LA VIDA DE CRISTIAN I: ¿QUIÉN SOY?

Hola, mi nombre es Cristian y en teoría, no tenía que haber nacido. La verdad es que no lo he hecho todavía, pero aun estando el mundo como está ahora, he asomado la cabeza. Es por eso que te tengo que contar mi historia desde el limbo, ya que todavía nada de esto ha ocurrido de verdad. Tengo 33 años, soy capricornio, soltero y teleco […] Nací en Madrid, en mitad de la guerra del 2029. Mis padres no me esperaban, porque eran muy mayores cuando me tuvieron; mi padre tenía casi cincuenta años y mi madre nunca quiso tener hijos, de hecho, ponía medios para ello […]

Imagina por un momento que estás durmiendo, y que tu cuerpo intuye que en breve tendrás que levantarte y ponerte en pie. Apuras los últimos atisbos de descanso, mientras ya estás despierto aún con los ojos cerrados, como queriendo retrasar la inevitable. Te mueves un poco hacia un lado, te giras sin abrir los ojos y vuelves a dejar caer tu cuerpo sobre sí mismo, confiado en que todavía no ha llegado el momento, en que todavía tienes tiempo, en que todavía… tu ilusión de perdurar ese momento de descanso termina. Sin saber por qué de pronto abres los ojos y caes en la cuenta de dónde estás.

Es cuestión de poco tiempo, en que no una decisión, si no un mero reflejo por la presión de estar presente en algo más dentro de una hora, en un lugar en el que no eres todo lo libre de estar, pero al que tienes que ir. Ya escuchas el despertador, con los ojos abiertos… Volteas tu rostro y sabes que ha llegado el momento. Tomas impulso con las manos apoyándolas en el colchón y de un salto sin pensar, te pones en pie. Si lo pensaras y calcularas los pros y los contras, con tiempo y libertad suficiente, quizás no lo harías. Hay decisiones importantes, que se han de tomar sin pensar.

Parece que algunas decisiones son leves, son tan sumamente cotidianas que no las tienes en cuenta, pero ¿Sabes algo? No existe decisión leve. No eres consciente, ni creo que nunca lo sepas, de lo realmente importante que es dar un solo paso, abrir los ojos, o decir una palabra. Los gestos importantes nacen siempre de decisiones simples, básicas, incluso te diría inconscientes. Nacen del ser, de aquello que quizás ni tú mismo conoces del todo y que forma parte de ti. Es algo que simplemente llevas dentro y que no has elegido. Parece que el resto, de ahí en adelante sí puedes elegirlo, si puedes actuar, si puedes optar por seguir dormido, o por abrir los ojos.



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