YA QUE ESTAMOS… ¡DE PERDIDOS AL RÍO!

¿Qué hacemos? ¿empiezas tú o empiezo yo? No te preocupes, aunque estoy algo nervioso, empezaré yo. Nadie nos ve, aquí estamos seguros y aunque alguien nos descubra, acepto toda la culpa. Puedes decirle que no pudiste evitarlo, que yo te convencí, que llegaste tarde porque te encontraste con un viejo amigo, señalándome a mí. Te lo juro preciosa, digan lo que digan, esto no puede estar mal… más bien todo lo contrario. Imagínate por un momento que nos hubiésemos conocido en otro momento, en otro lugar ¿Quién podría juzgarnos? ¿Quién se atreve a juzgarnos ahora? Aquí no hay nadie, solamente estamos tú y yo, unas copas de vino y un cenicero vacío. Te lo confieso princesa, llevaba mucho tiempo pensando en ello, y parecía que siempre tenía que pasar algo para que no pudiéramos encontrarnos, como tú y yo queríamos. Siempre con gente de por medio, siempre con trabajo, con cansancio, con falta de sueño… Ahora no tenemos excusa que valga. A veces lo veía en tu mirada, aunque no estaba seguro si eran imaginaciones mías, por mis ganas y deseo, que podían estar jugando a la traición de una correspondencia cordial y amistosa… ¿qué pensabas en esos momentos preciosa? Dime que sí o que no, según te convenga. Aunque sea mentira lo aceptaré, solo si tú me lo dices, porque lo importante, es que ahora solamente estamos tú y yo, y ya que estamos…

¡De perdidos al río! Vaya… parece una oferta tentadora la del colega ¿eh? Y bueno ¿qué más puedo decir? Piensa mal y acertarás, este axioma nunca falla. Obviando que todo lo que ofrece placer al cuerpo, la iglesia católica y los moralistas puritanos made in usa lo condenan, por la ley del jodido uno, jodidos todos, y del generalizar: si yo digo que no, todos tienen que decir que tampoco; yo me empezaría plantear la utilidad práctica de toda la normativa que pretende intervenir el mercado de las relaciones, para tratar de ordenar un SINDIOS que parece ser demasiado real. Hoy pego volantazo y me vengo arriba.

¡De perdidos al río! Argumentos a favor, es de lo que realmente te estoy hablando hoy. En una partida de póker, nunca sabes las cartas que te van a tocar, pero estás sentado a la mesa para jugar y ganar. Una vez reparten, tienes la posibilidad de cambiar algunas cartas para mejorar la mano que tienes, pero a grandes rasgos, desde que te las han dado ya sabes más o menos si te merece la pena descubrirlas. Yo creo, que ya que uno está sentado a la mesa, con una apuesta no descubrirlas… bien puede ser de tontos. Desde luego, no soy jugador profesional, pero sé que si no cubro la apuesta y no enseño mis cartas, otro más listo y que sepa aparentar una buena jugada, yendo de farol, cuando en realidad no tiene nada, puede ganar porque los demás se hayan acobardado.

¡De perdidos al río! Estaba pensando hace un rato, en todas las personas que a lo largo de mi vida, me han aconsejado de forma conservadora. Te hablo de buenos amigos en su inmensa mayoría, que bien intencionadamente me decían a grandes rasgos -haz lo mismo que yo, que a mí me funciona-. Vale colega, te funciona a ti ¿para qué? ¿para estar hipotecado hasta las cejas? ¿para no volverte a tomar una copa en tu vida con los amigos? ¿para pedirle permiso a tu pareja cada vez que quieras ver a un colega o hacer algo por tu cuenta? Te recuerdo que ella se fue de despedida de soltera el jueves pasado ¿te pidió ella permiso? Eres un calzonazos, que lo sepas.

¡De perdidos al río! ¿Y por qué no? Te hago esa pregunta. Al igual que muchas veces pretendo que te cuestiones el por qué haces las cosas que se supone deberías hacer, hoy te pregunto ¿por qué no? Piensa mal, sí… hazlo por favor. Quiero que pienses en los trenes que hayas podido perder, experiencias con las que se supone que has podido aprender algo. A día de hoy ¿actuarias de la misma forma? Valga la redundancia, que si esa experiencia es por ejemplo un SÍ QUIERO, lo más probable es que te justifiques una y otra vez, aunque cada vez que veas a la vecina en el ascensor, le arrancarías la ropa. Piensa por un momento, si a ella también le apeteciera que se la arrancaras para echar un polvo salvaje y no hubiera nadie mirando. Lo que pasa en el ascensor con la vecina, se queda en el ascensor ¿qué me dices? ¿qué harías? No creo que sea una fantasía sexual irrealizable, ni mucho menos.

¡De perdidos al río! No sé por qué a veces nos negamos las endorfinas, que además son gratis y nos hacen más felices. Como siempre, esto va también para mi, el último de los mindundis. Te voy a hacer una pregunta chorra ¿OK? No sé si habrás estado alguna vez en una playa nudista. ¿Eres de los que en una playa nudista se queda con el bañador o se lo quita? Si te quedas con el bañador puesto ¿por qué lo haces? Para eso vete a otra playa ¿no? A una que no sea nudista. Y si vas… pues digo yo, quédate en pelotas, que para eso vas a una playa nudista. Creo que es una cuestión de saber dónde estás. Ahora, si vas a una playa nudista, te quedas con el bañador puesto y te dedicas a reprobar a todo aquel o aquella que está en pelotas… ¿no te das cuenta que el que sobra allí eres tú?

¡De perdidos al río! Te recomiendo que le hagas caso solamente a quien te de consejos que incluyan varias opciones y no solamente un camino único. Y si no te propone varias opciones, que al menos te de qué pensar, sin regalarte la respuesta única e irrepetible, que no te quite la responsabilidad de hacer o dejar de hacer. Piensa que quien te aconseja, lo está haciendo siempre desde sus propias limitaciones, o desde sus opciones. La experiencia me dice que quien te da un consejo conservador, orientado a no perder, siempre y digo siempre, está proyectando sus carencias y sus miedos en sus palabras, aquellas que te regala para “que te vayan las cosas mejor”… ¿mejor? Perdón, quería decir para que te vayan las cosas como le van a él. Porque más que querer tu bien, se está justificando.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo.
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