¡QUE TE CALLES PAGAFANTAS!

Hoy vas a ser el objeto de todos mis reproches hacia mi propio género, maldito esclavo del pene, pagafantas, payaso… ¡flojo que eres un flojo! que ya me tienes harto… Que te pasas el día llorando como una nenaza. Que por uno que se comporta y sabe estar en su sitio, hay noventa y nueve que se bajan los pantalones y llevan la cita “soy fácil” escrita en la frente… ¡Ah no! ¿Qué no te gusta este tonito? Pues lo vas a flipar porque ni he empezado. Me había equivocado, pensaba que tenías solución, pensaba que tenías palabra, pensaba que todavía podía sacarse algo bueno de ti, pero nada. No hay forma de que te quedes con los pantalones puestos, y no… no te lo digo para que nunca te los quites, te lo digo para que alguna vez te los subas, que siempre vas en modo “pollafuera” regalando y devaluándote una y otra vez. Lo malo de esto, es que no solamente te afecta a ti ¿por qué? Por tipos como tú, el romanticismo está en peligro de extinción, si es que todavía queda algún romántico en el universo…¡Claro! Porque por culpa de gentuza como tú, tener un detalle cuando a uno le nace, parece sinónimo de intento de compra… y puede caer muy bien a simple vista, pero ha dejado de valorarse como algo auténtico.

Y no… no pongas esa cara de digno, que llevas más tiempo sin follar que tu abuelo; cuyo éxito evolutivo mirándote a ti, cualquier fémina pondría en entredicho, porque eres “como un osito de peluche”, ya que babear y hacer la comparsa se ha convertido en el sustituto del sexo para ti. Que sí, que eres muy simpático, que caes bien a todo el mundo y que siempre vas a tú a la barra a pedir las copas para todos ¿Y…? ¿Y qué? ¿A dónde vas con eso? ¿Te sirve para algo? Porque si te valiera para algo me callo la boca, pero es que… después me mandas correitos y me mandas sms de emergencia, para que te diga cómo ligarte a tu amiga. Eres un payaso, y lo peor de todo, es que te has acostumbrado a esa condición. Claro… como te gusta consolarla, hacerle la pelota y contarle chistes… ¡qué bueno eres! Lo peor, es que no lo haces desinteresadamente, por eso das asco, porque si al menos lo hicieras sin esperar nada a cambio, podrías ser hasta “bueno de verdad”. Pero tú y yo sabemos que estás bajo la mesa, como el perro a ver qué sobras le caen.

¿Sabes algo? Lo tuyo no tiene perdón de dios. Cada vez que veo en el facebook como la rubia de turno pone en su estado cualquier gilipollez, y a la media hora, ya estáis todo el coro y comparsa de capullos bailándole el agua… me pongo enfermo. ¡Ala venga! ¡todos a la vez en modo “pollafuera”! ¿es que no te das cuenta? ¿a cuántas tías ves bailándola el agua? Eso es un puto campo de nabos ansiosos, que están mirando a la pantalla del facebook la nueva foto de la rubia con los pantalones bajados, y el rollo de papel higiénico al lado, calculando el ángulo de su canalillo con los ojos como platos, a ver si ven algo que no hayan visto los demás. Sí justo el tipo de tío que nada más aceptarle la guapa como amigo, le pone un mensajito en el muro diciendo…

¡GRACIAS POR ACEPTARME COMO AMIGO!


Ahí… bien en grande, que lo vea todo el mundo, y que todo el mundo se entere por su muro frecuentado por cuatrocientos pagafantas más como tú, que ahora tú eres su colega. Pues esto es solo el reflejo de lo que haces a diario, pero en una red social. ¿Lo lees bien verdad? ¿te revienta que te lo diga a la cara? No me extraña que después la chica lleve ese complejo de diva, con todo ese cortejo detrás regalando aplausos y comprensión a cada pedo que se tira. Así, lo único que puede pasar, es que solamente se la folle el único que actúe al contrario que el resto. Sí, en efecto… el hijoputa, el que conoce la combinación, todo un clásico del que ya hemos hablado aquí hasta el hartazgo.

Pues sí, pedazo de acompañante, que eres como el arroz o las patatas… siempre acompañando. Y no… sabes que no lo haces bien, porque eres incapaz de dar la cara y por eso precisamente la rodeas como un satélite, sin llegar a tocarla. La bronca de hoy te la suelto, porque nos estás jodiendo, estás jodiendo a tus congéneres con ese comportamiento lamentable del que estoy seguro, hasta tu madre con lo que te ha mimado, resoplaría con impaciencia y miraría hacia otro lado, para evitar decirte que eres un puto pagafantas y que así no, así no se hace. ¡Ponte en tu sitio joder! Y compórtate como un hombre y no como un puto muñeco Ken sin sexo ni sangre en las venas. Hasta en las novelas lo hacen mejor que tú.

Lo dicho… y ya me callo: por cada uno que se comporta y sabe estar en su sitio, sabe quién es y de lo que es capaz, estadísticamente habrá un 99% de suplicantes, que dejarán el valor de mercado del género masculino por los suelos y no al revés. Sigue así hombre, sigue así… que “lo estás haciendo muy bien”. No me extraña que la imagen del hombre esté tan devaluada en el mercado, con tipos como tú, andando por ahí aplaudiendo de lejos a tías a las que nunca tocarán.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y a ellas no les conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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