PONLE PRECIO A TU DISPONIBILIDAD: HABLEMOS DE TRABAJO II

Estáte atento a esto último porque ahí está la clave de ponerle un precio a tu esfuerzo y a los extras que se te piden, me refiero a saber pedir las cosas. La diferencia entre el que se sale con la suya y el que no, es que uno pide beneficios, bienes, servicios o ventajas, exponiéndose a que le digan que no, mientras el que no se sale con la suya, no lo hace porque se calla, precisamente por miedo a exponerse. Esto es como ligar con una desconocida, mira... Si quieres algo de ella, te vas a tener que exponer a que ella sepa qué quieres y a recibir un no ¿Porqué muchas veces no vas a por la mujer que te gusta? Por miedo a exponerte y a que te salga mal ¿verdad? O a "ir con todo" y salir rechazado. Ya te digo de aquí en adelante, que si quieres ser un auténtico hijoputa, que se salga con la suya, vas a tener que exponerte, más de una vez, por no decir siempre. El que algo quiere algo le cuesta, nada es gratis.

¿De qué te sirve ser un buen profesional si trabajas a precio cero? El miedo a exponerte para pedir lo que quieres, es eso solamente... Miedo, y de este miedo se sirve tu empresa para sacarte hasta la última gota de sangre que te quede en el cuerpo. Piensa, aunque trabajes bien, en época de crisis o si le caes mal a un enchufado o a tu jefe, te pueden echar a la puta calle sin miramientos, es algo que he visto más de una, más de dos y por desgracia más de unas cuantas veces. Quiero decirte con esto, que el miedo a exponerte, para reclamar y para pedir lo que te corresponde no te sirve para nada.

¿Sabes qué? Creo que te pasa como con las tías, asocias el pedir lo que quieres a una confrontación o un enfrentamiento, por eso temes pedir lo que quieres. Si lo abordas de esta manera, desde luego contra tu jefe tienes todas las de perder ¿Cómo pedir entonces? te lo digo así, negocia: házle ver, que él va a ganar con tu bienestar; demuéstrale y prométele, que al subir tu precio, el resultado que le vas a ofrecer va a aumentar la calidad final del producto. La única diferencia entre el trabajo y el sexo, es que con el sexo no debes negociar, con el trabajo sí. En la oficina hay demasiado trabajo.... siempre lo hay y lo habrá, y aparentemente es un lujo que no te puedes permitir... ¡Los cojones! Piensa cuántas veces nuestros jefes nos han dejado "solo ante el peligro", precisamente porque confían en que sabes hacer las cosas bien y pueden delegar en ti.

Muévete mucho, trabaja duro, infórmale de todo lo que hagas por ínfimo que sea, tu jefe es tu jefe porque tiene que saber responder a tus preguntas, pídele confirmación y autorización de cualquier paso que vayas a dar, para hacerle consciente de que él es el verdadero responsable de lo que hagas o dejes de hacer. Cuando llegue la hora de recibir tu recompensa, pregúntale si le haces falta para algo más... Que vea que estás en todo, que eres consciente de todo lo que pasa en el trabajo, que nada se te escapa, que acabe harto de verte en cada momento. ¿Por qué? Primero: es tu jefe y cobra más que tú, así que se tiene que ganar el sueldo... y segundo: si consigues que haciendo más de lo que normalmente haces, él tenga más trabajo que de costumbre, va a estar deseando relajarse, como te querrías relajar tú ante un pico de estrés, para no tener que supervisar tu trabajo. Es lo que yo llamaría "una huelga a la japonesa", le estás saturando a él trabajando más, o haciendo que trabajas más. Lo único que estás haciendo es sobre-informale de todo lo que haces y pedirle continuas autorizaciones y confirmaciones, que normalmente no le pides.

Otra forma de subir el precio de tu disponibilidad, es convertir cada cosa que haces, en especial los extras en "un favor personal". Actúa como si le estuvieras haciendo un favor, eso sí, espera a que te pida ese sobre-esfuerzo o ese extra laboral, porque si sale de ti, estamos igual. No seas un pelota eso da asco, mucho asco, sobre todo de cara a tus compañeros. No te dediques a llevarle cafés a nadie. Cuando el puto jefe te pida ese extra, díselo con todas las letras: "Esto lo hago porque me lo pides tú", que sepa que ese informe, esa hora más sentado, ese pico de estrés tiene un precio que tú te vas a cobrar cuando a ti te convenga.

Es de alguna forma, algo parecido a lo que hacen muchas mujeres con sus maridos a la hora de darles sexo, actuando con ellos como si le estuvieran haciendo un favor. Suena jugar sucio... ¡pero funciona! Una vez que le hayas soltado la coletilla de "Esto te lo hago a modo de favor personal", pregúntale el qué, el cómo y el cuándo lo quiere.

Ha de sentir que esa subida de precio, va a asociada a una calidad también extra que nadie más allí puede ofrecerle más que tú. Créale la ilusión de esta forma que eres indispensable, crea adicción, distingue tu trabajo del resto de forma que siempre seas la primera opción y de forma que siempre confíe en ti antes que en los demás... porque solamente de esta forma, vas a tenerle cogido por los huevos, a tu jefe y a la empresa. Es una cuestión de confianza. Si te perdiste la primera parte.


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