EL MIEDO II: ¿TIENES MIEDO AL COMPROMISO? PUES... ¡MADURA!

Modelo: Arcángel
Retoque: Vicky Enríquez

Seguimos dando miedo ¿eh? Antes de nada, quiero decirte que a pesar de lo que te voy a comunicar, debo ser el individuo con más miedo… ¡si miedo! al compromiso que exista sobre la faz de la tierra, más inerte, inapetente y apático en este sentido, solamente comparable al que pueda tener a día de hoy una soltera entre 25-30 años. Joder… ¿me estoy comparando en miedo al compromiso con una tía? Pues la verdad es que sí. Tal y como veo el mercado ahora mismo, no me sale otra cosa, esa es mi verdad. A pesar de admitir el padecerlo en primera persona, este miedo al compromiso no es nada infrecuente. Y como suele pasar, mal de muchos, consuelo de tontos… que lo tenga más gente al igual que yo, no quiere decir que sea algo bueno. Ni bueno ni malo, es un síntoma de algo que subyace en lo más profundo de la persona. Tengo que reconocer también y decírtelo en voz alta, que es el cáncer que padecen las relaciones hoy en día. Y ¡ojo al dato! que no te estoy hablando ni del contrato de matrimonio, ni de una hipoteca… ni si quiera de tener hijos o no tenerlos, a pesar de que en pocos años haya que “adoptar forzosamente” niños de China, porque nuestras amadas mujeres crean que parir las resta libertad y derechos. Por cierto, que yo sepa, el hecho de tener hijos sigue siendo competencia de dos: hombre y mujer, pese a quien pese.

Bueno, el compromiso… ¡ese gran desconocido! ¿por qué digo que las relaciones actuales padecen este cáncer de miedo al compromiso? Es simple, se piensa más en el individuo que en el conjunto, en la libertad individual que en construir y crear, vivimos para nosotros mismos y no queremos perder un atisbo de libertad, o de los teóricos derechos que nos hacen más libres. Estos derechos están diseñados por feministas que no han visto un pene en su vida, y aprobados por políticos, cuyo asiento está hipotecado al apoyo de múltiples minorías no silenciosas, que en conjunto, pretender hacer más ruido que una inmensa mayoría. En resumen, tenemos tantos derechos y libertades de pancarta, que no sabemos ni qué hacer con ellos. En realidad, creemos que si nos comprometemos con alguien, estamos perdiendo libertad, explicado de una forma muy simple y básica.

Este miedo, es algo bastante más profundo de lo que parece, porque viene de dentro, y mientras los que lo padecemos con más o menos gravedad, queremos perderlo para poder disfrutar de una relación auténtica, los que lo provocan se frotan las manos porque se van a hartar de vender píldoras post-coitales y tests de embarazo, que te dicen exactamente cuándo te has quedado embarazada, para que estés segura de si el hijo es de tu novio, o del boy al que te follaste en la despedida de soltera de tu prima, o de tu marido, o del cartero. ¿Para cuándo este mismo avance para cerciorar la paternidad? Entiendo que los derechos y libertades son para todos y todas ¿no? Eso sería lo grande, justo y equitativo… pero es mentira. Un apunte para tocarte los cojones un poquito solo querido colega: es muy difícil que un condón se rompa o falle, en serio, están testados con un riguroso control de calidad. Piensa ahora si tuvieras un encuentro sexual desenfrenado y espontáneo ¿Pararías a ponerte un condón? ¿No te da qué pensar? Pues piensa, que es gratis.

Alguna vez lo he comentado en este círculo, egoístamente lo único que podría vincularme a una mujer es un hijo. Y no te digo que no la quiera, y no te digo que esté enamorado de ella, y no te hablo ni de sentimientos ni emociones… Te hablo de hechos ¿OK? Las emociones se disfrutan mientras duran, mientras que los hechos perduran por siempre y se construye sobre los mismos. El resto de posibles grados o relaciones que uno pueda tener con una mujer serán siempre mucho menos sólidos o auténticos, que este tipo de unión; que ni si quiera tiene que implicar que un hombre y una mujer se amen. Para ser padre y madre solamente hay que hacer una cosa. Esto del compromiso no tiene que ver con el amor. Absolutamente nada de lo que te estoy contando en mi speech tiene que ver con el amor. ¿Sabes por qué? Porque nos han enseñado a creer que cuando uno siente emociones, siente amor, o siente lo que sea… esto es garantía de algo, pero también es mentira.

Precisamente muchas de las cosas con las que uno decide comprometerse, no le inspiran el más mínimo ensanchamiento del corazón emocionalmente hablando. Las hace porque debe y punto, las hace porque hay que hacerlas: trabajar, pagar el alquiler, pagar la academia de los niños, el dentista, levantarse todas las mañanas a las siete, ir al médico… ¿hay algo emocionante o atractivo en cada una de estas actuaciones? A mí no me lo parece, pero bueno… de todo hay en la viña del señor. Son cosas normales, que hay que hacer y ya está, no hay misterio. Podría decirse que son frecuentes, materiales, mundanas, obligadas y hasta impersonales, que haces a diario, una vez al mes o por sistema cada vez que hace falta. Son cosas que no te las planteas porque son obligadas y que no te cuestionas con las que estás comprometido hasta las cejas.

Dime ahora, si hablando de pareja, a día de hoy, sientes ese mismo compromiso con una persona del sexo contrario, o te planteas tener tantos o más miramientos con una relación personal, amistosa, sexual, lo que sea… Por eso te digo que las mariposas en el estómago están bien mientras duran, pero que a la larga… no te llevan a ninguna parte. Decir que una relación basada en sentimientos y emociones funciona a la perfección, es jugártela a que se te quede cara de gilipollas. Sé de sobra que puede sonar a cualquier cosa menos a romántico… que por cierto, he dejado de creer también en el romanticismo; pero para que algo funcione de verdad, solamente es necesario tener en cuenta esto tan simple y tan de Perogrullo con lo que termino por el momento: PARA QUE UNA RELACIÓN FUNCIONE DE VERDAD, LAS DOS PERSONAS HAN DE QUERER LO MISMO. Y si no es exactamente lo mismo, que se parezca en mayor medida.
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Post data: tampoco estaba hablando de atracción física, simplemente de tomar opciones convenientes e inteligentes. Eso sí que es compromiso. [continúa en parte III] Si te perdiste la primera parte.

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