LAS TÍAS NO SABEN DE TÍAS, por EL DUQUE

¿Otra vez la has cagado con una tía? Macho, no levantas cabeza… pero tampoco me extraña que la cosa no vaya tan bien como a ti te gustaría, así que en un arranque, tratas de pedirle consejo a esa amiga tuya, a la que nunca te has tirado, o a esa hermana… o a tu prima la de Cuenca. Ella te mira, se sonríe, y te aconseja que la mandes flores, o mejor aún, que te declares bajo la luz de la Luna. Como hay un lado tuyo, muy intenso por cierto, que estaba deseando oír eso, tú vas y lo haces. Claro, que el resultado no es exactamente el que deseabas. La tía que te molaba, te sonríe, hasta se emociona con tus flores, pero entre sonrisa y sonrisa y alguna disculpa, te suelta aquello de podemos ser amigos, y que llega tarde porque ha quedado. No te lo dice, para no herirte, pero por detrás se esta follando a otro… por detrás también… literal y paradójicamente, aunque a ti te parezca una doncella virginal bajo la luz de su portal, con tus flores en la mano. Le va la marcha, con el otro ¡claro! Pero ¿Cómo ha podido ir mal? a fin de cuentas, seguiste el consejo de una tía… Información privilegiada ¿verdad? Ufff… es precisamente eso lo que hiciste mal, por que no se si lo sabes, pero las tías no saben de tías.

Para empezar, cuando se trata de una mujer tienes que tener en cuenta algo muy sencillo y complejo a un tiempo; su emocionalidad. Ella es esencialmente emocional, lo que la convierte en imprevisible y voluble. Eso quiere decir que lo que quiere, lo que desea, lo que necesita, lo que siente, cambia constantemente. Por tanto es imposible que una mujer sepa lo que otra va a querer, necesitar, temer… en ese justo momento. Es más probablemente, tampoco sepa con precisión lo que ella misma va a desear en unos segundos. ¿Qué he dicho? ¿Precisión? PRECISIÓN Y MUJER SON CONCEPTOS INCOMPATIBLES.

Otro factor que debes tener en cuenta, es el condicionamiento social. Tantos años de machismo real, que no lo de ahora… es un SINDIOS, han hecho que el condicionamiento social sea brutal e intenso en TODA MUJER. De hecho, las más “liberadas” suelen actuar, condicionadas; haciendo a propósito justo lo contrario, pero condicionadas a fin de cuentas. Tu prima, cree aquello que la sociedad le ha suscrito, aquello de las flores, el romance, el anillo, la carta de amor… en su cabeza está el cuento del príncipe azul y Blancanieves, y eso es justo lo que te ha soltado.

El problema, es que los príncipes azules no existen, y si existieran tú no eres uno de ellos, en todo caso Álvaro Muñoz Escassi, Iker Casillas o el príncipe Felipe, todos pillados por cierto… y por tanto, no te va a tolerar lo mismo que al verdadero príncipe azul. Los cuentos de hadas, poco o nada tiene que ver con lo que una mujer necesita de verdad. Ninguna mujer por liberada que esté, te aconsejará que vayas al apartamento de la chica que te gusta, la metas un muerdo y en un arranque la pongas mirando a Cuenca, de un forma instintivamente sexual… y a veces esta acción, podría serte mucho más útil que un ramo de rosas… sobre todo si estás casado y hablamos de tu mujer.

Otro tema también a tener en cuenta, es que al preguntar a una mujer acerca de cuál es la pauta de comportamiento que deberías seguir, qué acción realizar con otra, de forma indirecta la estás pasando cierta responsabilidad, por lo que indirectamente estas apelando a su lado masculino. Así que tu prima asumirá el rol de hombre, y liderará la imaginaria interacción llevándote a su terreno favorito. La zona de confort máximo. Ella piensa que si pudiera liderar de antemano una cita con un tío, sin duda le llevaría a una zona de máximo confort. Querría saber de antemano que él le ama, que no se acuesta con otras y que siempre la esperará aunque ella este con novio. Cuando pides ese consejo la estas pidiendo que “haga de tío”, por lo que le va a ser imposible ponerse de verdad en el lugar de la chica en cuestión, y mucho menos prever, qué es lo que el lado femenino de esa chica requiere. Te repito: ni siquiera podría aconsejarte sobre ella misma. Ella no sabe lo que va a necesitar verdaderamente.

Llegados a este punto, déjame que te diga que el que más sabe o debiera saber qué hacer eres tú mismo. Si pides consejo a un colega, no te equivocarás tanto como haciéndolo con una amiga pero aún así, date cuenta de que estarás pidiendo ayuda, a alguien que no conoce a la chica ni la mitad de bien que tú, que no ha estado presente en vuestros momentos juntos, que la única versión que tiene de los hechos es la tuya, y además condicionada por tu estado anímico… o lo que es lo mismo, probablemente hayas hecho mucho más hincapié en contar lo malo que lo bueno. ¿O acaso llamas a tus amigos cuando te lo pasas genial con tu chica? Normalmente uno recurre a sus colegas cuando las cosas no van bien, en cuanto a mujeres se refiere.

Por tanto la persona más cualificada para tomar decisiones eres tú: tus propias decisiones, buenas o malas, acertadas o equivocadas han de ser solamente tuyas. Otra cosa es que reconozcamos que esa es una tarea difícil, porque además en tu interior, se rebaten muchas fuerzas oscuras deseando emerger. Están tu ego, tus miedos, tus deseos… Ni que decirte tengo, que deberías comenzar por despejar tu mente y tu decisión de todo ruido interior o interferencia emocional. Sobre todo, por una puta vez en tu vida no pienses en ti, en lo que a ti te apetece, o a ti te acojona, o a ti te avergüenza… desecha toda esa basura y sé claro desde el minuto uno. A lo mejor ella precisamente lo que necesita es a otro distinto de ti. Esto es jodido de llevar, pero tienes que saber observar cuáles son las piezas que le faltan en su puzzle para ser tú quien las cubras.

Hay otro tema a tener en cuenta; estos consejos típicamente femeninos, o consejos de tías sobre tías; suelen ser siempre -y acuérdate ya verás cómo es cierto- consejos de máximo romance o máximo confort como mándala flores, vete a verla al culo del mundo, dila que la amas, pídela en matrimonio, di que la comprendes y que la vas a dar espacio, dila que serás su amigo fiel e incondicional… o sea, todo el arsenal Disney junto. Nuevamente vemos el regusto por los estereotipos sociales inculcados y por reforzar ese confort anodino. Personalmente no tengo nada en contra, si no todo lo contrario: mandar flores, ir lejos a ver a una tía, o pedirla en matrimonio de rodillas y con un anillo con una piedra tal que no olvide jamás ese momento en el que le declaras tu amor… Ojalá funcionara siempre, pero macho, aprende a hacer estas cosas en el momento adecuado. ¿Quieres ejemplos? Pues mira, flores después de un polvazo, BIEN, después de que ella rechace una invitación tuya MAL, pedir en matrimonio a tu novia tras 9 años de noviazgo, BIEN, pedirlo a una tía con la que echaste unos polvotes de verano , MAL… ¿lo captas? No lo des todo antes que ella ponga de su parte, no trates de comprar, porque su caja fuerte siempre ingresa.

Todas estas cosas, estas acciones que aconsejan las tías son estrategias de romance, y el romance tiene su sitio y su lugar y no otro, y solo cuando previamente hayas sido percibido como alguien de mucho valor. Para entendernos y volviendo a los cuentos de Hadas; siempre el protagonista es el príncipe azul, que no se si reparas, en que es el más guapote y forrado del cuento y que va en un puto corcel blanco (el equivalente al cochazo). Si, es cierto, luego el tío va de romántico y toda la pesca, pero es que no sé si te percatas, que ya ha demostrado que es el puto amo.

El romance sirve para “premiar” y “reforzar” a alguien a quién ya hemos conquistado, o que ya ha invertido en nosotros, no debe usarse para echar un lazo a quién se quiere pirar, o a quién esta “des-invirtiendo” o a quién se esta tirando a otro, a quién pasa de nosotros. Hacerlo solo contribuye más y más a la idea de que somos poco interesantes o que somos “monos pero frikis”.

Cuando ves que el barco se hunde, que todo se va a la mierda, que ella se va, lo mejor que puedes hacer es concentrarte en no perder el valor que te queda, y ojo!, no quiero decir con esto que te resbale o que la demuestres que te resbale lo que ella haga, solo quiere decir que aceptas de forma madura su decisión, que no la compartes pero que no vas a mendigar su amor ni atención, así que la respetas en su huida, pero ni de coña vas aponerte a correr detrás. Si ha de volver volverá ella solita, si es que le interesa. Recuerda al príncipe azul ¿Te lo imaginas corriendo detrás de una Blancanieves que se ha liado con el enano de turno? Te aseguro que no.

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