BUEN ROLLITO Y CUATRO COSAS QUE DEBERÍAS SABER SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA, por EL DUQUE

Cuando alguna vez te hemos hablado desde aquí de pareja o de relaciones te hemos contado de todo. Que si aprender a ligar, que si la betaización, que si la responsabilidad cero, que si el mercado de las relaciones, que si tal que si cual… hemos hablado de sexo, de infidelidad, de promiscuidad, de valores, de congruencia, pero creo que hay un concepto, un término del que nunca se habla cuando se habla de parejas, y que puede suponer una clave importantísima para que una pareja acabe de funcionar. Nostra culpa, quizás, pero nunca escribimos para el que sabe, si no para el que no. Es lo que vulgarmente se llama “buen rollito”. Repasando la mayoría de nuestros artículos, me he dado cuesta que la inmensa mayoría, estás escritos cuesta arriba. Quiero decir… estás hechos para solucionar, para salir de conflictos, para arreglar de alguna manera y modificar siempre para bien el mundo que nos rodea. Así a bote pronto, te puede parecer una gilipollez, pero lo cierto es que ese algo indeterminado que es el buen rollo, influye decisivamente en tu bienestar personal y también en el de tu pareja y supone a la postre un marcador de primera magnitud a la hora de prever el éxito o fracaso de una pareja.

A poco que hayas tenido dos o tres parejas en tu vida, sabrás de lo que te hablo. Muchas veces tienes una pareja a la que quieres con locura y es más, no te cabe duda de que ella te quiere. En la cama os va bien, pero hay algo que `pasa entre vosotros y no sabes bien que es; pero el tema es que cuando estas con ella estas tensionado, ves que la discusión es una probabilidad más que cercana, te sientes juzgado, fiscalizado o examinado… vamos, que te sientes como si te metieran un palo por el culo. Hay chistes tuyos que ella no entiende, comportamientos que ella no duda en criticarte y de cada dos días, uno acaba siempre en bronca o en frío silencio otoñal.

Cuando tienes esa clase de pareja echas de menos esa otra clase de pareja con la que te ríes, con la que te tomas 20 cervezas, con la que puedes hacer el tonterías sin preocuparte de nada, con la que nunca discutes y si lo haces la cosa se soluciona en un pispas sin que se llegue nunca a ciertos extremos. ¿Sabes? No he visto a muchas parejas así, pero sí las he visto. No todo es guerra ni confrontación.

La cosa es sencilla aunque nosotros siempre la queremos ver complicada. Se resume así, si una relación de pareja te cuesta, si la cosa no va fluida, si esta relación te supone noches en vela, disgustos, marrones, tensión, estrés, comerte la cabeza con estrategias y tácticas para enganchar o desenganchar…macho, es que la cosa no funciona y por más te empeñes no va a funcionar. Como dicen tantos y tantos libros de auto ayuda las cosas fluyen y si no fluyen es que no son cosas a tener en cuenta. Cierra capítulo y a por otra cosa mariposa.

Sé que es duro, y es más sé que no me vas a hacer caso y que a la vuelta en un e-mail nos preguntarás algún tipo de estrategia para defender lo indefendible. Principalmente no me harás caso porque tu cerebro en lo que amor se refiere, funciona mediante motivación por el logro; o lo que es lo mismo, desearás y amarás más y más aquello que no tienes. Te engancharás a esa pava a la que nunca acabas de tener, esa que te hace pasar la noche desvelada y con un cabreo del quince. Ahora bien, debes contestarte a ti mismo si te compensa realmente estar puteado, si merece la pena pasarlo mal. Para bien o para mal el problema no es esta relación, ni de ella, lo creas o no el problema es tuyo. Si te ves ahora en esta situación aguantando gritos, puteos, giros y contra giros simplemente es porque…

¿NO SABES ESTAR SOLO?

Si estuvieras tan a gustito solito, ni te plantearías, ni se te pasaría por la cabeza vivir un puto infierno. La cosa, como he dicho antes es fácil pero la hacemos increíblemente difícil. Cuando estás comenzando una historia con una chica es normal, saludable y hasta buen síntoma que haya test, plantones, putadas varias… eso ya lo sabes y desde aquí te lo hemos contado. La clave lo creas o no en estos casos es tomárselo como lo que realmente es… un juego. En la medida en que no te tomes como algo personal este baile de seducción ganarás opciones de ganar. Pero lo que está claro es que llegado el momento en que eso se convierta en pareja, el juego termina y debería llegar el momento de disfrutar, de lo contrario no te merece la pena estar emparejado. Esto que voy a decirte te sonará muy radical, pero es que hoy lo estoy, así que ahí te lo dejo:

Si en las fases iniciales con una tía no hay juego, no hay estrategias por su parte, no hay test y contra-giros es que la cosa va mal. Si ya en pareja no cesa el juego y estás en continua tensión y lucha por el marco, es que la cosa no va. Y te diré algo más, la causa probablemente es que ella, selectora como mujer que es, sigue en mercado y te sigue evaluando y comparando, en realidad ella no es tu pareja ni se siente como tal.

La mujer solo cierra el trato cuando tiene un hijo con su pareja, pero antes de dar ese paso te lo habrá tenido que subcomunicar muchas veces con mil y un síntomas. Una mujer que de verdad te está eligiendo como pareja hablará en plural, querrá conocer y tratar con tus amistades y familia, hará planes de futuro, planificará sus vacaciones contigo, será condescendiente con algunas cagadas tuyas, tratará de pasar el mayor tiempo contigo, se preocupará por tus finanzas, hará el amor contigo sin preservativo o al menos lo intentará alguna vez o lo consentirá.

Una mujer que no te ha elegido como pareja se irá de vacaciones con las amigas, tendrá sus viernes o sábados para chicas, huirá de planes formales de compromiso tales como cumpleaños, bodas y bautizos, no hablará en plural, no querrá hacer planes con más de una semana vista y sobre todo te hará sentirte examinado de forma continua.

En todo caso y retomando el punto de vista anteriormente dado, si te ves en una situación de esa índole probablemente es que realmente no sabes estar solo. Nadie que realmente esté a gusto solo, se plantearía compartir su vida con alguien que le da tormento. Resulta curioso que nadie hable del “buen rollo” como un valor de pareja esencial, pero lo cierto es que al final ese buen rollo es el que determina tu grado de felicidad. Puede que ella tenga un origen social diferente, diferente formación, diferente credo, pero realmente lo más importante es cómo te afecta a ti eso y sobre todo como vivís esas diferencias. Si a pesar de su origen social tú con ella, estás de coña, probablemente solo te afecte el trato con sus progenitores y ese trato puede ser espaciado y evitable, todo lo que quieras. Recuerda, te casas con ella, no con su familia, y menos con su madre ¿tienes eso claro?

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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