EL DIVORCIO DE BARBIE Y KEN, por EL DUQUE

Nacemos inocentes, eso está claro. Nacemos como ordenadores vacios, dispuestos a que nos vayan instalando el software adecuado. Nacemos con curiosidad innata, con ganas de aprender, con el deseo y la capacidad de amar. Nacemos sin prejuicios y sin juzgarnos con dureza. Nacemos con un núcleo nuestro y solo nuestro, que nos distingue del resto de seres humanos, que es lo que nos hace ser quién somos.
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Por aquel entonces Barbie y Ken se conocieron y se enamoraron.

A los pocos días de nacer, nuestros padres empiezan a programarnos. Con toda su buena voluntad lo hacen lo mejor que pueden y nos van instalando primero el idioma; después nos instalan algo tan importante como el modelo afectivo. Esta más que demostrado que depende del afecto que se da al niño en sus primeros meses, el que este se convierta en un adulto dependiente, independiente, apático emocionalmente o apasionado y cariñoso. Más tarde comienzan a educarnos, muchas veces con acierto, pero otras veces, y a fin de “domarnos”, usando trucos manipulativos, castigos, dañándonos emocionalmente. Es entonces cuando empiezan a instalarnos también sus propios virus. Empiezan a instalarnos el miedo, la ausencia de asertividad.

Posteriormente a este proceso comenzamos a relacionarnos en sociedad. Cuanto más pequeños somos más puros somos, menos infectados estamos. Pero a fin de cuantas nuestros respectivos padres nos han estado inoculando virus por lo que tarde o temprano nos acabamos relacionando con otra gente infectada. Así las cosas empezamos a relacionarnos en sociedad y aprendemos a hacerlo desde el miedo y desde la necesidad de ser aceptados por el grupo. Para ello no dudamos en montarnos un papelón, un alter ego de pega que nos sirva en sociedad.
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En este punto, Barbie y Ken tienen más amigos y amigas y salen en pandilla.

La cosa se complica con los años, empezamos a tratar con chicas y al principio, ellas nos rechazan, y claro esta odiamos el rechazo. Tenemos la puta manía de tomarnos ese rechazo con algo personal y es por eso por lo que ese rechazo nos daña emocionalmente de forma cruenta. Así las cosas nos montamos otro alter ego, esta vez el alter ego para tratar con chicas. La vida continua y las ostias cada vez son más grandes. Se suceden los rechazos y se concatenan alguna que otra decepción sentimental. O ella no nos ama, o nosotros no la amamos o ella nos pone los cuernos o somos nosotros los infieles, o simplemente ella no se adapta a nuestras putas expectativas. Ella es ella, y no decide amoldarse a nuestro ideal, decide no ser una muñeca hinchable si no tener vida propia. O tal vez somos nosotros los que no nos convertimos en su muñeco hinchable con polla incluida en el lote moldeado a su gusto. El caso es que ni ellas ni nosotros parecemos conseguir el dorado prometido, que se nos ha grabado en el disco duro.

Aparte de estos dolores esta el complicado tema de la “lucha de sexos”. Hace ya unos añitos Arcángel y yo os presentamos en sociedad al nuevo Adán, pero a día de hoy creo que si bien acertamos plenamente al describir a este modelo masculino… nos dejamos mucho en el tintero sobre la nueva Eva. Las nuevas Evas... ¿existen? o deben de existir al menos como modelo, pero… poquísimas, o es que ¿no te has dado cuenta de que esto es cada vez más un puto SINDIOS?
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Ahora parece que Barbie está más ocupada en acumular complementos, comprarse un coche y cambiarse de vestido, que de irse de viaje con su novio Ken.

La mayoría de las Evas andan más despistadas que un pulpo en un garaje… Así las cosas ellas también han sido dañadas, puteadas, jodidas, por algún tío a su vez dañado, dolido o simplemente con miedo. Las educaron a la antigua pero enseguida vieron que eso no era no lo real ni lo más práctico. Para bien o para mal, ahora están en un mundo de hombres, luchando, amando y tratándose de igual a igual. Así las cosas siente miedo; y aparte siempre hay otras mujeres(por supuesto muy dañadas y con muchísimo miedo y resentimiento en su interior), que las inculca más miedo, y más resentimiento; las cuenta eso del techo de cristal, las dice que los hombres solo quieren follar, que no saben amar, que si se comportan “a la antigua” van a salir escaldadas… así que muchas deciden reaccionar ante este dolor emocional, ante este miedo inmenso… ¡¡¡a mordiscos!!!; como haría un animal herido. Así que comienzan a clonar comportamientos masculinos. Comienzan a follarse a todo lo que se mueve, a negarse a si mismas su instinto maternal, a rechazar el compromiso, a putear a los tíos en venganza por ese chico que tanto las daño en el instituto o en la carrera.
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Ken empieza a estar hasta los cojones de que Barbie siempre tenga algo mejor que hacer, porque la quiere, y no entiende que ella valore más las cosas, que su relación. No sabe a qué atenerse con Barbie, ella no sabe lo que quiere, pero dice que lo quiere todo.

Así, las relaciones se convierten en una lucha de poder, todo es puto poder. La mujer más guapa hace lo que quiere por que casi siempre tiene el poder de toda interacción. Hasta que se encuentra con un tío más guapo y con mejor trabajo o hasta que se encuentra con un tío con muchísimos recursos…o muchos cojones. Los tíos más listos o con, más recursos también suelen tener el poder hasta que se encuentran con una tía más guapa así que ala, relaciones de poder… partidas de póker que acaban cuando uno de los dos contrincantes se enamora, se pilla o simplemente “necesita más al otro”. Entonces, el poderoso se convierte en una suerte de suministrador de drogas y el otro en su adicto favorito… ¡y zas! Ya tenemos una relación de dependencia insana, con celos, gritos, manipulaciones…y eso en el mejor de los casos, por que hay también relaciones entre dos drogadictos… a eso se le llama codependencia, y acaba matando a ambos miembros de la pareja.
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A pesar de que ya no se quieren como el primer día Barbie y Ken deciden casarse, porque se supone que, ya va tocando ¿no?

Claro que las tornas pueden cambiar y el fuerte puede perder el empleo o enfermar o engordar… y entonces el otro seguramente rompa la relación o se líe con otra persona o... o… Uffffffffff ¡Qué negro lo he puesto todo! ¿no? Pues para bien o para mal. Esto es lo mayoritario, esto es lo más habitual. Hay estadísticamente muy pocas relaciones entre nuevos adanes y nuevas evas, que por ídem, sería la única clase de relación sana: igualitaria, isocéntrica, amable y perdurable en el tiempo. La única relación de amor verdadero y no del amor mierdero, utilitario, celoso, posesivo y enfermizo que predomina hoy en día.

¿Qué no me crees? Analiza cualquier pareja que conozcas y no, no vale esa parejita que acaba de empezar. ¿De verdad están los dos enamorados hasta las trancas? ¿Hablan siempre el uno del otro con respeto y admiración?; ¿son la misma persona delante de su pareja que cuando no esta presente?, ¿ninguno de los dos manipula al otro?; ¿ninguno de los dos prohíbe, coacciona o inhibe diversas actividades del otro, tipo…no salgas con tus amigos/as; no vayas al partido…???; ¿tienen celos?; ¿de verdad si a uno de los dos lo destinaran al Congo iría su pareja con ellos?
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Barbie dice que se va a Brasil con las amigas una semana, y Ken… se queda con cara de gilipollas porque la quiso llevar a París y Barbie le dijo que no podía.

Bueno, a lo que vamos: así las cosas tú tienes la potestad de elegir. De elegir si quieres este modelo de relación o prefieres el premio gordo de la relación perfectamente imperfecta. De la verdadera relación entre iguales, y entre iguales que se quieren, no que te puteen. Para empezar; tú mismo deberás de ser esa nuevo Adán; o al menos si lo prefieres en otro términos, curarte tus propias miserias, tu prejuicios, tu dependencia emocional (que casi todos tenemos en mayor o menor grado), deberás ocuparte de tu basura, y curarte tus propias heridas ahhh y lo más importante: quererte mucho.
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¿Qué hizo Ken? Se fue a Ibiza con los amigos, con esos que nunca fallan.

Después has de tener las pelotas de ser congruente, lo más posible (nadie es 100% congruente, no somos perfectos), de no juzgarte, de quererte sanamente a ti mismo. Debes también aceptar a los demás como son. Si, tal y como son, no como muñecos a tu imagen y semejanza (esto será más fácil cuando realmente te quieras a ti mismo), sin poner en ellos tus anhelos y expectativas, y asumiendo que tu eres el único responsable de tu felicidad.

El segundo paso es buscar a una tía sana, sana mentalmente, que hay dejado atrás la lucha de sexos, que haya superado sus diversos traumas, que haya limpiado su propia basura, que no “juegue”, que vaya con la verdad por bandera y que en definitiva y precisamente sepa amar. Aunque esto es mucho pedir, porque todas y todos jugamos. Entonces si podrás construir si lo deseas una relación sana y prospera, una relación de suma y suma; una relación gratificante y para disfrutar no para amargarse, perder la paz, establecerse obligaciones, manipularse, controlarse. ¿Sabes qué es lo que te digo? Que he visto pocas relaciones así, al menos hoy en día.
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En cuanto vuelve Barbie de Brasil y Ken de Ibiza, comienza la guerra de reproches. Barbie dice que necesita un tiempo de separación, porque en dos horas ha quedado con un mulato, mientras Ken en Ibiza ha hecho el hijoputa, pero contando que estaba con ella. Barbie… se ha pasado tres días sin poder cerrar las piernas en Salvador de Bahía y Ken, ha hecho el tonto con sus amigos acompañado de nuestro mejor amigo: el dolor de huevos.

La gran dificultad de esto que planteo estriba en lo jodido que es llevarlo a cabo. Primero porque da, casi seguro dolor de huevos, vamos… que siendo selectivo, exigente y no entrando al “juego”, se folla mucho menos. Que lo sepas, porque lo que planteo es no jugar. Que ella viene y ahora dice que si, luego que no, luego mangonea, luego no te manda un puto sms en dos meses para luego decirte que sí. ¡Que la den por saco!
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Ahora que se ha hartado del mulato, a Barbie le entra el mono y se siente sola, vuelve a llamar a Ken “a ver si lo sigue teniendo en cartera”.

A veces la solución cuando todo esta enmarañado y estas hasta las narices de juegos; es simplemente no jugar. Allá ella, allá su juego y el de los tíos que solo sueñan con metérsela… ¡que les den! Tú te quieres, te valoras, te respetas, no vas a jugar su puto juego, con sus putas reglas. Tu pones el juego que quieres que para es estas buscando el tipo de relación sana y normal que estas buscando. El premio es lograr precisamente lo que buscas; el precio… pues el precio de la congruencia. A corto plazo muchos amigos dejarán de serlo, no te follarás a muchas de las tías que te follabas antes, incluso pasarás épocas de castidad y celibato. También te digo que puede que te folles a tías que ni soñabas follarte antes, pues la congruencia es atractiva lo mires por donde lo mires.
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Bueno, Ken se siente solo, pero lo que le apetece es follar, después del palo con Barbie ya no se moja por nadie y se convierte en un hijoputa.

Lo que también te digo es que por desgracia nuestra energía y tiempo son limitados, así que toda la energía y tiempo que dediques en cosas, amigos y mujeres que realmente no son lo que quieres es tiempo y energía que estas perdiendo para buscar la vida que realmente quieres llevar. Así las cosas. Ante el hijoputismo y ante ciertos juegos, yo te propongo que no juegues a ese juego.

Moraleja: Busca vivir tu vida y siguiendo el artículo de Arcángel sobre el miedo al futuro, es probable que no haya mañana, así que trata de vivir cada día como si fuera el último, que cada día sea una verdadera muestra de la vida que realmente quieres llevar, que cada día constituya una metáfora de tu vida.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo.
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