SI ES QUE… ¡TE DABA LO TUYO! por EL DUQUE

Imagen cedida por Lucía Ojeda
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Hasta que no oigáis esta frase creo que no acabareis de entender al 100% la mente femenina o lo que es peor, no habréis entendido del todo la dinámica del deseo… Muchos de nuestros lectores buscan tips para ligar, esto… Quiero decir para follar…pues bien, te diré una cosa: más que de trucos se trata de actitudes, así que te jodes si vienes buscando magia.

Desde siempre, el mundo se ha dividido en dos tipos de hombre; el amigo de las chicas y el amante de las chicas…El amigo de las chicas siempre se caracteriza por ser el perfecto caballero, el perfecto apoyo, el abnegado chico majo que ayuda, y siempre esta ahí. Él jamás diría o haría nada que pudiese ofender a una mujer… ¡Por Dios, eso nunca! De hecho esta clase de hombre suele ajustar su comportamiento a los deseos de su interlocutor, amoldar sus gustos, su horario, sus aspiraciones a los de ella. Si nos paramos a pensarlo es un comportamiento lógico. Para empezar es un comportamiento muy común entre los que hemos sido muy bien educados en las buenas maneras usos y costumbres.

Las normas de cortesía nos empujan a ser ese buen chico del que estamos hablando, para continuar este comportamiento casa con nuestro ancestral y humano deseo de ser amados, queridos y comprendidos. El amante suele ser tachado de hijo de puta (Que injusto calificativo) y todo por que acostumbra a ofender, a llevar la contraria a hacer putadas llegado el caso y desde luego nunca se amolda a los gustos del consumidor.

La atracción humana no es un concurso de ser buen tipo o de ser un santo; la atracción humana comparte muchos caracteres con la atracción del mundo animal, y en este punto yo te invito a que veas muchos reportajes de la selva para que compruebes si el que suele aparearse con la hembra buenorra de la manada es ese leoncito tan mono y buenecito o el macho dominante, que no duda incluso a veces en herir de muerte a su competidores…¿Y crees que a la leona le importa el destino del león desterrado o herido, del enfermo o el viejo?...acertaste, a la leona le importa una mierda, incluso aunque hace un tiempo se haya apareado con él.

La naturaleza es a veces cruel, pero siempre tiene un sentido de justicia natural. Ellas no buscan tipos que sean muy majos, buscan buenos padres para sus hijos, y ser buen padre incluye muchas características y virtudes, desde la genética (mucho más importante de lo que es políticamente correcto decir); el estatus; el tamaño del pene(también más importante de lo que se suele reconocer); el carácter… aquí se busca sobre todo tipos que se las sepan arreglar solos, y yendo más allá se trata de buscar LIDERES, buscan lideres, no soldaditos obedientes.

Hay otra razón, esta vez psicológica que empuja a la mujer (ojo, y al hombre) a engancharse como si de una droga se tratase, de aquel que le da, una de cal y otra de arena. Se trata del refuerzo intermitente o sistema de recompensa intermitente. El ser humano se engancha mucho más a un refuerzo intermitente que a uno continuado. ¿Te imaginas si las maquinas tragaperras siempre diesen premio? Lo que engancha es no saber si toca o no toca. Vamos que toca a veces ya veces no. Ese tipo de comportamiento genera adicción. Una adicción negativa pero adicción a fin de cuentas.

Otro hándicap con el que nos encontramos muchos y peor cuanto más educado seas; es la renuncia más o menos consciente a determinados rasgos genuinamente masculinos. Nuestra sociedad, dónde imperan afortunadamente criterios de igualdad de género ha olvidado que si igualdad, significa igualdad de derechos y oportunidades, si existe esa igualdad; pero que si igualdad significa que hombres y mujeres somos iguales, eso sería ir contra natura.

Esa confusión sexual; esta época de cambios sociales evidentes ha traído consigo una cierta pérdida de las genuinas concepciones masculinas y femeninas. Cada vez más el hombre cae en comportamientos femeninos y la mujer en comportamientos masculinos. Que lástima que la atracción no entienda de igualdad ni transversalidad de género. La atracción sigue haciendo que a ellas les seduzca lo masculino y al hombre lo femenino.

Llorar, mendigar cariño, ser demasiado explícito emocionalmente hablando; ser tierno en exceso… son comportamientos poco atrayentes. Manda un sms a tu pareja y dila: “sueño con destrozarte a polvos esta noche!" Rompe límites. Créeme si te digo que más vale que te pases que te quedes corto de masculinidad. No hay nada más atractivo que un hombre seguro, directo, firme, y convencido de su dirección sexual. A veces la mejor norma es precisamente transgredir varias normas.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo.

¿Y POR QUÉ TENDRÍA QUE DECIR QUE SÍ?

Imagen cedida por Adela Diana

Si es que... Basta con que no quieras para que te vengan todas a la vez. Ojalá pudiera decir esto de mi, que no es el caso; aunque a veces me dan ganas de contar algunas cosas... que mejor me ahorro escribir; no sea que un día me partan la cara, que uno es de carne y hueso y de vez en cuando... Pues eso, mejor me callo. Lo del poder y no querer es un tema de mi amigo Marcelo, llamémosle así para proteger su intimidad, que no su prestigio entre las mujeres, que ya es reconocido en nuestro círculo común de amigos entre las que le desean y a las que es él quien no les da "el caramelo". Pues el colega en cuestión lleva una cola de mujeres detrás, es un tío educado, que se cuida y siempre va hecho un pincel a todas partes, con su barba de tres días, que no sé como cojones consigue mantener siempre igual, solamente dos personas lo consiguen en el mundo: él y Brad Pitt.

Si, como verás le tengo una envidia considerable (en cuanto a la barba ¿eh?). Por cierto, alguna lectora o lector puede pensar que Marcelo es metrosexual, o gay, o marica de playa... que tanto gustan a la fauna femenina de por sí, al ser quizás más inaccesibles que el resto: pues no, ninguno de los tres estereotipos. Quedamos de vez en cuando, para ver que tal nos va, ya que es un amigo del que aprendo mucho, es un total ejemplo de aplomo y paciencia... que ya quisieran muchos tener. La última batalla va de lo siguiente:

Una vez más en el Molly Malone, donde las camareras son un encanto... así da gusto tomarse una, dos... y no muchas más pintas, que se traba la lengua. El bueno de Marcelo, me contaba el lío que tenía montado en la última academia de baile en la que se había apuntado... perseguido, para no perder costumbre. Y ahí está lo bueno: Macho, habría que encerrarte en una isla desierta con cuatro tías, para que así ya no pudieras decir que no. Con la tranquilidad que le caracteriza me suelta: ¿Y POR QUÉ TENDRÍA QUE DECIR QUE SÍ? Si no me gustan o no es lo que busco, no tengo por qué decir que sí. ¡Olé tus huevos Marcelo!, ojalá todos los tíos tuvieran tan claro lo que quieren. Seguro que nos irían mejor las cosas estando más centrados en nosotros, y no perdiendo la polla a la primera oportunidad.

No es por joder, pero en este sentido los tíos dejamos mucho que desear y bastante a menudo. El registro suele ser más bien Si cuela con esta... pues cuela, así hasta que uno se enamora o se pilla por una tía. ¿A dónde se va la congruencia? Pues sí, muchas veces se va a la mierda. Una cosa está clara: el tema de la tracción va siempre al revés de como uno quisiera, y siempre se pone del lado del que no busca gustar ni atraer. Únicamente va asociada al que más tranquilo está, como el amigo Marcelo. Pero como lo más difícil es estar tranquilo... así nos va o nos ha ido a muchos. ¿Tranquilo? ¿Cómo voy a estar tranquilo? Me puedes preguntar. Hombre si yo tuviera la receta, sería el primero en aplicármela, pero no es el caso.

Es fácil perder la paz cuando te das cuenta que realmente hay muchas cosas que no dependen de ti. Creo que es una actitud bastante infantil, en la que quiero reconocer que también caigo: el emperrarte con un tía por ejemplo, hasta el punto de defender lo indefendible. Cuando es NO, es que NO y punto. Quizás muchos manuales de seducción están escritos para esquivar una negativa. De todas formas, en seducción ya queda poco que decir, que no se haya dicho ya. Si tienes un equilibrio como el de mi colega, es fácil resultar mucho más atractivo, pero para eso hay que saber lo que uno quiere y dejar de tirar a matar a todo lo que se mueva... No porque sí, o por conservadurismo, sino por pararse a pensar en lo que a uno le conviene, y usar aquello que todos tenemos en mayor o menor medida(no me refiero al pene) llamado inteligencia, y bueno, sobre todo a la seguridad en uno mismo, que es el afrodisíaco más poderoso de todos.

Incluso sabiendo lo que uno quiere, también se falla: es lo que tiene ser de carne y hueso y no ser un puto TERMINATOR. Voy a hacerte una pregunta, a ver por dónde sales: ¿Nunca te has sentido como un gilipollas a la hora de ser fiel a lo que quieres? Por ejemplo y en el caso del que hablaba con Marcelo, objeto de deseo entre las mujeres... en algo tan concreto como echar a perder un polvo fácil, y si no fácil, que sabes que puedes hacerlo, aunque no sea exactamente con la mujer que te gustaría. Responde sinceramente ¿si? ¿no? Bueno, yo sí te voy a responder: A mi sí que se me ha quedado cara de gilipollas, acompañada de un dolor de huevos de campeonato. ¿Por qué pasa esto?

Porque por mucho que tengas claro lo que quieres tener con una tía, o lo que quieres en concreto en una relación, tienes instinto. Por un lado si eres siempre fiel con lo que quieres, vas a tener la certeza de que estás haciendo las cosas como quieres hacerlas de verdad y con la tía con la que quieres estar. Pero, después de ver muchas cosas, te puedo decir que esto es francamente poco probable: te puedo decir que si le echas huevos, es más probable que te salgas con la tuya, pero no como ciencia exacta.

De hecho, seguir siempre unos valores o unos ideales concretos, te separa en gran medida del instinto, que al final tiene su peso, por no decir que en muchas ocasiones es el que determina... de ahí que el dolor de huevos sea una realidad. Por así decirlo, ir en contra del instinto te da un cierto control, pero hasta un punto. En cambio, si eres siempre fiel a tu instinto es más probable que tengas más satisfacciones, hablando sobre todo en el corto plazo: o sea y dicho en castellano, follarse a todo lo que se mueva o se te ponga por delante siempre que haya oportunidad. También te puede dar más problemas, pero bueno el que va contra su instinto tarde o temprano revienta.

El código de Honor Masculino, el manual del perfecto hombre ¿Alguien habrá tenido los huevos de sacarlo? Supongo que con otro título, o algo parecido... Yo de momento he empezado ya a trabajar en EL anti-CÓDIGO DE HONOR MASCULINO, el manual del perfecto hijoputa que es mucho más práctico para la vida real. Próximamente, te haré saber más.

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MUJERES DE MÁS DE 30

No soy partidario de los envíos masivos por e-mail, de estos que te llegan con algún chiste resabido o con fotos de tías en pelotas. Pero en este caso, mi amigo Charlie me hizo llegar esta mañana un correo llamado “mujeres de más de 30” conociéndome bien, y sabiendo cuáles son mis gustos. Me he puesto a leerlo y aparte de algún detalle tópico-cómico, tengo que asentir con el artículo escrito por el corresponsal Andy Rooney. El artículo está especialmente dedicado a todos aquellos hombres que no se enteran de que las mujeres van cada vez más a su bola y que deberían aplicarse el cuento a ellos mismos (empezando por mi); sobre todo aquellos que persiguen la foto de esposa + hijos + casa en las afueras + coche por encima de todo… Cada vez quedan menos de esas, y más de las que yo digo “de verdad”, O sea: las SEÑOS… Y a quien le pique, que se rasque los… Sí esos dos que estás pensando. Tardas menos en aceptar como está el mercado femenino a día de hoy, que buscando muñecas hinchables parlantes, o pretendiendo encontrar mujeres que a uno le digan “a todo que sí”. Por cierto, ¿queda sobre la faz de la tierra alguna de ellas? Yo no he visto ninguna. Guste más o guste menos, a los tíos nos toca pensar más en nosotros mismos… Sí, aún más de lo que ya lo hacemos, que para mí es poco.

Mujeres de mas de 30... Para las que ya llegaron, para las que están por llegar y para que los hombres se enteren… Este es un articulo escrito por Andy Rooney, corresponsal de 60 Minutes de CBS, con su certera opinión sobre las mujeres que pasan los 30. Andy Rooney dice: Mientras maduro en edad, valoro a las mujeres que pasan de los 30 más que a todas. Aquí hay unas pocas razones:

Una mujer de más de 30, nunca te despertaría en medio de la noche para preguntarte ¿En que piensas? No le importa lo que piensas. Si una mujer de más de 30 no quiere fútbol, no se sienta a quejarse. Hace algo que le entretenga. Y, usualmente es más interesante que el partido.

Una mujer de mas de 30, se conoce a si misma lo suficiente para saber quién es, lo que es, lo que quiere y de quien. A las mujeres de más de 30 les importa un bledo lo que tú puedas pensar sobre ellas o lo que hacen.

Una mujer de más de 30 es digna. Difícilmente se pondría a gritarte en el teatro o en el medio de un restaurante caro. Pero por supuesto, si lo mereces, no dudara en matarte, si cree que puedes salirte con la tuya.

Las mujeres adultas son generosas con los piropos, muchas veces inmerecidos. Ellas saben lo que es no ser apreciadas. Las mujeres de más de 30 son brujas. Nunca tendrás que confesarles tus pecados, ellas siempre los saben.

Una mujer de más de 30, se ve bien con pinta labios rojo brillante. No pasa igual con las más jóvenes. Una vez superadas una arruga o dos, una mujer de más de 30 es mucho más sexy que sus contrapartes más jóvenes.

Las mujeres mayores son directas y honestas. Te dirán de inmediato si eres un idiota, o si estas actuando como tal. Siempre sabrás donde estás parado con ellas. Si, adoramos a las mujeres de más de 30 por múltiples razones.

Desafortunadamente no es reciproco. Por cada deslumbrante, inteligente y bien puesta mujer de más de 30, hay un calvo barrigón con pantalones curtidos, viéndose como un idiota con una muchachita 22 años. Damas, mis disculpas.

Para todos esos hombres que dicen: por que comprar la vaca entera si puedo comérmela por pedazos. ¡Actualícense! Hoy en día el 80% de las mujeres están en contra del matrimonio. Y ¿por que? Porque las mujeres se dieron cuenta de que no vale la pena comprar el cerdo entero para solo comerse la salchicha.

Andy Rooney
Corresponsal 60 Minutos CBS

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¡QUE HABLE! ¡QUE HABLE!

Fotografía: Manu
Modelo, introducción y retoque digital por
Lucía Ojeda

De nuevo de vuelta a la rutina. La señorita se transforma en la dietista más seria, se viste con su bata rosa (la odio) y pasa consulta. Con la mejor de sus sonrisas es capaz de animar al más derrotado, de motivar a sus pacientes para conseguir el objetivo... de ver cada vez más feliz a la gente que de normal visita. No hay mal que por bien no venga. Trabajar de cara al público, aunque a veces sea lo más complicado, también tiene su recompensa. Al final, una va aprendiendo a tratar a la gente. Y el esfuerzo merece la pena.

Siempre con el argumento en la punta de… ¡la lengua! Ojalá tuviese la paciencia y ese saber escuchar que tiene Lucía con sus pacientes. Uno dentro de sus limitaciones, tiene ganas de arreglarlo todo de repente, aunque hay veces, en que lo mejor es quedarse callado y dejar que ella hable hasta que se harte, en lugar de echar más gasolina al fuego. Supongo que cuando uno anda verde, o incluso cuando has tenido un mal día, lo primero que le viene a la boca ante una discusión, es bien una excusa, bien una justificación… Miento: no tiene por qué ser una discusión. Ante un simple reclamo, si andas un poco flojo de lunes por la mañana, la palabra más tonta puede ser tomada como algo personal. Eso es que pasa algo ahí dentro, que quizás creíamos controlado o curado, pero que no debe estarlo tanto, cuando tenemos una reacción desmedida ante unas palabras o un estímulo, quizás sin saber muy bien el por qué reaccionamos así.

Un ejemplo muy familiar: mi madre es la única persona sobre la faz de la tierra que sabe sacarme de mis casillas con una simple palabra, o con el tono de la voz. Se puede decir que ya la veo venir de lejos cuando se lo propone. Parece que tiene la clave de mis nervios en la discusión. Por eso mismo, si por ahí hay algo que me recuerde ese contexto, es probable que salte, de igual forma que salto con ella. Esto puede provocar en “el oponente” (o sea, tu novia... para qué negarlo) una sorpresa, al no esperar por mi parte una reacción desmedida. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué muchas veces una discusión en pareja parece creada de la nada?

Lo cierto es que después de tanta “evolución”, no creo que en cuanto a aprendizaje condicionado sepamos ir mucho más lejos que el perro de Pavlov. Un anclaje es un anclaje, y esa reacción que he podido tener y que a descuadrado por completo a mi oponente… quizás para ella no tenga ningún significado, pero obviamente si yo salto, es por algo…. Otra vez salió el hijoputa. A veces lo mejor es no hacer nada, quizás incluso no hacer nada sea lo más difícil. Bueno miento, lo que es realmente difícil es saber escuchar: “Oye, que no te he dicho que te vayas”. Y te das cuenta cuando estás recogiendo los bártulos de su dormitorio, mientras te pide que te eches de nuevo en la cama, en un momento de cabeza fría, que realmente no te han pedido que te vayas. Sosiega pequeño cabrón, sosiega ese ánimo... ¡que esa no es la campanilla que has creído oír! No todo gira en torno tuyo. Como de costumbre, esta bronca es sobre todo para mi mismo, no te rayes ¿OK?

Todo esto viene a cuento de lo difícil qué es realmente aprender a escucharla, pero me refiero escucharla de verdad lo que dice, y no limitarme a oír palabras y responderlas con el manual de instrucciones en la mano de “respuestas rápidas & soluciones instantáneas”. Saber escuchar… ¿es cuestión de ponerse? No creo que haya otra forma de hacerlo. Y al menos en lo personal, saber escuchar de verdad a la mujer a la que quieres o a la que te quieres ligar, es realmente difícil. A la que quieres, porque crees que la conoces del todo y que ya sabes qué te puedes esperar, por eso dejas d eprestar atención. Y a la que te quieres ligar, precisamente por todo lo contrario, porque no la conoces, no sabes nada de ella, y para que ella no perciba que en realidad no tienes ni puta idea… pues a no parar de hablar de uno mismo, sin darle oportunidad de que realmente pueda darse a conocer.

¿Para ligar hay que ser adivino y hacer lecturas en frío? ¡Una mierda! Hay que saber escuchar y mucho, y de vez en cuando demostrar que la conoces, más de lo que ella pensaba… Eso sí sorprende. Sobre todo me refiero a saber lo que realmente ella te está diciendo. Pero para eso antes hay que estar también un poco callado y sobre todo, que hable, que hable… que además, es lo que más le gusta.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

BAILA PARA MI ¡CAPULLO!

Fotografía y retoque: Juanda Ferrando
Modelo: Lucía Ojeda


Hola de nuevo campeón, aquí y ahora hablando el gañán entre gañanes... Estaba dándole vueltas al coco, acerca de si “portarse bien” merece la pena. Sobre todo desde estas últimas semanas, no se si será por la puta crisis, o la primavera, o los cambios laborales y afectivos en los que ando trabajando últimamente, en los que no veo por el momento demasiados frutos y sí en cambio, muchas esperanzas e ilusiones. Supongo que cuando uno hace una apuesta por alguien o una inversión de confianza en una opción laboral, hasta que sabes si te va a salir bien o mal, ha de pasar un tiempo. Ayer me lo preguntó un compañero, me lo debió de ver en la cara ¿Qué tal andas Mitch? Te veo preocupado, a lo que respondí: Cuesta arriba macho, siempre cuesta arriba. Y es que sé que al provocar un cambio, a pesar de tenerlo todo más o menos asegurado, estoy poniéndome en riesgo.

Se puede decir que tal y como estoy “estoy bien”, pero es que... Ya llevo “así de bien” mucho tiempo, unos cuatro años exactamente igual, o sea, sin mejorar y acomodado, hasta el punto de quemarme por no ver que avance. Desde luego no es la mejor época, ni afectiva ni profesional, para cambiar, pero si no me muevo ahora ¿cuándo lo voy a hacer? ¿voy a esperar a que se me quiten las ganas y volverme a quedar como siempre? Ni de coña, así me puedo tirar hasta los 50 años y no quiero estar siempre igual en el amor, y haciendo siempre lo mismo en el trabajo. Me he cansado de bailar para alguien que no sea yo.

Todos los días veo gente a mi alrededor quejándose de su trabajo, de su pareja, de que no liga, de que no folla, de que no gana lo suficiente... Tampoco les veo mover un dedo por mejorar su situación. De vez en cuando, veo a amigos míos que se cansaron de bailar para un trabajo, para un sábado noche o para una pareja, se buscaron la vida, se piraron de Madrid, dejaron “las cuatro migajas que dan aquí” para buscar algo mejor, poniendo en riesgo su estatus, comodidad, amistades, pareja, etc. y fíjate tú por donde, que siempre les veo mejor. Esto no es casualidad, lo pueden pasar mejor o peor, pero están bailando para ellos mismos.

Lo cierto es que cuando uno se cansa de “portarse bien”, siempre es por algo. De igual forma que cuando hablamos del hijoputa cuando sale... por algo será ¿verdad? Pues por lo de siempre, si te portas como se supone que deberías portarte, y no obtienes los frutos que esperabas, o los objetivos que te propones, es que debe de haber algo entre medias en el camino, que no te han contado. Es lo de siempre, el que escribe las normas, o dicta las pautas, lo hace primero en función de reservarse para sí mismo lo mejor. Por eso mismo, si siempre sigues las pautas ajenas de tu empresa, de tu pareja, de tu jefe, de tu novia, de tus padres... vas a estar muy bien, no te digo que no, pero vas a estar siempre igual: encajonadito y controlado. Por eso nunca te daré una secuencia de comandos para que los sigas a pies juntillas. Permítete el lujo de pensar y equivocarte, de arriesgarte y de sacar los pies del tiesto cuando lo creas oportuno, porque así es cómo de verdad vas a poder evolucionar y mejorar. Siempre te digo: toma de aquí lo que te sirva, y lo que no, deséchalo porque al final tú tienes la última palabra... Es tu vida, no tienes que bailar para nadie por mucho que lo aprecies o la quieras, por muy apegado que estés a un trabajo o a una pareja.

En una pareja, nunca he conocido un término medio, o él baila para ella, o ella baila para él. Como Calzonazos Mayor del Reino de España, sé distinguir muy bien cuando quien me habla es el que baila, o el que se divierte viendo al otro bailar. ¿Cómo lo distingo? El que baila siempre protege su ego con argumentos, justifica a su pareja cualquier cosa, se culpa a sí mismo por “fallar”, e incluso aunque diga que controla, siempre acaba preguntando el famoso ¿Qué tengo que hacer? Te cuenta sus planes, sus estrategias, su forma de “invertir el marco”... Esa es la mejor forma de saber cuándo quien te habla está completamente subordinado a lo que ella le pone sobre la mesa. Ella le pone el tablero de juego, y él se mete de lleno a ganar la partida, pero... QUERIDO COLEGA, ESTÁS JUGANDO EN SU TABLERO Y TODO LO QUE ESTÁS HACIENDO, LO ESTÁS HACIENDO EN FUNCIÓN DE LAS REGLAS DEL JUEGO QUE ELLA TE DA.

De igual forma, esto te puede pasar en un trabajo, con una promesa de ascenso, de mejora, de promoción. Tu jefe te marca unas pautas a seguir, y si las sigues alcanzarás unos objetivos. ¿Crees acaso que él no va a salir más beneficiado que tú? ¿Crees acaso que va a permitir que llegues más lejos que él? Estás jugando en su tablero con sus normas. A veces la pareja, se parece mucho a trabajar por cuenta ajena ¿no crees? No conozco jefe alguno que haya puesto a un empleado a su mismo nivel ¿tú sí? Si es el caso, preséntamelo, estaré encantado de conocerle.

El caso contrario, el que controla o vive la relación que desea con una mujer, nunca te pregunta qué ha de hacer, nunca se plantea una estrategia, un plan, o una actitud en función de cambiar una situación ¿sabes por qué? Porque está a gusto con lo que está viviendo, y en el momento que deje de estarlo, se va y punto. No teme romper la baraja, por eso no tiene que plantearse ninguna estrategia, no te argumenta, no se justifica ni a sí mismo, ni a su pareja, ni a su situación. Se limita a vivir su realidad y a compartir la relación, no tiene que proteger su ego de ninguna forma, ni “subvencionar” la relación. Este tipo de hombre, en el trabajo, es el que cuando no le gusta lo que hay, se pone a buscar otra cosa, o al menos trata de buscarse la vida. Se mueve más o se mueve menos, pero no se conforma con las pautas que le dan, porque el tiene las suyas propias. Estamos hablando de alguien bien anclado en sí y que baila para sí.

Al final, como siempre, la verdadera diferencia entre el que baila y el que se divierte viendo como baila el otro, está en tener el valor suficiente para echarle huevos, tomar decisiones, aunque sepa que puede equivocarse. Mientras sea otro quien te marque las pautas, o quien te ponga el tablero, nunca te equivocarás, porque estarás jugando con las normas de tu pareja o de tu jefe; por eso mismo, si tienes miedo a equivocarte, nunca saldrás del tablero de juego que te proponen, y aunque “ganes la partida”, tu premio será en realidad el premio del otro, tú solamente te llevarás una “comisión”. ¿Lo pillas?

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo.

LA MUJER QUE ME MARCÓ

Imagen cedida por María C.

Me había levantado como tantos domingos a medio día, con las últimas puntillas de la resaca de la noche anterior… ¡Esa puta última copa! Tenía que haber sido un Aquarius pensé, para compensar los gin-tonics que como de costumbre, adornaron mi estancia en el Vilarosa. La seño de anoche… ¿Qué habrá sido de ella? Nuestras miradas no fueron casuales, como cada vez que me mordía el labio, o me encendía un cigarro con nerviosismo cuando me quedaba “bocas” mirándola, o me quedaba con cara de circunstancia cuando casualmente se ponía buscar en su bolso justo delante mía… ¿Cuál era el problema entonces? Me puedes preguntar… Pues el problema era un pedazo de maromo que me sacaba dos cabezas, y que debía ser su marido por la pinta de pureta que llevaba. Pensaba pero ¡que hija de puta eres! Y cómo me has calado, como sabes que eres mi debilidad aquí y ahora. Me encanta cuando una mujer me cala de esa forma, siento que haga lo que haga o diga lo que diga va a dar igual, ella ya sabe lo que yo quiero, no hace falta esconderlo, ni disimularlo, ni pretender aparentar cualquier otra cosa… ¿para qué? Si nuestros ojos y gestos han hablado ya demasiado.

Te contaba que me levanté jodido (y solo… lo mío nunca fueron los sábados por la noche y jamás lo negaré), abro la puerta para entrar al salón y miro a Charlie, que ya llevaba despierto un buen rato viendo la Fórmula 1. Huelo a limpio pensé, y es que mi compañero de piso y amigo Charlie, había tenido la gentileza de hacer la limpieza, en la que por pereza y sueño no contribuí. ¿Has limpiado macho? pregunté, a lo que Charlie asintió sumido en su habitual Matrix televisivo. Me siento culpable le dije, venga arréglate que te invito a comer por ahí, así ya arreglamos el domingo… al menos la tarde. Después había quedado con mi amigo el navegante para tomar algo, ya que volvía a Madrid en ese fin de semana y había que aprovechar para verle también. No le veía desde la boda.

Nos fuimos al wagaboo de Chueca, uno de mis lugares preferidos como “penúltimo” emplazamiento antes de dar la estocada final, en un circuito que siempre, e insisto siempre de todos los siempres habidos y por haber, termina bien. Quería que mi compi lo viera para que lo pusiera en su lista Sitios deputamadre donde llevarla. Es un local que de día no luce tanto, pero en fin… Es un buen lugar para hacer fichaje y para rematar a tu cita. Allí como siempre que no voy con una chica, yendo con amigos, o con clientes, lo que hago es lo que hacemos todos: fichar como un auténtico hijoputa apurando hasta la última mirada, al primer hola, o un ¿De dónde eres? Para terminarlo con un café o una copa en un lugar íntimo algo más arriba.

Lo de siempre… me volví a quedar con la boca abierta ante una seño, de las que a mi me gustan, y mientras la miraba, hablaba con Charlie de las mujeres que habían pasado por nuestra vida desde la más tierna infancia (estábamos haciendo remember), me di cuenta de algo que me cambió la cara. Fijándome en ella, en sus rasgos, en su forma de vestir, en sus ojos, sus labios (no, no es una canción aunque lo parezca) me vino a la mente como un cuchillo la imagen de una mujer de la que hacía años que no me acordaba, al menos de forma consciente. En ese momento algo conectó y me di cuenta que realmente, no era tan libre como yo pensaba. Justo en ese mismo momento se me cayeron varias cosas al suelo, entre ellas, mi verdadera libertad a la hora de elegir. Ahora lo vas a entender:

La llamaré Lola, y te diré que era una profesora de matemáticas en el colegio donde fui hasta los 13 años. Te diré también que era vecina mía, y que jugábamos al fútbol con sus hijos. No me daba clase, pero compartía clase con su hijo mayor que era de mi edad. Se suponía que ella no podía dar clases a su propio hijo, por eso nunca le tocaba con ella. Por las tardes después de las clases, jugábamos todos en el patio hasta la hora de merendar. Subíamos por turnos según la casa a la que tocara subir, a tomar la merienda y a jugar con el ordenador (uno también ha tenido su pre-adolescencia). Mi hermano y yo siempre íbamos juntos, con el pretexto de que tenía que vigilarle, así mis padres tenían algo más de tiempo para hacer su vida, la tarde en que a mi hermano y a mi nos tocaba subir a casa de Lola a merendar y a jugar, hasta que mi padre venía a recogernos si ya se hacía tarde, o mi madre si todavía era de día.

Si hubiese sido por mi, todos los días hubiesen sido de turno en casa de Lola. Era una mujer de casi 40 años, divorciada, morena, elegante, muy española, cariñosa... Siempre con un perfume muy pegajoso, muy femenina, estaba siempre maquillada. Mi madre decía que era una tía que no valía un duro y que por eso se pintaba como un payaso, pero eso era envidia... Pura envidia, te lo aseguro, era un pedazo de mujer. A mi madre no le gustaba que fuese mi padre a recogernos para que no la viera, por eso cuando venía él, en casa después siempre había algún comentario acerca de “cómo iba hoy Lola”. Recuerdo una vez en la que nos abrió la puerta, llevaba una camisa larga de botones, con flores dibujadas, el pelo recogido en un moño y poco más, siempre con una sonrisa de oreja a oreja y con ese perfume que todavía tengo grabado bien dentro. En ese momento me quitó la vida, se fue al sofá, se echó y desde donde yo estaba, pude cazar a la vista unas braguitas blancas.

Mi hermano y su hijo pusieron el ordenador, pero yo ya estaba agilipollado. No sabía dónde mirar, ya las había visto. Ella se debió de dar cuenta y se bajó la camisa aún más para que no se le vieran. Tenía unas piernas preciosas, para las que a un mandril como yo, con la cara llena de granos y lleno de complejos resultaban un mundo. No podía dejar de pensar en esa mujer desde ese momento. Ni Dios sabe cuántas pajas me hice recordando esa misma imagen una y otra vez. Quería quedarme allí, a la mierda la merienda, el videojuego y mi padre que vendría a recogernos en una hora y media. Como era el mayor del grupo, creo que por eso hablaba más conmigo, me preguntaba chorradas en las que yo me esmeraba en responder y en querer aparentar “responder como un mayor”. Esa mujer me tenía calado hasta lo hondo, supongo que le parecería entrañable, o gracioso, o anecdótico que un niñato como yo estuviera “enamorado de ella” como pueda estarlo un adolescente y que fantaseara... Cosas de chavales, al fin y al cabo.

Me volvió a matar otro día cuando me dijo, que me sentara con ella a ver las fotos de las vacaciones. Como de costumbre, mi hermano y su hijo con el Espectrum, y yo “esperando mi turno” para coger el mando. Me senté con ella en el sofá y empezó a enseñarme fotos suyas en la playa de Cullera. Yo como un niño bueno con las manos juntas, miraba, asentía y no decía ni pío... Hasta que salió ella en una foto en topless. Se me debieron de poner los ojos como platos, incluso recuerdo que tuve una erección instantánea, me puse rojo, rígido y aparté la mirada de la foto. Además te diré que la pedí “Perdón por mirar”. Después de todo, era una profesora del colegio, una “seño”: No pasa nada Miguel, puedes mirar si quieres, en la playa está todo el mundo así. Volví a mirar mientras ella sostenía la foto y le pregunté ¿Puedo? Me la dio para que la viera, y yo debí poner cara de falsificador de billetes, de tan cerca que me la debí poner de la vista. Siguió pasando fotos como si nada, pero yo me quería morir.

La más fuerte de todas para mi fue esta: los tres en la habitación del hijo mayor, jugando a yo que sé qué... Oigo mi nombre y voy dócilmente a donde oigo la voz. La puerta de la que un dia fue la habitación de matrimonio abierta, y Lola en penumbra y dada la vuelta con un vestido corto abierto por la espalda: Miguel ¿me subes la cremallera del vestido que tengo que salir? Imagínate, toda mi vida se fue en subir esa cremallera que oajalá hubiera durado horas. Se le veía el broche del sujetador y para mi “eso era la hostia”. No me lo podía creer. Cuando la subí, se dio la vuelta y con un sonrisa me dio un beso en la mejilla: Gracias, anda... ve a ver que están haciendo esos dos, que no se les pude dejar solos... Pfffff! Lo recuerdo todavía y resoplo.

¿Sabes qué? Creo que después de 20 años que hará, sigo buscando a Lola en cada mujer. Me doy cuenta de que cada mujer con la que he estado, tenía algo de ella, o bien gran parte del conjunto... Empezando por la edad, la voz, o la boca, o la sensación de que ella me aventaja de alguna forma, que sabe lo que estoy pensando, pero sobre todo esa feminidad que a día de hoy no he olvidado. Todo ello me hace pensar que no soy tan realmente libre como yo creía en cuanto a gustos, en cuanto a atracción, en cuanto al tipo de mujer que me gusta de verdad: mi amada seño. Esto explica mi reacción ante un perfume fuerte de mujer, ante una mujer madura que sabe sacarse partido, ante un vestido bonito, ante una voz dulce que es capaz de meterse dentro de ti hasta lo más hondo... ¿realmente soy yo quien elige la mujer por la que se siente atraído? Ya ves que no, hay cosas contra las que no se puede luchar.

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EL CHICO QUE QUERÍA "ALGO SERIO" Y ESTABA DE REBAJAS II: PODEMOS SER AMIGOS, por MAYBELLENE

Artículo original en Retales Sueltos
… Empezó a poner cara de compungido al estilo "OH DIOS MÍO, OTRA VEZ UNA MUJER ME ROMPE EL CORAZÓN, ¡PERRAS JUDÍAS!"

Ella: Pues que parece que quieres algo serio, que buscas una pareja, cosa estupenda, pero que obviamente ni soy yo, ni lo he sido ni lo seré, porque nosotros no tenemos nada.
Él: Pues claro que quiero algo serio, yo tengo ya una edad, ¿no me ves?
Ella: Oye, que a mí me da igual lo que tú quieras, y tu edad. Te hablo de lo que yo siento y veo, que supongo que requerirás saberlo para que no haya malos entendidos.

Se va cabreando y aumentando el tono de voz, cosa que me crispa. Y alrededor los del bar hacían una conga. Lo que yo te diga, surrealista.

Él: Siempre estáis igual las tías. ¿Entonces si no quieres nada conmigo para qué quedas conmigo?
Ella: Pues no sé, a veces quedo con chicos porque tengo apetencias sexuales que mi autosuficiencia no llega a satisfacer. Otras veces, quedo para pasar el rato. Depende.
Él: Pues conmigo no tienes nada que hacer, yo busco algo serio.
Ella: ¿ALGO serio? qué es ALGO, una cabra, un caballo...? Genial, la vida debería ser seria, y las relaciones humanas deberían tomarse en serio. ¿Pero no crees que en vez de buscar algo serio, primero deberías de conocer a diferentes personas, sentir, quizá enamorarte y después querer algo serio con aquella persona que crees que tiene algo que aportarte y que por supuesto te corresponde? Vamos, digo yo que es la secuencia lógica, porque de mí, qué sabes, ¿mi nombre y mi Messenger?
Él: Mira déjalo. Que lo he pillado. Sé cuando alguien dice "hasta aquí hemos llegado".

Y se fue dando un portazo. Yo me quedo pensando si soy demasiado fría, si no entiendo a la gente o la entiendo demasiado. Por supuesto, quedé fatal con gente que a saber por qué nos veía como una "pareja" (de 3 noches, y sin sexo claro, eso debía ser después del matrimonio...). Y encima otros pensarán que tiene el honor de ser mi ex. Hay que joderse.

A veces me dicen que las cosas no salen bien porque no sé jugar a LAS REGLAS del juego. Sí, esas reglas que quizá están redactadas en libros de bolsillo a 6 € que dirán cosas como "hazte la difícil" o "no expliques claramente tus intenciones", así conseguirás no un novio, sino un marido.

Reflexioné sobre ello en mi interior y la única respuesta fue: si a una persona le gusto y él me gusta no hubiese habido necesidad de llevar a cabo ni pensar regla alguna, ni estrategias ni comportamientos, ni "esta chica hace esto porque quiere esto". Por la simple razón de que las reglas que uno se auto impone se moldean al crecer, a partir de las experiencias, de los aciertos y, mucho más, de los errores. Y por último, las reglas están para romperse. Aunque arriesgado, ahí está lo divertido.

Supongo que habrá más en el mundo (o no), pero por suerte sé que al menos sí que hay alguien en este mundo con el que no he necesitado callarme nada que pienso, y oye, da la casualidad de que nos hemos encontrado. Vivir con alguien con quien no tienes necesidad de hacer ni decir nada por compromiso y ante quien no tienes que callarte las cosas ni decirlas de este modo o de este otro para no discutir... es un lujazo. En el fondo, sé que tengo mucha suerte. [fin de la historia] Si te perdiste la primera parte.

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EL CHICO QUE QUERÍA "ALGO SERIO" Y ESTABA DE REBAJAS I: ¿POR QUÉ ME BESAS?, por MAYBELLENE

Artículo original en Retales Sueltos
Recuerdo una historia curiosa que me pasó hace tiempo y que me hace pensar que está claro que somos nosotros mismos los que nos complicamos la vida de una manera extrañamente exagerada, cuando las cosas suelen ser más sencillas y, sobre todo, lógicas.

Conocí una noche a un amigo de un amigo, conversación trivial y de dos minutos a lo sumo, incluida. Luego supe que yo le gustaba, pero "no era el momento". Pasaron varios meses en los que me lo encontré 3 ó 4 veces. De esas 3 ó 4 veces creo que sólo me saludó una de ellas. Ah, pues bien.

Al cabo del tiempo me empezó a bombardear a sms con motivos varios, desde "tienes Facebook" a "qué tal el verano". Yo no entendía nada, pero la cosa es que un día quedé con él a tomar algo. Al poco rato me di cuenta de que me estaba aburriendo en exceso, no había ni comunicación ni interés ni ganas por mi parte. Un desastre. De estas veces que te interesa más ver si la que acaba de entrar lleva las botas del Zara o del Springfield que tenía pensado comprarme.

También me di cuenta de que era una persona que no paraba de hablar de sí mismo y de las cosas que le pasaban. Ni siquiera me había preguntado dónde vivía. Vamos, del otro sabíamos el nombre y poco más.

Pues estupendo. Yo tampoco pretendía ser su amiga, ni me interesaba su persona lo más mínimo. Así que me hallaba esperando el momento de decir claramente a dónde nos iban a llevar las horas y los bares, cuando el susodicho se me lanzó al cuello cual chacal.

Ella: ¿Por qué me besas?
Él: Porque eres atractiva
Ella: Ah, vale (¡La la la! pues qué bien +Silencio).
-
- Voy al baño (primer turno).

Empecé a sentirme bastante incómoda pues esa situación no me estaba gustando. A raíz del "ataque" comenzó a hablar de sus amigos, de su madre... Me fui a casa. No le di más importancia al asunto, puesto que no la tenía. A estas alturas de mi vida creía reconocer cuando dos personas tenían feeling o un mínimo de entendimiento. Pensé que él también puesto que me sobrepasaba unos 9 años.

Pasaron los días y las semanas. Él me hablaba por el MSN de trivialidades como películas, series, etc. En la misma línea. Bien, -todo ha pasado, Rosa-, pensé.

Nos encontramos al cabo de dos findes. Él estaba con amigos/amigas. Me los presentó. Una chica muy simpática se quedó hablando conmigo y me dijo:

Amiga: ¡Tenía ganas de conocerte!
Ella: ¿A mí? ¿Por qué?
Amiga: Ah, porque Fulanito nos ha hablado mucho de ti
Ella: ¿Qué os ha dicho?
Amiga: No nada, pues que estaba con una chica

Mi cara debió de ser propia de un cuadro de Munch.

- Voy al baño (turno de huída).

Di la espantada a otro bar con la excusa de que estaba otro amigo por ahí. Pude huir a casa sin volver a encontrármelos. Durante esa semana, volvió a hablarme por el MSN, y comencé a percibir que realmente detrás de algunas cosas que me decía se podría esconder la posibilidad de que él pensara que éramos "algo". -¿Por un beso?, no hombre no... Habrá sido un malentendido-. Ilusa.

Total, que lo volví a ver al finde siguiente. Y dado que no me lo quitaba de encima ni a sol ni a sombra, me vi en la obligación (tras un par de Vodkas bien cargados), de dejar las cosas claras. Me sentí súper creída diciendo estas cosas tan obvias, pero en fin, al final tenía que haberlo dicho desde el principio, y de tener una de las conversaciones más surrealistas de mi vida:

Ella: Oye, mira, que te agradezco tu simpatía y demás, pero hay algo que me da a pensar, siento si me equivoco, que quieres algo conmigo, algo "serio", seguramente me equivoque pero vaya, quería dejarlo claro...
Él: ¿Ocurre algo?
Ella: Cómo que si ocurre algo, pues lo que te he dicho...
Él: Pero ¿qué quieres decir?...
[continúa en parte II]

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ME QUITAS LA VIDA, LA CUENTA, LA NÓMINA, LA TARJETA, EL MÓVIL, EL CORREO, LA CONTRASEÑA, EL PIN... ¡Y EL PUK!

Sitúate: estás soltero, imagínate después de haber tenido una relación larga, llevas unos cuantos meses en el mercado, pasando por la época de viajes y salidas ininterrumpidas con los amigos, con pereza, ligeramente salido o bueno... ¡venga va! exageradamente salido; lo que viene siendo “recuperar el tiempo perdido” para hacer el capullo. Vuelves a no perderte un partido, a salir de jueves a domingo con los amigos, a hacer de la caña tu bebida predilecta, a consumir porno y a babear cada vez que sales un sábado por la noche disparándole a todo lo que se mueve cuando llevas tres copas. Vaya película, igual te resulta familiar. Como siempre tomando copas en el Vilarosa, fichando con los amigos y contando batallas... A todo esto, se te cruza un pedazo de tía de las de girar el cuello a rosca:

¡Me quitas la vida! sueltas en un momento de euforia... Te daba la nómina y hasta el pin del móvil... ¡Qué digo el pin! ¡Te daba hasta el puk! ¿Cuál crees que es el resultado? Pues como bien supones, la chica pasa de largo. Cualquiera se para, ante un escaparate tal, con tal “exceso de oferta”. Todavía si estuviésemos en una obra, y los obreros hicieran una competición de piropos, ante las chicas que pasan, todavía tendría objeto. La verdad es que no me imagino a Álvaro Muñoz Escassi comportándose así ¿verdad?

Bueno, cuando uno sale de una relación, la inercia de la misma y el ritmo al que estaba acostumbrado, le marca bastante la manera de mirar a las tías. No solamente la manera de dirigirse a ellas, ya que cuando uno está en pareja, está acostumbrado a una confianza, a un dar y a un recibir, y digamos “deja de controlar continuamente lo que hace y lo que dice”, precisamente por esta confianza. El ejemplo de los piropos de nuestro colega, solamente es un ejemplo de esa diferencia de confianza, que no tienes con una completa desconocida que te atrae. Uno está desactualizado y claro... No sabe medir. Pero ¿hay que medir? Lo que no hay que hacer es regalar. Todos nos asustamos ante un exceso de oferta, es poco fiable.

Cuando se te empiezan a cruzar tías de nuevo en el camino, dos o tres o una, o las que sean, uno quizás no sepa por dónde tirar; ya que ha perdido por así decirlo “la costumbre”, y mientras vas volviendo al mercado y te actualizas, siempre pasa un tiempo, o al menos así debería ser, para no caer en el vicio de Tarzán yendo de liana en liana. Uno no sabe quizás (son suposiciones, si siempre sabes por dónde salir, entonces me callo) hasta dónde invertir, hasta dónde dar, si dejarse llevar, sin controlar más con la cabeza que con los impulsos, si no hacer nada, si buscarlas más, ante estas nuevas posibilidades que se te pueden abrir, con estas mujeres que se te puedan cruzar. Cada tía es un mundo, y cada hombre te podrá dar un consejo diferente... Al final harás lo que te salga.

Por experiencia propia, lo que más cuesta recuperar es la confianza en la otra persona, sobre todo porque no sabes hasta dónde invertir, o si realmente... merece la pena invertir. Depende en mucho de cómo hayas terminado la anterior relación, depende del hambre sexual que tengas, de si sabes estar sólo o eres dependiente constante de afecto. Lo que si te aseguro y también por experiencia, que no es el mismo ritmo el de conocer a una mujer, que el de llevar una pareja desde hace tiempo. Bueno, una cosa si es segura... un error frecuente es el de mostrar “tu mejor cara”, de eso puedo pecar yo el primero; no todos los días son de vino y rosas, o escapadas de fin de semana, y por precisamente querer dar esa buena imagen, desde el primer momento a la hora de conocer a una mujer, puedes provocar tres cosas:

Que guste, que no guste, o que resulte indiferente o inadecuado. Independientemente, de cualquiera de estas reacciones, la mejor opción a la hora de saber qué dar y hasta cuanto, siempre ha de salir de ti, aunque te equivoques. Equivocarse no es malo, porque así se conoce mejor a la gente; lo que sí es malo es negarte dar a conocer si realmente quieres hacerlo, o negarte a tener un detalle si quieres tenerlo. Alguno te dirá que “sin pasarte”, pero si realmente vas por una tía de nuevas, te vas a tener que mojar, al menos en intenciones.

Nunca quieras sustituir el darte a conocer por los detalles, o por cenas o por flores, o por todos los ofrecimientos que hacía nuestro amigo al principio de este artículo... Da primero la cara y las intenciones, y en todo caso después los detalles. No esperes a que se los “merezca”, porque a lo mejor no se los va a merecer en toda su vida, la cuestión es que tú quieras hacerlo. Los detalles al inicio te pueden servir para ver cómo reacciona, poco más; pero nunca tengas detalles en función de lo que ella te deje ver, o sus reacciones, o sus impulsos, o a su demanda. Recuerda dos cosas: ella también está jugando, por eso mismo sus reacciones o respuestas pueden engañar; y segundo, el que marca el ritmo, para bien o para mal eres tú.

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