CAPITAL HUMANO V: LA MAFIA QUE COMERCIA CON TUS DERECHOS

Cuánto abuso ¿verdad? ¿es que acaso nadie opta por defender al débil? ¿es que acaso no existe la justicia? ¿es que ya no queda institución u organismo en el que se pueda confiar? Claro que sí hombre, claro que sí… a cambio de una cuota y sectarismo, los que quieras. Ya conoces a los políticos, a los poderosos y al listo de turno alias el hijoputa; pero aunque te parezca sorprendente no te estoy hablando de ellos hoy –¿Que no? Entonces de quién me hablas?- Pues pensando un poco, seguro que das a parar con los agentes concretos y exactos que como lobos con piel de cordero, se meten en el rebaño y devoran, consumen y destrozan sin aportar absolutamente nada, más que apariencia… sí, esa falsa apariencia de cordero, que como la mafia extiende sus tentáculos en todas partes, enmascarada de defensor, de representante, de protector. ¿Cómo protege la mafia? Mediante la extorsión, más o menos aparente –Me pagas todos los meses y mientras lo hagas… no te pasará nada- Muy cinematográfico, pero muy real. Te hablo de quienes comercian con tus derechos para sacar dinero a cambio.

Te hablo de quienes existen a costa de los motores activos, de las empresas, de los trabajadores, de los consumidores… de todos aquellos que condicionan su actividad a lo que vulgarmente se llama “chupar del bote”, vengan del bando político que vengan o sea cual sea su competencia o carisma. Todo se reduce al final a chuparle la sangre a quien se esfuerza por sacar algo adelante. Te recuerdo que tú mismo eres motor y eres empresa ¿o prefieres ser pasivo? Esa es tu opción. Si escoges ser pasivo, tendrás que buscar un buen motor, una buena empresa a la que ordeñar poco a poco hasta exprimirla y hundirla, sin dar nada a cambio, sin crear, sin emprender. Tú sigue reclamando como dicen por TV, exige, levanta el puño y ponte una camisa negra, rellena formularios, ve a la ventanilla, hazte activista de una causa verde e incierta, ponte a hacer cola, ve a manifestarte… Sigue exigiendo sin hacer nada o sin pretender buscarte la vida. ¿Vas a reclamarle a otro tu propio bienestar? Igual si dejaras de reclamar y te pusieras en marcha, llevabas ya un camino andado, en lugar de montar un chiringuito en una plaza Pública. ¿Se liga llevando pancartas? –Es superguay ¿verdad? Si mis amigos lo hacen, yo también-

Hay entidades que te animan a reclamar, que dicen velar por tus derechos, que dicen defenderte… insisto, por una cuota. No te olvides que nadie, absolutamente nadie trabaja gratis ¿lo haces tú acaso? Al final todo es comercio, intercambio de capital, bienes y servicios, todo es mercado… hasta la hipotética defensa de tus derechos tiene un precio. Te voy a contar una cosa que ya sabes: quien te representa, cobra por hacerlo y para él eres solamente moneda de cambio. No le importas lo más mínimo, solamente quiere tener más, asegurarse su cupo, su estatus a tu costa por supuesto… eso siempre, utilizándote para cobrar desde el bolsillo de atrás, sin que lo veas. El trabajador y el ciudadano de a pie, siempre es el pagano, que no por religión, sino porque siempre paga. Eso siempre es así, estés donde estés. Cuando empiezas a trabajar te das cuenta, que a partir de ese momento, todo se reduce a pagar aquí y allá.

TUS DERECHOS TIENEN UN PRECIO

Y lo peor no es esto, lo peor es que ya hace tiempo que dejaste de pedir justicia y la cambiaste por dinero, por compensaciones, por subsidios, por indemnizaciones, por un talón, por efectivo, por metálico… por todo el cash que puedas ver en tu cartera. Te gusta el dinerito ¿verdad? ¿a que si el responsable te da dinerito te calla la boca? ¿a que te gustaría que a quien reclamas te compensara económicamente? A eso se ha quedado reducido tu sentimiento de justicia, a una compensación económica que para el que tiene poder es una mísera propina. Mientras tanto, quieres sacar todo aquello que puedas ordeñar sin mirar las causas que ello tiene. Tú sigue así, hasta que se seque la vaca, cuando ya no quede a quien reclamar ni a quien hundir ¿qué vas a hacer parásito? Por cierto, recuerda que de todo lo que saques, le tienes que dar un tanto a tu representante, o igual se te olvida; pero no te preocupes, tu representante te lo recordará, y te dirá que sin la cuota no te puede seguir defendiendo tan bien como antes, que te la tiene que subir. ¿Lo ves? Estás trabajando para tu representante ¡borrego!

A los entes públicos que se dedican a esto, que también los hay… también los pagas. El concepto de público es algo fantástico e imaginario. Te aseguro que si haces uso de un servicio público, es porque lo has pagado previamente. ¿Por qué no piensas mejor en capacitarte para no tener que reclamarle a nadie? ¿has pensado esa opción? Bueno, igual cuando asomes la cabeza por encima del rebaño, algún justiciero del consumidor o del trabajador, se acerca a ofrecerte protección para que te sigan “yendo las cosas bien” y ya de paso, a reclamarte su parte de pastel, que pretende obtener por que sí, sin empujar tu empresa, tu negocio, tu proyecto… tu creación al fin y al cabo. ¿Vas a dejar que tu esfuerzo se lo lleve otro solamente por el hecho de decir que es muy bueno y que te va a proteger, a representar y a defender? Yo antes de aceptar, me preguntaría quién me está atacando. [fin de la serie] Si te perdiste la cuarta parte.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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