¿QUÉ ES LO QUE HACE QUE UNA RELACIÓN FORMAL SEA POSIBLE? LA GESTIÓN DE LA RESPONSABILIDAD EN PAREJA

¿Cómo andas colega? Hoy para variar, voy a contarte algo que seguro te será de utilidad en tus relaciones de pareja: primero para formarlas y después para mantenerlas. Estoy seguro de que te sonarán a tu propia vida, a la de tus padres y a las parejas que hayas visto por ahí. Sobre todo tienes que ser consciente, de estos tres conceptos: sometimiento, tu responsabilidad y sus justificaciones. Tres puntos forman un plano, y el equilibrio entre estos tres vértices, es lo que hace que en lo que el varón dependa, una relación de pareja funcione en el tiempo. ¿Quiere decir que esta situación es la idónea para el varón? Ni muchísimo menos. Lo que querías saber era, cómo tenías que hacer para que una relación formal funcione y se consolide ¿verdad? Pues aquí lo tienes. Esto no quiere decir que la situación ideal para el varón sea la de estar casado ¡para nada! Es el mismo cuento, que a ellas les dicen con lo de la media naranja, o la princesa de cuento.

Tú y yo sabemos, que la principal aventajada en un matrimonio o relación formal, es ella. El contrato de matrimonio está hecho para salvaguardar y asegurar en la medida de lo posible, su estatus y el de los hijos, que no del varón. Por cierto, algo que no te he dicho, es que si como hombre, no estás dispuesto a asumir alguno de estos tres puntos clave, no vas a conseguir estabilizar una relación con una mujer en lo que te queda de vida. Y sí, he dicho bien: formalizar, consolidar y estabilizar una relación de pareja en el tiempo. Son los tres puntos a aceptar y a integrar en tu vida, si ellos no hay relación de pareja que valga. Insisto, en lo que a ti depende.

SOMETIMIENTO A LA PAREJA: Como suena, aunque si te duele leerlo así podemos decir, que tú te adaptes a ella y ella a ti, que en el papel queda bonito, pero no es así. Si quieres una relación de pareja estable y formalizarla, tú mismo como hombre, vas a tener que comportarte de una forma que no es la propia a tu naturaleza. ¿Cuál es tu verdadera naturaleza? Te recuerdo que eres un cavernícola, que sale a cazar y como pensamiento básico tiene que satisfacerse sexualmente para procrear y perpetuar la especie, a un nivel instintivo... o sea, el que cuenta. Y claro… si formalizas una relación, no puedes buscarte la vida cuando tu instinto te lo pida, que te lo va a pedir y mucho, como te lo pide actualmente. Cazarás para una sola mujer y para tus hijos; y sin que varíe ni por un momento tu verdadero impulso sexual primario, tu vida sexual quedará condicionada a mantener el bienestar en pareja con tu mujer, tu novia o como quieras llamarla. No, no vas a poder follarte a quien te de la gana, o a quien puedas, o a quien se te presente… y si no estás dispuesto a dar este paso de reprimir y educar tu voluntad para castrar tu instinto sexual, o no eres capaz de enfocarlo por completo a tu pareja, sometiéndolo a ella; es que no estás preparado para formalizar una relación. No la deseas realmente, pero me podrás preguntar –¿Y si a ella no le apetece o me pone condiciones para follar? ¿Y si a ella le duele la cabeza?- recuerda que ha sido tu opción, el entrar por ese aro. Asúmelo.

TU PROPIA RESPONSABILIDAD: La base de toda relación de pareja, ojo… hablo de tu responsabilidad, no de la de ella. Podemos hablar de renuncia, de tu capacidad de iniciativa, de tu habilidad para resolver problemas, de aportar una solución, de tirar del carro, etc. Precisamente de todo aquello que te distingue como hombre: eres la parte activa, el motor, el proveedor por condición; el que aporta todo aquello para lo que ella no está diseñada. Has de estar preparado para tomar decisiones, ejecutarlas y asumir en ti mismo las consecuencias de las mismas, por una razón muy simple: ella no lo va a hacer. No te hablo de presión social, en cuanto a que tú seas la parte activa y responsable principal, porque eso es algo que socialmente se da por hecho, que no culturalmente, te hablo de sostener, de equilibrar, de crear esa seguridad que es necesaria para consolidar una relación de pareja en el tiempo. Si alguna vez tu pareja, en los inicios de la relación, te pregunta –¿Qué somos?- es porque probablemente, tú como hombre no estés seguro de lo que quieres y te estás dejando llevar. No le aportas la estabilidad suficiente y por eso ella duda, porque no sabe a dónde vas.

SUS JUSTIFICACIONES O RESPONSABILIDAD CERO: la que más te va a pesar de todas, porque como hombre nunca la va a entender, porque tú si eres responsable emocionalmente y no necesitas justificar constantemente para hacer un balance cero de conciencia. Es así, no la pidas que actúe de otra forma, ella es incapaz de aceptar un hecho objetivo ensimismo, que implique una causa ajena, una implicación, o una consecuencia, con el que ella pueda sentirse perjudicada, culpable o responsable. Antes, tiene que pasar unos cuantos filtros, para alejar cualquier tipo de culpa o mejor dicho, responsabilidad de su núcleo interno. ¿Por qué? No preguntes por qué ¿y yo que sé? Funciona así. Es un mecanismo de defensa emocional perfecto, que te hará volver continuamente al anterior punto: tu propia responsabilidad, que es el verdadero cimiento de la relación.

También es verdad, que una pareja estable, no tiene por qué ser un matrimonio con contrato… ¡afortunadamente! Y también es verdad, que nadie te obliga a tener hijos por ley ¡menos mal! Podéis estar unidos simplemente porque sí, desde vuestra libertad ¿por qué no? Aunque en estos casos como antiguamente se decía “arrejuntaos”, o actualmente parejas de hecho, que ya tienen un régimen jurídico paralelo, que no igual a los matrimonios, en cuanto a este estatus basado en la libertad y no en el compromiso obligado o tradición, la presión social y familiar siempre es mayor. Alguna vez, me habrás oído decir, que no hay mayor cierre de contrato, o mayor compromiso entre un hombre y una mujer que uno hijo… independientemente de cómo empiece o cómo termine la relación. ¡Míralo! ahí está el pequeño cabroncete, respirando, jugando, creciendo, yendo al dentista, a la academia y pidiendo dinero para salir… realmente un hijo, es prueba indudable de compromiso.

Aunque claro, si ves que la relación se te ha hecho muy cuesta arriba, que has tenido que renunciar a demasiadas cosas que te han supuesto un perjuicio verdadero en tu vida, que realmente no te ha compensado el hecho de haber formalizado una relación… y te das cuenta que ya tienes cuarenta y tantos, que en el trabajo no puedes menearte mucho por lo delicado de la situación actual, que si te divorcias te arruinas y no tienes donde caerte muerto, que tus hijos pasan de ti como es el ciclo natural de la vida… y que precisamente has perdido contacto con la mayoría de tus amigos, debido a la vida familiar y foto típica (cada vez menos) pensarás –Joder… ¡podrías haber escrito esto antes!- A lo que yo te respondería –¿No era lo que querías? Manolete… si no sabes torear ¿para qué te metes?- Hombre, piensa, que también siempre estás a tiempo decir aquello de…
CARIÑO, AHÍ TE QUEDAS… ¡ME VOY A IBIZA!
Pero si realmente quieres mantener una pareja estable, no lo dirás. Porque si estás formalizado con contrato y con hijos de por medio, no puedes ir solamente a tu bola, no puedes pretender que no te toquen tu espacio, tampoco puedes pretender hacer todo lo que te de la gana… sobre todo si eres padre y tienes esta responsabilidad añadida. Y más si todas estas opciones, las has tomado desde tu voluntad y has sido realmente libre de hacerlo, sin dejarte llevar por ningún plan o esquema ajeno ¿te lo pedía el cuerpo? ¿te lo pedía el corazón? ¡Ole por ti y por tus santos cojones! Ahí tienes el fruto de tus opciones y tus renuncias. Es complicado, todo tiene un precio y si quieres que la relación funcione, en lo que de ti dependa tienes que poner los medios. La única cuestión, es si vas a saber asumir en tu vida, este equilibrio entre el sometimiento a la pareja, la responsabilidad y su responsabilidad cero; porque recompensas haberlas, entiendo que las habrá… por eso lo hace la gente ¿verdad?

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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