INSISTO... ¿DE VERDAD QUIERES SER UN HIJOPUTA? FIN DEL ANTICÓDIGO

¿Podemos sacar algo en limpio de “el hijoputa” para aprender? Pues mira, en limpio poca cosa o nada. En cuanto a juego sucio, o a juego de conciencia individual o egoísta, o cómo lo quieras llamar, que es el motivo real para el que estás leyendo esta mierda de libro, pues podemos sacarlo todo. No te diré ni qué es positivo ni qué es negativo, este rollo no va entonado de forma moral, eso depende de lo que quieras conseguir y de los huevos que tengas:

EGOÍSMO PURO, DURO E INDIVIDUAL: alguien que solamente se mueve o hace un favor a modo de inversión, y nuca gratis. Los mejores negociadores saben crear la ilusión de que al pedirte algo, encima te están haciendo un favor. Aunque en este caso tan particular el favor sería “perdonarte la vida”. Simplemente es así, no existe nadie más en el mundo que él, y en función de esta creencia, actúa, sin mirar hacia los lados cuando toma una decisión. Entiendo que para poder asumir esta creencia, uno ha de asumir también que quien está por encima puede hacerlo contigo, de ahí que en momento alguno le tiemble la mano o la voz a la hora de ejecutar una decisión.

La diferencia entre este tío y el resto no es la falta de escrúpulos. Estoy seguro de que tú tampoco los tienes, o te gustaría no tenerlos en alguna ocasión, o quitarte de un día para otro esa moral católica que nos han inculcado hasta la saciedad. La diferencia real es que él se expone a que cualquiera le pueda llamar hijoputa con razón. No debe de importarle mucho lo que piensen de él, si le importara actuaría como tú (no como yo, que yo ya me ejercito en la hijoputez desde hace un tiempo). Su única barra de corte es sí mismo. Da asco sí, no te lo niego… ¡pero le funciona!

A cualquiera nos encanta escuchar eso de “Tranquilo, yo me encargo” cuando se trata de un problema a resolver y para el que hay que mancharse. Y para el hijoputa, mancharse de mierda es su día a día, no teme que le miren mal por comportarse así, no depende de la opinión ajena. Se puede decir que literalmente se la suda. Para él, único problema que existe, se llama competencia, y hasta este punto hace lo que puede y más por quitarse de en medio a cualquiera que pueda hacerle sombra, con el argumento que te acabo de decir del “Yo me encargo”, haciendo ver que encima te hace un favor. Es sencillo, piensa como un hijoputa anda… Inténtalo.

¿Hacer algo gratis? ¡De ninguna manera macho! Hay que ser más listo. Espera a que llegue el momento, y cuando ya confíen en ti pensarán que estás en su mismo barco, y una vez todo dispuesto juega cuando nadie te vea.

INTIMIDACIÓN CONSTANTE Y DESAFÍO: El grito, el alto tono de voz gratuito, el no dejar hablar a los demás, el callar a la gente imponiéndose cuando se está hablando, la falta de disculpa aún sabiéndose equivocado y la violencia verbal para intimidar a los borregos. Una actitud amenazante constante, con la barbilla continuamente erguida buscando desafío y confrontación. Cualquier persona que esté en su círculo, sabe que va a salir perdiendo en una discusión con él: por miedo… o por lo que sea, el caso es que siempre te dejará con la palabra en la boca “por sus cojones”. Pensarás ¿Qué haces con un tío así?

Dialécticamente no vas a poder con él, porque no va a entrar en este tablero de juego, entendiendo el razonamiento como juego limpio. Este animal solamente entiende el lenguaje que él emplea, y o los tienes muy bien puestos y puedes enfrentarte a él, o te dan bien dado. Viendo cómo son “sus colegas” a los que denomino cariñosamente “la comparsa”, no hay más que ver que todos están cortados por el mismo patrón: voz grave, altanería, mala educación y despotismo; pero sobre todo imitación al hijoputa. Son así de originales y de cobardes, es el único trato que respeta y entiende: la intimidación verbal y física y a aquél que la practica.

La gente respira tranquila cuando no está presente. ¿Qué podemos sacar de esto? Se puede decir que las cosas le van bien, ya que poca gente se atrave a llevarle la contraria, es cuestión de oportunidad. Si por ejemplo, cualquiera de nosotros hiciéramos este ejercicio de poder y continua intimidación de forma congruente con nuestro círculo habitual, o en nuestro entorno de trabajo con nuestros semejantes, es probable que obtuviéramos unos resultados parecidos.

¿Es realmente esto un beneficio? No apruebo esta actitud, no me he vuelto una mala persona de repente, pero el caso es que también funciona. No te sé delimitar si en el medio-largo plazo, pero desde luego, en el corto plazo si resulta efectiva. La cuestión es si estás dispuesto a exponerte de esta manera, o sea, como un auténtico cabrón ante tus semejantes, y de verdad te empieza a importar una mierda lo que piensesn de ti, a sabiendas de que la gente que te rodea no te respeta, sino que te aguanta o te teme. Como ves volvemos al egoísmo puro y duro.

CREAR MIEDO Y SENSACIÓN DE SALVACIÓN: propio de los presidentes del gobierno de los Estados Unidos y de muchos dictadores, maltratadores, chulos y mafiosos. Me refiero a cambiar de comportamiento de violento y amenazante, a cordial, comprensivo y simpático de forma que no sepas a qué atenerte. Primero metes miedo con una amenaza, o te comportas de forma agresiva en público con una sola persona, de forma que todo el mundo lo vea, haciendo un alarde de poder en público, de forma que los demás te teman (eso no es respeto, es miedo) y después deja pasar un rato, de forma que la gente digiera ese miedo. Después cambia el tono, compórtate de forma amable y comprensiva con la gente. Los demás interpretarán que el miedo les es útil y obedecerán para que "no te enfades con ellos". Si alguien saca los pies dle tiesto, con una amenaza en público o con otro alarde de poder, será suficiente para que toda la manda vuelva a ser un rebaño de borregos. El miedo hace que la gente obedezca y se someta para evitar un enfrentamiento.

¿Has visto la saga de El Padrino? Se trata de algo parecido, reunir a todos aquellos sobre los que puedes influir y cargártelos uno a uno para consolidarte en tu puesto. No te pongas apegar tiros porque te van a meter en la cárcel, pero recuerda a Michael Corleone, como cuando pilla a algún jefe de la mafia en una traición, le descubre, parece que le perdona la vida por ser familia, el otro se relaja y nada más salir por la puerta del restaurante ya le están pegando un tiro, o tiene una bomba en el coche o hay alguien esperándolo detrás de alguna puerta para estrangularlo o cortarle el cuello. El padrino que en apariencia “te perdona la vida” es capaz de acabar contigo nada más salir por la puerta, si sabes que no piensas como él, o tienes algo en contra suya, o no respetas su mandato. Es más, aunque respetes su mandato, mientras él siga en su despacho tomando decisiones, tú puedes ser un cabo suelto (aunque no hayas hecho nada) que en cualquier momento convenga eliminar antes de que pueda hablar.

Lo malo de ser El Padrino, es que no te puedes fiar de nadie, porque en realidad nadie se puede fiar de ti. La gente no te respeta, te teme, y en cuanto puedan van a intentar acabar contigo; como es el caso de nuestro querido “hijoputa”. No puede fiarse ni de su quinta de colegas con los que se toma el café, porque cualquiera de ellos en un momento dado, podría jugársela. El precio que tiene que pagar por el poder que tiene es caro, ya que tiene que no puede confiar en nadie.

CARGARSE A LOS POTENCIALES COMPETIDORES, esto solamente lo puedes hacer cuando puedes estar seguro que tu estatus está por encima de los demás, y puedes permitirte el lujo deprescindir de alguno de tus esbirros, o de alguien que se fie de ti... Aunque a estas alturas de hijoputismo eso es poco probable. Siempre podrás "lavarte los pies" con el que está por debajo de ti. Eso sin... sin abusar, porque como se te acaben personas a las que echarles la culpa de los fallos que se te han pasado por creer que lo sabes todo y tomar gin tonics de forma compulsiva, la acabarás cagando.

No creo demasiado en la justicia divina, de ahí que le haya dedicado un capítulo a este impresentable, ya que como habrás podido comprobar con tu propia experiencia, siendo legal, no se llega a todas partes y siempre hay algo, por debajo de la mesa que no se ve. Quizás si soy más de refranes: a todo cerdo le llega su San Martín. En la vida real no gana siempre el bueno, eso es lo que quiero que te metas bien entre ceja y ceja, y auque habrá determinadas esferas y círculos, a los que nunca podrás llegar siguiendo los conductos establecidos, siendo legal o haciendo lo que te dicen piensa si realmente quieres llegar ahí y si sabrías reaccionar. Podríamos llamarlo "ese algo más" o ese paso que muchos no se atreven a dar, y quizás otros sí. La pregunta es si estás dispuesto a pagar el precio de ser un hijoputa, de quedarte solo cuando las cosas van mal, de que la gente no te respete realmente y de que te quiera poca gente o ninguna dentro de tu círculo habitual. ¿Te merece la pena? Si te perdiste la primera parte.

Por último y para terminar con todo esto, quiero decirte que he acabado muy harto de este libro. Si de verdad te lo has tomado todo en serio y al pie de la letra, ese es tu problema, si pretendes hacerme responsable de tu falta de huevos... los llevas claro. Te lo dije desde el primer momento, este libro es el fruto de varios trompicones, frustraciones y decepciones. Ni todos valemos para ser hijoputas de verdad, ni todos debemos serlo. Si todos fuésemos así, esto sería peor que el futuro pintado en Mad Max. En un mundo lleno de buitres, no habría ciervos ni conejos que cazar, ni hierba que los alimentara. Ya te aviso que esto se ha terminado, me harté... Me harté simplemente eso. A partir de ahora esto va a cambiar, no sé cómo terminará, no sé si perderé lectores, no sé cómo quedará mi siguiente trabajo... Te lo digo en serio, no lo sé ni yo. ¿Que no lo entiendes? Pues como decía Jesús en en el evangelio cuando estaba rodeado de capullos y fariseos que no le entendían: QUIEN TENGA OÍDOS PARA OIR... ¡QUE OIGA!

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