CAVERNÍCOLA EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Me gustan las mañanas de sábados y domingos, levantarme no demasiado tarde, pegarme una ducha rápida y salir a ver qué se cuece. Salgo de mi cueva con las telarañas quitadas, con mazo en mano y dispuesto a que el mundo me sorprenda. A pesar de que parezco un profesor categórico, tajante y “enterao” sin diploma de sabio, que parece tener respuesta para casi todo, todavía me dejo sorprender… al menos eso intento, o eso me gustaría. Y me doy cuenta de algo: uno cree que está curado de espanto, pero es mentira, siempre hay alguna nueva cosa que contar. Me gusta el centro de Madrid, es la zona que me gusta para vivir porque hay de todo y se ve de todo, aunque hay cosas que veo que no me gustan, pero que están y que parece que por cojones, un cavernícola fósil como yo, ha de… ¿aceptar? Llámame neuras, pero algo que veo con excesiva frecuencia últimamente, en mis paseos e inspecciones de fauna urbana, es una imagen que me hace consciente, de que en efecto cada vez hay menos hombres verdaderos, y más tías “con mascota”. Ahora lo entenderás. Últimamente me estoy hartando de ver, a tías muy monas con amigo gay adosado; y si no gay u homosexual, al menos amanerado. Una mujer por grupo, si bien acompañada por uno o varios hombres que han optado por renunciar a aquello que les diferencia del otro sexo: la masculinidad.

Acepto que me acuses que esto sea una ida de pinza mía ¿OK? Pero te hablo de lo que veo, y esta imagen, en el ámbito urbano, está propagándose como una enfermedad. Y no… ni soy nazi ni homófobo, cada uno que haga lo que le salga de sus santos cojones, si es que le quedan para generar testosterona, que parece que no… pero bueno, opciones, desengaños y resentimientos en todas partes haberlos, los hay. ¿Por qué un hombre renuncia a su masculinidad? ¿Por qué cada vez veo con más frecuencia, a mujeres acompañadas por amigo gay adosado? No te hablo de un clásico pagafantas, te hablo de un amigo gay confesor, o amiga de género masculino mejor dicho. Esto me preocupa, porque creo que es fiel reflejo de lo que está pasando aquí y ahora con la masculinidad y la persecución a la que es sometida, penalizada, discriminada y mal vista. Lo que por un lado, las mujeres desean en lo más profundo de puertas para dentro, quejándose además que no hay hombres verdaderos; de puertas para fuera diría que está penalizado y hasta perseguido socialmente, y de una forma tan directa a la par que subliminal y constante, que si realmente te tomas las palabras de una mujer de forma literal, vas de culo… y nunca mejor dicho.

Esto hace que haya hombres, que se cansen de ser ellos mismos, viendo que no pueden acceder a la compañía de una mujer de forma natural, volviéndose sucedáneos acompañantes; que no ya que paguen fantas… si no que son una amiga más, que hablan como tías, se arreglan como tías y que reciben no te digo por dónde, más que dan por donde deberían dar. No te hablo de homosexuales, ya que o se es, o no se es. Te hablo de tíos que se han encogido de hombros, que no pueden o que no quieren aceptar lo que son, y que creen, que tienen que cambiar a otro patrón abandonando por completo la masculinidad con la que nacen. Insisto, no te estoy hablando de homosexuales, te estoy hablando de cobardes que se rinden por no entender lo que está pasando, y que prefieren amanerarse socialmente, que no en gestos o en palabras, aunque también. Se han rendido, y han optado por apuntarse a una falsa moda gay al estilo Tokio Hotel. Como dice mi amigo el Consigliere: las mujeres se han pasado de frenada. La cultura basada en Tele5 y los 40 principales, es la que predomina y por ello, quiero darle un mensaje de tranquilidad a todas las madres del mundo, que tengan una hija con un acompañante de este tipo:

¡VUESTRAS HIJAS ESTÁN A SALVO!

No es que lo vea en todas partes, es que lo veo con relativa frecuencia… la suficiente como para preocuparme, y en efecto reafirmarme en la idea de que ¡ESTO ES UN SINDIOS! Y no en el sentido católico de la palabra, si no más bien, en que se propaga, se sostiene y se fomenta un modelo de hombre completamente alejado de su esencia auténtica, y totalmente orientado a las necesidades emocionales femeninas, que no sexuales… o sea, las que cuentan a la hora de la verdad para que este invento llamado sociedad marche. Un tono de voz flojo, unos gestos suaves, una sonrisa dulce y perpetua, una ausencia total de impulso y una capacidad de compresión a lo femenino infinita, todo enmarcado en un conformismo nocivo, es un buen resumen del cuadro de pseudo-hombre que te estoy pintando.

Los cavernícolas estamos en peligro de extinción y nos acabarán metiendo en un zoo, o en granjas de esperma, o en vitrinas a modo anecdótico en los pasillos de algún museo de ciencias naturales, yéndome a unos extremos muy parodiables claro, pero al paso que vamos… poco falta, para que lo normal sea ser un tío alelado sin sangre, pseudo-hombre y pseudo-gay que le haga de asistente personal, a la mujer a la que haya sido asignado, con matrícula o código de barras marcado en la nuca. Lo dicho ¿crees que me paso? Prefiero pasarme a quedarme corto y que de todo esto, te quedes con lo que te sirva, pero que al menos… te dé que pensar, si es que todavía te queda esa capacidad.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!


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