PAGAMOS UN PRECIO

–Pero espera, estoy oyendo algo ¿quién está ahí? ¿hola? tengo frío ¿dónde estoy? No me jodáis ¿vale?… ¿tengo los ojos abiertos? ¡decidme si tengo los ojos abiertos! Decidme ¿dónde estoy? ¿dónde me tenéis?- No podía moverme y notaba un escalofrío continuo, sentía que tenía los ojos abiertos, pero no podía ver nada, solo un punto blanco. Quise incorporarme y apoyar las manos para ver algo pero no tenía fuerzas. Olía a sábanas limpias, empecé a mover las manos y apreté los bordes del lugar donde me tenían echado. Parecía un colchón delgado, poco más grueso que una esterilla. Después me llevé las manos al pecho, parecía que no llevaba nada puesto, después a la cara. Quise hacer impulso para levantarme, pero se me fueron las manos. – ¿Dónde estoy? ¡que alguien me diga algo joder!-

Hay personas que se conforman con lo que le ponen sobre la mesa. Pasan por el aro, se creen todo aquello que se les dice, pensando que van a progresar y conseguir sus objetivos. No se dan cuenta que juegan en un tablero ajeno, que siguen unas normas para moverse dentro de un ajedrez en que son solamente piezas, y que es otra mano quien las mueve. Te diré una cosa: ninguno de los dioses de la mitología griega, quiso nunca compartir su condición con los seres humanos, ni otorgarles la divinidad. Sí en cambio les envidiaban e incluso se hacían pasar por hombres, pero nunca, nunca, nunca, un poderoso ha querido que compartas su condición… ni si quiera en los cuentos, ni leyendas.

Puedes creer que emprendiendo una aventura, ganarás tu libertad. Así pensaría un gladiador, cuando lo más probable es que muriera en la arena antes de cumplir los treinta. Una cosa es segura: todos pagamos un precio por ser libres, por recuperar el estado natural en el que todos nacemos. La pregunta es ¿en qué punto de nuestras vidas renunciamos a esa libertad, a la que después pretendemos aspirar y recuperar, como si fuera algo que ganar? Creo que entenderás que es el precio a pagar por estar dentro, o por ser más, o por ganar más, o por progresar, o por tener la foto perfecta.

¿Sabes qué te puede pasar? En todo juego de ajedrez, en el que hay dos bandos, siempre hay uno que gana y otro que pierde. Dentro de la partida, eres solo una ficha, un peón, un alfil, un caballo, una reina o un rey… dentro de las piezas hay siempre una categoría. Unas mandan más que otras, pero como piezas en el tablero, siempre hay alguien por encima que las mueve. Y como meras piezas que son, pueden ser derrotadas y quitadas de en medio, sea cual sea su categoría. ¿Esto no te da qué pensar?

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DESCÁRGATE LA DEMOCOMPRA TU EJEMPLAR


LA VIDA DE CRISTIAN IV: ¿TODO ESTO POR UNA MUJER?

Frente al portón negro de la casa de Wei cogí la TMM y crucé los dedos: un tono, dos tonos, tres tonos… así un rato ¡no me lo cogía! ¡por Dios! – ¡La he cagado!- pensé –Ahora sí que la he cagado de verdad- Lili me veía desde el coche, me miraba a ratos y callaba. No decía nada ante mi más que aparente nerviosismo, no se movía. Solamente me echaba un vistazo y seguía mirando al frente. No podía perder la compostura delante de ella –Vamos, mantén la calma, puede que no haya ido directamente a casa, puede que haya tardado más que nosotros- […] Me venían mil maldiciones a la boca, que si hubiera estado solo hubiera soltado, pero al menos quería mantener la calma y el aplomo ante ella. Tocaba esperar más. No me dio un solo reproche, ni una idea brillante, ni una sola sugerencia ni nada de nada… solo silencio. Levanté la mirada y expiré, me hubiese apetecido un cigarrillo. Lili sacó la mano por la ventanilla, haciéndome un gesto para que me acercara. Sin decir nada, cogió mi mano y empezó a jugar con ella, a hacer manitas para tranquilizarme –Gracias mi amor- pensé – […]

¿Qué es lo que pasa cuando en una sociedad de supuesto bienestar no encuentras lo que buscas? ¿Qué es lo que hace que a un hombre con toda la vida por delante se vea obligado a buscarse las castañas fuera? No te hablo de trabajo, te hablo de mujeres, de sexo, de amor y de familia ¿Qué está pasando aquí? Ya das por hecho que vas a tener que buscarte la vida fuera, porque el producto nacional es completamente inaccesible para el ciudadano medio. ¿Por qué un hombre y una mujer dentro del mismo entorno dejan de entenderse?

Imagínate si tuvieras la oportunidad de amar realmente a quién quisieras ¿crees acaso que es algo difícil? Imagina que ello te podría suponer el perder tu derecho a la ciudadanía, o convertirte en un ciudadano de segunda… o algo peor. Si desde que has nacido te han dictado unos pasos y en el fondo sabes que tarde o temprano vas a reventar ¿qué harías? Te ponen un contrato delante, en el que tienes un “todo incluido”, pero sin ser un hotel de 5*, sino tu propia vida.

Te ponen delante el camino fácil, que te supondrá una renuncia importante de tu libertad; pero que te garantizará un estatus, un trabajo, una casa, una mujer y una familia. En el otro lado, no te prometen nada más que la libertad de poder emprender y el derecho a la ciudadanía, previo paso por el ejército… un título, solamente un mero título para tener libertad, pero ¿es que acaso todo hombre no nace libre? Supuestamente sí, pero… si todo está en contra para poder estar con ella, y no sabes con certeza si realmente algún día, podrá haber algo ¿lo harías igual? ¿te arriesgarías? Algunos tomarán el camino fácil renunciando a su propia libertad, otros arriesgarán la vida para tener más derechos. Y tú… ¿qué es lo que harás tú?

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LA VIDA DE CRISTIAN III: EL PRECIO A PAGAR POR UN INSTANTE DE FELICIDAD

Era sábado por la mañana, bastante temprano. No debían ser ni las siete, cuando mis padres y sus amigos habían salido a pasar el día a Dax, a ponerse morados a base de vino y foie gras, manjares a los que mi padre le era imposible resistirse. Yo me había quedado durmiendo, pero me desperté con el revuelo que habían organizado al irse. Me levanté casi a cuatro patas, resacoso y hecho polvo. Tomé vino en la cena y no estaba acostumbrado. Nadia nos puso un licor de nueces en el postre, que me terminó por dejar KO. Me creía solo en casa y sin pasar por el baño fui directo a la terraza... ya me haría el desayuno luego. Nada más salir a inspeccionar, dando un paso y el primer bostezo, escuché una voz que no me esperaba encontrar allí –Bonjour belle au bois dormant!- Lili estaba sentada en la mecedora de Jean Marc leyendo un libro, con una sonrisa de oreja a oreja y con sus pies apoyados en la mesa […]

De todo lo que te rodea, y siendo consciente y realista… Hay cosas que puedes cambiar y cosas que no. El hecho de ser actor dentro de un escenario, te da un margen de libertad real, pero limitado. Compromisos, trabajo, obligaciones, pagar, pagar y pagar… al final todo se resume a pagar un precio. Si quieres estar dentro, tienes que pasar unos cuantos aros; de forma que cada vez que tienes un descanso, o unas vacaciones… quieres que todo salga bien, y que nadie te toque tu vaca sagrada: un instante de libertad, de felicidad, de hacer precisamente aquello que te pide el cuerpo, el alma y el espíritu juntos. ¿Por qué no puede ser siempre así? ¿Por qué hay que pagar un precio por todo?

Parece que haya que cumplir mil reglas, requisitos y normativas, si quieres estar dentro de la sociedad del bienestar, para poder sacar y disfrutar lo que realmente te pide el cuerpo, precisamente para aquello para lo que todo ser humano ha sido creado, que no es otra cosa que ser feliz. Lo que pasa es que a menudo, esta base se nos olvida dentro del escenario que nos ha tocado vivir, rodeados de tareas y compromisos. No podemos ser libres más que en nuestro tiempo de ocio, dentro de lo escaso, lo ínfimo y lo poco duradero.

En ese momento ella era consciente que no esperabas encontrártela allí, a solas y tan tranquila. Se ha anticipado… por algo será. Dentro de este escenario, de vez en cuando pasan cosas que no te esperas. Las que son buenas, son doblemente buenas, porque saben a gratuidad, son las mejores, porque son regaladas, y porque se dan sin ser esperadas. Aún así, parece que cuesta creer que realmente sean gratis, sobre todo si desde que has levantado cabeza te han enseñado a pagar por todo y a cumplir. ¿Hasta cuándo? Una cosa está clara: lo que pasa entre dos personas, solamente depende de ellos dos, estén en el escenario en el que estén.

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LA VIDA DE CRISTIAN II: ¿DÓNDE ESTOY?

Para empezar, tengo que hablarte de Europa, de los bancos, de los partidos políticos y de cómo el acceder a un trabajo, poco a poco, ha ido determinando y condicionando la vida de las personas, hasta el punto de marcar por completo todas sus opciones de forma irrevocable: ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Quiero que entiendas que cuando te hablo de una guerra, no te estoy hablando de una guerra militar exactamente aunque también la hay. Ahora te voy a explicar lo que más que una lucha militar, ha sido una invasión económica en toda regla, consentida e institucionalizada por partidos políticos y bancos, para poder sostener la economía española. Esta guerra, en realidad es la convivencia forzada de dos economías, que a día de hoy están compartiendo terreno en un equilibrio más o menos estable, que ha partido a Europa en dos […]

De buenas a primeras, un buen día te das cuenta que ya va siendo hora de empezar a pensar por ti mismo. Necesitas tu espacio, te lo pide el cuerpo. Parece que tu etapa de formación está completamente finalizada. Ya no te quedan excusas para seguir mamando del cuento de papá y mamá. Lo sabes, porque cada vez esas paredes se te hacen más estrechas, no quieres darle explicaciones a nadie, quieres salir y entrar por tus propios medios sin responder preguntas. La verdad es que el plan suena bastante bien… en la barra del bar, mientras hablas con tus tres amigos que quieren exactamente lo mismo que tú, pero que en las fechas en las que hablamos, no es que sea difícil de conseguir; es que el precio a pagar por estar dentro de esta sociedad es alto.

Te das cuenta que allá donde vayas, tarde o temprano vas a tener que firmar algo, vas a tener que comprometerte con una empresa, con una entidad, con un banco, vas a tener que votar si realmente quieres que cuente tu opinión, pero hay un menú donde elegir, que no te toca ni de cerca. Tienes dos bandos, no hay lugar para más. No es que no haya habido más opciones en otro tiempo, que si las hubo, pero... con el paso del tiempo, la vida social, política y económica ha quedado reducida a dos bloques. Y en cada uno de ellos te dan cosas que en el opuesto te faltarán. ¿Por cuál de los dos te decantarás? ¿No hay más alternativas?

La verdad es que siendo un enano inmaduro, parecía todo mucho más fácil ¿verdad? te lo daban siempre todo hecho. Ahora te das cuenta que tienes que tomar una decisión, que va a marcar en mucho el curso del resto de tu vida. ¿Hacia qué lado te irás? Me gustaría decirte que un bando es mejor que otro, pero te estaría mintiendo. En cada uno te hacen una oferta diferente, y el riesgo que corres, es también diferente. Podrías morir incluso antes de terminar con la liquidación de tu deuda, con tu compromiso con el ejército ¿A quién le importaría? Probablemente a tus padres, pero serías uno más, entre tantos que la palmó en la frontera en acto de servicio. Dime ¿qué vas a hacer? ¿hacia qué bando irás?

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LA VIDA DE CRISTIAN I: ¿QUIÉN SOY?

Hola, mi nombre es Cristian y en teoría, no tenía que haber nacido. La verdad es que no lo he hecho todavía, pero aun estando el mundo como está ahora, he asomado la cabeza. Es por eso que te tengo que contar mi historia desde el limbo, ya que todavía nada de esto ha ocurrido de verdad. Tengo 33 años, soy capricornio, soltero y teleco […] Nací en Madrid, en mitad de la guerra del 2029. Mis padres no me esperaban, porque eran muy mayores cuando me tuvieron; mi padre tenía casi cincuenta años y mi madre nunca quiso tener hijos, de hecho, ponía medios para ello […]

Imagina por un momento que estás durmiendo, y que tu cuerpo intuye que en breve tendrás que levantarte y ponerte en pie. Apuras los últimos atisbos de descanso, mientras ya estás despierto aún con los ojos cerrados, como queriendo retrasar la inevitable. Te mueves un poco hacia un lado, te giras sin abrir los ojos y vuelves a dejar caer tu cuerpo sobre sí mismo, confiado en que todavía no ha llegado el momento, en que todavía tienes tiempo, en que todavía… tu ilusión de perdurar ese momento de descanso termina. Sin saber por qué de pronto abres los ojos y caes en la cuenta de dónde estás.

Es cuestión de poco tiempo, en que no una decisión, si no un mero reflejo por la presión de estar presente en algo más dentro de una hora, en un lugar en el que no eres todo lo libre de estar, pero al que tienes que ir. Ya escuchas el despertador, con los ojos abiertos… Volteas tu rostro y sabes que ha llegado el momento. Tomas impulso con las manos apoyándolas en el colchón y de un salto sin pensar, te pones en pie. Si lo pensaras y calcularas los pros y los contras, con tiempo y libertad suficiente, quizás no lo harías. Hay decisiones importantes, que se han de tomar sin pensar.

Parece que algunas decisiones son leves, son tan sumamente cotidianas que no las tienes en cuenta, pero ¿Sabes algo? No existe decisión leve. No eres consciente, ni creo que nunca lo sepas, de lo realmente importante que es dar un solo paso, abrir los ojos, o decir una palabra. Los gestos importantes nacen siempre de decisiones simples, básicas, incluso te diría inconscientes. Nacen del ser, de aquello que quizás ni tú mismo conoces del todo y que forma parte de ti. Es algo que simplemente llevas dentro y que no has elegido. Parece que el resto, de ahí en adelante sí puedes elegirlo, si puedes actuar, si puedes optar por seguir dormido, o por abrir los ojos.



LA VIDA DE CRISTIAN: ALGUIEN LO SABE TODO SOBRE TI - INTRODUCCIÓN


Te quiero presentar a alguien muy especial y querido por mí. Te podría decir y con razón, que le quiero como a un hijo, alguien que me ha quitado muchas horas de sueño y del que he tenido que ocuparme en criar y ver crecer, desde el mismo instante en que la idea de su mera existencia pasó por mi cabeza. En ese mismo momento, supe que no podía quedarse solamente en un pensamiento, y que si esa idea había cruzado por mi mente, debía ser por algo, y que por ello tenía que verlo nacer. Sincerándome contigo, te confesaré que hay mucho, pero mucho de mi corazón y de mi alma metido en ello, y que se aparta en mucho de lo que hayas podido leer en esta santa casa.

¿Sabes algo? Me cansé. Sí, simplemente me cansé de darle vueltas a cosas que no tienen por qué tener una única solución. Siempre te he hablado de relaciones, de pareja, de sexo, de acercarte a una mujer yendo con todo, de cómo ha de ser un hombre verdadero… hasta el punto de preguntarme, si todo este esfuerzo va realmente a alguna parte. Esto en teoría es una carta de ventas, con la que estoy promocionando mi primera novela LA VIDA DE CRISTIAN: Alguien lo sabe todo sobre ti. Al menos, con esa idea he partido nada más comenzar a escribir, pero no lo siento así. Esto no es solamente una carta a mis lectores, se trata más bien de una confesión.

¿Por qué no lo siento así? Para mi es importante, supongo que por egoísta que soy, que quien lea algo mío, no solamente lo consuma, si no que además, lo entienda desde dentro. En teoría, esto debería darme igual, no tendría que importarme. Pero la realidad es que no es así. Me importa mucho que se entiendan las cosas que escribo. Después de todas las cosas que han pasado en estos último cuatro años, los más intensos de mi vida y no solamente para mi… si no en el mundo que nos rodea, en el que parece que todo marcha demasiado deprisa y sin freno, he empezado a hacerme preguntas, que van más allá de cómo conseguir pareja, cómo ser un hombre auténtico, como hacer para acostarme con una mujer que me atrae y un no demasiado largo etcétera. La pregunta que más me pesa es ¿QUÉ MUNDO ESTAMOS DEJANDO PARA QUIENES VIENEN TRAS NOSOTROS?

Es algo que pienso cada vez que tengo un momento de silencio. Miro a mi alrededor, y me pregunto cómo será el mundo dentro de veinte años… si sigue habiendo mundo, claro. Mira, obviamente no puedo poner la mano en el fuego por algo que todavía no ha pasado, ni te puedo decir que las cosas serán de tal o cual forma. No te puedo asegurar que todo lo que escribo, vivo, siento y comunico, realmente pueda afirmarse como una verdad absoluta y axiomática que nos haga a todos vivir mejor. Ese sería mi deseo sin duda, pero no puedo hacer más que hablar de lo que veo desde mi más que limitado punto de vista. Es un balcón más desde el que mirar, ni mejor ni peor. Una ventana desde la que puedo enorgullecerme de ser independiente y de decir lo que quiero, pero solamente es eso… una ventana, una vida más y un pensamiento.

Volviendo a mi pregunta sobre el mundo que estamos dejando, quise imaginar cómo podría vivir un hombre cualquiera, como tú y como yo en un mundo en el que no ha elegido estar. Te podría decir que es un hombre más, que es un hombre cualquiera, que es un hombre con treinta y tantos, que cuenta la historia que ha marcado su vida y sus opciones, y que no empieza a darse cuenta que la vida empieza de verdad, hasta que cumple los veinte… y entonces, le pasa algo que no ha elegido vivir. De hecho, es un hombre más entre tantos, uno de los muchos que tarde o temprano tiene que decidir qué hace con su vida, a qué dedicarse y a quién amar.

Piensa bien ¿OK? Esto es una novela, solamente es una historia. Una entre tantas… y créete que Cristian, el protagonista, no es más especial que ninguno de nosotros. Lo único que le diferencia de ti y de mí, es que nacerá en un futuro cercano. Por su venas correrá sangre, sus deseos serán los mismos que los tuyos y los míos, amará, sufrirá, tendrá dudas, sentirá, reirá y llorará exactamente igual que tú y que yo. Habrá algo que estará presente durante toda su vida, incluso antes de su mismo nacimiento. Algo que marcará por completo sus opciones y de lo que nunca será consciente.

¿Te hablo de libertad? Desde luego que sí. Te hablo de amor, de sentimiento, de realidad, de sexo, de obligaciones, de responsabilidad, de amistad, de fidelidad, de idealismo, de opciones que tarde o temprano un hombre ha de tomar en un momento de su vida. Te hablo de todo aquello que para cualquiera de nosotros, tiene, tuvo y tendrá un significado en algún momento. Todo mirado desde los ojos de un hombre, con el que cualquiera podría sentirse identificado, por ser común y por ser único a la vez. 

EGOLAND SEDUCCIÓN : LA VÍA MÁS DIRECTA Y NATURAL PRESENTA SU NUEVO PROYECTO

–A las 20:30H en Plaza del Tossal- Fue el mensaje que recibí en mi móvil para encontrarme con un viejo amigo, mientras iba de camino saliendo del hotel para darme una vuelta por el barrio del Carmen. Estaba pasando unos días en Valencia, desconectando de mi amado Madrid… que buena falta me hacía. Después de haber cerrado la edición de mi último trabajo, en el que me he dejado demasiadas horas de sueño y de ocio en la cuenta del “debe”, quería hacer algo que no suelo hacer: descansar. Le debía una visita a la ciudad de Valencia desde hace tiempo y siendo un jueves ocioso, yendo por el Carmen y reencontrándome con un buen amigo, solamente podía suceder algo inmejorable. ¿No sabes de quién te hablo? ¿no sospechas de quién se trata? Ya hemos hablado alguna de vez él en este espacio. La única diferencia, es que ahora somos todos un poco más viejos y por ende, más sabios. Ya se sabe… Más sabe el diablo por viejo que por diablo. En algunos círculos se le conoce como Luis Le Bon, pero estoy seguro de que te sonará mucho más el nombre de Egoland

Te hablo del hombre que hace temblar a las camareras con la mirada, haciéndolas sonreír de forma nerviosa sin que se quieran ir de la mesa, aun habiendo retirado hasta la última copa vacía. Al hombre capaz de seducir a la madre, a la hija, a la tía y a la prima… –A ver, a ver, por dónde sale hoy el invento- pensaba para mi, cuando estaba esperándole en la plaza. Nada más verlo, es lo que tiene; no sé si darle un abrazo o una reverencia. ¡Venga va! –¡Un abrazo macho! y… Bueno, habrá que tomarse unas cervezas y ponernos al día en cuestiones innombrables ¿verdad? Total… la vamos a acabar liando… ¡eso es algo inevitable!- y de hecho… bueno, mejor me callo. Lo resumiré en una noche en que la inocencia pasó de nuevo a ser un mero recuerdo anecdótico. Si quieres saber lo que es, te recomiendo encarecidamente que hagas por conocerle. Conozco a pocas personas que puedan llamarse seductores con capital humano propio, directos y naturales. Solamente alguien así puede parir



Pues aquí el colega, dice que los que le queremos y admiramos, podemos llegar a exagerar acerca de sus buenas maneras con el género femenino. Pero la verdad, es que los que hemos tenido la suerte de conocerle, y hemos visto… nos ha pasado lo mismo que a Tomás, el discípulo incrédulo: que una vez habiendo visto, hemos creído. ¿Qué quieres que te diga? Si tuviera que elegir a un tipo del que aprender, Egoland estaría en los primeros de la lista. Puedes pensar que como es amigo mío… pues claro, que hable bien de él; pero en este caso tengo que ser muy sincero contigo, y recomendarte muy en serio que te des una vuelta por su espacio. Acaba de emprender el Proyecto Egoland Seducción apoyado por un equipo de colaboradores mixto, con amplia experiencia y que entre los unos y las otras van llenando cualquier laguna, duda, cuestión o inquietud que te pueda surgir.

Cada mujer es un misterio único, y puede no tener las mismas necesidades por la mañana que por la noche, es una de sus citas habituales que a mi me da que pensar. Por un lado, porque los tíos somos lineales, cuadrados y predecibles, al contrario que ellas… Y por otro lado, saber que realmente como diría Woody Allen “se puede entrar en una mujer” perfilando tus propios recursos, educándolos y aprovechándolos al máximo: esa es la filosofía de Egoland Seducción. Así que no esperes que te abduzcan los extraterrestres y “te mejoren” genéticamente. Déjate de tonterías y échale un vistazo ¿OK? O acaso… ¿necesitas antes un abrazo? O… ¿unas palmaditas? ¿un besito? ¡Espabila!