ME ESTÁS DANDO UNA PEREZA… ¡Y MEETIC MÁS!

Pues sí, con lo que contento que iba yo… ¡y me sales con esas! A ver, a ver, porque igual he hecho algo que “no estaba bien”, espera… Mmmmm, pues… no te he llamado catorce veces diarias y cuando nos hemos visto, yo me he quedado con buen sabor de boca… Al menos yo sí, entonces no entiendo tanta tontería, dime que no y punto. Te he invitado un par de veces a hacer planes y he acabado yendo con mis colegas a montar a los cars, y la verdad… me lo he pasado de puta madre. Me gustaría haber ido contigo, pero debe ser que tienes otras cosas mejores que hacer y aparte que no te gusto, o que no te he enganchado. Seamos sinceros con nosotros mismos: será lo primero. Me hubiera gustado también tomarme unas cañas contigo por La Latina un domingo, como todo hijo de vecino. Si te hubiera gustado o igual me hubiese puesto “en plan tía” haciendo regates, igual si que te habrían entrado ganas. Parece que ese es el único idioma que entiendes, ese y el de la peluquería o el de los baños de las tías. Me jode ser tan tópico, pero es que me lo dejas a huevo

¿Sabes algo? Los tíos somos simples, no sé si te has dado cuenta… seguro que sí. ¿Has hecho por pillarlo o prefieres que el tío se complique o te putee para estar a tu altura? Sinceramente reina mora, es que no me va ese rollo, cuando dos personas les apetece hacer cosas juntos y pasárselo bien juntos, lo hacen sin tanta gilipollez asociada, y sin tanto subirse el precio, sin mejorar el producto, solamente para parecer más inaccesible que las demás que están más buenas que tú. Porque claro… Igual me dices que sí a la primera, y yo voy y “me lo creo” y entonces soy yo quien putea por verte facilona ¿no? ¿ese es tu miedo? O igual te llama otro que esté más bueno. Ah no perdona, que ese no te llama, a ese le llamas tú y no te lo coge. Pffff… Claro, no me vas a decir que es ese jueguecito, que sí lo es, y canta de lejos. Se te nota mucho y me estás dando una pereza…

Como siempre, el muerto siempre para mi lado… si es que es verdad. El otro día te tenía que haber mandado a la mierda cuando llegaste media hora tarde y encima con cara de apuro, que parecía que estabas de parto en la cita porque “te tenías que ir en seguida”. Vamos, que más que estar disfrutando el momento, estabas sufriéndolo ¿Qué pasa? ¿Que “el de la moto” no te lo cogía o te dio plantón y tenías que llenar una hora y media de tu tiempo haciendo algo que no fuese quedarte en casa? Hija… haz lo que todas y métete en meetic, que es un sindios y agárrate a alguno de los que hay, que seguro que si tiene una buena foto y ha puesto lo que gana, te encantará por poco guapo que sea. Todo para ti reina, porque lo que es yo…

¿Yo? Yo me he quitado de meetic, y además encantado… me lo sé de memoria y me encontré a las mismas tías que cuando me metí por primera vez hace cinco años. Por cierto, el operador que me atendió me preguntaba insistentemente por qué me quería quitar ¿Le explico algo que ya sabe? ¿Le digo que son las mismas tías que están viviendo en meetic desde hace años y que desde mi primer turno, algunas ya se han separado dos veces? Joder… vaya panorama. Pues eso, métete en meetic que seguro que te encuentras con alguno que te guste y que te pague los vicios… que hay proveedores deseando ejercer por ahí. A mí lo que me apetecía era estar contigo; pero está visto… que nada de nada ¿así no? Pues no, así no…

¡COMO TÚ HAY MILES!

Joder… ¡se me ha ido el santo al cielo! Pero que ahora que lo pienso… igual te has impacientado ¿verdad? ¡Qué fácil! Si la yo sabía yo, que seguro que era culpa mía. ¡Cómo no! No sé por qué me sorprende, esa idea tuya. Y seguro que no he sabido cuál era la temperatura exacta de tu cuerpo para pegarte un “babazo de denuncia”, sin margen de maniobra para que me hagas la cobra, y tu pudieras sentir que “era algo inevitable y que tenía que pasar”. Vamos hombre… ¡por favor! ¿pero de verdad te crees eso?

Está visto, que te va la marcha y que contigo hay que hacer el hijoputa, ser guapo, tener pasta, soltero a estrenar o sin compromiso (para cuando te apetezca a ti claro)… No es que me des pereza… es que me das un perezón de campeonato. ¿Sabes qué es lo peor de todo? Que ya he hablado demasiado, así que ¡ciao ciao! Que me da a mí, que te voy a liberar de mi presencia para los restos. A ver si un día me llevo una sorpresa, pero lo que es ahora… a ver si es verdad y me equivoco. No sabes las ganas que tengo de equivocarme.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber y a ellas no les conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

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