¡SE TE VE EL PRECIO!

¡Tan contento que vas a estar con tu camisa nueva! como un niño pequeño… Se acerca el buen tiempo y ya se puede salir sin abrigo, empiezan a ponerse las terrazas intratables, cada vez es más difícil sentarse porque cada vez hay más gente, quitan los calefactores y a cada día que pasa, da más pereza ponerse el jersey, e incluso el abrigo por la mañana… ya prácticamente descartado de aquí a septiembre a excepción de alguna noche que llueva, o baje un poco la temperatura ¿Sábado noche? Por ejemplo... En este país tiene que llover cuando la gente tiene que disfrutar de su tiempo ¿es que siempre tiene que pasar algo? A veces pienso que está hecho a posta. Por la tarde, dan ganas de salir corriendo del trabajo directamente a por cañas, todavía hay luz, todavía se puede vivir un poco más. Hay que comprarse ropa nueva, tres o cuatro camisas para el buen tiempo… para ir a juego con las chavalas que ya lucen escotazo y tirantes ¡Ay qué bien!

El topicazo que rima con escotazo, y que viene a continuación… igual no hace gracia, pero es muy pero que muy gráfico: Te pones la camisa nueva para salir el sábado, como no podría ser de otra manera. Te miras al espejo, te gustas… y por unos diez segundos de verdad te crees que vas a pillar cacho. Con toda la inocencia del mundo, eso sí… ¡incauto! Sales a la calle y –¿Cómo? ¿me he puesto AXE a caso? A ver si va a ser verdad…- vas por la calle y debe ser que tienes más moral que el Alcoyano y se te nota, las tías te miran; te metes en el metro… y las tías te miran, te das la vuelta y las pillas ¿mirando desde atrás? O sea, lo que tú harías si vieras a una tía buena cuando pasa –Pues va a ser verdad que entre el AXE y la camisita blanca veraniega…- piensas para ti. Has quedado con tus amigos en el garito, estás entrando por la puerta y levantando el dedo para ordenar “el primer peloti”. La camarera se te queda mirando, resopla, lo flipas… eres el puto amo, mejor dicho: te crees el puto amo.

Te pones a hablar con tu amigo Sebas, que no hace aprecio, claro, es un tío: él no sabe apreciar ni el AXE, ni la camisa nueva. Empiezas a hablar de fútbol y a quejarte del Atlético de Madrid, porque claro, eres del Atlético (no podría ser de otra manera). Ves que cerca hay dos chicas que te están mirando, mientras estás de cháchara con tu amigo, y hay una que no te quita ojo de encima. Quitas la mirada, ella la quita… La vuelves a mirar, y la vuelves a pillar mirándote. Pones cara de machote, sacas pecho, levantas el cubata en señal de… ¿triunfo? ¿brindis? Dirigiéndole fijamente una sonrisa. Ella sonríe y… ¿se acerca?

Ya está –NO VUELVO A SALIR DE CASA SIN ECHARME AXE- piensas, ahora entiendes por qué cuesta más que el resto de los desodorantes ¿cómo no te habías percatado antes de su poder seductor? ¿cómo no te habías comprado antes una camisa chula? Esto ya está hecho. La chica viene con una sonrisa de oreja a oreja: tú crees que vas a pillar cacho; la chica se planta delante de ti y te choca la copa: tú sigues creyendo que eres un sex symbol y que hoy follas. La chica te dice –Hola, no sé si te has dado cuenta, pero… ¡se te ve el precio de la camisa!- mientras te coge la etiqueta que va colgando, muy, pero que muy aparentemente. Otra vez te quedas con cara de gilipollas, como siempre.

Pues sí colega, se te ve el precio de lejos… y normalmente, suele estar por los suelos, estás de oferta. ¿Te gustan las certezas? Te voy a dar una: UNA MUJER SIEMPRE VA A DESEAR EN PRIMER LUGAR A ALGUIEN QUE PAREZCA FUERA DE SU ALCANCE. Es su fantasía, su romanticismo… Va a suspirar por todo aquel que vea inaccesible, caro de conseguir, y que parezca estar fuera de su escala habitual en positivo. Cualquier tipo ligeramente guay, antes que el que le lleva los libros y va con gafas de pasta. A veces, con que el individuo sea raro o diferente, basta… que también existen las mujeres frikis ¿o qué te creías? ¿que no? Pues sí hijo, si… y también son complicadas a su manera, pero son más fáciles de querer que “las perfectas” (las frikis no tocan tanto los cojones).

Darle facilidades a una mujer que te atrae para que te conozca lo extremadamente “buena persona” que eres, es enseñarle la etiqueta del precio en las rebajas de enero… es casi como mendigar. Haz que invierta desde el principio, y cuando digo desde el principio hablo desde el minuto uno. Suena dicho como a la defensiva ¿verdad? Créeme que no es sano, no es que te lo esté recomendando... es que probablemente después de leer esto, y sin que yo te lo diga, será la actitud que adoptes ¿por qué? Pues porque sería lo normal, si no estás acostumbrado a arrancar la etiqueta del precio de la camisa justo después de comprarla, un comportamiento de no entrar en competencia no te va a salir a la primera, ni a la segunda. Si no se entra, no se entra... si nadie demanda tu producto, o sea tú mismo, quizás no exista demanda y te comas los mocos ¿sabrías asumir eso? Supongo que no, es algo difícil de comulgar; pero también puede pasar. En este sentido no te quiero engañar, no hay magia por ninguna parte. Lo hemos dicho mil veces: o se gusta, o no se gusta; se puede mejorar o empeorar, pero uno siempre es la misma persona.

¿Qué te supone una camisa nueva en esta metáfora? Una camisa nueva es algo ajeno a ti, que incorporas a tu comportamiento, para parecer más atractivo. ¿Qué sería la etiqueta del precio de la que todas las tías se percatan menos tú? El hecho de que tratas de fingir llevar algo con naturalidad, a lo que no estás acostumbrado. Ropa nueva... nada más, que te has puesto con ansia de lucirla. Entiendo que tengas prisa por triunfar, pero esto no funciona así en el mercado de las relaciones. En cuanto se te ve el precio colgando, ya se sabe lo que hay que invertir para tenerte colgado en el armario de los "Hoy no sé a qué tío ponerme". Quiero que entiendas algo: no se trata si quiera de ocultar el precio, quien ve un polo de Carolina Herrera, aunque no lleve el precio colgando, sabe que de 50 € no baja ¿me pillas? Se trata de que lo que lleves puesto, te guste a ti primero, lo hayas comprado porque te guste a ti y no para que le guste a las que miran. Se trata de que te gustes tú. Para que lo entiendas hablando de mercado: si ni tú mismo te comprarías tal cual ¿a quién vas a pretender convencer para que te compre? Si no te gusta tu propio producto, o sea tú mismo, acabarás regalándolo a la primera que pase para que se lo lleve.

Es como quien te regala una prenda que no te gusta, y a la primera que puedes, te deshaces del regalo horrible, o dándoselo a otra persona, o tirándolo porque no hay dios que se ponga esa camisa en su sano juicio. Te voy a preguntar si te gustas con lo que llevas puesto ahora, si no es así... es difícil salir del apartado saldos. ¿Sabes que nos pasa a los tíos? ¿Cuál es nuestro problema? Que no nos creemos realmente que tenemos un valor real, porque siempre estamos comparando y compitiendo, y ponemos nuestro valor en baremos ajenos de comparación con otros tíos o con la respuesta que recibimos de las mujeres que nos atraen; y se nos puede olvidar que UNA COSA ES EL VALOR REAL, Y OTRA MUY DIFERENTE EL PRECIO DE MERCADO. En el día a día, creemos que son lo mismo, pero no es así.

Quiero que seas consciente de tu valor real, y que dejes el precio de mercado a un lado, porque simplemente no depende de ti. Es cuestión de una oferta y una demanda, mucho más global, y que te puede pillar en medio o no. No quieras vender un producto del que no estás convencido realmente, porque no lo vas a conseguir: CONOCE EL PRODUCTO, CONÓCETE A TI, y una vez que sepas cuáles son sus prestaciones: tus cualidades, valores y deseos y realmente sepas lo que estás vendiendo, podrás convencer, pero porque tú ya lo estás primero de ti mismo.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo.
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