TÚ ERES LA DEMANDA, TÚ DEFINES EL MERCADO

Mi obligación es vivir mi vida, como tu obligación es vivir la tuya. No soy nadie para indicarte lo que debes hacer, pero sí puedo tentarte con mis percepciones para hacerte pensar. Simplemente eso ¿eres capaz de pensar? Me gustaría creer que sí y que no te crees todo lo que te digo, o lo que te dicen por ahí… Me gustaría que por un momento pensaras, qué es aquello que le estás reclamando al mundo, a tu trabajo, a las mujeres, qué es aquello que sientes que te falta y que te hace buscar. Aquello que te falta, se llama demanda y lo que estás buscando, es algo que cubra esa demanda y esa necesidad. Piensa por un momento, si la oferta que encuentras en el mercado actual, tiene elementos que te satisfacen ¿si? ¿no? La oferta viene definida siempre por la demanda, son dos conceptos que van íntimamente ligados. ¿Qué es lo que te pica? ¿qué estás buscando? Te lo pregunto, porque lo que estás buscando, igual está en la calle a tu alcance, pero ni lo tomas, ni te satisface.

Te estoy hablando de tías, no creas que te estoy dando una charla de macroeconomía. Quiero que pienses por un momento, en el modelo de mujer al que puedas estar aspirando, a la tía que desees de verdad hablando de forma simple. ¿Sabes qué es lo bueno de la teoría económica? Que vale para todo, y que aunque duela… es implacable y no se equivoca. Es una ciencia que responde exactamente a los deseos primarios humanos, muy por encima de lo que es políticamente correcto o no. ¿Quieres una mujer así? No te preocupes, que al día siguiente te la vas a encontrar andando por la calle.

Mírala, por ahí va… perfecta, guapa, femenina hasta el punto de castigar cada uno de tus sentidos con el deseo de hacerla tuya. Pensabas que una mujer así no podría existir ¿verdad? Pues sí, que existe… y no es solo una, ni dos, ni tres. Están las calles llenas a rebosar de mujeres con las que realmente merece la pena estar y conocer. La cuestión, es que una vez frente a ella, empiezas a contar los recursos que tienes para conseguirla ¿corresponden con la demanda que has lanzado al aire? Piensa por un momento, hablando en plata, si aquello que deseas con tu mente, es aquello mismo que puedes abordar con tus recursos… o no. Esto te lo pregunto, porque quizás la mujer que tienes en mente, aquella a la que deseas, no corresponde para nada con los recursos reales con los que cuentas de verdad, teniendo como capital humano, lo que vienes siendo tú mismo.

No te hablo, ni de más ni de menos… te hablo de lo que quieres de verdad. Ahora quiero que pienses en algo tan burdo, como pueda ser un anuncio de cosméticos, en el que aparezca una mujer perfecta ¿Hacia quién crees que va dirigido? Piensa también, en un sábado por la noche cualquiera, en el que miles de mujeres se ponen sus mejores galas, antes de salir para… ¿verse guapas ante el espejo? ¿para estar a gusto consigo mismas? Es un paralelismo algo simple, pero lo que ves en la calle, lo que ves en la TV y lo que ves como aspirante, es realmente lo que le estás pidiendo al mundo en cuanto a mujeres se refiere.

INSISTO, ESTAMOS HABLANDO DE TÍAS

… no de macroeconomía, pero las leyes que rigen las relaciones, no son diferentes a la oferta y la demanda. ¿No querías una mujer guapa, moderna, independiente, sexual, atractiva, femenina, trabajadora, elegante, fuerte y enormemente sensual? Aquí la tienes. Yo las veo a diario, por doquier a donde voy. Mi pregunta es, si realmente tú como hombre, estás preparado para recibir y acoger a una mujer así en tu vida.

En el Génesis, dentro del Antiguo Testamento, se responsabilizaba a la mujer del pecado original. La cuestión es que… nadie obligó a Adán a morder la manzana ¿verdad? Eso mismo, es lo que nos falta por entender a los tíos hoy en día. A pesar de ser una parábola bíblica, deja muy en entredicho la verdadera esencia del hombre como motor del mundo, delegando en la mujer la causa de la debilidad. Yo tengo algo que decir: perdonen caballeros, son ustedes y solamente ustedes, los verdaderos dueños de sus actos, deseos y voluntad; así que si no les gusta lo que ven por la calle, o quizás les gusta demasiado pero no lo ven a su alcance… que es lo que suele pasar, quizás sea que no están demandando, lo que realmente necesitan. ¿No seremos nosotros los que estamos demandando mujeres inaccesibles? ¿No seremos nosotros los que estamos elevando el físico, el ego femenino y el sexo como valores principales? Estamos teniendo lo que queremos, pero ¿nos satisfacen esas consecuencias? ¿son las mujeres que tú y yo ponemos en un pedestal o que perseguimos, o que miramos por la calle atontados, o a las que aspiramos un engendro que nosotros mismos hemos creado con nuestros deseos?

Una vez más tengo que ponerme el primero en la lista de los pecadores, y preguntarme si la mujer que yo deseo, es realmente la que encaja conmigo. Piensa por un momento, que aquello que deseas, muy probablemente sea lo que te encuentres por ahí ¿no será que estamos eligiendo mal? ¿no será que con nuestra demanda estamos creando un producto femenino que no sabemos asumir? Cada día me doy más cuenta, que el principal pecado del hombre hoy en día, es el que ha sido siempre: el no saber asumir nuestra responsabilidad. Tú puedes creer que eres el motor del mundo. También puedes creer que la culpa de todo la tienen los demás. Dime, hablando de tías solamente ¿eh? en cuál de los dos lados te situarías, para poder cambiar algo realmente. Y después de pensar en tías, que es lo que te pica... piénsalo para todo lo demás.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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