EL EFECTO "YOKO ONO"

Mírala, con lo calladita que parece y la que lió pegándose como una lapa a John Lennon. Cuando se dice que tuvo una gran influencia sobre el figura entre los figuras, mejor habría que decir que realizó un lavado de cerebro intensivo que hizo que poco a poco se le fuera yendo la pinza a John Lennon, hasta perder la percepción de lo que es normal y lo que no… y es que los últimos años del componente más carismático de The Beatles fueron prácticamente un encierro a puerta cerrada con esta mujer. Parece una mosquita muerta ¿verdad? Esas son precisamente las peores y las que más vampirizan la vida de sus parejas. O son para ellas... o no son para nadie. Para muchos fans de The Beatles, Yoko Ono es la principal culpable de las broncas y diferencias surgidas entre Lennon y el resto de los componentes. Diferencias que llevaron a un grupo de amigos a hartarse de las tonterías y excentricidades, que se le ocurrían al bueno de Johnny por obra y gracia de la garrapata que se había instalado en su vida…

¿Te suena eso de algo? De hecho, durante las sesiones de grabación de Let It Be, se puede ver a un grupo realmente cansado y quemado por parte de todos sus miembros, con más ganas de terminar de grabar y largarse que otra cosa. ¿Al final que pasó? Pues, una vez el individuo resulta parasitado, toda todita la herencia al completo y fortuna del mismo, fue para nuestra mosquita muerta protagonista del concepto del que estamos hablando, al que también podríamos llamar abducción.

No entiendo el vampirismo, ni que alguien resulte abducido del resto del universo por el mero hecho de estar disfrutando una relación de pareja. Me vacuné de ello en mi primera relación estable verdadera, ya que fui abducido con gusto, ya que dicen aquello de sarna con gusto no pica… y es verdad, que el tiempo es de uno y con él hace lo que quiere. Y fíjate lo que te digo, muchas veces he pensado y he llegado a creer sinceramente, que quizás por no volver a caer en esta abducción de la que tarde o temprano se harta uno, no me he casado todavía. Y es que un buen día dije ¡una y no más! Porque lo que empieza siendo un encierro con agrado… se tornó en un dar por hecho, que no iba a salir del círculo o cajón que se me estaba poniendo como menú diario.

¿Sabes? Voy a destapar un tema de mis sesiones de orientación compartidas con algunos de vosotros y quizás contigo si nos sigues a menudo. Algunos de vosotros que no todos, conforme vais madurando en edad (que no en conciencia) cuando quedamos por primera vez para vernos las caras os quejáis de lo mismo: Mira Miguel, es que… veo como pasa el tiempo y mi círculo de amigos se va reduciendo poco a poco, cada vez los sábados somos menos y muchas veces no tengo gente para salir. Mis colegas uno a uno se van echando novia y van desapareciendo poco a poco; y lo que me interesa, es aprender a conocer tías de otra manera que no sea un sábado por la noche, porque ya te digo que salir con mis amigos de toda la vida, es cada vez más difícil… están casi todos retirados, y el que no se ha casado, poco le falta. Estoy seguro que si rondas la treintena, eres soltero y no tienes pareja estable, esto te puede sonar mucho.

De todas formas, piensa por un momento, querido esclavillo del pene, que por tenerlo dando guerra nos iguala en condición, que no elección de lo qué hacer con nuestro amado apéndice: Todos tenemos un amigo, o dos amigos, o tres amigos, o un compañero, o un conocido dentro de una pandilla, o un círculo de amigos a los que en algún momento, han abducido al comenzar una relación, si bien no hemos sido tú y yo los primeros, en caer en pecado tal. Porque para empezar, el hecho de demonizar a la novia de tu colega es un error, ya que el que elige desaparecer es el propio colega… supuestamente de forma libre y gratuita. Y digo supuestamente, porque lo primero que uno pierde cuando se enamora en la objetividad, de hecho, si no se pierde esta objetividad y uno no idealiza a la mujer en cuestión… no se enamora. Es así de simple.

Muchas veces y te lo confieso, he llegado a pensar (pero no a creer de corazón) que para poder formalizar una relación, hay que batir en retirada. Parece que inevitablemente, los amigos emparejados van quitándose de escena. Y que uno se quita poco a poco, de lo que más nos gusta a la mayoría, o sea… hacer el hijoputa cada uno a su manera. El sentido común nos dice que no, que los amigos son para siempre y que las mujeres vienen y van, pero si te enamoras o te encoñas, el propio cuerpo te pide estar con ella, eso está claro. Lo que toca los huevos es otra cosa, es ver a un amigo abducido y no siendo dueño de su propio tiempo, ni elección de amistades. Te digo de un amigo, porque cuando le pasa uno mismo, muy pocas veces te das cuenta, dejaste de ser objetivo. Tampoco es la primera vez que veo, que se deja de salir con los amigos de siempre, para fundirse por completo con el círculo social de llamémosla Yoko Ono haciendo honor al concepto. Esta si es la cagada, y este si es el error.

Cuando ves que tu mundo por completo, tiene que ver con ella, porque si no son sus amigos, son su familia, son findes con ella y hace meses que no ves a tus colegas… ¡algo falla canalla! Aunque conozco a uno que se sentiría el tío más feliz del mundo con este síndrome de Yoko Ono, allá cada uno. Probablemente te des cuenta de que la has cagado, en la primera crisis seria de los dos años, cuando vayas a llamar a tus amigos de siempre y te sientas raro al hacerlo, porque ¡joder! ¿Hace cuánto que no los ves? ¿Te suena de algo? TÚ SIEMPRE TIENES LA ÚLTIMA PALABRA.

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CRÓNICAS DE UN HIJOPUTA V: RESACA Y BERRINCHE A LA DESPEDIDA, por EL REVERENDO

Estábamos puestos en corro y entre trago y trago de multa, todavía no había caído beso. Yo ya me estaba empezando a ver tirado a tomar por saco de todo, borracho, a oscuras y sin follar. Antes de que se me empezara a trabar la lengua en un turno de multa “chupito de Ruavieja”, paso al frente con avanzadilla: ¿esto cuando empieza de verdad? Yo ya paso de beber, voy a empezar a besar a la gente así que ¡al lorito! Nadie se opuso, y el pedo cebollero era ya lo suficientemente contagioso como para que con que uno empezara, los demás siguieran. Me entró el calentón y obviamente fui a por la ahogadillera apellidada la rubia. OK, todo en orden, piquito y a mi sitio como los niños buenos. Sin bofetón, ni protesta. Fui el único que se levantó, allí no se quería mojar ni el tato. Después el de Talavera, que le dio otro pico a la apellidada la pelirroja… Ellas ni pío. El Canario, obviamente el más listo de los tres, echando sonrisitas y callado demasiado cerca de la rubia… o sea, de “mi rubia”.

Aquí empezaron ya las tensiones y las prisas, hay que saber perder: empezamos a aplaudir a la rubia para que se lanzara, y en efecto… se lanzo: ¡A TOMAR POR CULO! Beso al hijoputa Canario, que no pico, no tuvo ni que levantarse cuando yo ya me había destapado. Cuando digo beso, digo beso de primera división. Nos miramos el de Talavera y yo pensando: esto es la guerra, ya se ha roto el cascarón. Aunque él no lo tenía tan mal como yo, él no se había mojado por ninguna y yo el primer pico se lo di a la rubia. En ese momento pensé: Joder, ahora ninguna de estas querrá ser segundo plato… y me da que me quedo sin... Por llevar preparado, tenía puestos los gayumbos de follar, que más que de follar parece que se iban a quedar como los de paseo.

Cualquier movimiento que vaya a hacer ahora, va a ser superforzado con cualquiera de las otras dos. Pero lo dicho: la rubia descartada, que ya se sabe quien le mola. Opté por no reaccionar, aunque por dentro tenía unas ganas de hacer algo que no me las aguantaba. El de Talavera y yo nos quedamos hablando con las otras dos Ruavieja en mano, se podía estar salvando la situación. Oye, os podríais ir detrás de los matojos ¿no? Ya que estamos… saltó el de Talavera. Y va el Canario, la coge de la mano y se le lleva. El SINDIOS estaba ya hecho y yo mordiéndome los huevos. Nos terminamos de matar la última botella y nos levantamos los cuatro no-pillados para volver al campamento. Cuando salimos al camino, les dije Pues yo me tomaba una más en el SPACE, no me quiero ir a dormir. Las dos ahogadilleras se miraron como diciendo ¿por qué no? Y para el bar que tiramos los cuatro, afortunadamente abierto.

Vaya caras que traéis, y yo casi cerrando nos dijo el jefe cuando nos vio aparecer por la puerta. ¿Nos pones unos pacharanes antes de ir a dormir? Nos sentamos, pacharán, piti y las últimas risas antes de volver. Sin pena ni gloria, sin novedad. Por el camino hicimos parejas para al menos arrimar un poco, pero vamos… nada de nada. Cuando llegamos a las camas, vimos que el hijoputa Canario todavía no había vuelto. Eso quería decir que le debía de estar yendo mejor que a nosotros. Se me cruzaron los cables y le dije al de Talavera: Por mis cojones que yo no me duermo, voy a ver si espabilo a estas y nos volvemos a ir (súmale a esto mi dolor de huevos y la borrachera). ¿Qué hice?

No se me ocurrió mejor cosa que coger el móvil y mandarle un mensaje (estilo siniestro) a llamémosla la morena: ¿ha vuelto ya la compi? Por aquí el Canario no aparece. A los diez segundos había respuesta: no. Menuda efusividad, eso si que era "concentrar texto". Respondo de nuevo: nosotros no tenemos sueño, nos volvemos a ir ¿os venís? Esta vez tardaron en responder 5 minutos que se hicieron eternos, se lo estuvieron pensando: no salimos, estamos cansadas, venid vosotros. Como en los dibujos animados, que a los diez segundos estábamos tocando a la puerta el de Talavera y yo.

Abrieron la puerta y ¡hostias!… estaban ya con la escasa ropa de dormir. Yo como estaba ya enfermo perdido, ansioso, salido, pedo, calentado, re-calentado, rabioso, quemado… Me fui directo para la cama de la morena a sentarme y que el de Talavera se apañara, que no estaba yo para hacer equipo. Sin ganas ninguna de seguir bebiendo y sin saber muy bien qué cojones hacer allí o por donde empezar para salvar la noche ¿tenéis licor? Pregunté sin ganas. Y al más puro estilo adolescente de instituto y campamento, la morena se sacó un peta del cajón… gentileza supongo del catalán, que en algún momento le querría caer simpático. No sería ni la primera vez, ni la segunda, ni la tercera que me fumaba uno, pero de eso hacía ya mucho tiempo… por lo menos cinco años, pero de perdidos al río.

Tienes cara de cansada ¿quieres dormir bien? Toma ya, quinta marcha, de cero a cien y a por la hostia. ¿Y eso? ¿Qué pasa que te has inspirado de repente? con un tono más que vacilón. Se empiezan a reír las dos ¿Qué me vas a hacer? A la vez que se encendía el peta. Un masaje en los pies, respondí todo picho. ¿En serio? ¡qué lujo! ¿No? Dijo ella, y ni mu. Se quitó las chanclas muy flamenca y solamente le faltó decir… ¡y rapidito! A lo que el de Talavera y la otra ni pío. Pim, pam, pim, pam… me daban ganas de pegar una voz en plan: joder ¿por qué no os vais a dar una vuelta? Que ya parece que pasa por el aro la chiqui en cuestión. Yo a lo mío, que ya tengo mis años para tener vergüenza.

Anda mira… si está encantada con el masajito, tanto que… [TROLOROLORÓ, TROLORÓ TROLOROLO]. Qué bonito y pesado despertar en habitación ajena ¿pesado? Con el peta a medias que me había fumado, había cogido un sueño más que profundo, abisal, adornando el despertar con un mareo de estos que uno dice ¡jooooooooooooooder! Que me caigo, mi cerebro necesita azúcar. Cuando fui a coger el aseo para despejarme con una ducha fría, descubrí que el Canario y la rubia, al no ver a nadie a su vuelta, se habían quedado en nuestra habitación ¡ole por los finales felices! Tampoco me acordaba de mucho detalle, pero cuando apagamos la luz, sentir caricias y besos húmedos se le queda a uno grabado en el sentío. Al no ver nada, el resto de los sentidos se acentúan (o eso dicen). Al de Talavera no se le veía por ningún lado, aunque su pelirroja (por diferenciarla de la rubia y la morena, no porque fuese pelirroja de verdad) había amanecido en su cama a un escaso metro de nosotros.

En el desayuno, todos callados, nadie decía ni pío ¿por qué? Lo que había pasado se podría llamar EFECTO YOKO ONO (proximamente). Ya se habían formado agregados dentro del equipo de las ahogadillas, y la verdad es que fue como un bofetón de realidad. Si teníamos que hacer el hijoputa, el niñato y el adolescente, ya lo habíamos hecho bastante, y punto más álgido que el de aquella noche, no iba a poder sobrepasarse. Se puede decir que habíamos tocado techo y que dicho agregado no tenía más objeto.

Más o menos el sentimiento en los días posteriores hasta que la convivencia terminó, era el de una resaca sin dolor de cabeza, como cuando te has tomado cuatro copas de las buenas y no has mezclado. Estás algo cansado, pero no estás jodido. Como despertarse un domingo a mediodía, después de haber salido de juerga y la pereza te gobierna. Lo haces todo más tranquilo, te mueves poco, te gusta estar sentado frente a la tele desayunando dos horas viendo la Fórmula 1… Todo reposado. No hubo más mamoneo, ni mas tontería.

Como todo lo que empieza, termina y lo que fácil viene, fácil se va. En la última cena, se compartieron batallas, hubo abrazos y una borrachera (cómo no) más amistosa que otra cosa. Al día siguiente nos iba a recoger la lanzadera, que nos llevaría a la estación de autobuses de Bilbao, y de allí… a los orígenes. Me dio la llorera, el berrinche de los niños pequeños cuando no quieren volver de vacaciones. No me pasaba esto desde los 13 años, cuando monté un berrinche descomunal, porque una chica que me gustaba del parque, se iba de vacaciones y estaría un mes sin verla. La diferencia era que realmente, este Gran Hermano tan particular se había terminado y de aquí en adelante todo se enfriaría… cada uno con su vida. Bueno, lo que pasó en Bizkaia, se quedó en Bizkaia.

Moraleja: el guapo siempre (o casi siempre) gana y sin mover un dedo, no te comas la cabeza con tonterías y acéptalo. Si tienes que pensar mucho o currártelo mucho… es que no te comes un colín (ni te lo vas a comer) es probable que estés picando sobre piedra y más que avanzar, arañes. Pensando un poco te diré que preocuparte por esto, no merece la pena, en serio, preocuparte por ligar más o menos, lo único que te va a crear es ansiedad, y esta ansiedad te jode. Ya puedes ser el tío más cojonudo del mundo que el que se lleva el gato al agua, siempre está más bueno que tú, o tiene más pasta que tú.

¿Eres muy simpático? Enhorabuena, te vas a hartar a pagar fantas. No quiero echarte el ánimo por tierra, lo que quiero es que seas realista, y sobre todo, que si quieres hacer algo, no lo dejes para el último día, para hacerlo mal y con prisas. No hay más misterio para los tíos del montón como tú y como yo, que echarle huevos y avanzar hasta donde podamos. Ya te avanzo, que con ósmosis ambiental no se liga, ni tampoco siendo la mar de simpático. Si alguna vez te vez en un entramado parecido… preocúpate sobre todo de disfrutarlo, porque probablemente esa misma situación nunca se repetirá. [fin de la serie] Si te perdiste la cuarta parte.

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CRÓNICAS DE UN HIJOPUTA IV: BESANDO A OSCURAS, por EL REVERENDO

Los tres hijoputas apellidados Canario, el de Talavera y Madrileño, este último quien os relata la historia, habíamos formado un gran núcleo de monosabios dentro del ya clásico equipo de las ahogadillas. Pese a no repetir más en lo que quedó de estancia semejante hazaña, ya se sabe aquello de cría fama y échate a dormir. Las noches eran nuestras, todos querían estar dentro, menos el catalán que era el más alternativo de todos, y prefería fumarse medio bosque en porros, antes que integrarse en el grupo. Muy bien por el donostiarra en cambio, que se hizo querer por todos, un hombre algo mayor que el resto, pero con mucha vida y mucha juerga. Si señor, me quito el sombrero con este tío. Lo dicho… lo nuestro eran las actividades extraescolares de después de comer y después de cenar, el resto era del dominio completo de nuestras monitoras, mejor dicho, nuestras santas monitoras que sabían llevarnos bien con mano izquierda, a un grupo de “gente adulta” que durante dos semanas volvió a la adolescencia de campamento. Vamos, que solamente faltaba alguien que supiera tocar la guitarra. Pero como siempre pasa en la vida real, la armonía no dura demasiado y siempre pasa algo… ¡y se jode todo!

Todo iba bien, insisto… Iba bien hasta el ecuador de la convivencia, donde se marcó un punto de inflexión. Y todo, por no saber hacia dónde se apunta y por no hablar entre nosotros. Las cuatro de las ahogadillas, tuvieron una feliz idea en el rato del pacharán, que a nosotros nos olió primero a coña de “hora del pacharán”, después a fantasmada adolescente y por último (y para qué negarlo) a… ¡ESTA NOCHE FOLLAMOS FIJO!. ¿Cuál era la idea en cuestión? Chicos, ¿por qué esta noche, en vez de apalancarnos aquí, no nos vamos a la rivera del otro día y nos matamos un par de botellas? Habíamos pensado que podíamos encender un fuego y contarnos historias. Eso sí, no se lo digáis a las monitoras, nosotras no se lo hemos contado a nadie…

De ahí deduje del “nosotras no se lo hemos dicho a nadie”, que en efecto podía haber tema. Los números seguían sin cuadrar después de algo más de una semana, pero seguían jugando a nuestro favor. Ellas seguían siendo cuatro y nosotros tres, pero como decía mi abuela: más vale que sobre que no que falte. Nos miramos los hijoputas y juraría que los tres pensamos exactamente lo mismo: HOY FOLLAMOS. Eso sí, de los tres, el que mejor supo amortiguar los colmillos en ese momento, fue el hijoputa canario, un tío con tablas. Al de Talavera y a mi se nos debía sentir de lejos las feromonas, la testosterona y nuestra mente calenturienta, haciéndonos ya mentalmente el modelo 3D de lo que podía pasar esa noche. A mí me entró el calentón voluntarioso y solté: pues de las botellas me ocupo yo. Me levanto todo orgulloso de mi mismo y pregunto al colectivo ¿Dos de Ruavieja? Y todos asintieron. Fui a la barra y al jefe, que ya era como nuestro padre se las pedí. Todo estaba hecho ya.

Durante la cena estuve pendiente de robar alguna mirada cómplice con "las organizadoras del evento", eso sí, como un auténtico pringao, porque mi erección mental era de aupa. Me estuve todo el rato montando la película, he de reconocerlo. A mi... sinceramente estas cosas no me pasan, y no destaco entre las tías como por ejemplo se le veía al hijoputa canario, soy más bien de golpes de suerte de vez en cuando. Pues eso, con la mano en el bolsillo agarrado bien el pene, terminamos la cena, y sin decir ni pio nos fuimos cada uno a su choza para arreglarnos en la medida de lo posible. Obviamente, los tíos no tardamos ni veinte minutos... y con el acelerón hormonal, diría que incluso menos. Habíamos quedado con ellas a 50 metros de la salida del campamento, justo antes de meterse en lo que era "el verde profundo" además de camino al bar; por lo que la gente pensaría que iríamos allí. Llegamos bien puntuales con la polla tiesa y dos botellas de Ruavieja; ellas irían al bar a por los hielos y a ver si nos dejaban vasos; porque de la cocina no podíamos pillar nada por estar "todo contado".

Después de esperar casi media hora, aparecen tres de las cuatro. La vasca (con novio) se había rajado "por cansancio" y de repente la proporción se quedó en uno a uno. Pensé: Aquí ha habido reparto ¡A TOMAR POR CULO! no va a haber problema con la matemática. Por cierto... ni vasos, ni hielos, iba tocando Ruavieja calentorro a palo seco y a morro. La cosa "pinta bien" al menos de momento ¿verdad? Otra cosa digna de mencionar ¿A quién se le ocurrió aquello de encender un fuego justo en una rivera donde todo y digo todo absolutamente está mojado? Pues tampoco había fuego, esto no es la playa. Seis a oscuras, eso sí con la luz de ¡oh casualidad! la luna llena, sentados en círculo y bebiendo Ruavieja a morro, que por cierto... bajaba más deprisa de lo que yo pensaba. Al final la cosa se iba a quedar corta.

Con lo que no contaba nadie, es que el Ruavieja caliente, pega el doble... y después de poner a parir a medio campo de trabajo con la primera botella, y una ligera hostia alcohólicamente hablando, el de Talavera soltó ¿jugamos a la botella? HABÍA PEDO SUFICIENTE COMO PARA PODER DECIRLO, eso desde luego, pero me di cuenta que no estab sentado al lado de quien a mi me interesaba. He de admitir, que a mi la que me molaba era la monitora de la mala leche, y de entre las presentes... llamémosla la rubia, a la que tenía justo enfrente, pegada al colega canario. ¿Ya empezamos con las tiranteces? Lo que yo quería ver, era quien de nosotros se iba a llevar el primer beso por parte de nuestras amadas ahogadilleras, porque ése hipotético afortunado, ya iba a tener el trabajo hecho. [continuará...] Si te perdiste la tercera parte.

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CRÓNICAS DE UN HIJOPUTA III: NACE EL EQUIPO DE LAS AHOGADILLAS, por EL REVERENDO

¿Lo mejor? El momento desde luego y el… roza-roza, las ahogadillas, el meter mano a discreción correspondido, el mamoneo, algún mordisco y el “No hay huevos a quitarse el bañador”… ¿Bañador? ¿Qué bañador? Aaaaah, los calzoncillos, que no duraron ni medio minuto dentro del agua. ¿Qué no hay huevos? Pues ala, ¡todos en pelotas! ¿Lo peor? Pues estar dentro del agua en pelotas, con la polla como una bellota debido al frío y a la borrachera, que nada más entrar en el agua pareció desaparecer solamente en la cabeza (la de arriba). Bueno y que tampoco se veía demasiado, pero si se tocaba en su defecto. Lo cierto es que no sé si tendrás mucha práctica debajo del agua, pero entre tanto movimiento, ahogadilla, revuelto, empujón y abrazo… ¡troloroloró, troloró, trolorolo! Aunque lo realmente pésimo, fue despertarse por la mañana. Caras de resaca debido a lo "bueno" que era el alcohol ingerido. Se desayunaba a las 10:30, pero todos parecían zombis, en especial los del equipo de las ahogadillas. Las monitoras nos miraban con cara de "Anda que…" Había mucho sueño, pero era sólo el comienzo.

Otra vez a currar, esta vez cortando papelitos, revistas y poner murales para los 4 ó 5 niños del pueblo, que iban a venir exclusivamente a verlos. Tócate los cojones, haciendo murales a mis años para los niños, cuando el juguete de los niños (y mayores de ahora) es la Play. Tras el durísimo trabajo de la mañana, uno no menor en la tarde… café después de comer en “el SPACE” y tertulia con el recién bautizado equipo de las ahogadillas. Debe ser que bañarse en pelotas y borracho une mucho. Me sentía como en un campamento con 16 años hablando de sexo “con chicas”. La diferencia era que ahora tomada café solo con hielo, piti y después pacharán. Justo cuando el resto de voluntariado dormilón se disponía a comenzar una excursión, fue cuando nosotros nos hicimos la siesta. Al más puro estilo reality show, ya se había abierto un cisma en el grupo: El equipo de las ahogadillas… siempre juntos al menos, hasta el final del viaje.

Nos duchamos antes de cenar. Eran unas duchas "muy íntimas", después de un año sin ejercer su función de mojar a la gente. Está bien, 3 duchas para 12 pensé, y sin separación hombres o mujeres. Buen número, sobre todo si había gente que se tiraba mucho tiempo en el baño. Total… ya nos lo habíamos visto todo, o al menos intuido y palpado todo cuán adolescentes en erupción. Tras cenar, y antes de intentar repetir o mejorar el espectáculo de la noche anterior, vamos a jugar a las cartas, pero la juerga pesaba lo suyo. Ya eran cerca de las 00:00, con la gente yéndose a dormir, y uno que tiene sus ideas inocentes dice: ¡Quien pierda paga prenda!... Tras ingerir 4 ó 5 cervezas, o 2 ó 3 cubatitas, todos estaban a favor. Comprobado: aquí a la peña se la suda despelotarse o ponerse chuzo a base de… lo que toque. Por cierto, igual estás muy pendiente en que esta historia en algún momento, se monte una orgía romana de las del pornotube para después preguntarme eso de ¿Qué tengo que hacer para montar una orgía romana? ¿Cómo hacer un trío? Pues ya te avanzo que no.

El resto de la gente ya estaría durmiendo, y nos pusimos en plan “beso, atrevimiento o verdad” ¡que vicio cogieron algunos! Vamos, como niños… A esto, vimos aparecer a las monitoras, que creíamos que nos iban a mandar a Parla por lo impresentable de la situación, pero… ¡se sientan con nosotros a jugar!... ¡ALA! ¡A TOMAR POR CULO! Esto es un SINDIOS, no hay ni orden, ni concierto, ni patrón, ni comanda, ni ley o norma a la que sujetarse. Si se apuntan “las profes” es que ya está todo perdido. La cosa empezó floja con chupitos, pero conforme ya la gente se iba enmoñando… empezaron piquitos, ya que por lo visto esa noche nadie quería despelotarse. Buen equilibrio, los tres hijos de puta acompañados de las cuatro “ahogadilleras”, más las tres monitoras.

Sorprendentemente, eran las chicas las que preferían dar el pico, antes que quitarse algo o soltar un secreto. Debe ser que tenían mucho que guardar y que era más cómodo. Nuestra cara de hijoputa, debía acentuarse cada vez más, hasta que después de haber hecho toda la ronda… La peña estaba aburrida ya. Pues lo dicho, como adolescentes, mucho lirili y poco lerele. A ver si va a ser verdad que en Euskadi no se folla¡Ala! Una pajilla y a dormir. En lo posterior, la cosa se fue normalizando, estabilizando y tranquilizando. El equipo de las ahogadillas iba afirmando su posición dentro de toda esa convivencia, convirtiéndose en algo parecido a la zona VIP de un garito, donde todos quieren estar. No es que fuésemos súper guays, es que parecíamos ser los únicos que queríamos ponerle sal, a este bendito campo de trabajo alejado de la mano de Dios. Todo fue bien por unos días, hasta que empezaron las tensiones… del lado bueno, y del lado “no tan bueno”. ¿Por qué? Te preguntarás. Pues querido amigo, por el reparto del botín… [continuará] Si te perdiste la segunda parte.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

CRÓNICAS DE UN HIJOPUTA II: GRAN HERMANO, por EL REVERENDO

Todavía tenía que llegar más gente desde Madrid a Barcelona, pasando por Asturias, Bilbao, San Sebastián, Canarias, Zaragoza, Toledo, Cáceres o Murcia, hasta llegar a nuestro pequeño campamento escondido en lo más verde del País Vasco; todos ellos parecían personas agradables, amén que era un buen cóctel. La primera impresión fue extraña; ver a un chavalito con vestimentas de militar, y a otro risueño y cachondo, bajito y con gafas; parecía que habían venido juntos, pero no… No era la venganza de los novatos. Sin embargo, algo más le llamó la atención en cuanto llegué: Una sonrisa, una mirada, algo que hacía mucho que no sentía, de una persona muy especial.

Allí estábamos ya todos, y a eso de las 21:30 aparecieron las mochilas. ¡Qué alegría! Se instalaron y los que más frío tenían cogieron lo que más a mano tenían. ¡Gracias jersey azul, que juego diste esos 15 días! Nos distribuimos por las tiendas y los alojamientos a nuestro mejor entender junto con las monitoras, cocineros, gerente y demás personal. Todos a saco, sin orden ni concierto. ¡Tengo habitación!

Cenado por fin, aquí se come pero que muy bien pensé… eso creía yo. Que no veníamos de restaurante, que veníamos a currar, pero qué ganas después de comer un bocadillo de filetes de pollo. No sabíamos lo que iban a echar de menos esos manjares. Tras cenar y explicarnos las monitoras, lo que teníamos que hacer al día siguiente, nos reunieron en medio del recinto, para hacer juegos, donde podían, aunque sólo fuera, conocer los nombres. A algunos les costó, pero al final, al cabo de 15 días, consiguieron saberlos. Para complicar los juegos se pusieron un adjetivo con la primera letra de su nombre, preguntaron aficiones, rompieron globos... Tras esto casi todos se fueron a dormir, pero unos cuantos nos quedamos dándole al palique un rato.

Al llegar a la tienda, oí como sonaba el viento: ¿Y con este ruido y este frío voy a poder dormir? Al final por cansancio lo conseguí. Menos mal que tenía un saco preparado para todo tipo de imprevistos meteorológicos. ¡Gracias saco! Al día siguiente, y sin apenas pegar ojo, se levantó el resto de gente, que no debía venir tan bien cubierta. Había que empezar a limpiar cerámica, duro trabajo, además de desbrozar. Tras un desayuno "abundante" a base de tostadas de pan, mantequilla y mermelada, nos pusimos a currar. Me acordé de las pruebas estúpidas que les ponen a los concursantes de Gran Hermano. Los que se quedaron en el campo base tuvieron una gran actividad: Limpiar trocitos y trocitos de cerámica de otro lugar cercano. Aun así, hubo gente que se quemó un dedo de tanto rascar el barro. Tras bolsas y bolsas de material, y ponerlas al sol, la filóloga se dispuso a limpiar las mesas de madera, debido a la gran suciedad que acumulaban. Pero ¿para qué si estaban a la intemperie?

Cuando ya habían terminado todos los integrantes del grupo, nos llamaron a "comer". Bueno, comer lo que se dice comer… Algo se comió, que más que la auténtica cocina vasca, era el rancho de la mili. ¡Vámonos al bar! Arranqué para darle un poco de vidilla al tema. Está científicamente demostrado que donde hay un bar, hay vida. No era una discoteca, pero era el sitio con más “marcha” del lugar. Había que tomarse un café o un licor o algo ¿no? Vamos… digo yo. Los bares unen mucho a la gente, y yo… ya tenía ganas de unirme con alguna (espiritual y físicamente). No sé cómo leches me senté, que era el único que en círculo estaba flanqueado por un lado por el donostiarra, y por el otro al alternativo de Barna. Joder… ¡así no hay quien trabaje!

Así se pasó la tarde, en el único bar de la zona, que por cierto no tenía máquina de tabaco y la nicotina comenzaba a escasear en el ambiente. Una vueltecita andando y con grupitos pequeños en los que por fin pude desprenderme de mis “guardaespaldas” vasco y catalán, para poder arrimarme a un sol que me calentara algo más, sin desmerecer las atenciones de ambos… pero supongo que lo podrás entender perfectamente. Llegamos, unas duchas, un tiempo sin hacer nada… unos leyendo, otros jugando a las cartas, otros de cháchara y un servidor “echando la siesta” y quedándose con las conversaciones en voz baja que se mantenían en el exterior por el lado femenino. Al final me dormí y me levanté una hora antes de la cena. Así estuve después por la noche que no había quien me durmiera, ni ganas que había. Llegaba la hora de la cena y yo quería ponerme al menos un poco guapo, pero mira donde estás chaval… Lo cierto es que el contexto no daba mucho margen de maniobra para “arreglarse”, ni la ropa que habíamos traído tampoco. Obviamente esto no es Ibiza, ni un hotel, ni un crucero; tenía que cambiar el chip.

Después de la cena, a jugar al Twister. No jugaba a esto desde las fiestas de cumpleaños cuando era pequeño, que si mano aquí, que si pie para allá, y claro, la gracia está en caerse uno o que se te caiga encima la churri de turno… que uno perdió ya la inocencia hace mucho tiempo. Pero bueno… como niños y alguna que otra caída interesante. Al terminar, pues otra vez al bar, al que habíamos bautizado como “el SPACE”, al que bajamos como si estuviésemos en actitud de playa en Ibiza, ya que con el juego, nos habíamos animado todos. A modo de gran sala de baile, el jefe tuvo la gentileza de ponernos música para bailar (la que había) y para acompañar unas copas. Allí estaban casi todos, aunque faltaba el catalán; que se quedó durmiendo.

Entre baile y movimiento de caderas casi dislocadas por parte de algunos/as, y no quiero nombrar a nadie, que eso es de la siguiente semana, cierta persona fue ingiriendo una notabilisisisisisima cantidad de alcohol, apoyada muy directamente por dos ejemplares de la raza 7 de julio "San Fermín". Allí estaban ellos; bailando uno, manteniendo conversación para que cobraran más baratas las copas el otro. Tanto fue así que les invitaron. Y al echar la vista atrás ¡Caracoles! Que no... que eso solamente se dice en el cine español. ¡Hostias! Pegaba más exclamar en la zona, estamos solos. Nos tomamos tres copillas por barba, y más enchispados, enchispadas huidas (y más cachondos que otra cosa) nos dirigimos a las tiendas-casas, intuyendo un potencial dolor de huevos, ya que alguna estaba tontorrona, pero la intimidad era nula.

A eso de los 100 m. de la salida, oímos voces al lado del campamento, en lo que venía siendo el bosque… ¿Espíritus forestales de la euskalerría profunda? y allí fuimos flechados, porque el cuerpo nos seguía pidiendo juerga, no sin antes casi matarnos alguno por el camino, ya que no se veía una mierda. Demasiado arbusto y demasiado tronco pelado. Y entonces… Allí estaban las cuatro chicas haciendo el tonto (a las que creíamos que habían ido directamente a dormir), notablemente borrachas y risueñas, en ropa interior y haciéndonos burla para que nos metiésemos a bañarnos en un río, de cuya existencia no me había percatado.

Cuando vimos el más que tentador percal, miré mis dos compañeros de pedo, y los tres empezamos una competición de a ver quien se quedaba en gayumbos más deprisa y echar a la carrera a por ellas y al agua. Me volví un adolescente enfurecido por la testosterona deseando hacer lo que ya puedes adivinar. Y es que en la puta vida me he bañado en un río, pero en ese momento no me planteé disyuntiva alguna. Se nos debió poner tal cara de hijos de puta poseídos por la borrachera y el espíritu del pene, que cuando nos vieron correr en gayumbos hacia ellas, creo que se dieron cuenta del anzuelo que habían echado, no teniendo más salida… que tirarse corriendo al agua, sin medir temperatura, piedras u obstáculos... donde en efecto, les dimos caza a los pocos segundos. [continúará…] Si te perdiste la primera parte.

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