¡ESTO ES UN SINDIOS!

Cada vez que me pongo romántico, usted se empeña en hablarme de finanzas, es lo que le dice Groucho Marx a la Sra. Claypool en la película Una noche en la Ópera: lenguajes diferentes, idiomas distintos... A Groucho se le nota mucho lo que quiere, y la cantante que no es tonta y que se deja halagar lo justo, sabe que él tiene otros intereses aparte de columpiarse con ella. De todas formas, te empiezo hablando de la película por el auténtico desorden entrópico y encadenado que simboliza muy bien, el mensaje sumamente simple que quiero transmitir y que últimamente repito hasta la saciedad. A modo melifluo y absurdo ante la pasividad general, que todo lo cubre solamente cabe decir que ESTO ES UN SINDIOS y no en el sentido católico de la palabra. ¿Sabes algo? No me disgusta que me tachen de cavernócila, es un calificativo que incluso puede llegar a agradarme. Lo que si te puedo decir es que he sido criado con valores que ya no me valen, que no por correctos, nobles o tradicionales hacen mejor retrato de uno ante el espejo... la realidad, es que los sigo llevando dentro: eso sí me repatea las tripas.

En ocasiones, por esto puedo llegar a sentirme como alguien que pretende poner orden dentro de El Camarote de los Hermanos Marx. No creo que haya escena en toda la historia del cine, que defina también lo que es el caos. ¿Te imaginas intentar poner orden en ese minúsculo espacio en el que al final se acaban metiendo dieciocho personas? Algo imposible. Volviendo a los valores, creo que una extrema congruencia con estos valores teóricamente correctos, que no políticamente, pueden convertirle a uno en un ermitaño, dentro de un mundo que va muy deprisa caiga quien caiga, impidiendo la adaptación a los nuevos tiempos que corren. Te estoy hablando de ser un puto aguafiestas.

Sé lo que probablemente estés pensando... a este tío se le ha vuelto a ir la pinza y te diré, que igual no te equivocas. En todo bodeville, cuando la acción llega a su climax y está todo hecho un lío que parece no tener solución, siempre aparece un personaje al que podríamos tachar de aguafiestas. Este alguien que no sigue el disparate, la broma, la acción y el desorden, aparece siempre con calzador. No se le espera, ni se le llama, simplemente aparece para intentar poner orden en el desaguisado, cortando el rollo sin tener demasiado éxito. ¿Cuál es el verdadero papel de este personaje en la escena? Hacer el ridículo.

¿El ridículo? Si, el más absoluto ridículo, y seguro que puedes intuir el por qué: es el único bicho del zoológico que no sigue la corriente del caos. Su misión de hecho, es parar la acción, para que el espectador se relaje y le de tiempo a pensar en lo que está pasando. Si no se parara la acción, con el lío y la broma en continuo, se perdería la intensidad en las sensaciones del espectador, ya que su percepción se acostumbraría al caos perdiendo toda la gracia. ¿No te parece curioso? Es necesario que entre el aguafiestas, el cenizo, el triste, el racional, el soso, el payaso listo, el tipo lógico dentro de todo el desorden, para que la escena tenga sentido para el espectador. El único personaje en el escenario que pone los pies en la tierra, no pinta nada pero siempre está. A mi esto me da que pensar.

Es una contradicción, pero me recuerda mucho al dudoso progreso que estamos viviendo. Parece que hay mucha gente de acuerdo con que todo se vaya a tomar por ahí mismo... si justo por donde estás pensando. Aunque como el espectador de un bodeville, no es que esté de acuerdo con lo que pasa, es que simplemente está entretenido, distraído, atontado viendo como todo ocurre deprisa y sin ningún tipo de control. El problema es que nos hemos acostumbrado a que esto sea así, y a que todos los días nos digan por las noticias que todo se está yendo a la mierda, de una manera u otra: con reformas políticas, con nuevas leyes, con bombas de humo informativas, con innovaciones tecnológicas continuas que no están al alcance de todos, y que siguen haciendo que esta rueda siga girando, alimentándose sobre si misma sin eje ni control. Entre todo este barullo que no para, uno puede sentirse como el capullo que quiere aguar la fiesta, porque lo que ve que está pasando no coincide con lo que lleva por dentro, con lo que le han enseñado para actuar en este escenario.

Te habla un cavernícola, al que no le parecen bien muchas cosas de las que están pasando, que no las entiende y que no las quiere para si. Te habla el aguafiestas que no aplaude los chistes y las gracias que los demás votan. Cuando todo el mundo dice que sí ¿hay que decir siempre que sí para no quedarse atrás? ¿qué pasa? Pasa que si no quieres comulgar con ruedas de molino, eres un fascista, eres un machista, eres un intolerante, un racista, un capitalista y todo lo que se te pueda ocurrir. Entonces cuando entras en el escenario, te pasa lo que al aguafiestas: haces el ridículo, haces una pausa durante la farsa, cortas el rollo a los que se dejan llevar por la corriente, y nadie entiende que quieras ir en contra.

En un escenario donde se penaliza la verdadera libertad de pensamiento y expresión, que se discrimina todo aquello que no gira en la rueda arrastrada por los payasos que mandan, donde se castiga el decir las cosas tal y como se piensan, aunque dichas palabras se sostengan en hechos verdaderos, naturales y reales, y se quieran tapar porque no suenan bien... siempre podrás dejarte llevar por el guión de este burdel, porque es lo más fácil. ¿Para qué vas a ir en contra si todo el mundo aplaude? Alguien se puede dar cuenta y señalarte con el dedo ¿verdad? Y si te señalan con el dedo, te acaban echando del camarote lleno de payasos ¿te da miedito? Pues yo prefiero irme a orar al monte, quedarme en pelotas, vestirme con un saco cuando tenga frío y cada vez que quiera darme un paseo, coger un bastón de peregrino y predicar por los caminos, para cortarle el rollo a todos esos payasos y aguarles la fiesta.

Si no me cuadra el guión, no me cuadra y punto. Que al menos por un momento de sus vidas de broma, tengan a un capullo delante, que les de una alternativa ante todo ese circo, por el que es tan fácil pasar sin pagar entrada. Creo que todos y cada uno de nosotros, deberíamos pensar si a este paso que vamos, todo este circo se sostendrá de aquí a cincuenta años, y si nuestros hijos van a tener un mundo para vivir como personas. Si eres el tipo de borrego sin iniciativa, que dice vamos a donde digais, para evitar hacer una propuesta diferente, te estarás cagando en todo, o pensarás que este mindundi que te escribe desvaría. Pues igual si ¿y sabes qué? Me alegro. [Continúa en parte II]

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