CÓMO SE COMPENSAN LAS ENERGÍAS HOMBRE-MUJER Y SU INFLUENCIA EN TU ESTADO Y FRECUENCIA SEXUAL

Hacía tiempo que quería hablarte de la influencia que tiene la compañía femenina o masculina en tu vida sexual. Sobre todo en referencia a tu estado, a tu ansiedad o necesidad, a tu apetito sexual y a la frecuencia o probabilidad de un encuentro sexual. Te tengo que hablar de energía, es una forma de explicarlo, aunque no creo que sea la única si lo pinta de una forma fácil para que lo entiendas. Hablamos de probabilidades, frecuencia sexual y equilibro o balance de la energía que recibimos del sexo opuesto, o de nuestros propios congéneres ¿OK? Como sé que te encanta preguntarme antes de salir de casa, si hoy follas o no follas, sin haberle levantado si quiera, te diré ¿Y yo que sé? Obviamente si no te mueves, poco vas a hacer, por más energía femenina o masculina que te rodee. Empecé a darle vueltas a este tema, cuando aprecié que teniendo prácticamente la misma vida, los mismos amigos, el mismo trabajo, las mismas salidas y en líneas generales, el mismo modus operandi de cara a las tías, mi frecuencia de encuentros sexuales bajó hasta niveles alarmantes…

A lo mejor te hace gracia, pero a mí ninguna y te lo puedo asegurar, creo que por eso y en gran parte, alguna vez me has notado de peor humor. Porque claro… influye ¡claro que influye! ¿cómo no va a influir? En el estado de ánimo tener sexo con una relativa frecuencia es reflejo directo de bienestar, malestar, seguridad, escasez, abundancia, predisposición… Como diría un buen amigo mío retirado del mercado –Es coger el swing- y hablando en términos económicos –Dinero llama dinero- pues su equivalente sería –SEXO LLAMA SEXO- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que había cambiado? ¿Por qué puede cambiar la frecuencia de encuentros sexuales si más o menos llevas el mismo estilo de vida?

Algo tan simple y tan mundano, como que me cambié de piso. Desde hacía varios años, convivía en piso compartido con dos mujeres y por circunstancias laborales y económicas, me mudé al centro de Madrid con un amigo. Ya te puedo decir, que no es que fuera de un día para otro el cambio en la frecuencia sexual, es que con la inauguración gané comodidad para ir al trabajo, vivo en mi barrio preferido de Madrid, lo tengo todo mucho más cerca… pero lo que viene siendo en casa, ahora hay dos vectores apuntando en la misma dirección que no se compensan. Mi colega puede dar fe, que no me callo ni bajo del agua ¿Por qué? No sé… será que estoy acostumbrado a convivir con tías y hablar por los codos de cualquier cosa. Me estoy leyendo a mí mismo ahora y me empiezo a sonar como el típico amigo gay de SEX AND THE CITY… joder ¡qué bajón! No, no, no… ¡sal de mi cabeza horrible visión! Digamos que mi posición en aquella más que buena convivencia de la que tanto aprendí, era la de John Ritter en la serie Apartamento para tres. Me lo pasaba realmente bien, ahora es más bien diferente. A pesar que ahora la tranquilidad, excesiva para mi, y el sosiego gobiernan en unos cuarenta metros cuadrados propios de la zona centro, al no oírse tacones por los rincones, echo de menos energía femenina que equilibre la mía propia en casa.

Yendo a lo empírico, obvio, mundano y coloquial, lo único que cambió en mi vida, fue mi vivienda y la compañía en la misma. Pues colega… como de la noche al día. De tener una frecuencia no diré envidiable, porque seguro que hay gente a la que le vaya mejor sexualmente hablando, pero sí bastante aceptable o frecuente… a pasar a la lucha por la supervivencia de la especie, la caza, la competencia y demás atributos propios del cavernícola que invade aldeas ajenas, en busca del secuestro de la hembra de la tribu rival para evitar la consanguinidad y de paso… fastidiar la progenie del enemigo. Inciso: ¿Por qué no enseñan estos detalles de la prehistoria en la escuela? No lo entiendo, todo se entendería mucho mejor. Pues, con unos ápices urbanos o metropolitanos, alejados del vestir con pieles y cazar antílopes prehistóricos en grupo, pero más o menos ese sí sería el cambio, en cuanto a la búsqueda de encuentros sexuales. Aparte que la convivencia con mujeres, en tu potencial pareja sexual genera un confort añadido que te da valor de preselección, confianza y cierta seguridad en que sabes terciar con el género, y vender de cara a ella ¡vende! A los hechos me remito…

¡UNA BUENA RACHA!

Fuera de esto y yendo al estado, LAS ENERGÍAS MASCULINA Y FEMENINA SE COMPENSAN. David Deida explica muy bien en su libro El camino del Hombre Superior, la diferencia entre sexo y núcleo sexual, traduciéndolo en términos de energía. Cuando dos energías se compensan desaparece la polaridad, quedando un medio neutro. Si hablamos de energía masculina y femenina, según tu carácter, tu personalidad, si está compensada o no, si estás en abundancia, escasez, o medianamente tranquilo, la expresión de tu necesidad sexual siempre viene marcada por tu estado interno. ¿Qué te quiero decir? Si tienes necesidad, se te va a notar la cara de hambre sexual por más que la quieras disfrazar, puesto que tu lenguaje no verbal se va a pronunciar siempre, en tu tono de voz, en tus movimientos, en tu manera de hablar o expresarte… A menos que seas un psicópata frío y calculador, claro. Espero que no sea el caso. Esta necesidad existe, en mayor o menor medida según te encuentres satisfecho sexualmente o no y viene marcada o acentuada por tu estado interno, que puede estar más o menos compensado.

Si en tu propio nido o guarida, o en tu trabajo, tienes un trato habitual con tías, parte de esa necesidad queda amortiguada, que no suplida ¡ojo! pero ese contacto femenino te compensa, te habitúa, te hace mejorar tu comunicación, te equilibra a un nivel de estado interno. Lo mismo les pasa a ellas. Te recuerdo que estamos hablando de energía, no de sexo directo… ¡que te veo venir de lejos con la polla fuera! A ver, entiéndeme… por ósmosis ambiental, no vas a follar más, pero sí vas a tenerlo más fácil de cara a ellas, con un estado interno compensado. Para que exista atracción sexual entre ella y tú, el hambre no ha de marcar el encuentro en ningún momento. Es simple, tienes que saber estar por encima de ello, precisamente para conseguirlo. La escasez sexual repele y es indicador que no debes ser muy buen ejemplar masculino si la estás pasando, si no has sido seleccionado o no estás en compañía de mujer alguna, o llevas un largo periodo de sequía sexual. Dicho de otra forma: si tu fin último es un encuentro sexual debido a tu hambre… es poco probable que lo consigas. El mecanismo de la atracción funciona así: EL SEXO NO ES UN FÍN, ES UNA CONSECUENCIA.

Dicho en palabras vulgares, cuanto más sexo tienes, más atractivo resultas y por tanto, tus probabilidades de seguir teniendo sexo, aumentan, ya que tienes un núcleo masculino compensado, o incluso rico. Eres un hombre satisfecho y te sientes bien, tienes un estado compensado y eso resulta atractivo. ¿Es un círculo vicioso? Sí en efecto lo es, diseñado por la madre naturaleza para que solamente follen y tengan probabilidades los que valen, y se queden por el camino los muertos de asco y hambre sexual. ¿Vas a ir contra natura? Lo llevas claro... El contacto y la relación con el sexo opuesto fuera de un contexto puramente sexual es bueno, es sano, es necesario y compensatorio. Esta última afirmación… está bien hecha, si tenemos bien claro todos, que en el fondo de nuestra humanidad, en la misma base tenemos a un animal sexual e instintivo viviendo, sobre el cual podemos añadir valores y complementos, sin negar esta naturaleza instintiva, si no construyendo sobre la misma. Aún así, te recomiendo encarecidamente que dejes que las fantas se las pague ella ¿OK?

Si estás todo el día rodeado de tíos, toda la energía de tu núcleo masculino, va a estar polarizada, lo que quiere decir que no vas a sentirte compensado… y en palabras coloquiales más salido que el pico de una mesa, precisamente por ausencia de contacto y comunicación con energía femenina. Ahora de una forma más social, para traducirlo a un día a día, si solamente te limitas a percibir a la mujer como una presa sexual, será muy probablemente por escasez, y es indicador directo que no debes estar muy acostumbrado a su compañía en sí misma. Tu estado interno habla por sí mismo. En cambio, si estás habituado a la energía femenina, a su compañía y a comunicarte con ellas, tu núcleo masculino va a estar compensado y este hambre sexual no marcará el encuentro, si no que podrás centrarte en la comunicación, primando la misma, siendo el sexo una consecuencia. Piensa de todas formas, que el sexo en sí no deja de ser comunicación.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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