EL ÚLTIMO HOMBRE

Esto bien podría ser el argumento de una película porno: el último hombre sobre la faz de la tierra, después de un apocalipsis improvisado, queda aislado en una isla desierta rodeado de tías, que están dispuestas a matarse por conseguir echar un polvo con él para que las insemine a la vieja usanza. Un caso muy parecido a esta fantasía sexual masculina, es el de los boys en una despedida de soltera, en el que al final de los shows, aparte de durante, las mujeres hacen cola en las puertas de los baños y camerinos para que dichos profesionales del espectáculo, las pongan a cuatro patas, independientemente si hay condón de por medio, relación de pareja, novio, colega o lo que sea ¿sabías eso? Todos estos “pequeños detalles” se quedan fuera cuando un grupo de amigas van a un boys y pasa a decirse aquello de –lo que pasa en el boys, se queda en el boys-.

Es lo que tiene el efecto burbuja, sin desmerecer por supuesto los obvios atributos de estos bailarines, profesionales del espectáculo y también maldecidos por algún marido o novio, al que su primer hijo le salió negro como el tizón, o al revés: con pelo rubio y ojos azules siendo ella y el castaño oscuro y ojos marrones. Sucesos que no encajan con las leyes de Mendel (si, justo esas que se estudian en el colegio)… A fin de cuentas, genética básica. La verdad es que eso de ser el único, el último, el bien escaso al que todas aspiran pinta bien ¿verdad? Ser deseado hasta el punto de ver como ellas hacen cola y aporrean la puerta del camerino de dicho boy, después del show, para la que va antes termine rapidito… ¡que hay más amigas esperando! es un ejemplo bastante gráfico ¿verdad? Y además real.

Una vez más, me iré a los extremos para que todo se entienda mejor. Este efecto burbuja, esta preselección más que obvia ¿puede obtenerse aplicando principios de seducción? Te gustaría que se pudiera ¿verdad? ¡pequeño cabroncete! O bien, puede resultar simplemente por pura logística, conveniencia y disponibilidad. En cristiano: estar en el momento adecuado en el lugar adecuado. De todas formas, si eres un tío muy bien plantado, no creo que tengas que inventarte nada, si lo eres lo eres. Si eres uno más del montón, tendrás que hacer malabarismos como todo hijo de vecino. Aparte de ser una fantasía propensa a la parodia, el hecho de ser el único debe tener sus obvias ventajas, al menos para la vida útil de este ficticio protagonista de algo parecido a una novela erótica.

Según lo expuesto por El Duque en la serie RELACIONES NIHILISTAS, una consecuencia cierta, real y palpable de un mercado femenino exigente, es que vayan quedando cada vez menos hombres de alta gama disponibles, con los que todas quieren estar y quedarse en exclusiva, y una alta cuota de hombres del montón con más o menos posibilidades, seguida por otra cuota residual de hombres que podríamos llamar de muy baja gama. Es algo estadístico, una campana de Gauss ordinaria, de forma que con el paso del tiempo y las generaciones, cada vez sea mejor el producto habitual o del montón, y los extremos (porcentajes menores) cada vez más extremos, o sea: hombres gama de luxe, en contraste con hombres de muy baja calidad que duermen muy mal por las noches. ¿Te resulta cruel? Pues ve aceptando esto, porque es la realidad reducida a los genes… y a ella le basta con ponerse de oferta horizontal para no perder su turno. No lo digo yo, lo dice la propia evolución. A ver… la del fondo, que no se la oye bien ¿cómo? ¿machista dice usted señora? ¿la naturaleza es machista? Más bien creo que no.

Ahora voy a decir una parida de las mías ¿Deberíamos elevar el precio de nuestro semen y dejar de tirarlo por el WC? No creo que esto fuese realmente eficaz, ya que siempre habría alguno o varios que lo acabaran regalando, así que olvídalo mejor. La cuestión es que no creo que seamos plenamente conscientes como hombres, que sin XY no hay negocio. Así de simple. Si eres hombre tienes que reclamar la calidad del producto que te mereces, ni más ni menos que eso ¿te resulta difícil reclamar? Tampoco hace falta que lo hagas constantemente, solamente has de tomar conciencia real de lo que eres, de quién eres y qué puedes hacer. Lo jodido de todo esto, socialmente hablando… es que muchos se quedarán por el camino, y directamente desaparecerán de las cuotas, porque no habrá generaciones posteriores que porten sus genes.

El único, el último hombre, esta imagen creo que refleja muy bien el concepto de hombre deseado frente a una mujer. Cuando en las comedias románticas el oportuno galanzuelo se quiere ligar a la chica y ella le dice aquello de –Ni aunque fueras el último hombre sobre la tierra- nos podemos reír todos a gusto, y si… he dicho todos, no todas. Si esa hipotética y muy poco probable situación se diese de verdad, las colas frente al camerino de los boys se iban a quedar cortas, en comparación a la demanda a la que se vería sometido cualquier tipo de tío, pongamos por ejemplo un Woody Allen o un Santiago Segura. Eso sí, antes de ponerse a la cola, te aseguro que cada una de ellas se aseguraría personal y completamente de que en efecto, no hay otro ejemplar mejor al que recurrir: eso es algo que les viene de serie en los genes.

Por el momento es más factible que te metas a boy, a torero o a futbolista, si quieres crear esta sensación en una mujer, porque lo de la catástrofe a nivel mundial, que te deje a ti solo rodeado de tías en pelotas en una isla… no lo veo muy probable. Por el momento, toma conciencia de lo que eres, y no regales nada por lo que puedas cobrar. La cuestión es si el precio que te pones, corresponde con la realidad del producto. Plantéate estas mismas dudas, con respecto a ella, no lo dudes un solo momento. Como diría mi abuelo, cuyo éxito evolutivo es indudable a día de hoy –Esa señorita es muy guapa, pero antes de proponerle tus sanas intenciones, pregúntale ¿qué sabe hacer?-

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