POR QUÉ ENTRE ELLAS SE LLAMAN… ¡ZORRA! I, por FRANCO

El Juego de Club es una perspectiva aparte. Todo lo que ocurre en cualquier otro tipo de situación, dentro del juego de la seducción de club, se maximiza, se convierte en más salvaje exagerando cada una de tus acciones. Los tíos proyectan su estado sexual constantemente en las mujeres que allí se encuentran, esperando que ellas se comporten de la misma forma, o sea… buscando echar un polvo a toda costa como principal objetivo. Obviamente la experiencia nos dice, que esto no es cierto al menos en apariencia, pero las mujeres disfrutan con el sexo tanto o más que los tíos, y obviamente quieren tener sexo, tanto o más que tú. Eso sí, con matices. Hay algunas diferencias muy importantes entre hombres y mujeres en cuanto al orden de prioridades en el área sexual. Si te has llegado a liar con una tía en un club, bar, discoteca, pub, garito… como lo quieras llamar, y de repente ella se marcha sin haber tenido sexo contigo, se te queda cara de gilipollas ¿Por qué? Porque realmente no sabes cuáles son estas diferencias entre ella y tu, en cuestión de comportamiento sexual.

Los tíos nos solemos quedar a cuadros cuando una mujer se lía con nosotros y después se marcha sin decir ni pío. No nos entra en la cabeza que ella pueda tener ese comportamiento. No entendemos el significado de esta aparente ilógica respuesta, ni pensamos que quizás ella haya colmado sus necesidades, mientras nosotros nos quedamos a dos velas y con “dolor de huevos”. Existe una lógica muy importante en este tipo comportamiento: la meta sexual más común de una mujer es precisamente no tener sexo. Entiéndeme, para ella su prioridad real es ganar y crear tantos lazos y vínculos sociales como sea posible y luego… administrarlos para poder recurrir a ellos en caso de necesidad.

Esto querido colega, se llama inteligencia social y es la diferencia más radical y profunda entre tu comportamiento sexual y el suyo. Este es el objetivo real de la mujer. Sólo después que haya alcanzado su objetivo de crear un vínculo auténtico, querrá llegar a su segunda prioridad: echar un polvo, que es donde coincidís ambos. Tener relaciones sexuales es su segundo objetivo ¡acuérdate de esto! Te vas a quedar con el mismo dolor de huevos, pero al menos sabrás por qué. Después de que ella se asegure de haber creado un vínculo o lazo auténtico, ya podemos empezar a hablar de sexo.

¿Por qué entre ellas se llaman zorras? Una mujer marcada como "zorra" por otras mujeres, es una mujer “rara”, que no cumple esta misma escala de prioridades… o sea, hablamos de una mujer que se comporta como un tío (dicho de forma vulgar). Hablamos de una mujer que busca sexo como objetivo principal. Este comportamiento de “zorra”, persigue el poder disponer de tantos hombres como le sea posible, para obtener de ellos un comportamiento de “sirviente”, de forma que es de esta manera, como ella gana este poder social o vínculo auténtico y verdadero, sobre ellos. Esta mujer de la que te hablo ahora, quiere lo mismo que la “normal”, pero pretende conseguirlo, al revés. Cuando te preguntes por qué una tía se lía contigo, y después se marcha dejándote a medias, piensa que realmente lo que ha hecho ha sido evaluarte. La diferencia entre su evaluación de diferentes hombres y la tuya de varias mujeres, es que ella tiene que emplear mucho menos esfuerzo para comparar. Si, en efecto, para ellas es mucho más fácil ligar… por si te quedaba alguna duda.

Este comportamiento que queda tan marcado dentro del juego de la seducción de club, en la calle a plena luz del día es completamente distinto, o incluso viendo una película juntos a oscuras en el cine. En este último caso del cine por ejemplo, que ella te toque, es un fuerte indicador de deseo sexual, mientras que por el día y a pleno sol, ese mismo tacto, no tiene por qué pasar de un gesto educado o amistoso. La diferencia sobre todo entre una situación y otra, es que ella se encuentre rodeada de su círculo social o no. Cuando no hay más mujeres alrededor… no interfieren en sus deseos, desapareciendo la competencia. Piensa también, que si no hay hombres alrededor, ellas no compiten. Si hay un solo hombre entre varias, la realidad masculina en ese momento se reduce a ese hombre, generando competencia, o efecto burbuja (algo parecido a la dinámica de una despedida de soltera, en la que las mujeres por regla general se descontrolan).

Dentro de la seducción o ligue de club, existe una competencia femenina fuerte. Es por todos sabido, que los tíos perdemos el culo por tener sexo con las mujeres que en ese momento estén en escena tan pronto como sea posible… ¡esto es la jungla! En la jungla conviene estar armado, y tanto nosotros como ellas empleamos nuestro arsenal. Mientras ellas se exponen en “el mostrador” discriminando y examinando a quien se les acerca, nosotros tendemos a invertir nuestras energías en una mujer en particular, tratando de evitar este examen para que no nos pillen. Cuanto menos sepan de uno… mejor ¿te suena? Si empiezas a recitar todo lo bueno que eres… suspendes. Suena a desesperado.

Hace medio siglo, una mujer llamaba la atención de los hombres, mostrando simplemente un poco más las piernas, o iniciando el contacto visual prolongándolo con el hombre que le interesaba. Hoy en día, estas cosas “se dan por hechas”, es algo normal, el juego se ha vuelto más complejo por la evolución social y no podemos quedarnos solamente con estas invitaciones para acercarnos a ellas. Ya que en las grandes urbes, una mujer de mente abierta, tiene a su alcanza hombres dispuestos a costarse con ella a diestra y siniestra. No hay nada que le llame más la atención a un tío que un buen culo, un escote, o una mirada directa y prolongada por parte de una mujer. Se puede decir que “somos fáciles” ¿me equivoco? Sabes que nos hacen falta pocas señales para que ellas hagan diana. Añádele a esto, que son muchos los hombres que no saben ligar, o no tienen el valor suficiente para dirigirse a una mujer que les atraiga a plena luz del día, y acuden a las discotecas desesperados con la esperanza de echar un polvo.

En el contexto del juego de club, la meta principal de la chica, es tener el primer puesto, ganar el poder social suficiente para crear vínculos auténticos y tener “en cartera” a un número suficiente de tíos que aspiren a ella; para ella misma, y para ganar la competencia con el resto de mujeres que allí se encuentran. Para ello emplean sus armas de seducción para llamar tu atención sobre el resto. ¿Qué pasa? Siempre existe una competencia desleal (porque ellas lo ven desleal… a nosotros nos viene pero que muy bien) por parte de la "puta", que a diferencia de ella, tiene hombres a su disposición con "sexo gratis". Con que haya una sola "puta" en todo el local, las demás están jodidas, porque este tipo de competencia las desarma, y es lo que descalifica automáticamente a una chica medianamente atractiva que vende la promesa sexual… mientras que la otra, lo da directamente a quien le apetece. Actúa como un hombre, pero con armas de mujer ¿se te ocurre algo más imparable? Ella puede satisfacerse sexualmente y tener sexo con tantos hombres como le plazca a lo largo de la semana. En realidad pone en peligro el estatus del resto de mujeres, porque de esta forma se asegura una buena agenda de hombres dispuestos a atenderla cada vez que a ella le apetezca, mientras que las otras salen con tíos que se van a su casa a dos velas, y los mantienen con la promesa de aplazamiento sexual dándoles lo justo para tenerlos enganchados, hasta que estos se cansan.

¿Cómo lo hace nuestra amiga “puta”? Ella emplea el gancho más fuerte de todos: te da sexo, que es exactamente lo que quieres y lo que buscas, te da el cebo del anzuelo directamente. Te engancha de esta forma para que no gastes energías en buscarlo en otra parte y puedas invertir tu energía y esfuerzo en ella, olvidándote de las demás. Al enfocar tu atención en ella (solamente en ella) como hombre, puedes acabar betaizado, modelado a la imagen, semejanza, opciones y preferencias de la mujer que te provee sexualmente. De esta forma, a la par que te da sexo, es ella la que va controlando como y cuándo te lo da, de forma que seas tú el que se adapte a sus necesidades, para poder cubrir tú las tuyas propias. Inteligente ¿verdad? [continúa en parte II]

Con el fin de aplicar correctamente los métodos anteriores es necesario tener un amplio conocimiento de cómo funcionan los mecanismos de la evolución afectar el deseo sexual femenino y que puedes encontrar en mi Manual de seducción para casados, solteros y Playboys.

La presente adaptación al castellano del texto original de Franco Seduction no reporta beneficio, vínculo empresarial o lucro económico alguno a PERSONALIDAD & RELACIONES de forma directa o indirecta, siendo la adaptación respetuosa con los derechos de autor, propiedad intelectual, origen y siempre manteniendo los enlaces de índole comercial originales de Franco Seduction correspondientes a los fragmentos traducidos y adaptados.

SEXO SIN JUSTIFICACIONES, por EL REVERENDO

Quizás hubiese sido más adecuado ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? Pero ese título ya está cogido desde hace años por una película de Manuel Gómez Pereira. Esto te lo tengo que contar porque es de coña… una batalla que merece la pena ser contada en cualquier conversación entre colegas, acerca de una situación compartida con una señorita que hace muy poco me echó la mano a la bragueta y es que… ¡hay que joderse! Me dejó a cuadros. Además, me da la excusa perfecta para meter un poco más de baza. Lo primero que te voy a decir es que… ¡viva la masturbación! fiel amiga y compañera que nunca te abandona. Lo de “hacer el amor” debería de decirse con más respeto, eso soy yo el primero quien lo admite y lo defiende. Una cosa es sexo puro y duro, sexo por sexo… y otra bien diferente, hacer el amor con una mujer por la que pierdes el culo y lo que haga falta. Ahora alguna o alguno que se quieran casar por la iglesia y tener la foto de familia perfecta, sentirá la necesidad de justificarse y saltará con que las dos cosas y para toda la vida. ¡Qué romántico! ¿Verdad?

Claro… ¿que me voy a esperar de un casado o casada o ennoviado de larga duración que tiene que justificar día tras día la opción que ha tomado? Y sobre todo, el acostarse con la misma mujer… si a ella le apetece claro, que no conozco yo casado satisfecho con su vida sexual, que sí casada y te digo lo mismo ¿qué me va a decir? Alguna casada me ha dicho que estaba contentísima con su pareja, eso sí, después de habérmela follado… que esa es otra historia. Mientras deseas follarte a todo bicho viviente de sexo contrario que se te cruza por delante… te recuerdo colega: en la peli siempre se la lleva el amante, pero en la vida real… ¿quién?

Yo esa parte ya la pasé hace tiempo, la de casarse, la de querer, que te quieran y demás retahílas. He sido feliz hasta que dejé de serlo y no será por no haber puesto los medios. ¿Las dos cosas juntas? ¿Sexo con amor? En los tres primeros meses de relación y sexo con cuenta-gotas… ¡OK ME LO CREO! Pero sexo (me refiero a sexo del que realmente te la pone dura) que tienes tantas ganas de cogerla y no soltarla, que te encerrarías con ella una semana sin salir de la cama... Total, me estoy yendo por las ramas, se me va la pinza y no te cuento la batalla:

Andaba yo con un señorita de muy buen ver (mejor de lo que me esperaba), con la que había quedado a través de una conocida página de contactos (sí, esa justo en la que estás pensando y que anda media España metida). La señorita en cuestión… encantadora por cierto, me dejó muy claro desde el primer momento que no se acostaba nunca con un tío en la primera cita (me descojono, pero bueno). Cuando me dicen algo así, lo primero que pienso es: esta mujer esta harta de caer en la primera cita y que después no la vuelvan a llamar. No se la veía exprimidora de hombres, si no más bien una mujer estupenda a la que le apetecía echarse novio, o amigo con derecho a roce, de eso doy fe. No era una escupe-hombres.

Un vinito, una cena en mi “restaurante de las citas” y a casita que es miércoles y mañana se trabaja. ¡Aceptamos barco! Tampoco es momento para una noche loca, así que relax y a conocer a la chica. No me voy a agobiar, llevo ya dos meses sin sexo en compañía, pero creo que hoy no va a ser el día. La llevé a su casa como dios manda (y como me gusta hacer) porque además fue muy divertida y se me pasó el tiempo volando. Creo que eso es buena señal, pero… siempre hay un pero. En su portal le dije que me lo había pasado muy bien, y que sinceramente me sentía muy escéptico sobre seguir quedando con mujeres a través de esta página de contactos, pero que en su caso, me había alegrado de no borrarme. Cuando le dije esto, la miré y la besé y… se me cruzaron los cables ¿Cómo? Pues le di un beso de los de “quitarse la ropa después”, más que de “buenas noches, te veo pronto”. ¿Lo mejor y lo peor? Que fue correspondido, y en menos de medio minuto la temperatura en su portal subió, mucho, pero que muy mucho.

Y yo pensando… voy con el arma muy pero que muy cargada. Prácticamente de forma telepática al tener yo este pensamiento, y ella siendo fiel a su norma de “no me acuesto con un tío en la primera noche”, me metió la mano bajo el pantalón, bajo el boxer, hasta dar con mi queridísimo pene compañero de fatigas, y por ende… a jugar con él. A ver colega: ¿Qué es lo que pasa cuando llevas unos días sin masturbarte, y de repente te encuentras con una situación así? Lo obvio… uno no aguanta mucho y pasa lo que pasa. De ahí que nada más empezar este artículo, hiciese apología de la masturbación. Ahora lo entiendes ¿verdad? Pues como al minuto y medio, besándola como si no hubiera un mañana, mientras ella jugaba con mi mini-yo, estando yo como estaba, como un guerrero cafre africano… pasó lo que tenía que pasar y me corrí. ¿A eso iba la compañera no? Pues toma, aquí tienes “tu regalo” maja.

Ella obviamente lo sintió, aflojó… y me dio un último pico, mientras a mi se me doblaron un poco las rodillas. Noté calor en la cara y me debí de poner colorado… De repente ella me soltó un poco seria: Vaya, pues ahora me dejas toda picada. Me lo decía como una mezcla entre reproche y “bueno… y lo mío ¿qué?”. Yo ya me estaba viendo volviendo a casa, a la mañana siguiente madrugaba, tenia que asearme y ponerme el traje para ir a trabajar, tenía que ir a mi casa por narices. Le dije que antes que se me fuera la cara de buen chico, debería irme; además de esa pajilla, necesitaba al menos un rato para volver a remontar, si fuese a hacer algo más con ella esa noche. Soy un hombre, no una polla mecánica ¿te enteras reina mora? A ella no le hizo ni puta gracia. ¿Me vas a llamar? Preguntó después.

Y yo, claro… es que no me planteaba esa duda antes de que me lo preguntara, independientemente del calentón en su portal, me parecía una mujer cojonuda con la que me lo pasé genial, a la que quería conocer de verdad. Cuando le dije que sí, se rayó todavía más: Eso me lo dices ahora, pero no me vas a llamar, ya sabía yo que me tenía que haber estado quieta. Todos sois iguales, decís que si llamáis y después nada. Seguro que te estás viendo con más chicas. Yo… flipando ¿Pero me has escuchado quejarme reina mora? ¿Me has escuchado quejarme de algo? A lo que ella se puso a discutir consigo misma: Si es que siempre me pasa igual, solamente doy con cabrones… y más cosas que no diré aquí, porque podrían sonar a esquizofrenia paranoide y asustan. En ese momento, ya sabía que en efecto no la iba a llamar… pero por miedo, no porque no me hubiera gustado en un principio.

Total y resumiendo: ¿Picada? ¿Picada? Tócate los cojones… ¡PICADOS ESTAMOS YA TODOS LOS TIOS POR CONDICIÓN! Pero está visto que a la señorita no le hizo gracia, sentirse de esa manera. Me puso una cara que… Joder, si se me pusiera a mi esa cara cada vez que salgo con ganas y me vuelvo con dolor de huevos… ¿Y qué le voy a hacer yo? Pues señorita, así estamos muchos, pero de diario y aquí seguimos. Cuando no se puede, no se puede. Así se siente un hombre con ganas de follar cuando no le sale el plan como él quiere. Bueno ¿a dónde lleva esto? Porque se podría decir que yo estoy en un estado “picado continuo”. Así que chaval: en efecto, ellas también la cagan (eso por descontado).

¿Por qué la cagan? No por maldad… las mujeres no son malas, no… que hay mucho resentido que lo piensa así, pero porque no folla, o se cambia de bando por eliminación. Las mujeres son como son, se las acepta del todo y se las quiere: punto. ¿Que cuando la caga una tía? La caga cuando no encuentra validación o justificación o “permiso por parte de su conciencia para darse el gusto”. No todas, afortunadamente, pero una inmensa mayoría necesita una lista de permisos y justificaciones larguísima para el sexo, porque claro… Sexo por sexo, eso no puede ser, no “está bien visto”.

Como dijo la prota de la historia “no me acuesto con un tío en la primera noche”. Esa norma, ya desde el principio le iba a joder la noche, más que a mí incluso; por eso le ha tenido que echar la culpa a alguien, y por eso yo era el cabrón… cuando lo único que hice fue dejar que ella jugara con mi juguete a su antojo. ¿El cabrón yo? Me parto, porque si a día de hoy alguien necesita una sola razón para disfrutar del sexo, cuando le apetece, o cuando lo pueda compartir con alguien teniendo la oportunidad, y no haya motivo o razón aparente, justificación o pretexto… va a entrar en cortocircuito, contra sus propias normas, como le pasó a la colega.

Si estás casado, pues qué te voy a decir… Si la quieres, no te va a hacer falta nada más. Si eres un hijoputa y te gusta follar por follar, no te quieras casar para tener “sexo seguro” porque ese concepto dentro del matrimonio no existe. Ni dentro del matrimonio, ni en general... ¡capullo! Y si pones una normativa ajena a tu propia ley del pene, es cuando sí la vas a cagar, cuando te veas día tras día teniendo que justificar, para poder aguantar una cama que no disfrutas, diciendo que esa era tu opción. Harás igual que alguna que otra con la que estado, hablando maravillas de su marido, porque necesita justificarse, mientras se fuma “el cigarro de después” conmigo en la habitación de un hotel.

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¿MIEDO YO?... ¡CIAO BAMBINA! por EL DUQUE

Fotografía, modelo y retoque Lucía Ojeda

En un principio todos nacemos inocentes. Inocentes, tiernos, y sin miedo. No hay más que echar un vistazo al comportamiento de un niño pequeño; salta, brinca, investiga, explora, prueba; en las relaciones humanas no se complica la vida y si le dejas solo en una zona recreativa enseguida hace amigos. Posteriormente, los padres por mera practicidad le van inculcando miedos; unos racionales y otros irracionales. Junto a esos miedos, hay ocasiones en que los comportamientos educativos de padres y profesores, lejos de fomentar el crecimiento sano del niño, fomentan el surgimiento de diversos traumas o comportamientos inadecuados. El niño va aprendiendo pero no todo su aprendizaje es bueno. En la edad adulta no solo no se atajan estas conductas si no que muchas veces por refuerzos positivos o negativos se van también aprendiendo conductas que nos alejan del camino de nuestra propia felicidad. Vamos adquiriendo “veneno” y así las cosas acabamos relacionándonos con los demás en base a tres elementos nocivos… EL MIEDO, LA DEPENDENCIA y EL EGO.

¿Miedo yo? ¿De qué? Pues miedo a sufrir, a que te hagan daño, a perder el estatus, a estar solo, a que te acepten o a que te desaprueben. Dependencia, por que no nos han educado para sacarnos las castañas nosotros mismos, sin que nadie antes de te una orden. La realidad física, biológica y social, es que realmente necesitamos siempre de otros; ego por que nos han enseñado a identificarnos con un yo metafórico y que requiere continua validación y alimento.

En un mundo ideal en que no tuviéramos miedo a sufrir, en que fuéramos seres humanos independientes y en que nos aceptásemos todos tal y como somos sin necesidad de “palmeros”; el amor hombre y mujer sería fácil, directo, gratificante, parecido a las relaciones de esos niños que aludíamos antes del jardín de infancia…peroooo, como digo son franca menoría los que son así. Si hablo por mi experiencia personal, no conozco ni he conocido ni una sola mujer con más treinta años que no tenga no digo miedo si no pavor a las relaciones interpersonales. Miedo claro esta, que siempre esta acompañado de desconfianza, recelos y mil y un escudos. Yo diría que cuanto mayores somos más agnósticos del amor nos volvemos y es entonces cuando empezamos a dejar que muchos otros factores entren en juego; esencialmente nos convertimos en animales heridos, egoístas que acabamos buscando nuestros propios objetivos por encima de esa idea romántica y tan denostada del amor romántico. Empiezan a entrar en juego objetivos personales como el estatus, y sobre todo empezamos a defendernos ante posibles ataques. Las defensas más comunes son los escudos, de mayor o menor grosor; y los ataques preventivos. Veamos tanto unos como otros.

Los escudos, los putos escudos… Los más comunes son lo que yo llamaría la isla, la frialdad emocional y la correa. He puesto metáforas para hacerme entender de forma más clara. La isla sería esa acritud de muchos y muchas cuando están empezando una relación y que se basa esencialmente en cantar una canción en nombre de un carácter hipotéticamente independiente. Estas personas vuelan puentes con su futurible pareja en ve de construirlos; huyen de pasar mucho tiempo de calidad con la pareja, están siempre quedando con amigas/os, no hacen planes a futuros con la otra persona. ¡Ojo! siempre he defendido y defenderé que en toda pareja debe haber una cuota importantísima de autonomía; siempre defenderé como obligatorio el conservar y cultivar las amistades; pero eso no tiene nada que ver con la actitud de isla. Como he dicho quién construye una isla apenas comparte nada con su pareja salvo un polvo de fin de semana….y no lo olvides al final lo que construye una relación sea familiar, de pareja o amigos es compartir momentos juntos; compartir recuerdos. Sin recuerdos compartidos no hay relación.

LA FRIALDAD EMOCIONAL: supone la no entrega al sentimiento. No enamorarse nunca y mantenerse siempre como por encima del bien y del mal. En la zona tibia; huyendo de la autoexposición, del compromiso…no olvidemos que el que se auto expone otorga a otro el poder de dañar.

LA CORREA: Supone atar al otro en cortito; controlarlo, manipularlo, castrarlo si es hombre, masculinizarla si es mujer; bajarle la autoestima para que “no se crea que puede encontrar otro/a que le quiera… todo sea válido para que permanezca sumiso; no nos vaya a dañar.

LOS ATAQUES PREVENTIVOS: Son básicamente intentos de manipulación más o menos sutiles con los que unos y otros nos vamos defendiendo.

Bien; pues siendo este el estado de las cosas; estando todos jodidos y cuanto más mayores peor, las relaciones hombre y mujer rara vez pueden ser relaciones de tú a tú, sinceras, abiertas, de yo a yo, con amor verdadero a cada instante. Nos guste o no una relación entre dos animales fieros y heridos en un principio es necesariamente una verdadera lucha de poder… Una lucha por quién tiene la sartén por el mango, por quién impone sus criterios y sobre todo por ver quién esta más seguro. En el fondo todos queremos ser amados, respetados y sobre todo aceptadas tal y como somos, pero en un principio los dos empezamos con tantas heridas y miedos que no nos lanzamos a la experiencia sin más. Primero tanteamos al “oponente”; vemos que pasta esta hecho; y luego vamos dando pasos, prudentes.

Así las cosas lanzarse sin más y desapoderase es en términos de seducción un suicidio categórico, y esto es especialmente relevante si eres hombre. Si es la mujer la que se ve con el poder primero sentirá desconfianza. Esta educada para desconfiar y no entiende la naturaleza a veces poco selectiva del hombre; es por eso por que ante un hombre entregado, primero sentirá desconfianza. En segundo lugar tomará los mandos de la interacción hacia los terrenos que para ella sean más seguros….demora del sexo o incluso inexistencia, planes anodinos, relación más basada en el confort. Buscará convertir al hombre en esa especie de mujer con pene, de que tanto se habla. Seguidamente derivará la relación hacia un terreno más cercano a la amistad. Por ultimo querrá una doble vara de medir. Querrá que el hombre permanezca fiel, entregado y “disponible”, mientras que ella, consciente de su MULTIPLICIDAD DE OPCIONES buscará ejercitar su derecho al busque compare…

En todo caso, tanto en el hombre como en la mujer ostentar rápidamente el poder conlleva una natural pérdida de valor y atracción. Así las cosas; nuestros queridísimos amigos de las pastillas de soluciones inmediatas querrán saber que hacer.

Plantearse le estar cerrado a la autoexposición es una absoluta falta de madurez. No existe el verdadero amor sin estos tres elementos: Intimidad, pasión y compromiso (Steimberg). Un elemento consustancial de la intimidad es la autoexposición y por tanto habremos de abrirnos a nuestra pareja tarde o temprano y exponernos… ¡que triste sería no poder hacerlo nunca!; pero eso si; la idea es que debes hacerlo de forma gradual; simétrica y proporcionada.

Me explico; normalmente, los hombres (y algunas mujeres) tendemos a cometer el siguiente error. Nos auto exponemos buscando del otro una complicidad inmediata. Le revelamos algún secreto, alguna intimidad, o dejemos que nos vea el plumero. Lo que buscamos con esto es precisamente lograr la necesaria complicidad y conexión. Tal vez este sea el primer error. La auotoexposición debe ser natural y derivada de la propia interacción. Deberíamos autoexponernos solo y únicamente cuando tengamos una evidente conexión con el otro; cuando hayamos compartido tiempo, cuando se vez una intencionalidad de apertura.

Otro de los errores frecuente es que cuando esa exposición de la que hablábamos no resulta efecto, muchas veces nos auto exponemos aún más como buscando una reacción en el otro.

La exposición debe ser paralela; quiz procuo; yo revelo cosas tú compartes; y si no estás dispuesta a compartir… ¡ciao bambina! y este punto precisamente es vital. Grábatelo a fuego: siempre debes estar dispuesto a irte Aquí radica uno de los mayores secretos de la seducción y de las luchas de poderes. Pase lo que pase, en la vida debes de tener una lista de VALORES INQUEBRANTABLES y entre ellos por supuesto el respeto a ti mismo y a los demás. Si lo que permites es lo que promueves, no promuevas bajo ningún concepto menosprecios ni faltas de respeto. En el momento que alguien quebrante dichos principios debes estar dispuesto a fijar límites, poner barreras, y sobre todo largarte. Es la única forma de afrontar de forma madura una relación. Asumiendo su propia esencia inestable. Nada es para toda la vida, y tratar de retener cosas o personas en nuestra vida es tan humano como inmaduro. Si se quiere ir, se ira, si te menosprecia es mejor que se largue a que te acabe jodiendo la vida…

Antes de embarcarte en cualquier relación ten claro quién eres y valórate por encima del mundo entero; fija límites y claros, construye un yo perfectamente definido, define tus principios inquebrantables; define también tu propósito vital , tu camino deseado… y cuando coincidas con alguien, cuando te emparejes jamás y digo jamás cambies eso. Tú eres tú y tu camino es tu camino; así que desapoderarse es dejar que otro diga como debemos ser o que determine que camino hemos de seguir. Nunca pierdas la perspectiva.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

¿BUSCANDO PAREJA COMO SI NO HUBIERA UN MAÑANA?

Fotografía, modelo y retoque Lucía Ojeda

Podría resumirte los deseos egoístas de cualquier individuo e individua que ahora mismo esté por el mundo buscando pareja: lo quiero todo a mi manera pero que nadie me toque lo mío. Podría ser a grandes rasgos lo que cada uno lleva en su disco duro. Unos tienen más suerte que otros, aunque la suerte no existe como objeto, todo lo que uno no puede controlar podría meterse en un cajón desastre llamado suerte, circunstancias, potra... como te de la gana. Cuando uno está solo en su casa y piensa en su mujer ideal, se imagina siempre a una chica guapa ¿o no? Cuando uno está en la barra del bar con los amigos, juega a mirar qué mujer de ese garito bien podría acabar en la cama con él, aunque solo sea fantaseando y según las copas que se lleve encima, el listón de las exigencias que uno tiene tan claro en su casa sin influencia ninguna, bien puede ir bajando. Sabes bien que sí, hasta acabar babeando a la última chica que quede viva sea ésta como sea, solamente por el mero hecho de que te pilla cerca.

¡Viva el amor! ¿verdad? En un momento así, y de una forma tan instintiva, común, barata y frecuente un sábado por la noche, creo que todos deberíamos llevar una videocámara y vernos después tranquilamente al día siguiente con un café, el hasta donde somos capaces de llegar en la búsqueda de compañía. Igual te cambiaría la cara ¿ese soy yo? Y te das cuenta de que no estás siendo fiel al ideal que hipotéticamente estás siguiendo en cuanto a estar en compañía de una mujer. Y digo bien sí, compañía... No digo sexo, no digo novia, no digo rollo: he dicho compañía. Porque cuando no se trata de una mujer, son tus amigos y cuando no son tus amigos, es tu familia o tu trabajo.

De pequeño te enseñan muchas cosas en el colegio, recibes la educación de tus padres (si te dejas y no tocas los cojones), recibes la influencia de tus amigos, los imitas... Poco a poco vas siendo tú hasta que dejas de nutrirte de todo aquello que te rodea, hasta que empiezas a moverte por ti mismo. Miento, uno nunca deja de nutrirse de lo que le rodea, pero sí pasas a producir y en definitiva a ser una persona integrada de mejor o peor forma en un sistema. Dime si durante todo este tiempo de formación y de aprender, si una sola persona te ha enseñado a estar solo, a vivir solo, a apañártelas solo, a divertirte solo, a disfrutar de tu tiempo, a viajar solo... ¿Quién? Normalmente quien sabe vivir solo, lo hace como adaptación al medio pero no por libre opción (a menos que tu vocación sea la clausura en actitud contemplativa... pero no creo que ese sea tu caso). Lo normal es estar acompañado, es humano, pero... no siempre es así. Lo peor de todo, es que nadie te enseña a estar solo, es algo que se suele aprender a la fuerza.

El miedo de muchos hombres, es miedo a quedarse solos, no porque no haya mujeres en el mundo para emparejarse, que las hay y a patadas; sino porque nadie les ha enseñado a estar solos y a disfrutar de ese estado. ¿Se puede disfrutar de ese estado? Sí... cuando no te quedan más narices. Algunos nos adaptamos mejor, otros se adaptan peor, y alguno que otro... entra en cortocircuito porque no tiene recursos propios para aguantarse a sí mismo. Este último es el que me preocupa más, porque vampirizará a cualquier persona que se le cruce por el camino, preferiblemente mujer. ¿Sabes por qué me preocupa más? Porque cada vez veo más hombres así, buscando pareja como si no hubiera un mañana. No están buscando pareja en realidad, están buscando compañía porque no saben estar solos. Dime entonces querido amigo esclavo del pene, donde queda el ideal femenino de "mujer perfecta" de estos hombres, o tú mismo, o yo tenemos de una mujer con la que compartir ese algo más.

Pedimos mucho, pedimos todo, pero ¿hasta cuanto estamos dispuestos a dar? ¿Buscamos en una mujer aquello que no sabemos afrontar? Creo que ninguno de nosotros debería depositar tal responsabilidad en una pareja, en una novia, en una loquesea... ¿A quién le gusta estar solo? A nadie desde luego, pero hasta que no sabemos vivir solos y tirar de nuestro propio carro, no sabremos vivir ni convivir en pareja. Responsabilizar a una mujer de tu felicidad es irresponsable, es renunciar a ser hombre para convertirse en un parásito carente chupasangre. ¿Qué pasa? Que si no hay mujer en tu vida... ¿no eres hombre? Que yo sepa, hombre naciste, y hombre serás hasta que te mueras. Al menos biológicamente lo eres, no sé qué tendrás metido en el alma o en la personalidad.

Si no tienes en cuenta que la otra parte, puede tener las mismas exigencias que tú, o incluso más… cosa que por otra parte conforme “vamos avanzando” y más Sex in the City que ponen por TV, más cremas antiarrugas, más anuncios de “podemos con todo y lo queremos todo” y más ministras de igualdad, la mujer occidental “de hoy” (o sea, a la que te quieres ligar) va ganando absolutamente más en todo... Bueno, en todo menos en lo que significa una mujer desde dentro, sus entrañas. Se están cargando a la mujer real y emocional a base de cargas y más cargas. Y ¡ojo! Que no me refiero a la mujer entendida como eran nuestras abuelas, me refiero a la verdadera personalidad de la mujer, a la que poco a poco la van convirtiendo en un pseudo macho consumidor compulsivo con vagina.

¿A qué me refiero con esto? Ganar más dinero y poder gastárselo en trapos, productos Light, cosméticos y tacones, no convierten a un ser humano con cromosoma XX en mujer. Refiriéndome a su personalidad y opciones, ahora no te hablo de biología ¿OK? Es probable que viendo un escaparate apetecible visual y sexualmente, te acerques a una mujer ofreciendo tu mejor arsenal, esperando una respuesta femenina (sea esta la que sea, tanto favorable como el rechazo, que el éxito no se vende en tarros) y te encuentres… con un depredador que bajo una belleza de sirena, lo único que le apetece es alimentarse de la carne de su víctima… o sea ¡tú! ¡Coño! ¿Yo una víctima? ¿Pero qué dices? Miguelito… se te va la olla puedes pensar. Te lo diré con otras palabras: mejor que víctima, más bien un hombre objeto. Siendo a sus ojos más un trofeo, que un hombre con el que querer compartir algo que merezca la pena. No hay más que escuchar una conversación entre mujeres en la intimidad, sin que ellas sepan que estás ahí… Puedo garantizar que son peores que nosotros, a la hora de cosificar a personas del otro sexo.

¿Cómo? ¿Qué está pasando aquí? Pues tanto por tu parte, como por la suya, lo que pasa es un profundo lavado de cerebro. Tu lavado de cerebro va hacia atrás en el tiempo, y el suyo va hacia la ciencia ficción. El verdadero problema, no es el lavado de cerebro en sí, ya que de una u otra manera todos hemos recibido influencias constantes desde que somos pequeñitos: por lo que vemos en casa y en TV. El verdadero problema es que tu lavado de cerebro y el suyo van en dirección contraria… y conforme avanza el tiempo, cada vez hay menos solape entre lo que tú quieres en una relación, y lo que quiere ella. Te hablo tanto en la pareja entendida como tal, como del comportamiento exclusivamente sexual.

Si al menos ambos sexos hubiésemos recibido un “lavado de cerebro complementario el uno con el otro”, o sea… una educación natural sin mejunjes ni postizos políticamente correctos, que incentive sobre todo más la aceptación entre sexos, que estudie las diferencias para aprender a aceptarlas, más que intentar eliminarlas por completo, otro gallo cantaría. Si eliminamos las diferencias que hay entre hombres y mujeres, que las hay, acabaremos como marcianos asexuales que se reproducirán como tubérculos. Si las parejas que se forman hoy en día, estuvieras integradas por hombres y mujeres con una educación centrada en aceptar las diferencias, sobrarían los prejuicios. Por sobrar… sobraría hasta el Divorcio Express. ¿Sabes por qué? porque ni si quiera sería necesario un contrato de matrimonio previo. Las parejas estarían unidas simplemente desde su libertad, voluntad y deseos, no por hipotecas o contratos.

Puedes pensar y con razón: Pero si ella se está comportando precisamente tal y como llevan reprochándonos siglos a los hombres. El hombre de hoy, es cada vez es más emocional y por tanto, adulterado, ya que no está preparado para ello. ¿Tengo yo que ser más emocional? ¿Para qué? ¿Para parecerme a algo que no soy? ¿Para convertirme en un feminoide? Parece que no queda otra… y así las mujeres se quejan y echan cada vez más en falta “hombres de verdad”. ¿Esto se supone que es bueno? ¿Mujeres comportándose como machotes y hombres objeto? A la par se va convirtiendo cada vez más el hombre en objeto, de cara a ella, a una mujer que en teoría es libre de hacer lo quiera, mientras se lo permitala ministra (si la hubiere) y se lo digan por la tele, claro. ¿La diferencia social? A nosotros se nos recrimina el tratar a la mujer como un objeto de deseo sexual, mientras que a ellas, se les incentiva y se les premia el vernos de esta manera; ya que este concepto, teniendo al hombre como sujeto objeto es “gracioso y parodiable”.

A estas alturas, que te preguntes dónde está esa mujer ideal del principio, es un absurdo y una fantasía. Probablemente ni exista. Lo que sí podemos, puedes y yo mismo debo hacer, es conocer y aceptar a la mujer real, tal y como es ahora mismo, alejándonos de fantasías y de idealizarla. ¿Qué ellas se siguen creyendo todo lo que dicen por TV? Déjalas que se lo crean, ya recularán cuando vean que Mr. Big solamente es un papel en una serie producto de unos buenos guionistas, y que de tanto ver mercado masculino, en la búsqueda del mejor ejemplar (que por cierto nunca llega) llegarán a los 50 años sin haber sido madres de forma natural, porque lo de comprar frascos de esperma a la carta ya lo puede hacer cualquiera. Ese no es tu problema colega, y problema que no es tuyo no puedes pretender ni cambiarlo ni luchar contra él. Acéptala, porque solamente así, la convivencia y el respeto sí es posible… y deja de esperar a una mujer que se comporte como tu madre ¡joder! No seas Edipo. No les reprochemos a ellas que no sean realistas en cuanto a nosotros, si tú te sigues comportando como Marco, buscando desesperadamente a su madre (eso sí, ya con 30 años que es más grave aún) .

¿En qué podemos resumir toda esta bronca? En gente sola que no sabe vivir sola. Mujeres buscando marcianos (y nunca mejor dicho) y hombres buscando a Venus la diosa del amor (allá donde esté), que cuando no les queda más remedio y se vuelven ambos algo más realistas, se acaban juntando de mejor o de peor forma. ¿Parejas felices? Las habrá, pero la felicidad es un estado que viene y que va. ¿Existe la relación segura? ¿Se puede aplicar el concepto seguro a las relaciones? Ciertamente no, e incluso pensando en mis abuelos como ejemplo más cercano, que estuvieron toda la vida juntos, les fueran bien las cosas o les fueran mal, no podemos hablar de “relaciones aseguradas de por vida”. Aún habiendo sido su unión envidiable, uno de los dos siempre termina solo, es la ley natural y contra eso no se puede luchar. Olvídate entonces de “juego seguro”, es solamente un espejismo, hay tantas cosas que no dependen de ti, que intentar asegurarlas es absurdo.

Ahora que somos tan exigentes pedimos mucho, pero no queremos dar nada. Si ella no cede de su espacio, y tú tampoco cedes del tuyo, no puede haber un espacio común compartido. Esto es lo que la gente no entiende ahora, y por eso se divorcian a los seis meses de casarse, porque “le tocan su espacio”. Se quiere avanzar en la libertad individual para la mujer, pero no se contempla incentivar en ningún momento que por necesidad humana, somos complementarios y muy diferentes también por necesidad. Que yo sepa siguen existiendo dos sexos y que yo sepa, tampoco hay una ley que obligue a casarse o a tener pareja. Partiendo de ahí, deberías ser libre de elegir soledad o compañía. ¿Somos realmente tan libres? Lo dudo mucho, tenemos ya el disco duro muy configurado. Y es por esta misma razón, que habiendo tantas cosas que jamás entenderemos del sexo opuesto, deberíamos aceptarlas sin más.

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