SEXO SIN JUSTIFICACIONES, por EL REVERENDO

Quizás hubiese sido más adecuado ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? Pero ese título ya está cogido desde hace años por una película de Manuel Gómez Pereira. Esto te lo tengo que contar porque es de coña… una batalla que merece la pena ser contada en cualquier conversación entre colegas, acerca de una situación compartida con una señorita que hace muy poco me echó la mano a la bragueta y es que… ¡hay que joderse! Me dejó a cuadros. Además, me da la excusa perfecta para meter un poco más de baza. Lo primero que te voy a decir es que… ¡viva la masturbación! fiel amiga y compañera que nunca te abandona. Lo de “hacer el amor” debería de decirse con más respeto, eso soy yo el primero quien lo admite y lo defiende. Una cosa es sexo puro y duro, sexo por sexo… y otra bien diferente, hacer el amor con una mujer por la que pierdes el culo y lo que haga falta. Ahora alguna o alguno que se quieran casar por la iglesia y tener la foto de familia perfecta, sentirá la necesidad de justificarse y saltará con que las dos cosas y para toda la vida. ¡Qué romántico! ¿Verdad?

Claro… ¿que me voy a esperar de un casado o casada o ennoviado de larga duración que tiene que justificar día tras día la opción que ha tomado? Y sobre todo, el acostarse con la misma mujer… si a ella le apetece claro, que no conozco yo casado satisfecho con su vida sexual, que sí casada y te digo lo mismo ¿qué me va a decir? Alguna casada me ha dicho que estaba contentísima con su pareja, eso sí, después de habérmela follado… que esa es otra historia. Mientras deseas follarte a todo bicho viviente de sexo contrario que se te cruza por delante… te recuerdo colega: en la peli siempre se la lleva el amante, pero en la vida real… ¿quién?

Yo esa parte ya la pasé hace tiempo, la de casarse, la de querer, que te quieran y demás retahílas. He sido feliz hasta que dejé de serlo y no será por no haber puesto los medios. ¿Las dos cosas juntas? ¿Sexo con amor? En los tres primeros meses de relación y sexo con cuenta-gotas… ¡OK ME LO CREO! Pero sexo (me refiero a sexo del que realmente te la pone dura) que tienes tantas ganas de cogerla y no soltarla, que te encerrarías con ella una semana sin salir de la cama... Total, me estoy yendo por las ramas, se me va la pinza y no te cuento la batalla:

Andaba yo con un señorita de muy buen ver (mejor de lo que me esperaba), con la que había quedado a través de una conocida página de contactos (sí, esa justo en la que estás pensando y que anda media España metida). La señorita en cuestión… encantadora por cierto, me dejó muy claro desde el primer momento que no se acostaba nunca con un tío en la primera cita (me descojono, pero bueno). Cuando me dicen algo así, lo primero que pienso es: esta mujer esta harta de caer en la primera cita y que después no la vuelvan a llamar. No se la veía exprimidora de hombres, si no más bien una mujer estupenda a la que le apetecía echarse novio, o amigo con derecho a roce, de eso doy fe. No era una escupe-hombres.

Un vinito, una cena en mi “restaurante de las citas” y a casita que es miércoles y mañana se trabaja. ¡Aceptamos barco! Tampoco es momento para una noche loca, así que relax y a conocer a la chica. No me voy a agobiar, llevo ya dos meses sin sexo en compañía, pero creo que hoy no va a ser el día. La llevé a su casa como dios manda (y como me gusta hacer) porque además fue muy divertida y se me pasó el tiempo volando. Creo que eso es buena señal, pero… siempre hay un pero. En su portal le dije que me lo había pasado muy bien, y que sinceramente me sentía muy escéptico sobre seguir quedando con mujeres a través de esta página de contactos, pero que en su caso, me había alegrado de no borrarme. Cuando le dije esto, la miré y la besé y… se me cruzaron los cables ¿Cómo? Pues le di un beso de los de “quitarse la ropa después”, más que de “buenas noches, te veo pronto”. ¿Lo mejor y lo peor? Que fue correspondido, y en menos de medio minuto la temperatura en su portal subió, mucho, pero que muy mucho.

Y yo pensando… voy con el arma muy pero que muy cargada. Prácticamente de forma telepática al tener yo este pensamiento, y ella siendo fiel a su norma de “no me acuesto con un tío en la primera noche”, me metió la mano bajo el pantalón, bajo el boxer, hasta dar con mi queridísimo pene compañero de fatigas, y por ende… a jugar con él. A ver colega: ¿Qué es lo que pasa cuando llevas unos días sin masturbarte, y de repente te encuentras con una situación así? Lo obvio… uno no aguanta mucho y pasa lo que pasa. De ahí que nada más empezar este artículo, hiciese apología de la masturbación. Ahora lo entiendes ¿verdad? Pues como al minuto y medio, besándola como si no hubiera un mañana, mientras ella jugaba con mi mini-yo, estando yo como estaba, como un guerrero cafre africano… pasó lo que tenía que pasar y me corrí. ¿A eso iba la compañera no? Pues toma, aquí tienes “tu regalo” maja.

Ella obviamente lo sintió, aflojó… y me dio un último pico, mientras a mi se me doblaron un poco las rodillas. Noté calor en la cara y me debí de poner colorado… De repente ella me soltó un poco seria: Vaya, pues ahora me dejas toda picada. Me lo decía como una mezcla entre reproche y “bueno… y lo mío ¿qué?”. Yo ya me estaba viendo volviendo a casa, a la mañana siguiente madrugaba, tenia que asearme y ponerme el traje para ir a trabajar, tenía que ir a mi casa por narices. Le dije que antes que se me fuera la cara de buen chico, debería irme; además de esa pajilla, necesitaba al menos un rato para volver a remontar, si fuese a hacer algo más con ella esa noche. Soy un hombre, no una polla mecánica ¿te enteras reina mora? A ella no le hizo ni puta gracia. ¿Me vas a llamar? Preguntó después.

Y yo, claro… es que no me planteaba esa duda antes de que me lo preguntara, independientemente del calentón en su portal, me parecía una mujer cojonuda con la que me lo pasé genial, a la que quería conocer de verdad. Cuando le dije que sí, se rayó todavía más: Eso me lo dices ahora, pero no me vas a llamar, ya sabía yo que me tenía que haber estado quieta. Todos sois iguales, decís que si llamáis y después nada. Seguro que te estás viendo con más chicas. Yo… flipando ¿Pero me has escuchado quejarme reina mora? ¿Me has escuchado quejarme de algo? A lo que ella se puso a discutir consigo misma: Si es que siempre me pasa igual, solamente doy con cabrones… y más cosas que no diré aquí, porque podrían sonar a esquizofrenia paranoide y asustan. En ese momento, ya sabía que en efecto no la iba a llamar… pero por miedo, no porque no me hubiera gustado en un principio.

Total y resumiendo: ¿Picada? ¿Picada? Tócate los cojones… ¡PICADOS ESTAMOS YA TODOS LOS TIOS POR CONDICIÓN! Pero está visto que a la señorita no le hizo gracia, sentirse de esa manera. Me puso una cara que… Joder, si se me pusiera a mi esa cara cada vez que salgo con ganas y me vuelvo con dolor de huevos… ¿Y qué le voy a hacer yo? Pues señorita, así estamos muchos, pero de diario y aquí seguimos. Cuando no se puede, no se puede. Así se siente un hombre con ganas de follar cuando no le sale el plan como él quiere. Bueno ¿a dónde lleva esto? Porque se podría decir que yo estoy en un estado “picado continuo”. Así que chaval: en efecto, ellas también la cagan (eso por descontado).

¿Por qué la cagan? No por maldad… las mujeres no son malas, no… que hay mucho resentido que lo piensa así, pero porque no folla, o se cambia de bando por eliminación. Las mujeres son como son, se las acepta del todo y se las quiere: punto. ¿Que cuando la caga una tía? La caga cuando no encuentra validación o justificación o “permiso por parte de su conciencia para darse el gusto”. No todas, afortunadamente, pero una inmensa mayoría necesita una lista de permisos y justificaciones larguísima para el sexo, porque claro… Sexo por sexo, eso no puede ser, no “está bien visto”.

Como dijo la prota de la historia “no me acuesto con un tío en la primera noche”. Esa norma, ya desde el principio le iba a joder la noche, más que a mí incluso; por eso le ha tenido que echar la culpa a alguien, y por eso yo era el cabrón… cuando lo único que hice fue dejar que ella jugara con mi juguete a su antojo. ¿El cabrón yo? Me parto, porque si a día de hoy alguien necesita una sola razón para disfrutar del sexo, cuando le apetece, o cuando lo pueda compartir con alguien teniendo la oportunidad, y no haya motivo o razón aparente, justificación o pretexto… va a entrar en cortocircuito, contra sus propias normas, como le pasó a la colega.

Si estás casado, pues qué te voy a decir… Si la quieres, no te va a hacer falta nada más. Si eres un hijoputa y te gusta follar por follar, no te quieras casar para tener “sexo seguro” porque ese concepto dentro del matrimonio no existe. Ni dentro del matrimonio, ni en general... ¡capullo! Y si pones una normativa ajena a tu propia ley del pene, es cuando sí la vas a cagar, cuando te veas día tras día teniendo que justificar, para poder aguantar una cama que no disfrutas, diciendo que esa era tu opción. Harás igual que alguna que otra con la que estado, hablando maravillas de su marido, porque necesita justificarse, mientras se fuma “el cigarro de después” conmigo en la habitación de un hotel.

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.
Publicar un comentario en la entrada