¿ME HAS BORRADO DEL FACEBOOK?

Sin tener mucho más que contarte acerca de experiencias brillantes con mujeres que intervengan en mi universo particular, te voy a relatar una pequeña batallita, que por curiosa no deja de ser anecdótica y puntual. Quién me mandaría dejar entrar a estas tres mujeres en mi vida, que prometían mucho, pero cuyas citas puntuales y exclusivas se han quedado en el aire. Unas cuantas noches, agradables, bonitas y para qué negarlo ilusionantes... que no han tardado ni un mes en quedarse en un mero recuerdo: por pasividad, por descuido, por falta de chispa y quizás por desengaño. Hace ya tiempo que me da mucha pereza invertir en una relación. Pienso... ¿para qué? Y es que cada vez que siento ilusión por una mujer... que también me ilusiono como cualquier hijo de vecino ¿lo sabías?, si de repente una mujer se presenta en tu vida de forma diferente y te toca el botón adecuado, te suena el tilín. Entonces piensas ¿Y por qué no?

Siempre es lo mismo... es como aquella pegatina de las tiendas de regalos que dice: Hoy hace un día estupiendo... ya verás como viene alguien ¡y lo jode! Y es que parece que siempre tiene que pasar algo. Aunque esta batallita en particular, es de las que se pierden sin pasar absolutamente nada. Quede claro que abrí la puerta, quede claro que me ilusioné aún sin querer hacerlo, quede claro que me porté bien y quede claro que uno tiene su corazoncito aunque no le guste sacarlo a pasear en exceso. Porque cuando lo saca... la más dulce entre las mujeres, se transforma en una devoradora de carme cruda, al más puro estilo "el malo del templo maldito" de Indiana Jones, que te saca el corzón en vivo antes de tirarte a un pozo de lava ardiendo, o peor que eso... que te mata en frío en una guerra de silencio y decepcionante pasividad, hasta que el invento muere. No escarmiento, creo que por eso sigo contándote cuentos con moraleja en esta santa casa.

Te hablaba de tres mujeres, cada una encantadora de una manera diferente, eso sí... todas risueñas. Cuando uno no ha nacido para humorista y se encuentra con una mujer que no para de reir, se te ilumina el alma ¡para qué negarlo! Primero una, después otra y después otra. Nunca me ha cabido más de una mujer en la cabeza, esa es mi limitación... y en el fondo por mucho anti-código de honor masculino que uno quiera llevar a cabo, uno desde el corazón siempre quiere hacer las cosas bien. ¿Conclusión? de nada sirve hacer las cosas desde el corazón. Debo tener menos ojo para elegir mujeres, que un ciego en un jurado para un concurso de belleza. No me lo explico...

Cada una de ellas ha tenido su momento, su protagonismo, su brillantez y su oportunidad, y por una razón u otra la han acabado cagando. Dos de ellas por matar unas cuantas noches memorables, que no una, ni dos, sino alguna más, con un frío pasivo e invernal absoluto silencio como premio, y la última como quien dice... por joderlo todo en el momento del postre. Y además literalmente: en el postre, matando la perfección de una cena romántica. Donde las anteriores habían aprobado sobradamente, dando lugar a horas y horas de tardes, noches y buenos momentos para recordar, esta lo jodió todo con palabras y comportamiento adolescente, manchando con decepción, una primera y última velada, de lo que prometía ser un bonito comienzo. Todo era perfecto, hasta que en la mesa apareció un postre delicioso traído por un camarero filipino y claramente homosexual. Tenía que haberme dado cuenta antes, una mujer que rechaza una copa de vino, al inicio de una cena con velas, no quiere disfrutar de una cena romántica. ¿Sexo? Todo el que quieras y más, pero a plena luz del día, que mi marido cree que estoy con mis amigas. Me lo suponía... lo de siempre. No sé cómo lo hago, parece que lo llevo escrito en la frente.

¿Qué me queda por hacer después de estos episodios, de lo que parece una telecomedia de guerra de sexos? Demasiado tópico, demasiado visto, demasiado SEX IN THE CITY. Y aunque escriba casi a diario, con un portátil muy cuco, tenga afición al café y al tabaco y me guste escribir de noche antes de irme a dormir... ni me llamo Carrie Bradshaw, ni soy columnista en un diario local, ni esto es Nueva York, ni soy una mujer madura que se folla todo lo que se le pone por delante. Después de todo esto, no me queda más remedio, que evitar la tentación de volver a caer. Si, volver a caer, al menos con las mismas. Comienza la operación "borrar todo rastro de tres mujeres decepcionantemente atractivas". Así al menos me evito la tentación de volver a llamarlas, para tomar un café un domingo por la tarde, en la que ninguno de los dos tenga nada mejor que hacer. Lo gracioso, es que no creo que tampoco mi ánimo se preste a ello, pero bueno... por si acaso. No me gusta tener "chorbagenda". Por cierto, te he mentido... no son tres mujeres sino cuatro. Pero a la cuarta que no entra en este reparto, no la puedo borrar ni aunque quiera, ya que de vez en cuando me la voy a seguir encontrando quiera o no.

Es fácil, coges tu agenda del móvil y empiezas a eliminar contactos. ¿Eliminar? Si eliminar contactos, es sencillo: botón derecho, eliminar contacto, OK. En tres cómodos pasos, cualquiera puede hacerlo. De igual forma, vas al messenger, buscas los contactos correspondientes, pinchas sobre los mismos, le das al botón "Suprimir" y cuando te aparece la pregunta ¿Está seguro de que quiere eliminar este contacto? Con una frialdad quirúrgica respondes SI. Uno detrás de otro, los contactos del messenger que antaño aparecían siempre en verde y que estaban siempre disponibles y pasivos... de pronto desaparecen.

Por último y no menos importante: nos queda una última huella, el todopoderoso facebook, donde todo dios está metido y donde muchas veces, sin venir a cuento, te acabas enterando de cosas que ni te van ni te vienen, de gente a la que hace meses e incluso años que no ves en persona. Y pienso para mis adentros ¿A mi qué me importa lo que hagan éstas tres o cuatro, que ni si quiera tienen la educación de responder a una simple llamada, o a un cordial SMS en el que se las invita a disfrutar un bonito plan? Entiendo que pueden tener algo mejor que hacer, lo asumo. Pero siempre pueden decir NO. Uno ya es mayor para aceptar un NO, pero en lugar de ello no responden. Entonces ¿para qué tenerlas allí colgadas informándolas indirectamente de las copas que me tomo con mis amigos o de los artículos que escribo? Si quieren volver a contactar conmigo, saben bien cómo encontrarme y si no lo hacen, es simplemente porque no les apetece, o porque las dejé de gustar, o porque se les olvidó seguir gustándome, dedicándose a otras tareas más importantes e interesantes que satisfacer los deseos de este españolito de a pie que os escribe, que a lo mejor, se podía haber llegado a enamorar de alguna de ellas... ¡qué sé yo!.

Es fácil de hacer, aunque facebook no te lo pone muy a la vista. Si lo tienes configurado en inglés como yo, la opción es "Unfriend". Si lo tienes en castellano, la opción es "Eliminar de amigos". Fácil tambiém, solo hay que pinchar encima, y además te pregunta si deseas bloquear este contacto, te pide un motivo, pero... tampoco hace falta tenerlo ¿por qué? Pues también lo bloqueas. Así te aseguras de que al menos vía red social, también has eliminado cualquier posibilidad de mandarle otra invitación, a cualquier excitante actividad que se te ocurra. Dicho y hecho: fuera móvil, fuera messenger y fuera facebook, tampoco creo que a ellas les importe demasiado. No han demostrado interés, ni atención... fue un placer conocerte, simplemente eso.

Pero como suele pasar en esta vida, nada sale al 100% de como uno se espera. Y si bien uno ya se considera olvidado por la rubia o morena de turno, te das cuenta de que en realidad aunque no contesten un mísero SMS, si está al tanto de lo que tienen en su "reserva particular de hombres disponibles". Despues de haber eliminado a estos contactos por todas las vías de acceso habidas y por haber, y dar el episodio por finalizado, diciendo un más que educado y frio no adios, o un adios nunca escrito, o un adios de retirada... A la mañana siguiente, a eso de las 08:30H yendo hacia el trabajo, un SMS llega a mi móvil. Qué raro, pienso. Tan temprano solamente puede ser un infocomercial de telefonía, o alguien del trabajo que me avisa de que va a llegar tarde... Con toda mi neutral y perezosa parsimoina ya en el tren de cercanías y calentito, cojo el móvil y dicho SMS era de un número que no tenía registrado. Vaya... ¿quién será? Abro el mensaje y me encuentro el siguiente texto: ¿ME HAS BORRADO DEL FACEBOOK?

Esto si que no me lo esperaba. Lo hice por la noche bien tarde ya, y sea quien sea de las tres expulsadas de mi vida, se ha dado cuenta muy pronto. Ese era mi lamentable momento de gloria, y aunque de nada valga, por lo estéril de la acción, respondí a aquel reclamo. ¿Por qué lo hice? Tengo la costumbre de responder a los mensajes y a devolver las llamadas que no puedo coger. Al menos, yo si lo hago. Y aquí llega lo triste de mi momento, en el que dudé qué poner en la respuesta. Me limité simplemente a decir: ¡VAYA, PERO SI TE FUNCIONA EL MÓVIL! Esto se lo decía a una mujer que al menos, desde hace tres o cuatro semanas que no me devolvía un SMS o una llamada. ¿La borro del facebook por la noche y a primera hora de la mañana del día siguiente me manda este mensaje? Pues si, en ese momento esta mujer se convirtió para mi, en el ser más burdo y superficial de la faz de la tierra. La verdad es que podía haberme respondido a cualquiera de mis llamadas o SMS anteriores en los que le preguntaba ¿Cómo estás? Me gustaría verte esta semana ¿Qué tal te viene tomar algo el jueves después del trabajo? y que nunca tenían respuesta.

Lo más sorprendente, es que después de mi jocosa respuesta, a los 10 segundos me empezó a sonar el movil... ¡me estaba llamando! Pensé: esto es para mear y no echar gota. Después de un mes totalmente desaparecida e ignorándome, sin responder a un simple mensaje o llamada, a primera hora del día tengo doble respuesta. No cogí la llamada ¿para qué? La interrumpí y desde ese momento nada más se supo, ni se sabrá. Probablemente, era una llamada de reproche a su ego y no me apetecía escuchar ningún argumento ni a favor ni en contra. Tuvo su oportunidad. Moraleja: Si, en efecto le funciona perfectamente el móvil... SI NO RESPONDE, ES PORQUE NO LE DA LA GANA.

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