EL CONTRATO DE MATRIMONIO, LA PAREJA Y EL HIJOPUTA ¿QUIÉN FALLA AQUÍ? I por EL DUQUE

Paso a paso vas madurando, y te vas dando cuenta de cuánto hijoputa hay en el mundo: hijoputismo y relaciones nihilistas. Relaciones materiales, superficiales, sexuales, económicas, vacías de contenido, ausentes de compromiso y un largo etcétera con denominación de origen. ¿Has tenido una relación con una mujer? Me refiero a una relación que para ti era verdadera, auténtica y de amor y un buen día… te das cuenta de que realmente allí nunca hubo amor; o mejor dicho, te das cuenta y comprendes, cuán gilipollas has sido y que pertinazmente has ido cerrando los ojos una y mil veces. Porque la realidad, es que ella te demostró una y mil veces, que no era tu puta pareja, que allí no había amor, que no era mujer para ti, y aún así te obstinaste y luego vino… ¡¡¡ZASSSSSS!!! ¡en toda la cara!

Nuestro compadre Reverendo nos cuenta una historieta bastante divertida, y la remata con un alegato en contra del matrimonio… está quemado el hombre con el concepto de contrato y se le nota ¿verdad? En realidad, en la pareja del cuento no tan cuento, no falla el hecho de que se casaran, falla la pareja. Esa pareja, la de Xisco y Rocío, los dos que se van a casar, nunca fue una verdadera pareja. Probablemente casi desde el principio (como de importantes son los principios), en esa relación hubo juego de poder, cartas marcadas, ases debajo de la manga, ases con pinta de camarero cachas para ella y con pinta de zorrón de feria para él. Hubo manipulación, y un sinfín de juegos propios de esta era. Así llegado el caso, ella ha sido la primera en zumbarse al de turno en su despedida, pero es que lo que no cuenta la historia es que él, en pocos años puede llegar a convertirse en… ¡UN PUTERO!

A lo mejor también ha pasado la noche en un burdel o dos, o que será él, el siguiente en poner los cuernazos unos años después, por aquello del “aquí no me ve nadie”, o por aquello de “qué buena está la becaria”, o “el calentón en el baño con la visita”, o… yo qué sé, el “mi mujer no me la chupa” o la “secretaria recurrente quiere subir deprisa en la empresa”. ¿Cuándo? ¿Qué? ¿Cómo? Pues cuando la atractiva y sensual novia, se convierta en una madre de familia, ya no tan deseable, mucho más cansada, ya no tan sexual, y con un dolor de cabeza que se acentúa cada noche que su marido quiere sexo.

Lo que no nos cuenta Meg Ryan, es que al final se casa con Billy Cristal, con Harry, vamos, y este echa tripa cervecera y ella empieza a tener varices, y a él se le levanta 1 de cada 3 veces, y se le cae más aún el pelo, y a ella el culo, y luego viene la menopausia que es muy divertida… ¿Sabes una cosita? Es cojonudo hacer un ejercicio. Elige a una piba, da igual lo buena que este o quién sea, y despójala imaginariamente de toda su belleza, de su dinero, de su estatus, de su ropa pija-chula, de su ropa interior sexi, imagínatela con un pijama de franela y una crema en la cama, acompañada por una redecilla para el pelo ¿Te sigue gustando? ¿Sigues queriendo estar con ella? Pues amigo… ¡Ahhhh! se me olvidaba que si ella es así...

¿YA NO TE GUSTA? ESTO ES LO QUE HAY


Puedes ponerte a pensar en ello mientras te das golpecitos de satisfacción en… ¡ESE PEDAZO DE BARRIGA!post Asador Donostiarra que has estado criando hijoputa! Se me olvidaba que cuando el cura dice lo de “en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza", tú, o ella o casi siempre los dos, cruzáis los dedos… o simplemente ni escucháis ni os importa porque realmente no os lo que creéis… ni por asomo. ¿ESTÁ EL PROBLEMA EN CASARSE? NO, DESDE LUEGO QUE NO. Da igual casarse que ser pareja de hecho. Una pareja de hecho no deja de ser un invento bastante nihilista que da cobertura y coartada para tener lo bueno de la pareja (compañía, estatus, hijos…), pero no lo malo, porque parece que el compromiso, si no figura por escrito es menos compromiso… Rocío, la novia que quiere seguir con la boda, a pesar de todo, ha soñado siempre con el estatus de casada: con el chalet en Pozuelo, el maridito muñeco Ken, bastante calzonazos por cierto, las amigas a las que dar envidia, la buenas relaciones de cara a la galería, y su masajista dominicano… que tiene un miembro como la pata de una mesa, el profesor de tenis o el de ski. Ella desde siempre y probablemente porque lo haya visto en casa, ha confundido el amor con un contrato de compra-venta, y es la imagen que tiene del matrimonio. Pero ¿Cómo podría ser de otro modo en un mundo y sociedad acostumbrada a comprar y vender?

Yo estoy con el Reverendo, prefiero un mes de algo verdadero, que toda una vida de contrato social, sea firmado o sin firmar, o ¿acaso te crees que por vivir en pecado no hay un puto contrato tácito? Y encima, sin ventajas fiscales. Esta es la escena pequeños gañanes, que nos ha tocado vivir y el precio a pagar por no andar por la selva en taparrabos. ¿Que me quedo solo y para vestir santos? Asumo esa posibilidad. Sinceramente, hace tiempo que lo he asumido. No lo deseo, no lo busco, pero asumo que es una opción que podría darse. ¿Sabes cuál es la diferencia ahora? Sigo siendo el mismo tío, pero ya no acepto chantajes, descalificaciones, jueguecitos, poses, gilipolleces, numeritos o intentos de manipulación, menosprecios, materialismos, faltas de amor, daños a mi autoestima, histerias que me quiten el sueño, planes impuestos de antemano, planes de ruta pre-configurados, amores a medidas, compromisos de chichinabo, hijputismo exagerado… y toda la retahíla.

Cuando todo alrededor es nihilismo o hijoputismo, puedes hacer dos cosas: o ser el rey, o bajarte de este tren… y yo me bajo. Me bajo porque el sexo puedo obtenerlo con y sin amor; porque un hijo prefiero tenerlo con una amiga, que con una persona que machaque mi libertad, que la amistad y complicidad ya me la dan mis amigos, que el amor es algo que ya tengo en mi vida y es amor verdadero, porque ya amo: a mi familia, a mis amigos, a mi gato, a las relaciones que tengo o he tenido en mi vida y sí… muchas no me quisieron, pero yo sí a ellas, así que puedo hablar de amor. Yo sí tengo y he tenido la experiencia del amor en mi vida. No voy con prisas genéticas, con ansias reproductivas o de estatus a la caza y captura de “la señora Duquesa”. Cuando conozco a una tía, lo reconozco: la pongo a prueba, la observo, me fijo más en sus defectos que en virtudes. Me limito a observar, a compartir la magia verdadera de los momentos que vivimos juntos, con la certeza de que son actos verdaderos, sinceros y que cuentan. Esto es lo que he aprendido de las mujeres ¿Alguna queja señora? Sí, sí… la del fondo. No ¿verdad? Me lo parecía…

El amor verdadero tiene más que ver con ese anciano que espera paciente en la cola del supermercado, mientras su anciana mujer vuelve a casa a descansar. Tiene que ver con cambiar pañales, con no pegar ojo durante noches y noches, con enfermedades, con llevar al niño a urgencias porque se ha roto los dientes haciendo el mono, con rulos por las mañanas, pijamas de franela, con pruebas médicas, con sinsabores, con ver envejecer a tu pareja mientras tu envejeces también, con horarios, con sacrificios… Lo de follar como conejos en el Caribe mientras te pones ciego a mojitos, dura lo que dura, pero el amor verdadero no es eso.

Claro, una sociedad hedonista, no puede concebir unas relaciones que no sean puro placer, así que lo mejor será poner los cuernazos, o divorciarse por la vía Express. Claro que si ni siquiera nos hemos casado o comprometido la cosa es más fácil; unas maletas por aquí otras por allá. La palabra sacrificio no parece casar bien con la idea de pareja ¿Qué falla en todo esto? ¿En qué falló el novio de la historia? ¿Tal vez debió prohibir a su novia correrse una juerga en su despedida? Como dice la moña canción, no se pueden poner diques al mar… ella tarde o temprano la iba a liar parda… Pero no. No falló ese día, ni esa semana, ni ese mes, ni el día que se comprometió. Se equivocó desde el principio. [continúa en parte II]

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. También puedes descargar nuestros e-books gratuitos.
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