DON “LO QUE TÚ QUIERAS” UN CLASICAZO, por EL DUQUE

Esa era sin duda tu noche. Te habías puesto esos calzoncillos que hacen que aparente más de lo que eres; te habías rociado cien veces en un perfume tan caro que vas a estar pagándolo hasta el día del juicio; te habías echado AXE, depilado a conciencia aún a riesgo de arrancarte partes importantes de tu anatomía, te peinaste untándote el pelo en litros de gomina… y reservaste en ese restaurante tan cuco al que sueles llevar a tus conquistas primeras citas de meetic. Esa noche tocaba, esa noche follabas, y así lo acreditaba la caja de condones aún con celofán que guardas proceloso en tu cajón. Pero no, esa noche tampoco tocaba y acabas volviendo solito a tu casa y con una importante misión consoladora entre tus manos. ¿Qué ha ido mal? Repites en alto ante el espejo ¿Será por esta espinilla?

Vayamos por partes. Lo primero que debes aprender es a no dar nada por hecho en lo concerniente a mujeres… y siento mucho si sueno machista (¡ja ja ja!). Nada más lejos de la realidad, pero aquí ya sabes que llamamos a las cosas por su nombre. Lo cierto es que las mujeres son emocionales y por ende, imprevisibles por naturaleza por lo que sospecho que ni ellas mismas saben como acabará esa noche… y si lo saben, es que salen a follar, o todo lo contrario; lo que para ti es malo o al menos no conveniente. No dando nada por supuesto, las cosas que han podido salirle mal a nuestro don Juan Calzones, son tantas y tantas que este artículo esta condenado a ser otra paja mental más de tantas, como solemos hacer en este escenario; pero no por ello dejaremos de exponer las causas más frecuentes, que hacen que nuestro colega, se la acabe cascando con el tuporno.tv, denegando la capacidad reproductiva de millones de espermatozoides, que se escapán por el retrete en el mejor de los casos.

Lo primero que debió preguntarse nuestro amigo es si realmente esta noche tiene una cita de verdad o una party happy happy, o una reunión con una amiga, o una reunión de negocios… o peor aún una especie de prueba de aptitud para ser el futuro marido de alguna tía de esas exigentes y selectivas que hay por el mundo, o sea... casi todas. Si ha quedado con una tía es importante que sea una cita, que sea principalmente de noche, en fin de semana, de día entre semana o domingo, no es una cita... es una amigable quedada dominical. Una vez fijado el plan se suelen producir dos errores principales nada más empezar… son los típicos errores de Don Loquetuquieras o el de Don Loquetudigas.

Veamos de nuevo a nuestro amigo en acción: a eso de las 20:00H cuando nuestro amigo se ha depilado los huevos por quinta vez, le suena el móvil; es un sms de ella diciendo: “Uff me he dormido y no voy a llegar a la hora. ¿Qué te parece si quedamos a las 22:00H por mi barrio y tomamos algo por aquí?”. Don Loquetuquieras contesta de inmediato: “ok, allí estaré”… ¡Guay! ¿Que puede ir mal?”. En realidad ya han ido bastantes cosas mal. La reserva que tenías se acaba de ir a tomar por culo; por otro lado es muy probable que la tía te haya hecho un test como la copa de un pino y te lo acabas de comer con patatas. Te acabas de amoldar 100% a ella, has variado tu rumbo, te has salido de tu plan y a parte, se te ha notado que pierdes tanto el culo por quedar con ella, que te adaptas a lo que sea… así el resultado final es: nuestro amigo cascándoselas de dos en dos como los danoninos.

¿Qué haría un tío de pelo en pecho y roña en las rodillas? ¿Un tío de verdad con polla? Pues según el grado de caballerosidad, puede contestar alguna de estas dos cosas: “No me convence tu plan, si no puedes quedar lo dejamos para otro día… no te preocupes” o “Sigo prefiriendo mi plan. Si quieres paso a recogerte con el coche y vamos dónde teníamos pensado…” Bien, el otro fallón es Don Loquetudigas. Éste no tiene ni puta idea de dónde ir, donde cenar, dónde tomar una copa, etc. Simplemente se la suda por lo que prefiere delegar esa responsabilidad en ella… ¡Uffffffffff! eso es de bofetada gorda ¿ella con responsabilidad? Estás muerto.

Primero de todo; la harás sentirse extrañamente incómoda. Le acabas de dar el peso de la situación sin comerlo ni beberlo. Su parte masculina acepta el reto y disfruta de ese estatus; su lado femenino se retuerce… ¿Adivinas a quién te tienes que follar? Me temo que a su parte femenina; esa que acabas de joder en el mal sentido. Has activado su “modus masculino” por lo que el liderazgo no lo va a dejar ni a tiros y acabará la velada con eso de podemos ser amigos.

Bueno, supongamos que nuestro amigo si ha hecho bien esta parte, y llega a la cita radiante y feliz. Aún puede cagarla, de muchas formas. Nuestro amigo llega a la cita y se comporta como un caballero, toda corrección, buenos modales, atenciones, nada de violentarla, de hecho no le lleva la contraria por miedo a cagarla. Nuevamente la cosa acaba en casita solito. No ha habido polaridad, no ha habido atracción. Nada de nada. Toda la conversación ha estado en “modus lógico” cuando en realidad ella es emoción: ella es una ola (como la de la Jurado). Así que has de provocar una pequeña tempestad en su mundo interior. Debiste hacerla un cumplido mucho más picante, o contradecirla con sentido del humor, o descojonarte un poco de ella; debiste llevar tú la iniciativa de todo, y proponerlo con firmeza (más que propuestas, órdenes o comandos), escandalizarla, parecerla un caradura… en cualquier caso: más vale pasarse de frenada que quedarse corto. Otro error frecuente es…


¿PRETENDER IMPRESIONARLA?

Hacerlo todo para impresionarla; tratarla como a la princesita de los cuentos de hadas. Intentarlo demasiado es de necesitados. Recuerda eres un tío que tiene 100 citas como esa todas las semanas ¿no es así? Pues bienvenido al club.

Sigamos con nuestro amiguito. Si ha ido bien paso por paso, estará ya cerca del logro definitivo, pero la movida es que tendrá que ir a por ello y tendrá que cogerlo. En principio, nadie se lo va a poner en bandeja de plata fina. Nadie le va a dar el polvo hecho. Se lo tendrá que coger él mismo, dando, por otra parte una oportunidad a la coartada de ella. Verás, esto funciona así:

De momento, la mujer se rebate en su interior entre dos o tres mujeres distintas (el hombre también pero ese es otro tema...); lo principal que debes saber es que tu responsabilidad y has oído bien RESPONSABILIDAD: será salvaguardar tanto el buen nombre de la chiquilla como también su propia paz interior. Aunque te suene a una coña marinera y te den ganas de reírte, trata de jugar hasta el final al juego de “todo sucedió de repente”…todo sucedió, nada fue premeditado y por otra parte no olvides que nunca y digo nunca de nunca le pases la responsabilidad del sexo a ella.

Si quieres llegar esa noche lejos házselo saber y mejor si es a través de los actos mejor que de las palabras. Si la cosa se caldea lo sufriente, no tendrás que usar ninguna excusa para ir a tu casa. Ella subirá encantada y probablemente no llegareis a la cama. Pero como he dicho, tú diriges la nave, tu propones, tu llevas la iniciativa y la responsabilidad, así que la mejor noticia que puedes tener, es que ella vaya en automática; pues en ese punto no hará razonamientos lógicos, no te juzgará, ni se sentirá culpable. En este punto resulta clave que entiendas una cosa. Cuanto mejor hayas acarreado con ese papel de responsable, líder y director de la velada, para ella será más fácil abandonarse, relajarse y llegar hasta el final. Será como: "Ah, que me lleva a este sitio y resulta estar genial, Ahhh… que ahora vamos a este otro, ah, que ahora me hace reír, Ahh… que me lleva en coche sana y salva hasta su casa... Ah, mira qué previsor, con un condón bajo la almohada..."

Bueno, pues si nuestro amigo llega hasta aquí y no la caga en su propia casa… en principio ya si que todo debería salir rodado… o no, porque nunca controlas todas las variables que ella maneja. Ni te lo quieras plantear además. Es precisamente por eso por lo que se te queda cara de gilipollas cuando una interacción sale mal, y no solo te hablo de una primera cita. Imaginemos que nuestro amigo ha triunfado esta noche y la siguiente, y la siguiente de la siguiente, etc. Lleva como un mes saliendo con ella y de repente ¡ZASSSSSS! Ella empieza a no querer quedar, a dar aplazamientos, cuando el colega se quiere dar cuenta, ella desaparece…


¿QUÉ COÑO HA IDO MAL?

Se preguntará él ¡Uff! pueden ser tantas cosas, que no caben en cuatro tomos. No olvides que el 90% de las relaciones de hoy en día son relaciones basura. Sí, he dicho el 90% ¿qué pasa? Porque me da que después los que comenten, si alguien se digna a comentar, casualmente van a ser el conjunto excepcional que lo borda a escala nacional. No te protejas tanto el ego anda… y escucha, que si te hablo así es por algo. Relaciones Nihilistas, el fast food del amor, relaciones del “a ver qué me dan y cuánto saco”. Así que pueden salir muchas cosas regular. Entre las más frecuentes citaría las siguientes:

ELLA HA CONOCIDO A OTRO QUE LE GUSTA MÁS: Ahhhh, que te creías que salía contigo en exclusiva… ¿exclusi… que? ¡¡¡brongggg!!! Dudo mucho que ninguna mujer sexualmente activa de hoy en día, salga de verdad en exclusiva con un tío, hasta por lo menos, los dos primeros meses de relación (por poner un plazo, no te lo tomes como una ley que ya nos conocemos). Entonces es cuando piensa si seguir o rotar. El otro, no tiene porque ser el archiconocido y colega nuestro “el de la moto”, y es más… Tú ni si quiera tienes que ser un pagafantas, o un Don Loquetudigas. A lo mejor solamente se trata de sangre nueva contra el aburrimiento, o que le da la gana y punto. No merece la pena darle demasiadas vueltas.

TE HAS DEVALUADO EN EL MERCADO: una noche después de que la dejaras en casa con el beso de buenas noches y la polla en el bolsillo, ella se metió en el meetic y ha podido conocer a otro al que percibe con más valor, aunque no lo tenga. Hazme el favor de dejar de tomarte estas cosas como algo personal. Sí jode y mucho, pero es que el mercado funciona así. Puede ser que tú hayas perdido valor en alguna de sus múltiples variantes: pérdida de la iniciativa o liderazgo, sumisión a ella, aceptar daños a la autoestima, descontrolarte emocionalmente, asumir roles femeninos (el peor de todos es éste). Es decir pasar a ser la tía de la relación: "es que yo quiero una relación; a dónde vas? tengo celos; ya no me llamas tanto….”. Mi experiencia me dice que esto ultimo es fatal… nunca confundas romance con ser una tía.

Verás: todos tenemos una parte masculina y otra femenina. Y es “sanísimo” tener una “parte femenina saludable” y desarrollada (¡ja ja ja ja! me rio hasta yo al decirlo), pero hazte el favor de usar esa parte llamémosla débil con tus amigos. Débil para ti, claro… ella es la que usa constantemente, pero tú no puedes permitirte ese lujo. Puedes sacarla en tu curro, en las artes, en la escritura, la poesía… pero no en la pareja. Si lo haces, estás muerto. En la pareja trata de ser masculinidad esencial. También puede que simplemente ella tenga ganas de seguir en mercado y tú demasiadas de cerrarla al mercado, con lo que ella querrá cada vez más mercado. Son solo ejemplos. Solo me resta decirte que no te comas demasiado el tarro ni atasques en una historia fallida: aprende si has errado y no aprendas si no has errado, el problema si es que lo hay, también puede ser suyo.

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