LEONOR PLANTAGENET, UNA REINA DE CUIDADO

¿Sabes quién fue Leonor Plantagenet? Reina de Castilla, esposa de Alfonso VIII de Castilla con el que la casaron cuando tenía 10 años. Sin embargo absolutamente todos conocéis a su hermano más famoso, Ricardo Corazón de León, ya que es imposible ver una película de Robin Hood sin que aparezca el Rey Cruzado Inglés. Leonor y Alfonso contrajeron matrimonio cuando ella contaba10 años para 11 y él 15. La niña abandonó la Normandía del siglo XII, donde su madre Eleonor de Aquitania era una mujer tan avanzada para su tiempo que incluso en el nuestro llamaría la atención. Leonor, la madre, había contraído matrimonio con Luis VII de Francia, con quien estuvo casada 15 años y tuvo dos hijas. El matrimonio se separó, ella tenía fama de disoluta. En los “Sálvame de Luxe” de la época, hablaban de su escandalosa relación con su tío Raimundo de Poitiers, lo que según parece provocó la separación matrimonial, esto no dejan de ser rumores, lo que si demostró ser es terca, tenaz, trabajadora y una gran intrigante.

Un año después de su divorcio se volvió a casar, esta vez con Enrique II de Inglaterra, con él dicen que tuvo, según las fuentes, entre 8 y 13 hijos, el matrimonio duró 23 años, la leyenda atribuye su nueva separación esta vez del rey inglés, a una infidelidad de éste. Sin embargo esto no pasa de ser una leyenda, Leonor al igual que posteriormente Isabel la Católica acogió en palacio a los hijos bastardos de su marido y los crió junto con sus hijos. Lo que sí es historia y no leyenda, es que Leonor se levantó contra su marido y lucho para que su hijo favorito Ricardo “Corazón de León”, aquel que como ella prefería los juglares a cualquier otra diversión, aquel que tenía una sensibilidad exquisita y que como ella componía bellas poesías, eso si dedicadas a juglares y compañeros, ya que Ricardo era homosexual y pese a que su madre se tomo todas las molestias que cabía imaginarse para buscarle una esposa, y Berenguela de Navarra fue una buena esposa y una buena reina, en todo lo que Ricardo la permitió ejercer de tal.

Con este panorama familiar, llega a Castilla una niña de 10 años, a la que han casado con un Rey de 15. Debía ser una niña guapa, previsiblemente rubia, como su hermano Ricardo. Su madre era una belleza en la época su padre un hombre atractivo. De ella solo nos ha llegado un retrato en el que los rasgos de ella y de su marido son iguales, solo les distingue los vestidos y tocados. Su marido se quedó huérfano de madre al nacer, ya que su madre murió en el parto, su padre Sancho III murió cuando él tenía 3 años, y se vio convertido en Rey, y en un pelele que todos los que pudieron usaron. Los nobles le usaron y los reyes colindantes aprovecharon la ocasión para ampliar sus tierras. Castilla perdió parte de sus posesiones a favor de Aragón y León. Alfonso se pasó toda su vida guerreando, primero para recuperar sus tierras perdidas, y luego contra los musulmanes.

Leonor había aprendido a leer y a escribir, con 10 años dominaba el latín y llego a Castilla acompañada de sus preceptores, damas y juglares. El matrimonio no se consumó hasta que la niña tuvo su primera menstruación, y tuvo su primer hijo a los 12 años, y a este que murió al nacer, le siguieron 12 más. Su madre mujer culta y de carácter, insistió en que todos sus hijos supieran leer y escribir, y sus hijas también. Los conocimientos de las princesas causaban en Ricardo Corazón de León una profunda desconfianza, pero aún así todas ellas siguieron en lo que a educación se refiere, los pasos de su madre, y Leonor no ha sido una excepción. Provenía de una familia donde su madre se había divorciado de un rey y había dejado a las dos hijas habías de ese matrimonio en Francia, con su ex marido, prefirió mantener el poder sobre sus territorios que tener a sus hijas con ella. Intentó asesinar a su segundo marido. Puso a todos sus hijos en contra de él, este la mantuvo presa, solo la muerte del Rey puso fin a su cautiverio. Sus hermanos intrigaban unos contra otros para conseguir el poder, donde los derechos dinásticos del mayor no se tuvieron en cuenta, y donde la ambición, el egoísmo, la intriga y la lujuria campaban a sus anchas. Si Alfonso se enamoró de ella es algo que nunca sabremos, lo que sí está claro es la enorme influencia que tuvo en este, y la confianza del rey en su criterio y prudencia, al punto de nombrarla regente de Castilla a su muerte.

En la vida de esta Reina, según parece se cruzó Raquel, la hermosa judía que enamoró a su marido y durante 7 años le apartó de las labores de gobierno. Alfonso VIII después de muchas campañas exitosas, perdió en la batalla de Alarcos, y con la perdida de esa batalla los almohades, casi recuperan Toledo. Los nobles culparon a Raquel de esa derrota, y de que el Rey no se centrara ni en la batalla ni en el gobierno. La judía murió, en unas crónicas a manos de varios nobles en otras en manos del populacho, y su historia aparece por primera vez en Castigos y documentos para bien vivir, escrito de Sancho IV “El Bravo”, para su hijo en el que le pone en guardia sobre los pecados del fornicio y es que por aquella época…

¡EL CINTURÓN DE CASTIDAD ERA LA ÚNICA BARRERA!

…quien dio a conocer esta historia al mundo fue Lope de Vega, eso sí muy cambiada. La historia parece confirmarse con el hecho de que la Reina dio casi un bebe por año, excepto en el periodo que siete años que medio entre el nacimiento de su hijo Fernando y de su Segundo hijo Sancho, el primogénito del mismo nombre había fallecido, pero ese periodo que va del 1173 al 1180, no se corresponde con la batalla de Alarcos del 1195.

Si la infidelidad ocurrió realmente, Leonor de Castilla no reaccionó como su madre, no intentó matar a su marido ni conspiró contra él por su infidelidad, se limitó a seguir teniendo hijos, a fundar Santa María la Real de las Huelgas, un convento cisterciense donde sería abadesa su hija Constanza. En este convento esta su tumba, reposa junto a su marido al que le sobrevivió solo 14 días. Sería bonito pensar que murió de amor, pero teniendo en cuenta que su marido murió de fiebres, es más sencillo pensar que este se las contagió y la obligó a seguirle en la muerte como le siguió en la vida.

Para la historia quedó ese monasterio aún existente en nuestros días, donde la abadesa “Señora de horca y cuchillo”, impartía justicia y condenaba a muerte, y disponía de ejército y derecho de leva. En los años siguientes después de la muerte de ambos monarcas el derecho de la abadesa, una mujer al fin y al cabo, se vio sensiblemente reducido, y acomodado a los usos y costumbres de la edad media. También quedó la catedral de Cuenca que ella empezó edificar en el lugar donde estaba la mezquita, y el germen de la primera universidad castellana, que a su muerte desaparecería como la capilla dedicada a un santo de su tierra.

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