TIRANDO A DAR... ¿QUÉ HACE EL NIÑO HABLANDO DE POLÍTICA?

Pero… ¿Qué hace el niño hablando de política? Le preguntó mi abuelo Miguel a mi abuela Pepa, cuando yo le estaba haciendo preguntas a mi padre acerca de a quién votaba y por qué lo hacía. Yo tenía trece años y quería entender las cosas, quería saber por qué había que votar, qué diferenciaba a unos de otros y si realmente valía para algo. Estaba veraneando con mi padre, hermano y mis abuelos en Málaga. Mi abuelo, listo él, le hizo esa pregunta a mi abuela porque él no entendía que un niño se interesase por estos temas, y porque cuando mi padre y mi tío eran pequeños; ese tema no estaba autorizado en casa. ¿Por qué? Eran otros tiempos. Ahora me da la sensación que los niños no hacen esas preguntas, pura simple y llanamente porque ni si quiera saben qué hacen sus mayores… o sea, nosotros. Los que estamos haciendo algo me refiero, que los que no hacen nada, es o porque no pueden, o porque no les dejan o porque prefieren poner el cazo a ver qué cae sin hacer nada.

Hace tiempo me decanté por una opción política clara, con militancia y con carné. Tengo mis razones, que no tienen que ser iguales a las de nadie. Hay cosas con las que comulgo y cosas con las que no. No me manifiesto y no me pongo delante de la policía a recibir porrazos por varias razones: tengo trabajo, llevo más o menos la vida que quiero, puedo hablar, expresarme, si quiero decir algo lo digo y si quiero hacer algo… lo hago. No creo que nadie, por muy buenas intenciones que tenga, ocupando un cargo público electo, de gobierno, o un manifestante, o cuatrocientos mil todos juntos en una plaza con megáfonos y organizando asambleas que no se ejecutan, vayan a solucionarme absolutamente nada. Creo que cada uno tiene que buscarse sus habichuelas, para sí y para los suyos, y eso va con la persona y con su sentido de la responsabilidad; no con un color o con un signo de izquierdas o derechas, o con manifestaciones masivas.

Creo que cuando un político gana unas elecciones, tiene que dejar de ser político y convertirse en un gestor. Venga de donde venga. No se puede gobernar con izquierda o con derecha; hay que gobernar con matemáticas, con recursos disponibles y con deuda cero. No hay más historias, al menos para mí no las hay. Caer bien o mal a la gente, no es signo de calidad en la gestión de gobierno, pero hoy en día se ganan las elecciones o se pierden por caer bien por caer mal, o por incompetencia absoluta y demostrada. Pero aun así, hay gente que sigue votando incompetentes, del signo que sean, que buena gente y mala gente, la hay en todas partes. Creo que habría que tener en cuenta las proporciones de votos, más que la cuantía, y que en un mismo gobierno, hubiera ministros que no fueran de un solo partido, si no que las carteras estuvieran repartidas, según la totalidad de los votos, no solamente del que gana las elecciones. ¿Por qué? El poder en su totalidad, corrompe. Así de simple. Yo lo veo claro, si estas palabras me cuestan el carné… es que no estoy donde tengo que estar.

Tengo ganas, de ver a la gente feliz en mi país que es España, con todas las letras. Pero la felicidad no es gratis. Recuerdo cuando ganamos el mundial, la gente estaba contenta. A diferencia con la política, en el deporte es más fácil hacer un éxito, o un fracaso propio. En política, los éxitos siempre son propios y los fracasos ajenos. Eso ya implica una irresponsabilidad por parte del que practica la actividad política, desde su mismo origen: los ciudadanos ¿Sabes por qué? Porque gana quien cae bien y no quien mejor gestiona. La culpa, no es de los políticos, si no nuestra, por votar a incompetentes. El día que cada ciudadano de este país, asuma que la responsabilidad de elegir a un cargo electo, es propia y nada más que propia, entonces otro gallo cantará. Porque no sé si alguien se ha dado cuenta, que a los gobernantes, los ponemos nosotros ahí donde están, no se ponen solos… afortunadamente. La cuestión es si sabemos elegir buenos gestores de gobierno. No te hablo de buenas personas o malas personas, te hablo de gestores ¿entiendes la diferencia?

Yo esa matemática si la tengo clara y por eso voto, porque tengo derecho a hacerlo, porque puedo y porque realmente creo que soy yo quien pone a un tío a o a una tía ahí arriba para que gestione. ¿Me gusta la clase política? Para responder a eso, tendríamos que mirarnos todos al espejo. A la clase política la hemos creado nosotros, los ciudadanos de a pie, los votantes, los trabajadores y los que pagamos impuestos de dentro, o los que vienen de fuera a compartir país con nosotros. Lo que vemos en las campañas electorales, no es si no el fruto de nuestras propias delegaciones de creencias, responsabilidades, valores, ideologías y demás deseos que responden a lo que nosotros demandamos. Y ahí es donde somos nosotros, los ciudadanos los que fallamos ¿Qué estamos demandando? Yo te diría que cualquier cosa menos libertad, porque solamente votamos a gente, para que nos diga lo que tenemos que hacer y piense por nosotros.
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